|05-02-26| El movimiento apostólico diocesano Vida Ascendiente celebró el 4 de febrero la festividad de sus patronos, los santos Simeón y Ana, en la Casa de la Iglesia.

 

La jornada se inició con la acogida de los distintos grupos parroquiales participantes. A continuación, el consiliario del movimiento, el sacerdote Josep A. Jové, condujo la oración de la mañana, que incluyó cantos cargados de sensibilidad, un comentario al Evangelio proclamado y la proyección, mediante recursos tecnológicos, de un relato sobre los valores compartidos entre generaciones. El momento de oración concluyó con una piadosa oración comunitaria al estilo franciscano.

 

Seguidamente, un miembro del movimiento presentó algunos rasgos biográficos del nuevo obispo, Mons. Daniel, quien había aceptado con gran interés la invitación para presidir la celebración y pronunciar la conferencia central de la jornada, dedicada a exaltar los valores que deben acompañar a los integrantes de Vida Ascendiente.

 

El Sr. Obispo ofreció una charla intensa y sugerente, centrada en la figura bíblica de Noé, testigo de fidelidad y justicia, un hombre de mayor edad —como muchos de los asistentes— que halló gracia a los ojos de Dios. A partir de este relato, invitó a los presentes a vivir con dinamismo y valentía, a “construir el arca” con prontitud, incluso a contracorriente de las críticas y las incomprensiones. Asimismo, animó a ser educadores y misioneros de la amistad, bajo la guía del Espíritu Santo, con una mirada amplia y compasiva, una escucha activa y una actitud vigilante para saber leer los signos de los tiempos.

 

Ante un auditorio atento y sorprendido, el Sr. Obispo recordó también algunas narraciones del Antiguo Testamento, aparentemente inverosímiles pero llenas de mensaje moral, y exhortó a su lectura orante.

 

Posteriormente, se celebró una breve asamblea informativa sobre las últimas novedades del movimiento. La jornada continuó con la celebración de la Eucaristía, concelebrada por varios consiliarios, y finalizó con una comida de hermandad, en la que el obispo Daniel compartió un rato con todos los asistentes. La jornada festiva se clausuró con una actuación musical.