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Júlia Farreny, Cruz "Pro Ecclesia et Pontifice"
Martes día 3 de junio, en el salón del Trono del Obispado de Lleida, tuvo lugar la imposición de la medalla de la Cruz “PRO ECCLESIA ET PONTIFICE”, a Doña Júlia Farreny Martí. Esta distinción le ha sido otorgada por el Papa Benedicto XVI, a petición de Mons. Javier Salinas, Obispo Administrador Apostólico de la Diócesis de Lleida. El acto muy familiar e íntimo, muy eclesial, fue presidido por Mons. Salinas que entregó la Cruz a Doña Júlia, que se encontraba acompañada de su hijo e hijas, con sus nietos y biznietos, y un centenar de amigos. Doña Júlia es una abuela de noventa años con un corazón joven, entregada al servicio de los necesitados. La presentación del acto estuvo a cargo de Mons. Jaume Montaña, quien manifestó que “Júlia, a quien todos apreciamos mucho, ha sido distinguida por la Santa Sede con la Cruz “Pro Ecclesia et Pontífice” por su implicación en la pastoral diocesana, especialmente hacia los pobres, acción católica y grupos.... Júlia se ha hecho acreedora de la Cruz “Pro Ecclesia et Pontifice” por el servicio con fidelidad de toda la vida, entre otros a la misión de la Iglesia estando al lado de los más necesitados. Pienso que ha sido un buen acierto que el Señor Obispo haya pedido al Papa esta condecoración para Júlia. Es al mismo tiempo un reconocimiento de la Iglesia a la dignidad de la mujer y su actuación en el apostolado”.
Annamaría, hija de Júlia, testimonió, en unas palabras, como se había vivido en familia, el compromiso apostólico de su madre. Antes de serle entregada la condecoración por parte del Sr. Obispo, éste pronunció unas palabras de elogio y de reconocimiento, agradeciendo a Júlia toda su entrega y testimonio del Evangelio de los pobres. En el pensamiento de todos estaba el recuerdo de Josefina Barreu, inseparable compañera de correrías apostólicas de Júlia, eran una pareja que allá donde fueran, sembraban semillas de Evangelio. Doña Júlia Farreny, es la primera laica que recibe esta distinción pontificia en el Obispado de Lleida El Sr. Obispo invita a los asistentes a seguir les huellas de Júlia en la Iglesia, promotora de la justicia, defensora de la dignidad de todo hombre y mujer y del derecho a la vida desde el inicio hasta el fin. Con igualdad de oportunidades. A Júlia y a la Iglesia, les decimos: Felicidades y gracias. |