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Mossèn Bonaventura Pelegrí Macarulla
Paraules de comiat al final de la celebració de les exèquies En nom del Sr. Bisbe de Lleida, de tota la diòcesi i dels familiars de Mossèn Ventura Pelegrí, voldria agrair totes les mostres de condolença, lògicament de tots els qui esteu aquí, entre altres els Vicaris Generals d’Urgell, representació de l’Arquebisbe de Tarragona i del seu Vicari General. El bisbat de Girona ha enviat també unes paraules de record de la tasca de Mossèn Ventura. Agraïm també la presència de Pedro Escartín, Vicari General de la diòcesi germana de Barbastro-Monzón. Mostres de condolença també de tots aquells que, des d’arreu del món, les estan enviant, a través de correus electrònics. La figura i la personalitat de Mossèn Ventura no és solament patrimoni de Lleida. És -deixeu-nos-ho dir- patrimoni de la humanitat. És per això que de tot el món ens arriben les condolences. Concretament:
Valorem i agraïm també la condolença que ens envien les Carmelites de la Caparrella, el Pare Leonard, sacerdot romanès, i tants i tants d’altres. No volem deixar de llegir-vos fragments d’alguns testimonis:
María Laura Barral y Yoyi Mallimaci Buenos Aires (Argentina) * * * * * * * * * * * * * * *
Humberto Migliorisi, Bahia Blanca (Argentina) * * * * * * * * * * * * * * *
Lluís Suñer, Vicari General del Bisbat de Girona * * * * * * * * * * * * * * *
Gna. Teresa Artiles * * * * * * * * * * * * * * *
Secretariado Latinoamericano de los Movimientos MIEC JECI * * * * * * * * * * * * * * * Paraules de Julián Salcedo, (Cali-Colombia) Sólo hoy le pude ver la cara a Bonaventura Pelegrí; Dios sabe por qué no se la vi hoy, vivo, cuando habíamos planeado traer a Teresa, mi suegra, a visitarlo, pues había llegado la semana pasada de Colombia a Barcelona y estaba desesperada por verlo; por hablar con él; por recordar con él toda esa época que el Padre Pelegrí vivió en Colombia y ella y un grupo de personas de Cali tuvieron la oportunidad de trabajar bajo su liderazgo tratando de lograr la tan anhelada justicia social. Pero sí conocí al Padre Pelegrí hace 25 años cuando llegué a hacer parte de la familia de Teresa; y lo conocí porque escuché hablar de él a Teresa, a Ana Lucía mi esposa, a muchos de sus compañeros de trabajo social y a Monseñor Ramón Abella, otro inmenso catalán que llegó por esos días a una Cali de la que nunca regresó. Y lo conocí ayer otro poco cuando Teresa me habló de él varias veces, tal vez para borrar con su recuerdo su extenso dolor; me acordé de Miguel Hernández, cuando pensé que ayer “Teresa sentía más la muerte de Pelegrí que la vida de ella”. Ayer me contó que había estado mucho tiempo tratando de hablar con Camilo Torres, nuestro cura guerrillero, para convencerlo de que estaba equivocado en la forma de luchar; de haberlo conseguido, tal vez lo hubiera salvado de la muerte en las montañas de mi patria y hubiera hecho que un cura valioso, pero equivocado, no se hubiera perdido para esa Iglesia que tanto lo necesitaba. Le agradezco mucho al Señor que haya permitido que estemos Teresa, y Ana Lucía y yo hoy aquí representando a esa Colombia que llora a Pelegrí, como le decían, con un amor igual al que él tuvo por mi país. Paz en su tumba. Lleida, 7-Dic-2006 Julián Salcedo Cabal y Ana Lucía Garrido Otoya familia de Cali (Colombia) * * * * * * * * * * * * * * * Palabras de Luis María Goikoetxea Consiliario europeo del MIIC - Pax Romana A esta celebración eucarística se han unido personas de lugares muy diversos del mundo. Y han pedido a los responsables de Pax Romana, cuyo Secretario General participa en esta celebración, que digan a su familia, a esta diócesis y a esta ciudad de Lleida, a Catalunya, a la Iglesia universal, que están con nosotros, que se sienten apenados por la muerte de Bonaventura Pelegrí y que conforme pasan los años, más agradecen a Dios haberle conocido. La vicaría y la familia están recibiendo y recibirán mensajes provenientes de lugares diversos. Muchas personas se han comunicado entre sí, después de muchos años en varios casos, y han reconstruido una red de amistad, al saber de su enfermedad y de su muerte. Son estudiantes y profesionales que encontraron a Pelegrí en el MIEC (Movimiento Internacional de Estudiantes Católicos y en el MIIC (Movimiento Internacional de Intelectuales y Profesionales Católicos) – Pax Romana. Recojo unas pocas palabras de los mensajes recibidos de América Latina porque nos hablan de Pelegrí y manifiestan el deseo de estar en esta eucaristía y de expresar su cercanía a la familia. Un amigo y colaborador cercano de Bonaventura dice:"Creo que no he conocido a nadie que hiciera de la honestidad una forma de vida de manera tan coherente como él. Le debemos mucho a la vida y al testimonio de Pelegrí. Personas como él nos acercan a la fe de Jesucristo". De un mensaje tomo lo que varios han manifestado: ¿Vas a ir al funeral? Si vas, une mi presencia (en ausencia) a quienes le dirán el último adiós." Otro dice: "Y un abrazo grande a la familia de Pele. Allá me acogieron cuando viajé con mis hijas hace muchísimo tiempo, 88 - 89. No sé si se acordarán". Eran la viuda y las hijas de Carlos Horacio Urán, uno de los grandes amigos de Bonaventura, que fue asesinado en el Palacio de Justicia de Bogotá, cuando actuaba como mediador. Y otro:"A él y a su familia, por haber acogido a Andrés durante los meses que duró su recuperación, todo mi agradecimiento y el de mi hija". Gustavo Gutiérrez escribe "Se nos fue un hermano mayor. Su vida no puede ser sino motivo de acción de gracias al Dios amor de quien fue testigo entre nosotros". Alguien que está aquí, en esta celebración, catalán y con muchos años de experiencia internacional en Pax Romana, ha escrito: "Para todos los que hemos tenido la Gracia de haber sido amigos, compañeros, discípulos suyos, éste es un momento particularmente doloroso. Su vida fue para nosotros un referente sin par, un testimonio de amor, compromiso, sencillez, servicio". Su sentido de fe, su sentido eclesial, su sentido común, su sentido de a justicia,su sentido del humor, Pelegrí los ha repartido por el mundo generosamente. Con el nombre con el que tantos amigos y amigas te han llamado, te decimos esta tarde: Pele, personas de los cinco continentes rezan por ti y confían en que sigas iluminando sus vidas. Desde América Latina dicen que estos tiempos siguen necesitando profetas como tú. Y en Asia, Africa, Europa y Oceanía, también. Cuida de nosotros como hasta ahora. Un abrazo. |