Asamblea masiva para proponer los caminos de futuro de la diócesis de Lleida
Trescientas cincuenta personas, un centenar más de las inscritas formalmente, se reunieron el 30 de mayo en las instalaciones del colegio Mater Salvatoris de Lleida en la Asamblea Diocesana, con el objetivo de escucharse, debatir y proponer los caminos de futuro de la comunidad en los próximos años. Convocada por el obispo Daniel Palau, la Asamblea tuvo un deliberado carácter sinodal, en el sentido de que los laicos, junto con los presbíteros y religiosos, se hacen corresponsables de las decisiones que afectarán a la comunidad cristiana del Bisbat.
El obispo Daniel felicitó por el éxito de la convocatoria, pero ha subrayado que lo más importante, “más allá del número de personas asistentes”, es el hecho de que “hemos venido a escuchar y a escucharnos”. “Entre todos y con todos debemos descubrir qué es lo que Dios nos pide para la diócesis de Lleida y para tomar decisiones”. En clave de futuro, el Obispo ha asegurado que “lo más importante está por venir. Confío en el Espíritu, que irá marcándonos un camino de Paz, de fraternidad y de Esperanza para todos”.
Después del informe presentado por el vicario general de la Diócesis, Mn. Lluís Sallan, y de un tiempo de oración, los asistentes se organizaron en grupos de trabajo y celebraron reuniones operativas para hacer propuestas concretas con el fin de afrontar los diferentes retos de la Iglesia de Lleida.
Los responsables de cada uno de los grupos de trabajo recogieron las aportaciones de los agentes de pastoral: catequistas, jóvenes, voluntarios, profesores de religión y miembros de movimientos apostólicos, entre otros, que ahora deberán procesarse para presentar las principales líneas de actuación inmediatas y a medio y largo plazo. En el tramo final de la asamblea se realizó una primera puesta en común de algunas de las conclusiones que servirán de base para el trabajo del próximo año.
La celebración de la Asamblea en el colegio Mater Salvatoris hizo aumentar notablemente la participación respecto a años anteriores, cuando se celebraba en la Casa de l’Església-Acadèmia Mariana, con menor capacidad. Para facilitar la asistencia a la Asamblea, que culminó con una comida de fraternidad, se habilitó un servicio de autobús.
Los responsables de cada uno de los grupos de trabajo recogieron las aportaciones de los agentes de pastoral: catequistas, jóvenes, voluntarios, profesores de religión y miembros de movimientos apostólicos, entre otros, que ahora deberán procesarse para presentar las principales líneas de actuación inmediatas y a medio y largo plazo. En el tramo final de la asamblea se realizó una primera puesta en común de algunas de las conclusiones que servirán de base para el trabajo del próximo año.
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