El obispo Salinas preside el Via Crucis de Viernes Santo hasta la Seu Vella y la procesión del Santo Entierro

El Obispo de Tortosa y Administrador Apostólico de Lleida Xavier Salinas, ha presidido este año el triduum pascual en la catedral de Lleida. De este modo el Jueves Santo ofició la Misa vespertina de la Cena del Seños con la procesión al monumento; el Viernes Santo, la celebración de la Pasión del Señor y el sábado Santo a las 11 de la noche, la solemne vigilia pascual.

Asimismo, el Viernes Santo por la mañana, presidió el Vía Crucis interparroquial del arciprestazgo de la Seu Vella, organizado conjuntamente por las parroquias del Pilar, Santa María Magdalena, San Andrés, San Lorenzo y San Martín, y que salió de esta última a las 9 de la mañana para dirigirse a la Seu Vella.

El Obispo Salinas, acompañado por los párrocos y presbíteros adscritos a las citadas parroquias, se situó detrás de la imagen del Santo Cristo de la Agonía de la Pia Unió dels Portants de Sant Llorenç y de la imagen de la Piedad de la Cofradía del barrio de Jaume I el Conqueridor, que son acompañadas por un gran número de fieles, siguiendo las catorce estaciones del camino de Jesús a la Cruz. Es este uno de los cinco Vía Crucis que todas las mañanas del Viernes Santo recorren las calles de la ciudad de Lleida y el más participativo.

Al llegar a la colina y entrar en la nave de la basílica de la antigua catedral, después de las palabras del obispo Salinas de agradecimiento a todos los numerosos fieles que acudieron al Vía Crucis y de reflexión sobre el misterio de la muerte de Cristo, se procedió a la adoración de la Cruz.

El mismo Viernes Santo a las 9 de la noche, el obispo de Tortosa y Administrador Apostólico de Lleida, asistió a la Procesión del Santo Entierro, organizada por la Congregación de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo desde el año 1733.

La Congregación de la Sangre recuerda a la madre del Obispo Salinas

Mons. Salinas presenció la procesión desde el palco de las autoridades ubicado en la Avenida de Catalunya, contemplando los once pasos con la representación de los misterios de pasión y muerte de Cristo, acompañados por las diversas cofradías y hermandades de Semana Santa existentes en la ciudad de Lleida. Como es tradición la procesión fue cerrada por el tabernáculo de la Virgen de la Soledad, que en el momento de pasar delante de la tribuna de autoridades, se paró. Fue en este momento en el que el prior seglar de la Congregación de la Sangre, cogió un par de flores que adornaban la imagen de la Virgen, para entregarlas al Obispo Salinas, en recuerdo y homenaje a su madre recientemente fallecida. Este gesto hizo que el administrador apostólico se emocionara, que agradeciera a la Congregación de la Sangre su delicadeza. Acto seguido se incorporó a la procesión que recorrió diversas calles de la ciudad de Lleida en una fría noche de Viernes Santo.