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«Final de un trabajo. Inicio de un
camino»
Por eso,
parece necesario
tomar decisiones desde la confianza llena en el Padre Dios, a la luz de
Cristo
Resucitado y con la fuerza
del Espíritu. Asumiendo mi
responsabilidad como Sucesor de los
Apóstoles en esta Iglesia Particular
y
teniendo en cuenta todo lo que se ha
aportado, quiero señalar
DOS
PRIORIDADES COMUNES
PARA
TODA LA DIÓCESIS
("entre todos y para
el bien de todos"):
1ª.-
Atender
y cuidar de manera especial
LA INICIACIÓN CRISTIANA.
(La preparación,
la celebración y el seguimiento,
con el correspondiente
itinerario
catecumenal diocesano y
con un
Plan de formación para
los
Sacerdotes,
Diáconos y Laicos-en-el-mundo).
2ª.-
Esforzarse para
asegurar una
buena
PRESENCIA DE IGLESIA EN LA
SOCIEDAD LERIDANA.
[Iglesia
centrífuga y compromiso temporal
de los cristianos= Fe y Cultura
(Colegio Episcopal, IREL,
Fundación Verge Blanca);
Fe y Justicia
(Red de entidades de acción caritativa y
social);
Fe y persona
(Iglesia "capilar" concreta en
cada bautizado que la hace
presente.)]
III.-
Sugerencia de LÍNEAS
DE ACCIÓN ESPECÍFICAS
Y, con el fin de
fomentar su
puesta en
práctica en contextos diversos,
sugiero algunas
orientaciones pastorales:
-
Procuremos ser
una
Iglesia acogedora y con diálogo
pastoral verdadero: parece demostrado que bastantes actitudes ante la fe y
críticas en la Iglesia y en sus
miembros esconden otras
necesidades y/o experiencias
negativas. Habrá que practicar
auténticos diálogos con una
lógica de confianza mutua porque
el diálogo verdadero no consiste
solamente en enseñar a los otros
lo que ignoran. No podemos
aportar respuestas sin antes
escuchar los interrogantes de los otros y tampoco podemos escuchar sólo aquellas
cuestiones para las que tenemos
respuesta.
Es un mismo espíritu el que
actúa en el evangelizador y en
el evangelizado (Luis Mª Bille).
Se trata de dejar que el
Espíritu Santo nos conduzca al
corazón del misterio de
la fe a Dios con aquellos y
aquellas que lo buscan.
2. Es preciso que la Iglesia esté presente y participe
en deliberaciones y debates sociales
de interés común, pero es igualmente
necesario que haga entender su
diferencia aclarando por qué y
cómo
no puede adecuarse a leyes que
considera opuestas al evangelio.
Habrá que distinguir entre la
visibilidad
de tipo «mas
media» y la visibilidad
específica de orden
sacramental
que forma parte de su identidad y
misión.
-
Las Parroquias y
Arciprestazgos
(criterio territorial).
3.1. En
nuestras comunidades parroquiales y
en todos los servicios encargados de
la iniciación cristiana tenemos que
procurar
distinguir las diferentes
manifestaciones de la indiferencia,
discerniendo sus motivaciones en
aquello que sea posible y tratando
de comprender qué tipo de actitudes
o comportamientos nos están
pidiendo.
3.2. Las
comunidades parroquiales se han de esmerar en ser un ejemplo
de convivencia, comunidades
fraternales y apostólicas:
la comunión en la Iglesia se hace
visible y creíble claramente cuando
es vivida en el interior de las
comunidades particulares que son muy
diferentes y en las cuales puede
haber incluso tensiones entre sus
miembros. Pero en una sociedad como
la nuestra en la que prevalece sobre
todo la fragmentación, es vital que
los miembros de la Iglesia sean
personas que se respeten, que hablen
y que, si hace falta, se pidan
perdón y se perdonen, manifestando
así la caridad de Cristo que es la
razón de su existencia. En medio de
las realidades complejas del día a
día donde hemos sido enviados a ser
"signo e instrumento de
reconciliación"
las
Parroquias
tienen que ser
"sacramento"
(para lo cual
no basta con celebrar
sacramentos...)
3.3. Hay
que ir aumentando la
pastoral en red
porque las nuevas condiciones piden
una
articulación interparroquial
que no se tiene que reducir al nivel
de circunscripción administrativa
sino de coordinación y realización
de las iniciativas que una parroquia
sola no siempre puede desarrollar.
Se tiene que racionalizar la
Pastoral (coordinando fuerzas y
planificando acciones conjuntas)
integrando agentes de pastoral 'interparroquiales'.
Además, red significa también saber
estar
convenientemente en
el areópago de la sociedad…
3.4. El
arciprestazgo
está llamado a
abrir las comunidades
"de todo tipo" existentes en su
territorio a la realidad de una
única Iglesia diocesana;
a facilitar la
experiencia
de la
fraternidad sacerdotal
('signo');
a favorecer la práctica de la
corresponsabilidad
con posibles
'especializaciones' y distribución
de tareas específicas;
y a ser
ámbito concreto de la formación
permanente
de sus miembros, clérigos y laicos.
3.5. La
celebración de la Eucaristía el Día del Señor
es el momento más importante de
reunión de toda la comunidad
cristiana. Tenemos que
caminar
hacia una descubierta de su sentido
y de la importancia de participar
(niños, adolescentes, jóvenes y
adultos) (Pedagógicamente, hay que
distinguir entre ‘participar’ y
'actuar').
-
Las Delegaciones
Diocesanas
(criterio
funcional).
4.1. Tienen
que profundizar y promover la
espiritualidad de la comunión o de
Iglesia: eso exige la ascesis
(esfuerzo y método) a fin de que las
iniciativas de cada Delegado se
subordinen al bien común de la
Diócesis. Tendrían que elaborar sus
planes
teniendo en cuenta la situación
social y eclesial, y atendiendo las
orientaciones recibidas.
4.2. La
función de una Delegación es
capacitar y ayudar a los Equipos
Arciprestales
en la realización de su tarea.
Ayudar a las diferentes comunidades
del arciprestazgo a convergir desde
su realidad o servicio propio siendo
así "signo e instrumento de
comunión".
4.3. Y,
mediante el Vicario correspondiente y la Coordinadora de las 3 Áreas
Pastorales, las Delegaciones tienen que mantener la correspondiente
relación entre ellas,
sobre todo con las de la propia Área
[Plegaria
y Liturgia; Evangelización
(Apostolado Seglar organizado y
compromiso temporal);
Acción caritativa y social
(con su Red).].
-
Las Comunidades
Religiosas
(la aportación
específica de la vida
consagrada)
5.1. Las
comunidades de vida consagrada son
ámbitos significativos
en los que se tiene que poder
conectar con el misterio de Dios. Se
tienen que reconocer en nuestra
diócesis por su
manera específica de participar en los trabajos de la evangelización,
como es la Escuela Cristiana y los
Marginados (las personas más
frágiles de nuestra sociedad, niños
y jóvenes, pobres y excluidos).
5.2. Tienen
que
hacer visible la unidad en la
diversidad de carismas,
la Comunión que nos une a todos,
siendo comunidades específicas que
forman parte de la misma Iglesia,
ramas de un solo
tronco.
-
Las Instituciones
diocesanas
(servicios a la comunidad
eclesial).
6.1. El
Seminario:
el equipo responsable
tendrá que revisar y actualizar el
plan
de formación, convivencia y
acompañamiento vocacional
conveniente.
6.2.
El Cabildo Catedral
ha de visibilizar aquello que
está llamado a ser: sobre todo, una
comunidad de plegaría y un referente
modélico de liturgia
celebrativa…
6.3. La
Casa de la Iglesia
(Academia Mariana):
además de su
inestimable servicio como Casa de
espiritualidad y Centro de culto a
la Virgen Blanca, tiene que revisar
y actualizar su funcionalidad
pastoral y también qué servicios más
pueden dar sus instalaciones a la
sociedad leridana a diferentes
niveles.
6.4. El
Colegio Episcopal:
El Colegio Episcopal:
tiene que ser un referente de
Escuela Cristiana con planteamientos
pastorales explícitos buscando la
conexión con los jóvenes y las
familias (contando también con las
Delegaciones Diocesanas respectivas)
y ayudando a sus Profesores a ser
agentes de diálogo fe-cultura.
(Como Benedicto XVI decía a la
Plenaria de la CEI hace dos días, 27
de mayo: "Educar es formar a
las nuevas generaciones para saber
entrar en relación con el
mundo...").
6.5. El
Instituto de Investigación y
Estudios Religiosos
(IREL):
como centro de
estudios superiores tiene que cuidar
la formación de Agentes de Pastoral
para las parroquias y arciprestazgos
(DPA) y
promover iniciativas de
Diálogo
Fe-Cultura y de incrustación
en la sociedad.
(Sería bueno profundizar en la
anterior afirmación del Papa
Benedicto sobre la educación).
6.6.
El Equipo de gobierno
y la Curia diocesana:
no es tan
sólo ni primariamente un equipo de
trabajo. Es una comunidad
especial de servicio y tendrá que
procurar acompañar todo
este proceso y dinámica,
y el crecimiento integral (humano,
espiritual, ministerial) de todos
sus componentes.
(Del mensaje del obispo Joan Piris a
la Asamblea diocesana el día 29 de
mayo del 2010)
(texto
íntegro) |