Los mártires, aún hoy, nos hablan: Perfecto Becerril Merino. (H. Guzmán)
El H. Guzmán era una persona de grandes cualidades. A ellas añadía un corazón bondadoso. Los alumnos veían en él a un profesor, ingenioso y ocurrente, sus materias eran seguidas con interés. En el H. Guzmán se pudo admirar su amor a Jesucristo en la cruz y en el Sagrario y su devoción a la Santísima Virgen.