CÁRITAS, escuela del amor fraterno

El Jueves Santo los cristianos celebramos la institución de la Eucaristía y el Día del Amor Fraterno. Es la fiesta patronal de Cáritas y por supuesto también de Troballes. En este acontecimiento se inspira la acción de ambas: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13). “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis como Yo os he amado” (Jn 13, 34).

Las lecturas evangélicas de ese día colocan la narración de las palabras de la Eucaristía en boca de san Pablo, en tanto que el evangelio nos invita al servicio, el lavatorio de los pies. La sobremesa de esa primera y única Eucaristía que celebró Jesús fue larga, con sabor a intimidad, a despedida, a testamento y sobre todo, sabor de amistad y de amor. Jesús, quiso enseñarnos los fundamentos de la caridad que construye seres humanos plenos, a su medida. Como el mejor educador, no se contentó con anunciar un estilo nuevo de relaciones, ni de señalar con sólo palabras las características de la nueva sociedad que invita a soñar. Dicen que el ejemplo no es la mejor manera de enseñar… ¡es la única! Por eso, nos dio el mejor ejemplo de la caridad que debe regir nuestras relaciones interpersonales y comunitarias. No sólo ‘dijo’ lo que debíamos hacer, sino que ‘hizo’ lo que consideraba fundamental para la edificación de su cuerpo. “Mientras estaban cenando, se levantó de la mesa, se quitó la capa y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en una palangana y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba en la cintura” (Jn 13, 4-5).

El Jueves Santo no es historia pasada que podemos recordar nostálgicamente como bello suceso. Es realidad de hoy y cobra toda su novedad y actualidad cuando la comunidad cristiana practica la caridad y celebra la eucaristía. No se puede separar el sacramento de la eucaristía de la acción caritativa. No se puede recibir el Cuerpo de Cristo y sentirse alejado de los que tienen hambre y sed.

De la comunión eucarística ha de surgir en nosotros tal fuerza de fe y de amor, que vivamos abiertos a los demás, a sus necesidades. Sólo el amor libera a la persona de todo lo que la esclaviza, sólo el amor hace crecer, florecer. Sin amor, sin justicia social, sin solidaridad, sin caridad manifestada en obras, no veo posible que haya verdadera Eucaristía. Estas ideas las expresa mucho mejor el Papa Benedicto XVI en la Encíclica “Deus Caritas Est”.

En la historia de Cáritas se ha ido arraigando el Día del Amor Fraterno como celebración que inspira y motiva a quienes nos implicamos en Càritas. Es un día para seguir aprendiendo a servir, a lavar los pies, a curar las heridas, a trabajar por la justicia, a defender a los indefensos, a ofrecer amistad al anciano y al enfermo ignorados, a integrar a los excluidos, a ofrecer la mano de amistad al emigrante. Es un día para aprender a compartir lo que somos y lo que tenemos, para aprender a convivir en solidaridad, para crear comunidad.

Càritas es una escuela de Amor Fraterno. La cuantificación numérica de los servicios materiales que ofrece y de sus variadas y múltiples acciones, quedan empequeñecidos ante los valores y la realidad que mueven los programas. Cualquier grupo de Cáritas parroquial, por pequeño que sea, es un referente que aviva la sensibilización de las conciencias ante unas responsabilidades sociales que corresponden a todos. Son numerosas las personas que recuperan su dignidad gracias a la acogida y al apoyo que encuentran en Cáritas diocesana y en las Cáritas parroquiales.

Los grandes tesoros de Cáritas son los pobres y varios centenares de voluntarias, de voluntarios y de socios que se dedican generosamente a los menos favorecidos. Pero esa misma ayuda que dan revierte sobre ellas y ellos en forma de beneficio moral y espiritual. Cuando en nuestra relación con los pobres sabemos dar y recibir, el beneficio es mutuo y todos salimos dignificados.

Nuestra Asamblea del 15 de diciembre aprobó el Modelo de Acción Social. Es un documento que recoge los principios que animan todos los programas de Cáritas. Espero que pronto saldrá de la imprenta y su lectura nos animará a todos en nuestro amor y servicio a los pobres.  

Gmà. Benet Arbués

Delegado de Cáritas