1 de junio de 2010

Las noticias y la agenda se pueden encontrar actualizadas continuamente en el web de la DIÓCESIS.

   

EDITORIAL

«Final de un trabajo. Inicio de un camino»

 

Ya hemos celebrado la asamblea diocesana que preparábamos desde finales del 2009. Ya hemos acabado un trabajo que nos lleva al inicio de un nuevo camino. Empezamos, pues, una etapa nueva en la vida de la diócesis de Lleida que se quiere sinodal, y que querría incluir en este movimiento a todos aquellos y aquellas que son realmente el tejido.

 

Vale la pena leer el texto de la intervención del obispo Joan en la asamblea. A mi parecer, hay afirmaciones que abren realmente horizontes nuevos para que la Iglesia que vive en Lleida sea significante en la sociedad humana. La Iglesia no es un cenáculo cerrado, pero cuando ella va al "cenáculo", es para abrirse en misión. Inteligentemente. Como el amor, se dijo, que no se cansa ni cansa.

 

La convicción de que el Resucitado da su amor a todo lo humano, en todo tiempo y en todo lugar, tiene que justificar nuevas formas de presencia, de anuncio y de celebración. Y es que un tesoro deja de serlo si se convierte en impenetrable.

Josep Alexandre Baró Ania

 

A la recerca de buenos textos 

«Final de un trabajo. Inicio de un camino»

Por eso, parece necesario tomar decisiones desde la confianza llena en el Padre Dios, a la luz de Cristo Resucitado y con la fuerza del Espíritu. Asumiendo mi responsabilidad como Sucesor de los Apóstoles en esta Iglesia Particular y teniendo en cuenta todo lo que se ha aportado, quiero señalar DOS PRIORIDADES COMUNES PARA TODA LA DIÓCESIS ("entre todos y para el bien de todos"):
 

1ª.- Atender y cuidar de manera especial LA INICIACIÓN CRISTIANA.

(La preparación, la celebración y el seguimiento, con el correspondiente itinerario catecumenal diocesano y con un Plan de formación para los Sacerdotes, Diáconos y Laicos-en-el-mundo).

 

2ª.- Esforzarse para asegurar una buena PRESENCIA DE IGLESIA EN LA SOCIEDAD LERIDANA.

[Iglesia centrífuga y compromiso temporal de los cristianos= Fe y Cultura (Colegio Episcopal, IREL, Fundación Verge Blanca); Fe y Justicia (Red de entidades de acción caritativa y social); Fe y persona (Iglesia "capilar" concreta en cada bautizado que la hace presente.)]

 

III.- Sugerencia de LÍNEAS DE ACCIÓN ESPECÍFICAS 

Y, con el fin de fomentar su puesta en práctica en contextos diversos, sugiero algunas orientaciones pastorales:

 

  1. Procuremos ser una Iglesia acogedora y con diálogo pastoral verdadero: parece demostrado que bastantes actitudes ante la fe y críticas en la Iglesia y en sus miembros esconden otras necesidades y/o experiencias negativas. Habrá que practicar auténticos diálogos con una lógica de confianza mutua porque el diálogo verdadero no consiste solamente en enseñar a los otros lo que ignoran. No podemos aportar respuestas sin antes escuchar los interrogantes de los otros y tampoco podemos escuchar sólo aquellas cuestiones para las que tenemos respuesta. Es un mismo espíritu el que actúa en el evangelizador y en el evangelizado (Luis Mª Bille). Se trata de dejar que el Espíritu Santo nos conduzca al corazón del misterio de la fe a Dios con aquellos y aquellas que lo buscan.

 

2.   Es preciso que la Iglesia esté presente y participe en deliberaciones y debates sociales de interés común, pero es igualmente necesario que haga entender su diferencia aclarando por qué y cómo no puede adecuarse a leyes que considera opuestas al evangelio. Habrá que distinguir entre la visibilidad de tipo «mas media» y la visibilidad específica de orden sacramental que forma parte de su identidad y misión.

 

  1. Las Parroquias y Arciprestazgos (criterio territorial).

 

3.1.   En nuestras comunidades parroquiales y en todos los servicios encargados de la iniciación cristiana tenemos que procurar distinguir las diferentes manifestaciones de la indiferencia, discerniendo sus motivaciones en aquello que sea posible y tratando de comprender qué tipo de actitudes o comportamientos nos están pidiendo.

3.2.   Las comunidades parroquiales se han de esmerar en ser un ejemplo de convivencia, comunidades fraternales y apostólicas: la comunión en la Iglesia se hace visible y creíble claramente cuando es vivida en el interior de las comunidades particulares que son muy diferentes y en las cuales puede haber incluso tensiones entre sus miembros. Pero en una sociedad como la nuestra en la que prevalece sobre todo la fragmentación, es vital que los miembros de la Iglesia sean personas que se respeten, que hablen y que, si hace falta, se pidan perdón y se perdonen, manifestando así la caridad de Cristo que es la razón de su existencia. En medio de las realidades complejas del día a día donde hemos sido enviados a ser "signo e instrumento de reconciliación" las Parroquias tienen que ser "sacramento" (para lo cual no basta con celebrar sacramentos...)

3.3.    Hay que ir aumentando la pastoral en red porque las nuevas condiciones piden una articulación interparroquial que no se tiene que reducir al nivel de circunscripción administrativa sino de coordinación y realización de las iniciativas que una parroquia sola no siempre puede desarrollar. Se tiene que racionalizar la Pastoral (coordinando fuerzas y planificando acciones conjuntas) integrando agentes de pastoral 'interparroquiales'. Además, red significa también saber estar convenientemente en el areópago de la sociedad…

3.4.    El arciprestazgo está llamado a abrir las comunidades "de todo tipo" existentes en su territorio a la realidad de una única Iglesia diocesana; a facilitar la experiencia de la fraternidad sacerdotal ('signo'); a favorecer la práctica de la corresponsabilidad con posibles 'especializaciones' y distribución de tareas específicas; y a ser ámbito concreto de la formación permanente de sus miembros, clérigos y laicos.

3.5.   La celebración de la Eucaristía el Día del Señor es el momento más importante de reunión de toda la comunidad cristiana. Tenemos que caminar hacia una descubierta de su sentido y de la importancia de participar (niños, adolescentes, jóvenes y adultos) (Pedagógicamente, hay que distinguir entre ‘participar’ y 'actuar').

  1. Las Delegaciones Diocesanas (criterio funcional).

4.1.   Tienen que profundizar y promover la espiritualidad de la comunión o de Iglesia: eso exige la ascesis (esfuerzo y método) a fin de que las iniciativas de cada Delegado se subordinen al bien común de la Diócesis. Tendrían que elaborar sus planes teniendo en cuenta la situación social y eclesial, y atendiendo las orientaciones recibidas.

4.2.   La función de una Delegación es capacitar y ayudar a los Equipos Arciprestales en la realización de su tarea. Ayudar a las diferentes comunidades del arciprestazgo a convergir desde su realidad o servicio propio siendo así "signo e instrumento de comunión".

4.3.    Y, mediante el Vicario correspondiente y la Coordinadora de las 3 Áreas Pastorales, las Delegaciones tienen que mantener la correspondiente relación entre ellas, sobre todo con las de la propia Área [Plegaria y Liturgia; Evangelización (Apostolado Seglar organizado y compromiso temporal); Acción caritativa y social (con su Red).].

  1. Las Comunidades Religiosas (la aportación específica de la vida consagrada)

5.1.   Las comunidades de vida consagrada son ámbitos significativos en los que se tiene que poder conectar con el misterio de Dios. Se tienen que reconocer en nuestra diócesis por su manera específica de participar en los trabajos de la evangelización, como es la Escuela Cristiana y los Marginados (las personas más frágiles de nuestra sociedad, niños y jóvenes, pobres y excluidos).

5.2.   Tienen que hacer visible la unidad en la diversidad de carismas, la Comunión que nos une a todos, siendo comunidades específicas que forman parte de la misma Iglesia, ramas de un solo tronco.

  1. Las Instituciones diocesanas (servicios a la comunidad eclesial).

6.1.   El Seminario: el equipo responsable tendrá que revisar y actualizar el plan de formación, convivencia y acompañamiento vocacional conveniente.

6.2.   El Cabildo Catedral ha de visibilizar aquello que está llamado a ser: sobre todo, una comunidad de plegaría y un referente modélico de liturgia celebrativa…

6.3.   La Casa de la Iglesia (Academia Mariana): además de su inestimable servicio como Casa de espiritualidad y Centro de culto a la Virgen Blanca, tiene que revisar y actualizar su funcionalidad pastoral y también qué servicios más pueden dar sus instalaciones a la sociedad leridana a diferentes niveles.

6.4.    El Colegio Episcopal: El Colegio Episcopal: tiene que ser un referente de Escuela Cristiana con planteamientos pastorales explícitos buscando la conexión con los jóvenes y las familias (contando también con las Delegaciones Diocesanas respectivas) y ayudando a sus Profesores a ser agentes de diálogo fe-cultura. (Como Benedicto XVI decía a la Plenaria de la CEI hace dos días, 27 de mayo: "Educar es formar a las nuevas generaciones para saber entrar en relación con el mundo...").

6.5.    El Instituto de Investigación y Estudios Religiosos (IREL): como centro de estudios superiores tiene que cuidar la formación de Agentes de Pastoral para las parroquias y arciprestazgos (DPA) y promover iniciativas de Diálogo Fe-Cultura y de incrustación en la sociedad. (Sería bueno profundizar en la anterior afirmación del Papa Benedicto sobre la educación).

6.6.    El Equipo de gobierno y la Curia diocesana: no es tan sólo ni primariamente un equipo de trabajo. Es una comunidad especial de servicio y tendrá que procurar acompañar todo este proceso y dinámica, y el crecimiento integral (humano, espiritual, ministerial) de todos sus componentes.

(Del mensaje del obispo Joan Piris a la Asamblea diocesana el día 29 de mayo del 2010)
(texto íntegro)

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