Mateo Hidalgo, ordenado Diácono Permanente en la catedral de Lleida 

Mateo Hidalgo Sannicolás, de 60 años de edad, casado y padre de dos hijas, ha sido ordenado diácono permanente a la Catedral de Lleida, la tarde del domingo 13 de Enero, fiesta del Bautismo de Jesús.

La Eucaristía de ordenación fue presidida por el Obispo Administrador Apostólico Mons. Xavier Salinas y concelebrada por el cabildo catedralicio y un buen número de presbíteros diocesanos, asistida en su ministerio por cinco diáconos, dos de ellos permanentes.

En la primera parte de la celebración Mateo Hidalgo se sentó en el primer banco del tempo, cerca de su esposa Rosa Mari, sus dos hijas y familiares más próximos. Antes de la homilía y respondiendo al llamamiento de uno de los diáconos, subió al presbiterio y se acercó delante del Obispo Salinas que le acogió para ordenarlo, después de haber escuchado la petición que de acuerdo con el ritual hizo Mn. Jaume Montaña, director del Secretariado diocesano del Diaconado  Permanente, que vivió esta celebración con mucho gozo.

El Obispo Salinas celebró acto seguido la homilía, centrada en la fiesta litúrgica del Bautismo de Jesús. Refiriéndose al diaconado dijo que es una antigua y a la vez nueva realidad muy bien venida en la Iglesia, expresión de la diversidad de ministerios y servicios.

“El diácono hace visible al Cristo diácono y servidor”

Mons. Salinas centró su reflexión en el carácter de “servicio” que tienen los diáconos y de colaboradores cercanos del Obispo y de los presbíteros, anunciando la Palabra, sirviendo en el altar y distribuyendo la Eucaristía: … “si el presbítero preside la Eucaristía, el diácono es quien la ha preparado, para que sea una realidad vivida en la comunión y el servicio a los demás. El diácono hace visible y representa al Cristo diácono y servidor”.  

Mons. Salinas, con sentidas palabras, agradeció a Mateo Hidalgo su disponibilidad de servir a la Iglesia como diácono permanente y le invitó a vivir y ejercer su ministerio, también desde la experiencia de esposo y padre de familia.

Finalizada la homilía, se inició el rito de ordenación con la promesa de obediencia que el candidato hizo delante del Obispo y de “Servir a la Iglesia con humildad y amor; de guardar, predicar y vivir el Evangelio; de imitar a Cristo y servir en el altar”.

Como en toda ordenación, también en la de diácono se cantan las letanías de los Santos, uno de los momentos más simbólicos y vividos con más intensidad por todos. Así fue también en la Catedral de Lleida, con el nuevo diácono postrado en tierra como signo de humildad y acogida de la Gracia de Dios, mientras resonaban los nombres de los santos más oficiales de la Iglesia y también los más cercanos como los beatos leridanos Francesc Castelló y el P. Francesc Palau, o la fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, Santa Teresa Jornet, hija de Aitona o el propio patrón de la ciudad de Lleida, San Anastasio, venerado en capilla propia en la misma catedral que acogía la ordenación.

La ordenación continuó con la imposición de manos y la oración consagratoria. Mateo Hidalgo ya diácono y revestido con la estola cruzada y la dalmática, ornamentos propios del diaconado, recibió de manos del Obispo Salinas el libro de los Evangelios, para que “… crea lo que lee, enseñe lo que cree y practique lo que enseña”.

La ordenación culminó con un fuerte aplauso, que espontáneamente inició el propio Obispo y continuaron todos los concelebrantes y los fieles que llenaban la catedral. El nuevo diácono ejerció acto seguido su ministerio preparando el altar para la Eucaristía y distribuyendo la comunión

Finalizada la celebración Mateo Hidalgo recibió la felicitación en primer lugar de su esposa Rosa Mari, hijas y familiares, así como amigos y también feligreses de su parroquia de San Ignacio de Loyola de los jesuitas de Lleida, comunidad que se hizo presente en la celebración y con la que el nuevo diácono está implicado en su acción pastoral y parroquial.

Con esta ordenación, la diócesis de Lleida cuenta con cinco diáconos permanentes, tres de ellos casados: Plácido Burgués, Antonio Ruíz y el reciente ordenado Mateo Hidalgo; un célibe, Josep Vicent Fornet, que es miembro del Seminario del Pueblo de Dios y ejerce su ministerio en Pont de Suerrt. El quinto es el franciscano fray Genís Rebollo. Asimismo, un nuevo candidato al diaconato, Julián Manzano, casado y padre de cuatro hijos, esposo de la delegada de Misiones, Caritat Mercadé, recibió el pasado 13 de diciembre la admisión a órdenes y los ministerios de acólito y lector, previo a su próxima ordenación diaconal.