Encuentro de catequistas en el cincuentenario del Carmen

Tuvo lugar el viernes 20 de marzo. Cuidadosamente preparada por Roser García, Delegada de Catequesis y muy estrechamente vinculada a la parroquia... con la colaboración del equipo de la Delegación.

Se reunieron unas cuarenta catequistas. Algunas no pudieron asistir, pero otras lo hicieron viniendo de lejos para el acto. Otras nos veían desde la casa de Padre. Son 50 años de catequesis.

Después de dar la bienvenida, se inició el encuentro con una plegaria. Seguidamente, el párroco, Mn. Joan Mora, con breves palabras, agradeció la tarea de las catequistas, y tuvo un recuerdo para las que ya han muerto. Especialmente agradeció el trabajo tan constante y bien hecho de Mn. Jaume Montaña, que durante tantos años estuvo al frente de la catequesis parroquial y también arciprestal. También agradeció a los otros sacerdotes que lo han precedido en la parroquia.

El cincuentenario es una gracia especial para nuestra parroquia. Nos recuerda la donación, la siembra de tantas personas, durante 50 años. Nos hace conscientes que cada catequista, cada sacerdote, cada apóstol, tiene que salir a sembrar (no a recoger) afecto, amor, vida (también doctrina), con el convencimiento de que Dios siembra con nosotros: Él va fecundando esta semilla.

La pastoral de la catequesis es muy bonita. Hay siempre un tono de simpatía y amistad. Al mismo tiempo, hace falta ser pacientes con los niños y darles estimación. "Donde no hay amor, pongamos amor y recogeremos amor" (san Juan de la Cruz). Las catequistas, todas, somos testimonios. Acabó la intervención animándonos a no desfallecer.

Seguidamente pudimos escuchar al testimonio de dos catequistas:

La primera, Carme Estany, de años pasados. Provenía de Cervera. Al casarse pasó a nuestra parroquia y aceptó la invitación a hacer de catequista. Y agradecida, nos recordó muchas experiencias vividas, muchas amistades afianzadas. En la catequesis recibimos más de lo que nosotros damos. Acoger y amar a los niños, comunicarles el mensaje de Jesús, de amor y perdón, y celebrarlo en la misa familiar, nos llena de satisfacción y nos ayuda a vivir más plenamente.

El segundo testimonio fue a cargo de Mª Dolors Mestre, catequista actual, desde hace ya trece años. Ella pedía a Dios que la pusiera en algún lugar donde poder compartir su fe y ser más coherente como cristiana. El momento se presentó en el Colegio Maristas con ocasión de la catequesis de su hijo y el consejo de su marido. Superó su indecisión y respeto inicial por esta dedicación. Nos hizo un recuerdo agradecido del grupo que la acogió. Después, de la mano de Tere Ramírez, se incorporó al Carmen. Explicó recuerdos y vivencias que le han aportado mucho gozo, dentro de las dificultades que también ha habido con los niños, y la "caja de sorpresas" que los niños son.

El encuentro continúa con una rueda de intervenciones de todas las catequistas, con recuerdos del tiempo vividos en la catequesis. Todas coincidían en recordar de una forma ilusionada el tiempo pasado o presente en la catequesis, y la amistad sincera entre las catequistas ... y agradecidas a la oportunidad de que se les pidiera hacer catequesis, que para muchas era un deseo bien arraigado ...

Juan Luís Salinas, en representación de su madre, catequista ya difunta, se refirió a "la cadena de transmisión" de la fe.

Mn. Ezquerra, vicario general, anterior párroco, recalcó que todas las aportaciones habían estado muy enriquecedoras y que reconstruían todo lo que es una catequesis. Tuvo un recuerdo para Mn. Montaña, Llorenç Domingo y Jaume Castelló. Quien realmente nos invitó a hacer la catequesis -nos dijo- es Nuestro Señor ... Él es el "culpable" de la bondad que hemos depositado en estos niños y niñas a través de la catequesis. La catequesis es la tarea más importante dentro de la iglesia "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio" ... una tarea que no se puede dejar, a la que se tiene que dar toda la importancia porque es fundamental. Es una tarea exigente: no es suficiente con decir, hace falta hacer, se nos pide transmitir al menos una única lección, la más importante; "la bondad de Jesús".

Tuvo también una Intervención Lucas, seminarista guineano. Nos habló de la catequesis como una vocación recibida desde el bautismo. Él tuvo la oportunidad de dedicarse en Guinea, y también en el Carmen ... Hay que tener la seguridad -decía- de que la palabra y el testimonio que se dan no caen nunca en un saco roto ... Acabó sus palabras, comunicándonos con gozo la noticia de su ordenación diaconal el 31 de mayo próximo. Noticia que fue recibida con un fuerte aplauso.

Acto seguido, mientras merendábamos, seguimos compartiendo anécdotas y recuerdos. Roser Garcia, Delegada diocesana de Catequesis nos obsequió con el Decálogo del Catequista y la cruz de san Francisco.

El otro obsequio, valorado por todos y todas, ha sido el encuentro de fe y hermandad que continuaremos recordando y saboreando con gozo.

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