El obispo de Almaty (Kazajistán) y presidente de la Conferencia Episcopal del país, Mons. José Luis Mumbiela Sierra, presidió el pasado 6 de agosto la celebración de la fiesta de la Transfiguración del Señor en la parroquia de San Salvador de Pardinyes, en Lleida.
Mons. Mumbiela es sacerdote de la diócesis de Lleida y obispo de Almaty desde 2011, cuando fue nombrado por Benedicto XVI. Su vinculación con Kazajistán, sin embargo, se remonta a 1998, cuando llegó al país con tan solo 27 años. Nacido en Monzón, al igual que el actual párroco de Pardinyes, Mn. Jaime Clusa, aceptó con mucha ilusión la invitación del sacerdote para presidir la fiesta patronal de la parroquia, aprovechando su estancia en Lleida durante estos días para visitar a su madre.
La celebración eucarística, conocida popularmente como la fiesta del Santísimo Salvador, reunió a numerosos fieles. Durante la misa destacó especialmente el mural que preside el presbiterio y que representa la escena evangélica de la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor, obra de la pintora de Borjas Blancas Carme Benet, realizada en 1999.
En su homilía, Mons. Mumbiela presentó la Transfiguración como una manifestación del corazón de Jesús y de la salvación que ha venido a traer a la humanidad. El obispo remarcó que la victoria de Cristo no se entiende según los criterios del mundo, sino como una profunda transformación: «El cristianismo es la capacidad de transfigurar y transformar el mundo». En este sentido, invitó a los fieles a vivir esta transformación desde el amor de Jesús y a contribuir también a transformar la parroquia y el barrio de Pardinyes.
La Eucaristía concluyó con el canto de la Salve ante la imagen de la Virgen Peregrina de Radio María, que sus colaboradores en Lleida habían situado en un lateral del presbiterio.
Una diócesis católica en un país de mayoría musulmana
Una vez finalizada la celebración, Mons. Mumbiela explicó a los presentes algunos aspectos de la realidad de la Iglesia católica en Almaty, una diócesis con una extensión de 711.000 km², 11 parroquias y alrededor de una treintena de sacerdotes, que atiende a una población de unos 2,4 millones de habitantes.
El obispo destacó especialmente el momento de renovación que vive actualmente el catolicismo en Kazajistán, un país de unos 21 millones de habitantes donde la mayoría de la población es musulmana y donde también existe una importante presencia de cristianos ortodoxos.
Entre los signos de esta vitalidad, Mons. Mumbiela puso de relieve la reciente ordenación de dos jóvenes sacerdotes, las primeras de este tipo desde la formación de la diócesis tras la caída de la Unión Soviética. También explicó la reciente inauguración de dos nuevas parroquias, dedicadas a San Nicolás y a la Virgen del Rosario.
Como muestra de fraternidad entre ambas comunidades, el obispo de Almaty obsequió a la parroquia de Pardinyes con un pequeño cuadro con una pintura de la Virgen del Rosario, obra de una artista local. También entregó a los fieles un sencillo rosario de dedo, elaborado artesanalmente con plástico y pintado con los colores azul y amarillo de la bandera de Kazajistán. «Los ha hecho con todo el cariño el marido de nuestra cocinera», explicó Mons. Mumbiela antes de repartirlos entre los asistentes, que los recibieron con muestras de agradecimiento.