
|16-03-26| La tarde del sábado 14 de marzo, la parroquia de Sant Antoni Maria Claret celebró una asamblea en la que los participantes reflexionaron conjuntamente sobre el futuro de la comunidad, con el objetivo de seguir siendo una Iglesia viva y comprometida.
La asamblea puso punto final a un proceso de reflexión desarrollado durante los últimos meses, en el que los feligreses participaron tanto de manera individual como en grupo. El trabajo se centró en cinco cuestiones principales: los aspectos que funcionan bien, las carencias detectadas, qué se necesita para ser una comunidad más viva, cuál debería ser la prioridad principal de futuro y qué propuestas concretas se pueden impulsar. Antes del encuentro, todos los participantes disponían de un resumen elaborado por el Consejo de Pastoral con las respuestas recibidas.
La asamblea comenzó con una oración que reflejaba el espíritu de la reunión:
“Señor, danos coraje y sabiduría para transformar las dificultades en oportunidades de crecimiento. Ayúdanos a renovarnos, a abrirnos a los demás, a implicar a más personas en responsabilidades y liderazgos, a escuchar, acoger y caminar juntos como comunidad viva”.
Los asistentes, repartidos en dos grupos, trabajaron sobre la primera de las líneas de acción prioritarias propuestas por el Consejo de Pastoral a partir del cuestionario: “Fortalecer la comunidad y los vínculos”. Posteriormente, en la puesta en común, se recogieron las aportaciones de ambos grupos y se priorizaron aquellas en las que había coincidencia. Las demás propuestas quedarán en manos del Consejo de Pastoral, que estudiará cuándo y cómo se podrán implementar.
Por el momento, la comunidad trabajará especialmente en estas iniciativas:
- Que los grupos parroquiales animen periódicamente las eucaristías dominicales, explicando quiénes son y qué tarea realizan.
- Organizar, con la periodicidad que se acuerde, un rato de tertulia al final de las misas dominicales.
- Realizar una salida o encuentro de toda la comunidad parroquial al menos una vez al año.
- Dar pequeñas responsabilidades a personas concretas para favorecer su implicación y liberar al sacerdote de tareas logísticas.
El Dr. Joan Viñas, que asistía a la asamblea como observador externo, valoró muy positivamente la iniciativa. Según destacó, “ha sido una verdadera asamblea”, en la que los grupos se centraron en los temas planteados.
La reunión concluyó con un turno abierto de palabras, durante el cual se pudieron aclarar diversas inquietudes expresadas por los asistentes.
