1 de abril de 2010

Las noticias y la agenda se pueden encontrar actualizadas continuamente en el web de la DIÓCESIS.

   

 

EDITORIAL

Pascua

 

Es Pascua. Todo nos lleva a pensar en la vida, el gozo de vivir. Los cristianos, una vez más, leeremos y escucharemos aquellos relatos evangélicos que nos hablan de la Resurrección de Jesús. Nos dirán que el sepulcro, donde habían depositado el cuerpo muerto de Jesús, estaba vacío. Únicamente está la sábana de amortajar para indicarnos, efectivamente, que por allí había pasado la muerte. Jesús no está, porque está vivo.

A Jesús no se le puede encontrar en los sitios de muerte. El Dios que Jesús nos revela es el Dios de la Vida. Tampoco se encuentra en aquello que tenga algo que ver con la muerte o con el miedo a la muerte. Ahora sabemos que ha habido un paso definitivo: decir Jesús, decir Dios, es decir vida, relación con todo aquello que lleva vida y felicidad a los humanos. Es decir, los anhelos y deseos profundos de los humanos, a los cuales las inevitables limitaciones de la condición humana no pueden responder, encuentran en Dios satisfacción. Por eso, Dios no entra nunca en conflicto con aquello que es verdaderamente humano, con la felicidad, la dignidad, la libertad y el disfrute de la vida.

Pascua es Resurrección, es Vida. Para Jesús en plenitud, para los humanos es realidad y promesa. Realidad, porque la vida humana tiene valor absoluto a los ojos de Dios; promesa, porque todavía no es total. Ahora, pues, en la vida cristiana, hay que hacer como hacía Jesús, hay que seguirlo en su camino que lleva inequívocamente a la resurrección.

Josep Alexandre Baró

 

Carta del Obispo (21 de marzo): "Ven y sígueme"  La veu del bisbe, arxiu de so

 

Así de interpeladora es la llamada de Jesús. Respeta siempre la decisión de cada uno y no condicionará nunca la respuesta, pero no hace una simple sugerencia al estilo de una oferta publicitaria, sino una invitación en toda regla que pide cambiar la manera de vivir.

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Carta del Obispo (28 de marzo): Semana Santa litúrgica y popular La veu del bisbe, arxiu de so

 

Podríamos decir que la Semana Santa litúrgica, celebrada en el templo, y la Semana Santa popular en la calle, son hermanas porque han nacido de la misma fe. La primera 'revive' la Muerte y Resurrección de Jesucristo en la liturgia, bajo los signos sacramentales. La segunda 'recuerda' de manera más visible, emotiva y plástica este mismo acontecimiento, aunque no es una reproducción.

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Homilía de Mons. Piris en la Misa Crismal

 

Os agradezco vuestra participación en esta celebración en la cual todos tendremos el gozo de reafirmar nuestra identidad, especialmente los ministros ordenados en los cuales el Papa Benedicto XVI, con motivo del 150é aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars Juan Mª Vianney, ha animado a una renovación interior a fin de que nuestro testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo, y a presentar y hacer percibir la importancia del papel y de la misión del sacerdote en la Iglesia y en la sociedad contemporánea.

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Concesión a Mons. Joan-Enric Vives del título de Arzobispo

Concesión a Mn. Ginestà el título de "Prelado de Su Santidad"

La Peregrinación a ARS

Del 15 al 18 de marzo, tal como estaba anunciado, hemos realizado la peregrinación al pueblo de ARS, cerca de Lyon. El pueblo, pequeño, se conoce más por el nombre de "Village du Curé d'Ars", porque realmente es el "rector de Ars", san Joan Maria Baptista Vianney, quien lo ha hecho conocer por todo el mundo.

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Resumen de la carta pastoral del Papa Benedicto XVI a los fieles irlandeses

Concierto solidario en Lleida: 900 euros para Chile y Haití

La Coral Maristas Montserrat y la Orquesta de Cámara Aula 7 de Barcelona han recogido 900 euros en el concierto organizado el sábado, 20 de marzo, en la iglesia de Sant Llorenç de Lleida. El dinero se destinará a reconstruir los países afectados estos últimos meses por terremotos.

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Una diaconía de la Cultura

Artículo de Mons. Joan Piris colgado en la Web del Consejo Pontificio de los Medios de Comunicación y publicado en Osservatore Romano (edición española), el domingo 21 de marzo de 2010

El Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, a celebrar el próximo 16 de mayo —«El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra»—, corre el riesgo de quedar difuminado en el horizonte del Año Sacerdotal que estamos celebrando porque, a primera vista, parecería destinado únicamente a los presbíteros cuando no es así.

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Llardecans ofrecerá el aceite para la Misa crismal

 

Amb Con motivo de los 250 años del santuario capilla de Loreto de Llardecans, pueblo situado en las Garrigues, la cooperativa del pueblo ofrecerá a la diócesis el aceite que será consagrado en la misa crismal del martes próximo en la catedral leridana. Recordamos que este aceite será utilizado en toda la diócesis para las unciones sacramentales: bautizo, presbiterat, confirmaciones y unciones de enfermos.

11 de abril: Fiesta de la Divina Misericordia

Domingo 11 de abril: Fiesta de la Divina Misericordia en la Catedral: 18'30: Confesiones y Exposición del Santísimo. Rosario. A las 19'30 Eucaristía presidida por Mons. Joan Piris.

Habrá el tríduum de preparación a la fiesta en la iglesia de la parroquia del Pilar (Paseo de Ronda 167-169): del jueves 8 al sábado 10 de abril: cada día a las 6 de la tarde Exposición del Santísimo, "Coronilla" de la Divina Misericordia y Eucaristía (19:00h).

Meditaciones cuaresmales sobre la misericordia

La misericordia da felicidad 

"Jesús, rostro de la misericordia divina", fue el título de la conferencia cuaresmal que el obispo Joan dio este miércoles 24 de marzo en la catedral. Con abundantes referencias bíblicas, el obispo diocesano presentó la práctica del Jesús de los evangelios como Aquél que se conmueve ante las necesidades de los humanos. Así se manifestaba hombre de misericordia, pero también, como el Enviado del Dios misericordioso.

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Reflexiones en torno al Día del Seminario

Comunicado de la Red de Entidades cristianas de Acción caritativa y social

 

En un comunicado enviado a los párrocos de las parroquias de Lleida implicados en el servicio de información y de alimentos durante los fines de semana, la Red de Entidades cristianas de Acción caritativa de nuestra diócesis hacen público el final de estos servicios de fin de semana. La experiencia de tres meses ha mostrado que este servicio no correspondía verdaderamente a la realidad. El 27 y 28 de marzo pondrán un punto final. Para más información, clicar aquí.

30 años de la muerte de Mons. Romero

 

Un 24 de marzo de 1980, ahora hace 30 años, el arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, cayó asesinado mientras celebraba la Eucaristía.

En Italia, las Obras Misionales Pontificias, han escogido este día como Jornada de oración y ayuno por los misioneros mártires, (en honor de Mons. Romero).

Os adjuntamos un documento con extractos de sus homilías que nos ayudarán a conocer su talante. Pedimos una oración por el pueblo salvadoreño, al cual entregó su vida, y por extensión por todos los pueblos que sufren opresión e injusticia.

Delegación diocesana de Misiones

Concierto en la Catedral de Lleida

La Catedral de Lleida estaba llena ayer, jueves 25 de marzo, para escuchar el concierto que ofrecía el Petit Cor de la Catedral, con la participación de la soprano Iolanda Dolcet, el tenor Francesc Rodoreda y el Barítono Bruno Henriques. En el órgano Olga Farrando y el maestro de capilla Joaquim Mesalles fue el director.

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Los nuevos Presidente y Vicepresidente del Colegio de periodistas visitan al Obispo diocesano

Este viernes pasado, día 26 de marzo, los señores Josep Lluís Cadena Martín y Jesús Riverola Masó, respectivamente presidente y vicepresidente del Colegio de periodistas de Lleida, tuvieron una entrevista con el obispo diocesano, Mons. Joan Piris. Los tres intercambiaron informaciones sobre la realidad leridana, sus experiencias y las posibles colaboraciones en el ámbito de la información. El obispo Joan les agradeció mucho la visita y se alegra de la buena relación con las personas que trabajan en el mundo de la comunicación.

Voluntarias en formación

El martes pasado, 23 de marzo, en la sede da Cáritas diocesana tuvo lugar una tarde de formación para aquellas personas que forman las Cáritas parroquiales. La idea central de este tiempo de formación era la de ser un "movimiento de amor cristiano" para "hacer bien el Bien".

Unas 70 personas estuvieron presentes, lo cual nos hace percibir que, efectivamente, "no tener Cáritas en las parroquias es privar a la comunidad parroquial de un medio pastoral necesario para el desarrollo de la vida cristiana".

Elogi dels capellans

 

Publicat a www.catalunyareligio.cat el dissabte 27 de març de 2010

(Ramon Prat i Pons) Fa quaranta anys, en rebre l’ordenació de prevere, vaig iniciar un camí apassionant que, al mateix temps que orientava la meva vida al servei de la comunitat cristiana i de la societat, m’ha fet el gran regal d’experimentar en la vida diària que val la pena haver nascut. Dit en termes humanistes, això equival a afirmar que quan hom es deixa captivar per la tendresa de Déu i opta per intentar estimar la gent del seu entorn, experimenta el regal de l’autoestima. La raó és ben senzilla. Hom acumula més diners com més en guarda, però hom gaudeix de més amor com més en dóna.

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Hemos de aguantar exageraciones

 

"Desde 1995 se ha denunciado en Alemania 210.000 casos de abusos sexuales de algún tipo. De ellos, 94 (noventa y cuatro) afectan a personas o instituciones de la Iglesia católica”.Eso supone el 0,045 %. No el 4%, ni el 0,4% sino el 0,0447%. El dato lo ofrece el veterano periodista italiano Luigi Accattoli en un artículo publicado en Liberal (9 de marzo 2010).

Es cierto que un solo caso ya es demasiado. No se trata, por tanto, de hacer un ranking ni de ver quien se ha comportado peor. Pero al mismo tiempo, es preciso reconocer que -a juzgar por los titulares de prensa de estos días-, se diría que la gran bestia negra es la Iglesia católica y sus depravados ministros.

“Es fácil explicar el ensañamiento de los medios sobre el clero católico”, dice Accattoli. “El mundo de los periodistas apoya espontáneamente la 'revolución sexual' e individua fácilmente en el clero católico la mayor resistencia a tal orientación, de aquí el ímpetu con el que da resalto -si puede- a las contradicciones”. Es una observación interesante de una persona que lleva cuarenta años trabajando en diarios como La Repubblica y Corriere della Sera.

Domingo de Ramos en la parroquia Sant Antoni Maria Claret

La primera parte de la Misa ha tenido lugar en el patio de la iglesia donde el P. Nemesi, rector de la parroquia, ha bendecido las palmas. Los niños presentes han seguido con atención la ceremonia, dado que los familiares que los acompañaban les explicaban su significado.

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Encuentro general de los equipos de la Mare de Déu

 

Los Equipos de la Mare de Déu que existen en Cataluña y Menorca celebrarán su Encuentro General 2010 el sábado día 17 de abril en Poblet. Los Equipos de la Mare de Déu es un movimiento apostólico que promueve vivir la experiencia cristiana en pareja y en familia. Más información.

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A la búsqueda de buenos textos 

Los eremitas de hoy viven en la ciudad

 

Su número crece cada día. Pasan su vida en oración, no temen la pobreza y rechazan cualquier jerarquía. Su fuerza está en contradecir el espíritu del tiempo. La Iglesia ha decidido reintegrarles en el Derecho Canónico. Lo que no quieren es, justamente, ser noticia. Buscan el silencio y la discreción. Su puerta permanecerá cerrada para quien se acerque como periodista, o simplemente como curioso. Tengo el privilegio de conocer a algunos personalmente, pero no tendría acceso alguno a sus escondrijos si violase la promesa de no dar nombres ni direcciones. De todos modos, si alguien quiere buscar su rastro, que no los busque en lugares inhóspitos: es mucho más probable que los encuentre en las buhardillas de los centros metropolitanos. Me refiero a los eremitas. Han regresado por la puerta grande, su número crece cada año, aunque pocos lo saben, como es obvio, dado su empeño en pasar desapercibidos. La Iglesia, en cambio, sí sabe de ellos, y ha decidido volverles a dar un sitio dentro de su estructura, pues el Código de Derecho Canónico de 1917 los había ignorado. No por hostilidad, sino porque parecía que formaban parte de una página cristiana, larga y gloriosa, pero definitivamente cerrada.

 

Una página que se inició cuando en Oriente miles de creyentes huyeron al desierto o a las montañas: grutas y chozas se llenaron de solitarios que luchaban tanto contra leones y serpientes como contra diablos tentadores. La fama de sus ayunos, de las penitencias, del silencio ininterrumpido provocaba la afluencia de discípulos, y con frecuencia el solitario se veía obligado a acogerlos, creando – a veces contra su voluntad - una comunidad a la que dar una regla. También fue éste el destino de quien en Occidente iba a ser el origen de la forma de monacato que marcaría los siglos siguientes beneficiosamente. Benito de Nursia empezó como eremita pero su misma fama de santidad le sacó de la cueva y le forzó a transformarse en maestro y legislador de cenobios.

 

La Edad Media se llenó de eremitas, muchos de los cuales encontraban su sustento guardando cementerios, puentes o santuarios. El declive comenzó con el Concilio de Trento, que desconfió de los anacoretas porque eran incontrolables, y concluyó en el Siglo de las Luces y la Revolución Francesa que persiguió a estos «parásitos asociales» a los que también consideraba «fanáticos oscurantistas». En el siglo XIX el eremita quedará relegado a ser casi un personaje de novela romántica, al estilo Conde de Montecristo. Dentro de la Iglesia, la vocación a la soledad había quedado canalizada desde hacía tiempo a través de órdenes religiosas como las de los cartujos o los camaldulenses, en las que el aislamiento va unido con la comunión con los hermanos en la oración y en la conversación.

 

Se decía que el silencio del Código eclesiástico de 1917 era significativo: ya no quedan anacoretas, fuera su regulación. Y en cambio, esta vocación –rara, pero insuprimible– desde luego no había desaparecido, sino que se incubaba bajo las cenizas, de modo que el nuevo Código publicado en 1983 ha tenido que levantar acta. En el segundo inciso del canon 603, la Iglesia reconoce oficialmente a los ermitaños como «consagrados» si «mediante voto u otro vínculo sagrado, profesan públicamente los tres consejos evangélicos (pobreza, castidad, obediencia) en manos del Obispo diocesano», y si el mismo Ordinario del lugar les aprueba una regla que ellos mismos hayan redactado. Una legislación light, con requisitos mínimos, pero tal y como es obligado para una elección de vida inspirada por la obediencia a la Iglesia y a la lectura más rigurosa del Evangelio a la vez que por la libertad y la autonomía de los hijos de Dios que siguen una vocación particular y del todo personal.

 

Las estadísticas son difíciles, por no decir imposibles: aunque se les conoce, muy raramente los ermitaños responden a los cuestionarios. Ahora ha aparecido la investigación de los jesuitas americanos en las páginas de su revista cuatrimestral para consagrados Review for Religious. Hay que reconocer que esos religiosos americanos han tenido cierto éxito, pues de una muestra de 600 eremitas en todo el mundo han conseguido 140 respuestas. Una miseria para cualquier otra categoría social, pero todo un éxito dentro de la anómala categoría de los ermitaños, que si nos atenemos a las valoraciones fiables, contaría en todo el mundo con veinte mil personas. En Italia de mil a mil doscientos, divididos casi igual entre hombres y mujeres. La inmensa mayoría es católica, aunque no faltan otras confesiones cristianas y otras confesiones. Como alguien ha señalado, el anacoreta es el más ecuménico entre los creyentes porque recupera –viviéndolos todos los días – los valores que unen todas las confesiones: oración, penitencia, sacrificio, ayuno, alejamiento, contemplación.

 

Parece que entre los nuevos ermitaños italianos también se cumple lo que revela la investigación americana, según la cual, solamente un dos por ciento ha elegido vivir en cuevas o sitios por el estilo, como galerías subterráneas. Ni la mayoría se encuentra en el campo o en las montañas. En realidad, el mayor número de los ermitaños actuales es «metropolitano». La gran ciudad es el verdadero sitio de la soledad, del anonimato, del combate silencioso contra los nuevos demonios. La mayoría tiene entre cincuenta y sesenta años, y son rarísimos los que están por debajo de los treinta. No hay más que recordar el viejo proverbio: «A joven ermitaño, viejo diablo». Todos los maestros de la vida espiritual han enseñado siempre que una vocación así distingue a una élite de hombres y de mujeres particularmente experimentados. De hecho, en el eremitorio no se tiene el apoyo de una comunidad fraterna; la soledad y el silencio constantes son un gozo sólo para quien realmente ha sido llamado; ni siquiera se cuenta con un hábito o un distintivo. No sólo: la obligada pobreza se convierte muchas veces en miseria, sobre todo para quienes han encontrado en la ciudad su «desierto», dado que el anacoreta buscará huir de toda «dispersión», y por tanto, de los trabajos en fábricas u oficinas, con lo que vivirá de las pequeñas cosas que pueda hacer dentro de sus modestísimas cuatro paredes. Esto casi nunca asegura unos ingresos suficientes para que una vida no se deslice desde la pobreza hasta la indigencia. Ésta es una de las razones por la que muchos esperan a tener una edad suficiente para una pequeña pensión, aunque sea mínima, que les permita cultivar en paz su propia vocación. En general tienen más suerte para el sustento diario aquéllos que tienen su cabaña en el campo. Todas las experiencias dan fe de que los inicios son difíciles por la desconfianza de los paisanos que se preguntan quién será ese «forastero» extraño que, por lo general, tiene un aire distinto (la mayoría tiene título universitario), que no recibe visitas, que no tiene ni teléfono ni televisor, que se va a la cama con las gallinas y se levanta con el alba y que sólo cruza con los demás –párroco incluido – las mínimas palabras indispensables. De modo que la primera visita, por lo general, es la del policía local, alertado por las observaciones de los vecinos. Después, poco a poco, se acepta al «forastero» como un miembro de la comunidad, algo extraño. Aunque la mayoría son laicos, también son numerosos aquellos sacerdotes, frailes o monjas que llegan a la vida eremita tras muchos años en comunidades tradicionales. Son los más afortunados, pues una vez que se les concede el permiso para dar el paso a esta nueva forma de vida, suelen tener la ayuda de la familia religiosa de la que provienen.

 

Pero, ¿por qué una elección así? Lo primero que hay que decir es que se trata de una vocación, una llamada, que ha florecido de nuevo por reacción a la borrachera «comunitaria», «social» que ha arruinado muchos ambientes religiosos. El exceso de insistencia en el compromiso con el mundo y el desbordamiento de las palabras, habladas y escritas, han llevado a muchos, por contraste, a redescubrir la fuerza de la oración y el gozo del silencio. El ermitaño da su vida por cosas «inútiles» según el mundo y, desgraciadamente, también según cierto eficientismo cristiano actual. La sencilla regla que él mismo se escribe, y que si quiere somete a la aprobación del obispo, prevé, sobre todo, horas de oración, de lectura espiritual, de meditación. Prevé vigilias, ayunas, penitencias, renuncias. En el ermitaño hay un rechazo radical de la lógica mundana, para la cual sólo la acción, la política, el compromiso social, las inversiones económicas pueden cambiar el mundo para mejor. Él, por su parte, ha respondido a una llamada que le ha hecho comprender hasta el final que sólo quien entrega su vida la salva, y que el modo más eficaz de amar y de ayudar es el de sepultarse bajo el anonimato, el silencio, la impotencia, creyendo hasta el fondo en los misterios vínculos de la «comunión de los santos». Creo que esto es lo que quería decir la inscripción que vi en la pared de la habitación de un anacoreta en una casa deteriorada del corazón de Turín: «El que va al desierto, no es un desertor». Nada de un desertor, sino más bien un creyente que, en vez del activismo constructivo sólo en apariencia, ha decidido practicar la forma más alta de caridad en la perspectiva evangélica: la oración ininterrumpida por todos, en la soledad y en el silencio más radicales.

 

Vittorio MESSORI

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