
|27-01-26| El obispo emérito de Lleida Joan Piris ha publicado recientemente el libro ¿Esperanza o Autosugesión? Reflexiones a la luz del Año Jubilar de la Esperanza (BAC Popular, 2025), una obraque parte de la convocatoria del Jubileo de la Esperanza por el papa Francisco. El libro, con prólogo del obispo Daniel, ofrece una reflexión sobre cómo la esperanza cristiana puede ser una fuerza transformadora capaz de abrir nuevos horizontes incluso en circunstancias adversas, en contraste con la autosugestión, que es un proceso psicológico autoinducido. La obra invita a repensar la vida a la luz del mensaje de Jesucristo, “creyendo en el futuro con la certeza de que la historia de la humanidad —y la de cada uno de nosotros— no se dirige hacia un punto ciego”.
En el libro, Piris parte del sentido profundo del Jubileo en la tradición bíblica y eclesial, que define como “una ocasión para repensar la vida y volver a empezar”. Según explica, los jubileos “no son automáticos” ni funcionan por sí solos: “Todo depende de cómo enfoque cada uno su propio camino espiritual. Siempre es un proceso personal, aunque se viva en comunidad”.
Una de las aportaciones centrales del libro es la distinción entre esperanza y autosugestión. Para el autor, la autosugestión es sobre todo “un proceso psicológico, forzado intelectualmente”, mientras que la esperanza cristiana tiene un fundamento distinto: “La esperanza tiene un motivo externo: creo en Jesús, en su persona y en su Palabra. Yo espero en él”. En este sentido, Piris subraya que la esperanza “siempre abre nuevas posibilidades” y no se basa solo en el esfuerzo personal, sino en la fe vivida como relación con Cristo.
El obispo emérito insiste también en que los gestos jubilares —peregrinaciones, paso por la Puerta Santa o recepción de los sacramentos— solo tienen sentido si van acompañados de un proceso interior auténtico. “Si no lo has hecho interiormente, todo esto materialmente no es automático; si no, sería brujería”, afirma con contundencia.
En cuanto al origen del libro, Piris explica que lo ha escrito como fruto de su tiempo de jubilación: “Soy un hombre jubilado y esta es una manera de estar activo”. A partir de lecturas, reflexiones personales y de la bula pontificia que convoca el Jubileo, el autor ha querido ofrecer una síntesis sencilla sobre la vida cristiana entendida como camino de peregrinos, con la esperanza puesta “en la casa del mañana”.
El libro incluye también un capítulo dedicado a los “signos de esperanza”, tanto personales como comunitarios, respondiendo a la invitación del papa Francisco a dar testimonios concretos de esta esperanza en la vida cotidiana.
Con humildad, Joan Piris relativiza la extensión de su obra y la define como “un divertimento”, un servicio sencillo hecho con voluntad de ayudar: “Si alguien se aprovecha de lo que está escrito, yo daré gracias a Dios”. El libro ha sido distribuido entre obispos, presbíteros y amigos, sin otras pretensiones, pero con el deseo de que pueda “hacer mucho bien” a quien lo lea.
