La Comunidad de Josefinas se despide de Lleida

Las religiosas “Hijas de San José”, conocidas en Lleida como “josefinas”, en breve, concluiremos nuestra presencia en esta querida ciudad después de 113 años de historia. Nos trasladamos a Manresa.

La comunidad comenzó su apostolado el 19 de abril de 1895 en la calle San Antoni y posteriormente se instaló en la calle Academia, n.18. En el origen de esta obra tuvo parte muy decisiva el caritativo abogado D. Ignacio Simón, quien, además de solicitar con insistencia nuestra venida, cedió gratuitamente su casa para que en ella comenzáramos una obra en favor de huérfanas y de atención a muchachas en dificultades.

Durante más de un siglo la comunidad religiosa ha ofrecido variedad y multiplicidad de servicios caritativos a la ciudad: colegio internado para niñas huérfanas o del “tribunal tutelar de menores” -además del estudio hacían labores para ayudar al mantenimiento-. Más tarde se amplió el colegio con bachillerato recibiendo alumnas externas. Las necesidades de la ciudad y la creatividad de las religiosas dieron paso a diversos proyectos, pero todos ellos tienen una característica muy peculiar de nuestro carisma: la atención a la mujer trabajadora y de pocos recursos.

Atentas a las necesidades, las Josefinas hemos ido afrontando diversas presencias en Lleida, además de las ya mencionadas cito las siguientes: atención a jóvenes en riesgo, promoción de talleres de costura y de catequesis, residencia de ancianas, residencia para jóvenes trabajadoras o estudiantes con pocos recursos, talleres de costura, asistencia a enfermos a domicilio y en la Clínica Montserrat. En la actualidad colaboramos con Cáritas diocesana en un programa de vivienda solidaria para mujeres emigrantes y tenemos una residencia para religiosas ancianas de nuestra Congregación.

Aquí, como en otros lugares, el Instituto de Hijas de San José nos proponemos ayudar a la mujer. Fuimos fundadas con esa finalidad y en un contexto catalán de industrialización y explotación de las trabajadoras. Fue el 1875 y en Calella (Barcelona) que surgió la primera comunidad. En el origen de nuestro carisma el Espíritu Santo se sirvió del jesuita P. Francisco Butiñá y de un grupo de jóvenes trabajadoras, entre ellas Maria Gri, María Comas e Isabel Maranges quien fue la primera superiora. Hoy la Congregación está en varios países de América Latina y de África. En España afrontamos la escasez de vocaciones y esa realidad nos obliga a reorganizarnos, reducir obras y unir esfuerzos.

Nuestra despedida será sencilla porque ese es el espíritu que caracteriza a la vida religiosa. Dejamos en manos de Dios los frutos de nuestra colaboración a esta ciudad y a Él le confiamos nuestros errores y limitaciones. Mons. Javier Salinas, nuestro Obispo Administrador Apostólico, celebrará una eucaristía en nuestra casa el próximo día uno de mayo a las 10 horas.

Al despedirnos de Lleida, nos cuesta dar por terminada esta etapa importante de nuestra historia y también tenemos un fuerte sentimiento de gratitud. En estos 113 años nos hemos dado generosamente pero también es mucho lo que hemos recibido. ¡Gracias, Lleida!

Hna. Carmen Rosell