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XXIV Peregrinación diocesana a Lourdes
Nuestra Hospitalidad de la Virgen de Lourdes acaba de realizar los pasados días, del 26 al 29 de junio, su XXIV Peregrinación Diocesana, con enfermos y discapacitados. Con los de 4 días de estancia en Lourdes, los de dos días, y los de un día, llegamos ser en torno a 400 los peregrinos de la Diócesis que nos reunimos en Lourdes los días señalados; presididos por el Excmo. y Rvdm. Mons. Joan Piris Frígola, nuestro Obispo de Lleida, acompañados por nuestros consiliarios, así como por otros sacerdotes y diáconos. Los primeros peregrinos, enfermos y voluntarios..., unos 250, en total, venidos de toda la diócesis, salimos a las seis y cuarto de la mañana, del viernes 26, del Campo de Deportes, con cinco autocares. En Lourdes se sumaron los otros peregrinos, todos formando una gran familia: la comunidad de peregrinos de la Diócesis de Lleida. ¡Ya en ruta, el espíritu de hermandad y servicio se deja sentir! Los voluntarios de cada autocar, con sus palabras de bienvenida, orientaciones y pinceladas culturales sobre los diferentes lugares que recorríamos, hicieron que todo el mundo se sintiera bien acogido desde el primer momento. ¡Éste es el espíritu de Lourdes, el acogernos los unos en los otros, con sentido de hospitalidad! El saludo que nos dirigió por escrito nuestro Obispo, nos lo recordó: María es maestra precisamente, de esta virtud de hospitalidad. ¡Ella nos prepara para recibirla como don! Sobre las ocho, ya en Pont de Muntanyana, una parada para desayunar. Nuevamente en ruta, muy pronto dejaremos el Montsec, para entrar en el paisaje prepirenenco, para, a las doce, ya en los Pirineos franceses, rezar con devoción el santo Rosario, acabando con un canto a la virgen. A la llegada a Lourdes, sobre la una del mediodía, fuimos recibidos por nuestro obispo, y fuimos a comer juntos, cada uno en el alojamiento asignado. Después, como peregrinos; ¿como mejor prepararnos que con la celebración comunitaria de la Penitencia y de la Eucaristía? ¡Acto seguido el Vía crucis con los enfermos, y ya el sábado, la Misa en la gruta, presidida por nuestro obispo Joan, y compartida con la Hospitalidad de Barcelona, animada por los cantos y ritmos jóvenes que nos hacen presente el eterno amor y juventud de María! Después, la Procesión Eucarística y, a la noche, la tan querida Procesión Mariana del "Rosario de Antorchas". Del domingo hay que destacar la solemne Misa Internacional en la Basílica de san Pio X, presidida por el Cardenal Carlos Amigo, Arzobispo de Sevilla. Después de unas palabras de bienvenida a todas las Hospitalidades diocesanas, comunidades, movimientos, grupos..., venidos de todo el mundo, y proclamar que es Cristo quien nos ha convocado, anunció el lema del Evangelio del domingo XIII, "Jesús, Señor de la Vida y de la Muerte." ¡El canto "toda la tierra canta la gloria del Señor" fue entonado en todas las lenguas! ¡"Cantamos al Señor, Aleluya"! todavía resuena en nuestros corazones ...! Por la tarde, no faltó un tiempo lúdico, donde jóvenes y no tan jóvenes mostraron sus dotes artísticas, su alegría y su fraternidad. Finalmente, el lunes con el Vía crucis de los peregrinos y la Eucaristía en la Iglesia de Sta. Bernardette se dieron por acabados los actos litúrgicos. No la peregrinación, faltaba todavía la comida de hermandad en la Vall d'Aran, símbolo visible de nuestra fraternidad. ¡La verdadera peregrinación empieza ahora, al llegar a casa! ¡La auténtica peregrinación de Bernardette fue, como dijo ella misma, en el día a día, al servicio de la enfermería de Nevers! ¡Ahora, que ya hemos llegado a casa, pedimos una vez más a María, Nuestra Madre, que nos acompañe con su alegría en esta peregrinación de cada día! ¡Y también le damos gracias por esta nueva peregrinación que hemos vivido juntos! |