Misa y procesión del Corpus Christi en la Seu Vella de Lleida

Centenares de fieles llenaron la “Seu Vella” de Lleida en la tarde del Domingo 25 de Mayo para asistir, a pesar de la lluvia, a la conmemoración litúrgica del Cuerpo y Sangre de Cristo o Corpus Christi, como tradicionalmente se le conoce.

A las 6 de la tarde y con casi las 800 sillas colocadas en la nave central y las laterales de la “Seu” llenas de fieles, se inició la concelebración eucarística. En ausencia del Obispo Administrador Apostólico Mons. Xavier Salinas, la Misa fue presidida por el Vicario General de la Diócesis Mn. Joan R. Ezquerra  concelebrada por los sacerdotes y religiosos de la ciudad. El administrador apostólico se encontraba en Morella, en su Diócesis de Tortosa, donde presidió la procesión del 625 aniversario del Corpus de aquella ciudad.

Delante del presbiterio, en los primeros asientos se situaron un buen número de niños que este año han hecho la primera comunión en sus respectivas parroquias de la ciudad de Lleida, acompañados por sus catequistas y llevando todos ellos un pañuelo en el cuello, con símbolos eucarísticos.

A la celebración también se sumó el Acalde Sr. Ángel Ros, acompañado por el rector de la Universidad de Lleida Sr. Joan Viñas.

El Vicario General inició su homilía manifestando el gozo que sentía al contemplar las naves de la “Seu” llenas, de mayores y pequeños, compartiendo todos juntos la fiesta del Corpus: “La lluvia no ha sido ningún obstáculo”, dijo. Y refiriéndose a la “Seu Vella” lugar de la celebración, afirmó que sus más de 800 años de historia “hablan de profunda fe y vivida religiosidad”.

Acto seguido se dirigió en primer lugar a los niños y niñas de primera comunión, a los cuales dijo: “Jesús os quiere especialmente y nunca os dejará de querer, vosotros no dejéis nunca de quererle a él”. Y dirigiéndose al resto  de fieles y significando la fiesta del Corpus, Mn. Ezquerra la calificó como una “fiesta grande, la fiesta del amor”: “Dios nos quiere y la Eucaristía es una maravilla del amor de Dios y las maravillas son para ser contempladas”, dijo

Joan R. Ezquerra relacionó también la fiesta del Corpus con el Día de la Caridad, jornada de Cáritas y en este sentido dijo que “Corpus y Cáritas son inseparables”, invitando a los fieles al servicio generoso y concreto con los hermanos.

La Delegación de Cáritas Lleida, estuvo presente en la celebración, con su equipo directivo encabezado por el director Ramón Baró; el delegado, el hermano marista Bernet Arbués y el secretario general Francesc Romero. Asimismo, una docena de voluntarios realizaron la colecta, que fue especialmente dedicada a los fines solidarios de la entidad.

Un momento muy especial y simbólico fue también el de las plegarias de los fieles y de las ofrendas, todas ellas protagonizadas por representantes de las delegaciones diocesanas de la Familia y Vida, de la Salud, de Cáritas diocesana, de Vida Creixent y también de la pastoral de Juventud y niños de Primera Comunión.

Finalizada la celebración se inició la procesión Eucarística con la antigua custodia del Corpus, una singular pieza de orfebrería religiosa de 1867, que había sido trasladada el día anterior desde la Catedral Nueva donde se custodia durante el resto del año, hasta la “Seu Vella".

Los miembros de la Cofradía dels “Portants de Sant Llorenç”, este año fueron los encargados de llevar el palio de la custodia. Iniciaron la procesión las banderas de las diversas cofradías eucarísticas y a cada lado un buen número de jóvenes que, con antorchas, abrían el paso al cortejo procesional. Los concelebrantes y fieles acompañaron la Eucaristía entre rezos y los cantos de la coral formada por miembros de diversos coros parroquiales, dirigidos por el Maestro de Capilla de la Catedral de Lleida, Mn. Joaquim Mesalles.

Como consecuencia de la lluvia, a pesar de que en aquellos momentos no llovía, la procesión fue por el interior del claustro de la “Seu Vella”, donde se había confeccionado una alfombra de flores y un altar, donde se detuvo la procesión para proceder a la adoración eucarística. Realizada toda la vuelta al claustro, los concelebrantes y los fieles acompañaron a la custodia de vuelta al interior de la Catedral hasta el presbiterio, para terminar con la bendición eucarística que impartió el vicario general con la custodia, dando así por finalizada la celebración religiosa del Corpus en Lleida.