Mn. Pere Solé Satorra
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La difícil coexistencia en Almenar le ocasionó persecución y disgustos ya en 1934. Al llegar la sublevación de 1936 fue encarcelado en el pueblo juntamente con el vicario Mn. Ramón Cónsul y otros buenos vecinos, siendo todos ellos trasladados, posteriormente, a la cárcel de Lleida. En uno y otro lugar dio pruebas de piedad dirigiendo la plegaria de sus compañeros. Con el vicario y muchos otros recibió el martirio el 20 de agosto de 1936. Su inmediato sucesor en la parroquia de Almenar, el Dr. Don Ramón Sanahuja, posteriormente Obispo de Murcia, le calificó como “varón justo y santo”. |