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Corpus: Adoración y caridad

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Prop de vosaltres (Bisbe Salvador)
Producció
Data publicació: 
20/05/2016

Desde hace muchos años la Iglesia ha querido que en la fiesta del Corpus se percataran todos de la evidente vinculación de la Eucaristía con la Caridad. Le dio el subtítulo de DIA DE LA CARIDAD. Todos los grupos parroquiales de Cáritas sensibilizarán al resto de la comunidad cristiana de la importancia de no separar nunca la adoración al Santísimo con el amor a los hermanos que nos necesitan. Para ello cuentan con folletos, carteles y otros materiales que preparan Cáritas diocesana y Cáritas Española. Se percibe con claridad la unidad de criterios en la petición de colaboración con los sectores más desfavorecidos de nuestro mundo. Es una campaña que quiere llegar a todos y busca el compromiso general para contribuir a la solución de los enormes problemas que afectan a tantos hermanos nuestros.

            Aprovecha también la organización caritativa católica para dar cuentas a la sociedad de las actividades realizadas a lo largo del año, del dinero recogido y el destino que se le ha dado, de cómo ha sido la dedicación de las personas que llevan esta responsabilidad, empleados, directivos y colaboradores, qué cosas habría que mejorar y qué perspectivas de futuro se vislumbran. Para todo ello se redacta y se distribuye una MEMORIA con el objetivo de que todos conozcan la realidad y no tengan ningún reparo en participar. Es evidente la finalidad: conseguir la transparencia en las cuentas y balances económicos, la objetividad en el tratamiento de los asuntos y la solidaridad en todos los sectores sociales. Sin descuidar nunca la motivación cristiana de todo el proceso que empieza con una veraz información, continúa con la realización de los proyectos para acabar con la expresión de la caridad hacia los hermanos necesitados.

            Tengo la convicción, por los comentarios que escucho y por las repercusiones que se producen, que Cáritas tiene una fuerte implantación y se ha ganado un merecido prestigio entre las entidades que se dedican a la llamada acción social. Eso obliga a mejorar en actitudes y en colaboración a todos los cristianos puesto que es sabido que la institución caritativa no es un ente autónomo o una parte de la comunidad eclesial. Es el corazón de la Iglesia. No podría existir Cáritas sin la Iglesia y ésta no cumpliría la misión encomendada por Jesús si no tuviera en cuenta la dimensión de la caridad.

            Ahí está el fundamento de la vinculación que mencionaba al inicio del comentario. La Eucaristía que recuerda y actualiza el sacrificio de Cristo, que hace participar en el banquete para alimentar y fortalecer la vida cristiana, que nos impulsa a adorarle privada y públicamente como suele hacer el cristiano ante el sagrario en el templo o en la procesión en la calle. Los tres ámbitos envueltos en la caridad hacia los hermanos como nos mandaba Jesucristo y lo repetían los Apóstoles en sus cartas. La mirada al Señor y la mirada al semejante son inseparables para evitar un espiritualismo hueco o una filantropía inconsistente.

            Estamos viviendo el Año de la Misericordia. Fijaos en el lema y los carteles que recuerdan a todos la fiesta de la caridad que es el núcleo de la vida cristiana. Sin ella traicionamos el mensaje de Cristo. Por el contrario con la caridad, con la misericordia, llegamos a acoger y aceptar a cualquier persona sobre todo a aquellas que sufren lo indecible para sobrevivir: los excluidos, los refugiados e inmigrantes, los sin techo… y tantos otros que esperan nuestra ayuda.

                                                               +Salvador Giménez, obispo de Lleida