Las Religiosas Josefinas dejan Lleida para incorporarse a la Comunidad de Manresa

El día uno de mayo a las diez de la mañana, coincidiendo con la fiesta de San José Obrero, tuvo lugar en la capilla de la que ha sido durante más de un siglo, residencia de las religiosas Hijas de San José “Josefinas”, en la calle Academia 18 de Lleida; una Misa de despedida de esta congregación religiosa. Después de 113 años de servicio a la Diócesis, el 21de abril las Josefinas de Lleida hicieron público el traslado de su comunidad a su casa de Manresa.

Numerosos fieles, así como religiosas y religiosos de las diversas congregaciones e institutos presentes en la Diócesis, acompañaron en la celebración de despedida a las veintidós Josefinas, acompañando a su superiora la leridana Carmen Rossell.

La Misa presidida por el Obispo Mons. Javier Salinas y concelebrada por el Vicario General Mn. Juan R. Ezquerra, el capellán de la casa, Mn. Antoni Agelet, el Delegado de Vida Consagrada, Mn. Vicente Ros, el Director de la vecina Academia Mariana, Mn. Salvador Gené y otros presbíteros diocesanos y religiosos.

En su homilía, el Sr. Obispo agradeció en nombre de la Diócesis el servicio discreto y silencioso de las Josefinas a ejemplo de su patrono San José, que han ejercido su carisma en muchas acciones y obras, llegando a muchas personas, “... sentimos que se vayan y las encontraremos a faltar, pero lo comprendemos”, les dijo Mons. Salinas.

En la celebración se tuvo un especial recuerdo para la religiosa María Nieves Ibero, fallecida pocos días antes a la edad de 78 años. La superiora de la comunidad, la leridana Carmen Rossell ha dicho al explicar los motivos: “Nos vamos porque las hermanas son ya muy mayores, la casa no reúne las condiciones para atender a nuestras hermanas como ellas se merecen y no nos podemos permitir una remodelación. Este traslado responde también a una reestructuración de la Congregación debido a la falta de vocaciones".

Las Josefinas, como recuerdo y muestra de agradecimiento a cuantos quisieron participar en esta Misa de despedida, obsequió a todos ellos con un llavero con la imagen de la Sagrada Familia y la dedicatoria: “Hijas de San José. 1895-2008”.

Esta no ha sido la única despedida que han tenido hasta ahora las Josefinas. También la Academia Mariana, en la Misa vespertina del sábado diez de mayo, quiso también despedirse de sus “vecinas de siempre”, por el hecho de que las dos casas, la de las Josefinas y la de la Academia, se encuentran frente por frente en la calle Academia. El Director, Mn. Salvador Gené que presidió la Eucaristía del mes de María en la capilla de la Virgen Blanca de la Academia, tuvo emotivas palabras para la comunidad de religiosas que con su superiora, la hermana Carmen Rossell, asistieron a la celebración. Lo hizo agradeciéndoles haber vigilado y cuidado como casa propia, atentas siempre a las necesidades de la Patrona y del Palacio de María, a la vez que destacó su larga trayectoria de servicio a la ciudad, principalmente en el campo de la docencia y de la atención a los enfermos, sobre todo en los años de servicio en la Clínica Montserrat.

Las religiosas antes de marchar, han querido dejar un recuerdo en la Academia, consistente en dos antiguas ánforas de plata, de su capilla para que puedan ser usadas para colocar allí las flores a la Virgen Blanca. La Junta de la Academia las obsequió a ellas con una imagen de la Patrona, a la que durante tantos años han estado vinculadas y que las religiosas recibieron emocionadas.

Otra despedida que han tenido las religiosas ha sido la protagonizada por la Delegación de Vida Consagrada, en la tarde del 14 de mayo cuando unos cuarenta religiosos y religiosas de todas las congregaciones e institutos de la Diócesis, se reunieron en la Casa de las Josefinas, fue este un encuentro quizá más intimo, entre los religiosos y las religiosas, pero repleto de sentimiento y emociones. La Delegación entregó como recuerdo a las hermanas una reproducción de la "Seu Vella" de Lleida con una placa conmemorativa.

También la parroquia de Santa María de Gardeny, a la cual pertenece la casa de las Josefinas, se despedirá de estas singulares feligresas, en la Misa de las siete de la tarde del sábado 24 de mayo y víspera de la fiesta de su titular Santa María de Gardeny.

La Comunidad de Josefinas se despide de Lleida

Las religiosas “Hijas de San José”, conocidas en Lleida como “josefinas”, en breve, concluiremos nuestra presencia en esta querida ciudad después de 113 años de historia. Nos trasladamos a Manresa.

La comunidad comenzó su apostolado el 19 de abril de 1895 en la calle San Antoni y posteriormente se instaló en la calle Academia, n.18. En el origen de esta obra tuvo parte muy decisiva el caritativo abogado D. Ignacio Simón, quien, además de solicitar con insistencia nuestra venida, cedió gratuitamente su casa para que en ella comenzáramos una obra en favor de huérfanas y de atención a muchachas en dificultades.

Durante más de un siglo la comunidad religiosa ha ofrecido variedad y multiplicidad de servicios caritativos a la ciudad: colegio internado para niñas huérfanas o del “tribunal tutelar de menores” -además del estudio hacían labores para ayudar al mantenimiento-. Más tarde se amplió el colegio con bachillerato recibiendo alumnas externas. Las necesidades de la ciudad y la creatividad de las religiosas dieron paso a diversos proyectos, pero todos ellos tienen una característica muy peculiar de nuestro carisma: la atención a la mujer trabajadora y de pocos recursos.

Atentas a las necesidades, las Josefinas hemos ido afrontando diversas presencias en Lleida, además de las ya mencionadas cito las siguientes: atención a jóvenes en riesgo, promoción de talleres de costura y de catequesis, residencia de ancianas, residencia para jóvenes trabajadoras o estudiantes con pocos recursos, talleres de costura, asistencia a enfermos a domicilio y en la Clínica Montserrat. En la actualidad colaboramos con Cáritas diocesana en un programa de vivienda solidaria para mujeres emigrantes y tenemos una residencia para religiosas ancianas de nuestra Congregación.

Aquí, como en otros lugares, el Instituto de Hijas de San José nos proponemos ayudar a la mujer. Fuimos fundadas con esa finalidad y en un contexto catalán de industrialización y explotación de las trabajadoras. Fue el 1875 y en Calella (Barcelona) que surgió la primera comunidad. En el origen de nuestro carisma el Espíritu Santo se sirvió del jesuita P. Francisco Butiñá y de un grupo de jóvenes trabajadoras, entre ellas Maria Gri, María Comas e Isabel Maranges quien fue la primera superiora. Hoy la Congregación está en varios países de América Latina y de África. En España afrontamos la escasez de vocaciones y esa realidad nos obliga a reorganizarnos, reducir obras y unir esfuerzos.

Nuestra despedida será sencilla porque ese es el espíritu que caracteriza a la vida religiosa. Dejamos en manos de Dios los frutos de nuestra colaboración a esta ciudad y a Él le confiamos nuestros errores y limitaciones. Mons. Javier Salinas, nuestro Obispo Administrador Apostólico, celebrará una eucaristía en nuestra casa el próximo día uno de mayo a las 10 horas.

Al despedirnos de Lleida, nos cuesta dar por terminada esta etapa importante de nuestra historia y también tenemos un fuerte sentimiento de gratitud. En estos 113 años nos hemos dado generosamente pero también es mucho lo que hemos recibido. ¡Gracias, Lleida!

Hna. Carmen Rosell