El Facebook del Bisbat de LleidaEl Twitter del Bisbat de LleidaEl Google Plus del Bisbat de LleidaEl RSS del Bisbat de Lleida

News.va Official Vatican Network

Subscribe to canal de noticias News.va Official Vatican Network
Actualizado: hace 57 mins 4 segs

Homilía del Papa en Santa Marta: la necedad lleva a la corrupción

Mar, 17/10/2017 - 2:53pm
(RV).- No caer en la necedad que consiste en la incapacidad de escuchar la Palabra de Dios y conduce a la corrupción. Lo pidió el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el tercer martes de octubre. El Santo Padre recordó que Jesús lloró con nostalgia por el pueblo amado que se alejó por necedad, prefiriendo las apariencias, los ídolos o las ideologías. La reflexión del Pontífice comenzó a partir de la palabra “necios”, que aparece dos veces en la Liturgia del día. En efecto, Jesús la dice a los fariseos ( Lc 11, 37-41); mientras San Pablo cuando se refiere a los paganos ( Rm 1, 16-25). Pero el Apóstol de los Gentiles también a los Gálatas les había dicho “necios” porque se habían dejado engañar por las “nuevas ideas”. Y esta palabra “más que una condena, es una recomendación” – explicó el Papa – porque hace ver el camino de la necedad que conduce a la corrupción. “Estos tres grupos de necios son corruptos”, dijo también Francisco . A los Doctores de la Ley, Jesús les había dicho que se parecían a sepulcros blanqueados: se volvían corruptos porque se preocupaban por hacer que “la parte externa de las cosas” apareciera bella, pero no les interesaba lo que había adentro, donde estaba la corrupción. Por lo tanto, estaban “corruptos por la vanidad, por el aparecer, por la belleza exterior, por la justicia exterior”. Los paganos, en cambio, tienen la corrupción de la idolatría: se volvieron corruptos porque confundieron la gloria de Dios – que  habrían podido conocer a través de la razón  – con los ídolos. A la vez que destacó que también hoy hay idolatrías, como el consumismo o como buscar “un dios cómodo”. En fin, también aludió a aquellos cristianos que se han dejado corromper por las ideologías, es decir, que han dejado de ser cristianos para ser “ideólogos del cristianismo”. Estos tres grupos, a causa de la necedad –  dijo el Papa –  “terminan en la corrupción”. Además, Francisco , explicó en qué consiste esta necedad: “La necedad es un no escuchar. Literalmente se puede decir un ‘necio’, ‘no sé’, no escuchar. La incapacidad de escuchar la Palabra: cuando la Palabra no entra, no la dejo entrar porque no la escucho. El necio no escucha. Él cree que escucha, pero no escucha. Hace la suya, siempre. Y por esto la Palabra de Dios no puede entrar en el corazón, y no hay lugar para el amor. Y si entra, entra destilada, transformada por mi concepción de la realidad. Los necios no saben escuchar. Y esta sordera los conduce a esta corrupción. No entra la Palabra de Dios, no hay lugar para el amor y, al final, no hay lugar para la libertad”. Y añadió que se vuelven esclavos porque confunden “la verdad de Dios con la mentira” y adoran a las criaturas en lugar de al Creador: “No son libres, y no escuchar, esta sordera no deja lugar al amor y ni siquiera a la libertad: nos conduce siempre a una esclavitud. ¿Yo escucho la Palabra de Dios? ¿Y la dejo entrar? Esta Palabra, que hemos oído cantando el Aleluya, es la Palabra de Dios viva, es eficaz, discierne los sentimientos y los pensamientos del corazón. Corta, va dentro. ¿Dejo entrar esta Palabra? ¿O a esta Palabra soy sordo? ¿Y la transformo en pertenencia, la transformo en idolatría, hábitos idolátricos, o la transformo en ideología? Y no entra… Ésta es la necedad de los cristianos”. Al concluir su reflexión, el Santo Padre exhortó a mirar los “iconos de los necios de hoy”: “Hay cristianos necios y también pastores necios”. “San Agustín – recordó – los aporrea bien, con fuerza” porque “la necedad de los pastores hace mal al rebaño”. Su referencia fue a la “necedad del pastor corrupto”, a la “necedad del pastor satisfecho de sí mismo y pagano” y a la “necedad del pastor ideólogo”. “Veamos el icono de los cristianos necios” – exhortó el Papa – “y junto a esta necedad miremos al Señor que siempre está a la puerta”, llama y espera. Mientras terminó invitando a pensar en la nostalgia del Señor por nosotros: “Y si caemos en esta necedad, nos alejamos de Él y Él experimenta esta nostalgia. Nostalgia de nosotros. Y Jesús con esta nostalgia lloró, lloró por Jerusalén: era precisamente la nostalgia de un pueblo que había elegido, había amado pero que se había alejado por necedad, que había preferido las apariencias, los ídolos o las ideologías”. (María Fernanda Bernasconi - RV). (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Carta del Papa por los 8 siglos de presencia franciscana en Tierra Santa

Mar, 17/10/2017 - 2:21pm
Con gran alegría, el Papa Francisco dirigió una Carta al Custodio de Tierra Santa, Padre Francesco Patton, en ocasión de los 800 años de la presencia de los «‘frailes de la cuerda’, como apodaron a los franciscanos en los lugares donde el Hijo de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros». (Cfr Jn 1,14) Recordando que San Francisco abrió la Orden a la «dimensión misionera y universal» , enviando a sus frailes a todas las naciones como testimonios de fe, de fraternidad y de paz y fue así que se creó la Provincia de Tierra Santa , el Papa subraya las celebraciones en las que los franciscanos renuevan su «adhesión a la llamada de Jesús, en fidelidad al Evangelio y a la Iglesia». «Asiduos a la contemplación y la oración, simples y pobres, obedientes al Obispo de Roma, están comprometidos también en el presente a vivir en Tierra Santa al lado de los hermanos de diversas culturas, etnias y religiones, sembrando paz, fraternidad y respeto» , escribe el Santo Padre, poniendo de relieve asimismo la dedicación de los franciscanos en la investigación arqueológica y de la Sagrada Escritura, sin olvidar la importancia de la animación de los Santuarios y el servicio  a la Comunidad eclesial local, con una exhortación entrañable: «Los aliento a perseverar alegres en sostener a estos hermanos nuestros, sobre todo a los más pobres y débiles, en la educación de la juventud – que a menudo corren el riesgo de perder la esperanza en un contexto aún sin paz – en la acogida de los ancianos y en el cuidado de los enfermos, viviendo concretamente en el día a día las obras de misericordia». El Papa Francisco destaca asimismo que «son embajadores del todo el Pueblo de Dios , que con liberalidad los ha sostenido siempre, en particular a través de la ‘Colecta por la Tierra Santa, que contribuye a hacer que en la Tierra de Jesús la fe se haga visible en las obras y, que en especial los sostiene en nombre del Sucesor de Pedro y de la Congregación para las Iglesias Orientales, que celebra en estos mismos días su centenario». La misiva pontificia concluye encomendando la Custodia de Tierra Santa y cada una de sus comunidades, así como a todos los franciscanos a la maternal protección de la Virgen María, invocando asimismo la intercesión de su santo patrono Antonio de Padua. (CdM) (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

El Observador permanente de la Santa Sede ante la FAO sobre el reto HAMBRE CERO 2030: "Tenemos que invertir en paz"

Lun, 16/10/2017 - 5:16pm
Hoy, 16 de octubre, el Papa Francisco ha visitado la Sede romana de la FAO , la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, convirtiéndose en su segunda visita desde que está en el Pontificado. Y lo hace en el día en el que se celebra la Jornada Mundial de la Alimentación. Con ocasión de esta visita del Papa, en Radio Vaticana  entrevistamos a Monseñor Fernando Chica Arellano , el Observador permanente de la Santa Sede ante la FAO.   Monseñor Fernando Chica habla acerca del  reto del HAMBRE CERO , una iniciativa de la FAO que pretende para el 2030 erradicar el hambre en el mundo, asegurando que: "este reto últimamente se está complicando". El 15 de septiembre pasado tras el conocimiento de unos "datos alarmantes" el Observador permanente afirma que  "el hambre está repuntando en el mundo". "Llevábamos tres lustros en descenso y ahora estamos en  815 millones de hambrientos , esto quiere decir que hemos crecido 38 millones de hambrientos más en pocos meses, lo cual nos está informando que si no cambiamos el rumbo y las cifras se invierten, será bastante complicado alcanzar este reto de HAMBRE CERO para 2030" explica en los micrófonos de Radio Vaticana.  Además, Monseñor Fernando Chica cita las claves para que entre todos podamos ayudar a que este reto se cumpla , considerando que en primer lugar debemos "convencernos" : "todos podemos ayudar, nadie sobra ni nadie puede darse por evadido a la hora de plantarle cara al hambre". También invita a conjugar el verbo  "querer" : "Esta lacra no es cuestión de que la erradiquen los Gobiernos y las Organizaciones Internacionales" asegura, si no que "es entre todos que podemos derrotar el hambre y para ello basta querer". Por último invita a conjugar el verbo  "compartir" . No desperdiciar alimentos, aumentar lo que dedicamos a la solidaridad para con los más pobres o no tirar nada de lo que hay en la mesa son otras de las iniciativas a las que nos empuja para ayudar a alcanzar el hambre cero en 2030.  La Jornada Mundial de la Alimentación coincide este año 2017 con el momento en el que más personas han sido forzadas a huir de sus hogares desde la II Guerra Mundial debido al aumento de los conflictos y la inestabilidad política que en muchas partes del mundo se está viviendo. Fernando Chica asegura en los micrófonos de Radio Vaticana que  "nadie quiere dejar su tierra por gusto" , y es por ello que el aumento de la violencia, de los conflictos, sobre todo el incremento de los desastres naturales "aumenta el hambre y con el hambre se aumentan las grandes bolsas de migración forzada". Además, continúa, si queremos derrotar el hambre "tenemos que invertir en paz".   Asimismo, en relación a una afirmación hecha por la FAO en la que se lee que "hoy día hay suficientes alimentos en el mundo para que cada ser humano lleve una vida sana y productiva" , Monseñor explica cuáles son los problemas que dificultan que esos alimentos lleguen a las manos de todos : "La paradoja es realmente triste, hay comida para todos pero no todos pueden comer", y continúa: “podemos acabar con el hambre si invertimos más en justicia, en igualdad, si facilitamos que en el hemisferio sur los alimentos no se pierdan" .   "Los alimentos se producen, pero por falta de infraestructuras, de locales donde almacenarlos, de carreteras viables, estos alimentos no llegan a la mesa del consumidor”. Aunque no se trata únicamente del hemisferio sur, ya que en el hemisferio norte los alimentos “tampoco llegan como se debiera”, porque muchas veces en el hemisferio norte “hay un lujo, un desperdicio, un despilfarro que hace que los alimentos se queden rescindidos a unas pocas bocas y haya muchas que no tengan el alimento que precisan cada día” concluye. (Mireia Bonilla - Radio Vaticano)     (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Papa: trabajar infatigablemente por el bien de la familia humana

Lun, 16/10/2017 - 1:39pm
(RV).- Tal como estaba previsto, en la Jornada Mundial de la Alimentación, el Papa Francisco visitó – el tercer lunes de octubre – la sede de la FAO, es decir, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. La celebración de este año tiene por tema: “Cambiar el futuro de la emigración. Invertir en la seguridad alimentaria y en el desarrollo rural”. El Obispo de Roma fue recibido a su llegada por su Director General, el Dr. José Graziano da Silva y por el Observador Permanente de la Santa Sede ante las Organizaciones y los Organismos de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Mons. Fernando Chica Arellano .  Ante todo, en el atrio de esta institución se descubrió la escultura que el Papa Bergoglio regaló a la FAO, después de lo cual Francisco conversó brevemente con los principales dirigentes, y tras firmar el Libro de Honor, el Santo Padre se dirigió al segundo piso del edificio, donde saludó a otras personalidades, entre las cuales al Presidente de Madagascar, y diversos embajadores y ministros. Por último, en la Sala Plenaria, tras la apertura de este encuentro, que contó con la proyección del video sobre el tema de esta Jornada Mundial, y después de las palabras de introducción del Director General de la FAO, el Santo Padre dirigió su amplio discurso que pronunció en nuestro idioma. En cuatro puntos, el Pontífice expuso su pensamiento acerca de este gran problema que afecta a los más pobres del planeta. Ante todo recordó que la celebración de esta Jornada Mundial alude al 16 de octubre del año 1945 en que los gobiernos de aquella época – decididos a eliminar el hambre en el mundo mediante el desarrollo del sector agrícola – instituyeron la FAO. Y lo hicieron en un período de grave inseguridad alimentaria y de grandes desplazamientos de la población, con millones de personas buscando un lugar para poder sobrevivir a las miserias y adversidades causadas por la guerra. El Papa se refirió a la relación entre el hambre y las migraciones afirmando que “sólo se puede afrontar si vamos a la raíz del problema”. Y ante la pregunta de ¿cómo se pueden superar los conflictos?, dijo: “El derecho internacional nos indica los medios para prevenirlos o resolverlos rápidamente, evitando que se prolonguen y produzcan carestías y la destrucción del tejido social. Pensemos en las poblaciones martirizadas por unas guerras que duran ya decenas de años, y que se podían haber evitado o al menos detenido, y sin embargo propagan efectos tan desastrosos y crueles como la inseguridad alimentaria y el desplazamiento forzoso de personas. Se necesita buena voluntad y diálogo para frenar los conflictos y un compromiso total a favor de un desarme gradual y sistemático, previsto por la Carta de las Naciones Unidas, así como para remediar la funesta plaga del tráfico de armas. ¿De qué vale denunciar que a causa de los conflictos millones de personas sean víctimas del hambre y de la desnutrición, si no se actúa eficazmente en aras de la paz y el desarme?”. El Pontífice destacó que los estudios realizados por las Naciones Unidas, como tantos otros llevados a cabo por Organizaciones de la sociedad civil, concuerdan en que son dos los principales obstáculos que hay que superar: “los conflictos y los cambios climáticos”. Y afirmó textualmente: “Estamos llamados a proponer un cambio en los estilos de vida, en el uso de los recursos, en los criterios de producción, hasta en el consumo, que en lo que respecta a los alimentos, presenta un aumento de las pérdidas y el desperdicio. No podemos conformarnos con decir ‘otro lo hará’”. El Santo Padre manifestó asimismo que piensa que estos son los presupuestos de cualquier discurso serio sobre la seguridad alimentaria relacionada con el fenómeno de las migraciones. “Está claro que las guerras y los cambios climáticos ocasionan el hambre, evitemos pues el presentarla como una enfermedad incurable. Las recientes previsiones formuladas por vuestros expertos contemplan un aumento de la producción global de cereales, hasta niveles que permiten dar mayor consistencia a las reservas mundiales. Este dato nos da esperanza y nos enseña que, si se trabaja prestando atención a las necesidades y al margen de las especulaciones, los resultados llegan. En efecto, los recursos alimentarios están frecuentemente expuestos a la especulación, que los mide solamente en función del beneficio económico de los grandes productores o en relación a las estimaciones de consumo, y no a las reales exigencias de las personas. De esta manera, se favorecen los conflictos y el despilfarro, y aumenta el número de los últimos de la tierra que buscan un futuro lejos de sus territorios de origen”. Ante esta situación el Papa afirmó con fuerza que “podemos y debemos cambiar el rumbo” , tal como él mismo lo ha escrito en su Encíclica sobre el cuidado de la casa común, Laudato si’ . Y si bien “reducir es fácil”, mientras “compartir, en cambio, implica una conversión”, lo que representa algo exigente, el Santo Padre se hizo a sí mismo y a los presentes otra pregunta: “¿Sería exagerado introducir en el lenguaje de la cooperación internacional la categoría del amor, conjugada como gratuidad, igualdad de trato, solidaridad, cultura del don, fraternidad, misericordia? Estas palabras expresan, efectivamente, el contenido práctico del término ‘humanitario’, tan usado en la actividad internacional. Amar a los hermanos, tomando la iniciativa, sin esperar a ser correspondidos, es el principio evangélico que encuentra también expresión en muchas culturas y religiones, convirtiéndose en principio de humanidad en el lenguaje de las relaciones internacionales”. En cuanto al trabajo diplomático necesario para que todo esto se tenga en cuenta a la hora de elaborar el Pacto mundial para una migración segura, regular y ordenada , que se está realizando actualmente en el seno de las Naciones Unidas, Francisco pidió: “Prestemos oído al grito de tantos hermanos nuestros marginados y excluidos: «Tengo hambre, soy extranjero, estoy desnudo, enfermo, recluido en un campo de refugiados». Es una petición de justicia, no una súplica o una llamada de emergencia. Es necesario que a todos los niveles se dialogue de manera amplia y sincera, para que se encuentren las mejores soluciones y se madure una nueva relación entre los diversos actores del escenario internacional, caracterizada por la responsabilidad recíproca, la solidaridad y la comunión”. Por último y antes de despedirse, el Papa Francisco recordó que “la Iglesia Católica, con sus instituciones, teniendo directo y concreto conocimiento de las situaciones que se deben afrontar o de las necesidades a satisfacer, quiere participar directamente en este esfuerzo en virtud de su misión, que la lleva a amar a todos y la obliga también a recordar, a cuantos tienen responsabilidad nacional o internacional, el gran deber de afrontar las necesidades de los más pobres”. Y concluyó deseando que cada uno descubra, “en el silencio de la propia fe o de las propias convicciones”, las motivaciones, los principios y las aportaciones para infundir en la FAO, y en las demás Instituciones intergubernamentales, el valor de mejorar y “trabajar infatigablemente por el bien de la familia humana”. (María Fernanda Bernasconi – RV). Texto y audio del discurso del Santo Padre a la FAO con ocasión de la Jornada Mundial de la Alimentación: Señor Director General, Distinguidas autoridades aquí presentes, Señoras y Señores: Agradezco la invitación y las palabras de bienvenida que me ha dirigido el Director General, profesor José Graziano da Silva, y saludo con afecto a las autoridades que nos acompañan, así como a los Representantes de los Estados Miembros y a cuantos tienen la posibilidad de seguirnos desde las sedes de la FAO en el mundo. Dirijo un saludo particular a los Ministros de agricultura del G7 aquí presentes, que han finalizado su Cumbre, en la que se han discutido cuestiones que exigen una responsabilidad no sólo en relación al desarrollo y a la producción, sino también con respecto a la Comunidad internacional en su conjunto. 1.     La celebración de esta Jornada Mundial de la Alimentación nos reúne en el recuerdo de aquel 16 de octubre del año 1945 cuando los gobiernos, decididos a eliminar el hambre en el mundo mediante el desarrollo del sector agrícola, instituyeron la FAO. Era aquel un período de grave inseguridad alimentaria y de grandes desplazamientos de la población, con millones de personas buscando un lugar para poder sobrevivir a las miserias y adversidades causadas por la guerra. A la luz de esto, reflexionar sobre los efectos de la seguridad alimentaria en la movilidad humana significa volver al compromiso del que nació la FAO, para renovarlo. La realidad actual reclama una mayor responsabilidad a todos los niveles, no sólo para garantizar la producción necesaria o la equitativa distribución de los frutos de la tierra – esto debería darse por descontado – sino sobre todo para garantizar el derecho de todo ser humano a alimentarse según sus propias necesidades, tomando parte además en las decisiones que lo afectan y en la realización de las propias aspiraciones, sin tener que separarse de sus seres queridos. Ante un objetivo de tal envergadura lo que está en juego es la credibilidad de todo el sistema internacional. Sabemos que la cooperación está cada vez más condicionada por compromisos parciales, llegando incluso a limitar las ayudas en las emergencias. También las muertes a causa del hambre o el abandono de la propia tierra son una noticia habitual, con el peligro de provocar indiferencia. Nos urge pues, encontrar nuevos caminos para transformar las posibilidades de que disponemos en una garantía que permita a cada persona encarar el futuro con fundada confianza, y no sólo con alguna ilusión. El escenario de las relaciones internacionales manifiesta una creciente capacidad de dar respuestas a las expectativas de la familia humana, también con la contribución de la ciencia y de la técnica, las cuales, estudiando los problemas, proponen soluciones adecuadas. Sin embargo, estos nuevos logros no consiguen eliminar la exclusión de gran parte de la población mundial: cuántas son las víctimas de la desnutrición, de las guerras, de los cambios climáticos. Cuántos carecen de trabajo o de los bienes básicos y se ven obligados a dejar su tierra, exponiéndose a muchas y terribles formas de explotación. Valorizar la tecnología al servicio del desarrollo es ciertamente un camino a recorrer, a condición de que se lleguen a concretar acciones eficaces para disminuir el número de los que pasan hambre o para controlar el fenómeno de las migraciones forzosas. 2.     La relación entre el hambre y las migraciones sólo se puede afrontar si vamos a la raíz del problema. A este respecto, los estudios realizados por las Naciones Unidas, como tantos otros llevados a cabo por Organizaciones de la sociedad civil, concuerdan en que son dos los principales obstáculos que hay que superar: los conflictos y los cambios climáticos. ¿Cómo se pueden superar los conflictos? El derecho internacional nos indica los medios para prevenirlos o resolverlos rápidamente, evitando que se prolonguen y produzcan carestías y la destrucción del tejido social. Pensemos en las poblaciones martirizadas por unas guerras que duran ya decenas de años, y que se podían haber evitado o al menos detenido, y sin embargo propagan efectos tan desastrosos y crueles como la inseguridad alimentaria y el desplazamiento forzoso de personas. Se necesita buena voluntad y diálogo para frenar los conflictos y un compromiso total a favor de un desarme gradual y sistemático, previsto por la Carta de las Naciones Unidas, así como para remediar la funesta plaga del tráfico de armas. ¿De qué vale denunciar que a causa de los conflictos millones de personas sean víctimas del hambre y de la desnutrición, si no se actúa eficazmente en aras de la paz y el desarme? En cuanto a los cambios climáticos, vemos sus consecuencias todos los días. Gracias a los conocimientos científicos, sabemos cómo se han de afrontar los problemas; y la comunidad internacional ha ido elaborando también los instrumentos jurídicos necesarios, como, por ejemplo, el Acuerdo de París, del que, por desgracia, algunos se están alejando. Sin embargo, reaparece la negligencia hacia los delicados equilibrios de los ecosistemas, la presunción de manipular y controlar los recursos limitados del planeta, la avidez del beneficio. Por tanto, es necesario esforzarse en favor de un consenso concreto y práctico si se quieren evitar los efectos más trágicos, que continuarán recayendo sobre las personas más pobres e indefensas. Estamos llamados a proponer un cambio en los estilos de vida, en el uso de los recursos, en los criterios de producción, hasta en el consumo, que en lo que respecta a los alimentos, presenta un aumento de las pérdidas y el desperdicio. No podemos conformarnos con decir “otro lo hará”. Pienso que estos son los presupuestos de cualquier discurso serio sobre la seguridad alimentaria relacionada con el fenómeno de las migraciones. Está claro que las guerras y los cambios climáticos ocasionan el hambre, evitemos pues el presentarla como una enfermedad incurable. Las recientes previsiones formuladas por vuestros expertos contemplan un aumento de la producción global de cereales, hasta niveles que permiten dar mayor consistencia a las reservas mundiales. Este dato nos da esperanza y nos enseña que, si se trabaja prestando atención a las necesidades y al margen de las especulaciones, los resultados llegan. En efecto, los recursos alimentarios están frecuentemente expuestos a la especulación, que los mide solamente en función del beneficio económico de los grandes productores o en relación a las estimaciones de consumo, y no a las reales exigencias de las personas. De esta manera, se favorecen los conflictos y el despilfarro, y aumenta el número de los últimos de la tierra que buscan un futuro lejos de sus territorios de origen. 3.     Ante esta situación podemos y debemos cambiar el rumbo (cf. Enc. Laudato si’ , 53; 61; 163; 202). Frente al aumento de la demanda de alimentos es preciso que los frutos de la tierra estén a disposición de todos. Para algunos, bastaría con disminuir el número de las bocas que alimentar y de esta manera se resolvería el problema; pero esta es una falsa solución si se tiene en cuenta el nivel de desperdicio de comida y los modelos de consumo que malgastan tantos recursos. Reducir es fácil, compartir, en cambio, implica una conversión, y esto es exigente. Por eso, me hago a mí mismo, y también a vosotros, una pregunta: ¿Sería exagerado introducir en el lenguaje de la cooperación internacional la categoría del amor, conjugada como gratuidad, igualdad de trato, solidaridad, cultura del don, fraternidad, misericordia? Estas palabras expresan, efectivamente, el contenido práctico del término “humanitario”, tan usado en la actividad internacional. Amar a los hermanos, tomando la iniciativa, sin esperar a ser correspondidos, es el principio evangélico que encuentra también expresión en muchas culturas y religiones, convirtiéndose en principio de humanidad en el lenguaje de las relaciones internacionales. Es menester que la diplomacia y las instituciones multilaterales alimenten y organicen esta capacidad de amar, porque es la vía maestra que garantiza, no sólo la seguridad alimentaria, sino la seguridad humana en su aspecto global. No podemos actuar sólo si los demás lo hacen, ni limitarnos a tener piedad, porque la piedad se limita a las ayudas de emergencia, mientras que el amor inspira la justicia y es esencial para llevar a cabo un orden social justo entre realidades distintas que aspiran al encuentro recíproco. Amar significa contribuir a que cada país aumente la producción y llegue a una autosuficiencia alimentaria. Amar se traduce en pensar en nuevos modelos de desarrollo y de consumo, y en adoptar políticas que no empeoren la situación de las poblaciones menos avanzadas o su dependencia externa. Amar significa no seguir dividiendo a la familia humana entre los que gozan de lo superfluo y los que carecen de lo necesario. El compromiso de la diplomacia nos ha demostrado, también en recientes acontecimientos, que es posible detener el recurso a las armas de destrucción masiva. Todos somos conscientes de la capacidad de destrucción de tales instrumentos. Pero, ¿somos igualmente conscientes de los efectos de la pobreza y de la exclusión? ¿Cómo detener a personas dispuestas a arriesgarlo todo, a generaciones enteras que pueden desaparecer porque carecen del pan cotidiano, o son víctimas de la violencia o de los cambios climáticos? Se desplazan hacia donde ven una luz o perciben una esperanza de vida. No podrán ser detenidas por barreras físicas, económicas, legislativas, ideológicas. Sólo una aplicación coherente del principio de humanidad lo puede conseguir. En cambio, vemos que se disminuye la ayuda pública al desarrollo y se limita la actividad de las Instituciones multilaterales, mientras se recurre a acuerdos bilaterales que subordinan la cooperación al cumplimiento de agendas y alianzas particulares o, sencillamente, a una momentánea tranquilidad. Por el contrario, la gestión de la movilidad humana requiere una acción intergubernamental coordinada y sistemática de acuerdo con las normas internacionales existentes, e impregnada de amor e inteligencia. Su objetivo es un encuentro de pueblos que enriquezca a todos y genere unión y diálogo, no exclusión ni vulnerabilidad. Aquí permitidme que me una al debate sobre la vulnerabilidad, que causa división a nivel internacional cuando se habla de inmigrantes. Vulnerable es el que está en situación de inferioridad y no puede defenderse, no tiene medios, es decir sufre una exclusión. Y lo está obligado por la violencia, por las situaciones naturales o, aún peor, por la indiferencia, la intolerancia e incluso por el odio. Ante esta situación, es justo identificar las causas para actuar con la competencia necesaria. Pero no es aceptable que, para evitar el compromiso, se tienda a atrincherarse detrás de sofismas lingüísticos que no hacen honor a la diplomacia, reduciéndola del “arte de lo posible” a un ejercicio estéril para justificar los egoísmos y la inactividad. Lo deseable es que todo esto se tenga en cuenta a la hora de elaborar el Pacto mundial para una migración segura, regular y ordenada, que se está realizando actualmente en el seno de las Naciones Unidas. 4. Prestemos oído al grito de tantos hermanos nuestros marginados y excluidos: «Tengo hambre, soy extranjero, estoy desnudo, enfermo, recluido en un campo de refugiados». Es una petición de justicia, no una súplica o una llamada de emergencia. Es necesario que a todos los niveles se dialogue de manera amplia y sincera, para que se encuentren las mejores soluciones y se madure una nueva relación entre los diversos actores del escenario internacional, caracterizada por la responsabilidad recíproca, la solidaridad y la comunión. El yugo de la miseria generado por los desplazamientos muchas veces trágicos de los emigrantes puede ser eliminado mediante una prevención consistente en proyectos de desarrollo que creen trabajo y capacidad de respuesta a las crisis medioambientales. La prevención cuesta mucho menos que los efectos provocados por la degradación de las tierras o la contaminación de las aguas, flagelos que azotan las zonas neurálgicas del planeta, en donde la pobreza es la única ley, las enfermedades aumentan y la esperanza de vida disminuye. Son muchas y dignas de alabanza las iniciativas que se están poniendo en marcha. Sin embargo, no bastan, urge la necesidad de seguir impulsando nuevas acciones y financiando programas que combatan el hambre y la miseria estructural con más eficacia y esperanzas de éxito. Pero si el objetivo es el de favorecer una agricultura diversificada y productiva, que tenga en cuenta las exigencias efectivas de un país, entonces no es lícito sustraer las tierras cultivables a la población, dejando que el land grabbing (acaparamiento de tierras) siga realizando sus intereses, a veces con la complicidad de quien debería defender los intereses del pueblo. Es necesario alejar la tentación de actuar en favor de grupos reducidos de la población, como también de utilizar las ayudas externas de modo inadecuado, favoreciendo la corrupción, o la ausencia de legalidad. La Iglesia Católica, con sus instituciones, teniendo directo y concreto conocimiento de las situaciones que se deben afrontar o de las necesidades a satisfacer, quiere participar directamente en este esfuerzo en virtud de su misión, que la lleva a amar a todos y le obliga también a recordar, a cuantos tienen responsabilidad nacional o internacional, el gran deber de afrontar las necesidades de los más pobres. Deseo que cada uno descubra, en el silencio de la propia fe o de las propias convicciones, las motivaciones, los principios y las aportaciones para infundir en la FAO, y en las demás Instituciones intergubernamentales, el valor de mejorar y trabajar infatigablemente por el bien de la familia humana. Gracias.  (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Amazonia en octubre 2019, convoca el Papa a la hora del Ángelus

Dom, 15/10/2017 - 2:16pm
Una Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica , que tendrá lugar en Roma en el mes de octubre 2019: lo anunció el Papa Francisco a la hora del Ángelus del tercer domingo de octubre, en la plaza de San Pedro. "Acogiendo el deseo de algunas Conferencias Episcopales de América Latina, además de la voz de diversos Pastores y fieles de otras partes del mundo" el Pontífice explicó que el “objetivo principal de esta convocación es individuar nuevos caminos para la evangelización de aquella porción del Pueblo de Dios, especialmente de los indígenas , a menudo olvidados y sin la perspectiva de un futuro sereno, también a causa de la crisis de la foresta Amazónica, pulmón de capital importancia para nuestro planeta”. El Santo Padre encomendó a los nuevos Santos apenas canonizados en la Plaza de San Pedro, que intercedan por este especial evento para que “en el respeto de la belleza de la creación, todos los pueblos de la tierra alaben al Dios, Señor del universo, e iluminados por Él recorran caminos de justicia y de paz”. Recordamos que el 19 de enero del 2018, el Papa Francisco visitará la ciudad de Puerto Maldonado, en la Amazonia peruana. Allí, los protagonistas serán los pueblos indígenas u originarios que sostendrán un encuentro especial con él, en el Coliseo Cerrado de Madre de Dios. Antes de rezar a la Virgen, Francisco recordó asimismo la celebración, el 17 de octubre, de la  Jornada del rechazo a la Miseria.  “La miseria es una fatalidad” – dijo – señalando que tiene “causas que deben ser reconocidas y removidas, para honrar la dignidad de tantos hermanos y hermanas, siguiendo el ejemplo de los santos”. (MCM, RV) Texto y audio completo de las palabras del Pontífice: Queridos hermanos y hermanas, Al término de esta celebración, saludo cordialmente a todos ustedes, que desde varios países, han venido a honrar a los nuevos Santos. Un deferente pensamiento va en modo particular a las Delegaciones oficiales de Brasil, Francia, Italia, México, Orden de Malta y España. El ejemplo y la intercesión de estos luminosos testimonios del Evangelio nos acompañen en nuestro camino y nos ayuden a promover siempre relaciones fraternas y solidarias, por el bien de la Iglesia y de la sociedad. Acogiendo el deseo de algunas Conferencias Episcopales de América Latina, además de la voz de diversos Pastores y fieles de otras partes del mundo, he decidido convocar una Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región Pan amazónica, que tendrá lugar en Roma en el mes de octubre 2019. Objetivo principal de esta convocación es individuar nuevos caminos para la evangelización de aquella porción del Pueblo de Dios, especialmente de los indígenas, a menudo olvidados y sin la perspectiva de un futuro sereno, también a causa de la crisis de la foresta Amazónica, pulmón de capital importancia para nuestro planeta. Los nuevos Santos intercedan por este evento eclesial, para que, en el respeto de la belleza de la creación, todos los pueblos de la tierra alaben al Dios, Señor del universo, e iluminados por Él recorran caminos de justicia y de paz. Recuerdo también que pasado mañana se celebrará la Jornada del rechazo a la Miseria . La miseria es una fatalidad: tiene causas que deben ser reconocidas y removidas, para honrar la dignidad de tantos hermanos y hermanas, siguiendo el ejemplo de los santos. Y ahora nos dirijamos en oración a la Virgen María. Ángelus Domini… (Traducción del italiano: María Cecilia Mutual, Radio Vaticano) (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

El Papa en la misa de canonizaciones: «Dios nos invita a celebrar la fiesta del amor con Él»

Dom, 15/10/2017 - 1:16pm
“El Señor nos desea, nos busca y nos invita, y no se conforma con que cumplamos bien los deberes u observemos sus leyes, sino que quiere que tengamos con él una verdadera comunión de vida", lo dijo el Papa Francisco en su homilía de la misa del domingo 15 de octubre, tras canonizar a un numeroso grupo de Santos en la Plaza de San Pedro, sintetizando así el mensaje central del Evangelio de San Mateo, en la que Jesús explica a qué se parece el Reino de los Cielos , mediante la parábola del Banquete de Bodas. Mt (22,1-14). “En  esta paráblola, los invitados somos todos nosotros. Las bodas inauguran la comunión de toda la vida y ésto es lo que Dios desea realizar y celebrar con cada uno de nosotros”, explicó el Santo Padre recordando que precisamente en ésto consiste la vida cristiana: una historia de amor con Dios , donde el Señor toma la iniciativa gratuitamente y donde ninguno puede vanagloriarse de tener la invitación en exclusiva, ya que “ninguno es un privilegiado con respecto de los demás, sino que cada uno es un privilegiado ante Dios”. Haciendo referencia a este amor gratuito, tierno y privilegiado , que nos propone Dios, donde nace y renace siempre la vida cristiana, el Pontífice señaló que el Señor del amor “espera una respuesta de amor”, pero al mismo tiempo “nos deja libres” para decidir qué responderle. Y en ese sentido el Evangelio nos pone en guardia puesto que la invitación puede ser rechazada. “Muchos respondieron que no, a la invitación del banquete de bodas, porque estaban sometidos a sus propios intereses”, explicó el Obispo de Roma, indicando que actuando de esta manera, se "da la espalda al amor", no por maldad, sino porque se prefiere lo propio: las seguridades, la autoafirmación, las comodidades. “Todo depende del yo, de lo que me parece, de lo que me sirve, de lo que quiero; y se acaba siendo personas rígidas, que reaccionan de mala manera por nada, como los invitados en el Evangelio, que fueron a insultar e incluso a asesinar (cf. v. 6) a quienes llevaban la invitación, sólo porque los incomodaban". “El Evangelio nos pregunta por tanto, de qué parte estamos : ¿de la parte del yo o de la parte de Dios? Porque Dios es lo contrario al egoísmo, a la autorreferencialidad”, expresó el Papa. "Él, tal y como nos dice el Evangelio, ante los continuos rechazos que recibe, ante la cerrazón hacia sus invitados, sigue adelante, no pospone la fiesta. No se resigna, sino que sigue invitando. “Frente a los «no», no da un portazo, sino que incluye aún a más personas. Dios, frente a las injusticias sufridas, responde con un amor más grande”. Porque así actúa el amor; porque sólo así se vence el mal”, expresó el Santo Padre haciendo hincapié en que cada día este Dios, que no pierde nunca la esperanza, nos invita a obrar como él, a vivir con un amor verdadero, a superar la resignación y los caprichos de nuestro yo susceptible y perezoso. Finalmente, haciendo mención al aspecto del vestido de los invitados, Francisco sugirió que el “hábito espiritual” con el que nos presentamos a este banquete del Señor es fundamental: ya que se necesita vestir un hábito que nazca como fruto del amor vivido diariamente. “Tenemos necesidad de revestirnos cada día de su amor, de renovar cada día la elección de Dios”, añadió el Vicario de Cristo, poniendo como ejemplo a los santos recién canonizados. “Pidámos a estos santos, que por su intercesión, recibamos la gracia de elegir y llevar cada día este vestido, y de mantenerlo limpio. ¿Cómo hacerlo? Ante todo, acudiendo a recibir el perdón del Señor sin miedo: este es el paso decisivo para entrar en la sala del banquete de bodas y celebrar la fiesta del amor con él”, concluyó el Papa.  (SL-RV) Audio y texto completo de la homilía del Santo Padre La parábola que hemos escuchado nos habla del Reino de Dios como un banquete de bodas (cf. Mt 22,1-14). El protagonista es el hijo del rey, el esposo, en el que resulta fácil entrever a Jesús. En la parábola no se menciona nunca a la esposa, pero sí se habla de muchos invitados, queridos y esperados: son ellos los que llevan el vestido nupcial. Esos invitados somos nosotros, todos nosotros, porque el Señor desea «celebrar las bodas» con cada uno de nosotros. Las bodas inauguran la comunión de toda la vida: esto es lo que Dios desea realizar con cada uno de nosotros. Así pues, nuestra relación con Dios no puede ser sólo como la de los súbditos devotos con el rey, la de los siervos fieles con el amo, o la de los estudiantes diligentes con el maestro, sino, ante todo, como la relación de la esposa amada con el esposo. En otras palabras, el Señor nos desea, nos busca y nos invita, y no se conforma con que cumplamos bien los deberes u observemos sus leyes, sino que quiere que tengamos con él una verdadera comunión de vida, una relación basada en el diálogo, la confianza y el perdón. La vida cristiana es una historia de amor con Dios Esta es la vida cristiana, una historia de amor con Dios, donde el Señor toma la iniciativa gratuitamente y donde ninguno de nosotros puede vanagloriarse de tener la invitación en exclusiva; ninguno es un privilegiado con respecto de los demás, pero cada uno es un privilegiado ante Dios. De este amor gratuito, tierno y privilegiado nace y renace siempre la vida cristiana. Preguntémonos si, al menos una vez al día, manifestamos al Señor nuestro amor por él; si nos acordamos de decirle cada día, entre tantas palabras: «Te amo Señor. Tú eres mi vida». Porque, si se pierde el amor, la vida cristiana se vuelve estéril, se convierte en un cuerpo sin alma, una moral imposible, un conjunto de principios y leyes que hay que mantener sin saber porqué. En cambio, el Dios de la vida aguarda una respuesta de vida, el Señor del amor espera una respuesta de amor. En el libro del Apocalipsis, se dirige a una Iglesia con un reproche bien preciso: «Has abandonado tu amor primero» (2,4). Este es el peligro: una vida cristiana rutinaria, que se conforma con la «normalidad», sin vitalidad, sin entusiasmo, y con poca memoria. Reavivemos en cambio la memoria del amor primero: somos los amados, los invitados a las bodas, y nuestra vida es un don, porque cada día es una magnífica oportunidad para responder a la invitación. Todos somos invitados "al banquete del Señor" Pero el Evangelio nos pone en guardia: la invitación puede ser rechazada. Muchos invitados respondieron que no, porque estaban sometidos a sus propios intereses: «Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios», dice el texto (Mt 22,5). Una palabra se repite: sus; es la clave para comprender el motivo del rechazo. En realidad, los invitados no pensaban que las bodas fueran tristes o aburridas, sino que sencillamente «no hicieron caso»: estaban ocupados en sus propios intereses, preferían poseer algo en vez de implicarse, como exige el amor. Así es como se da la espalda al amor, no por maldad, sino porque se prefiere lo propio: las seguridades, la autoafirmación, las comodidades… Se prefiere apoltronarse en el sillón de las ganancias, de los placeres, de algún hobby que dé un poco de alegría, pero así se envejece rápido y mal, porque se envejece por dentro; cuando el corazón no se dilata, se cierra. Y cuando todo depende del yo ―de lo que me parece, de lo que me sirve, de lo que quiero― se acaba siendo personas rígidas y malas, se reacciona de mala manera por nada, como los invitados en el Evangelio, que fueron a insultar e incluso a asesinar (cf. v. 6) a quienes llevaban la invitación, sólo porque los incomodaban. Dios nunca pierde la esperanza de que aceptemos su invitación Entonces el Evangelio nos pregunta de qué parte estamos: ¿de la parte del yo o de la parte de Dios? Porque Dios es lo contrario al egoísmo, a la autorreferencialidad. Él –nos dice el Evangelio―, ante los continuos rechazos que recibe, ante la cerrazón hacia sus invitados, sigue adelante, no pospone la fiesta. No se resigna, sino que sigue invitando. Frente a los «no», no da un portazo, sino que incluye aún a más personas. Dios, frente a las injusticias sufridas, responde con un amor más grande. Nosotros, cuando nos sentimos heridos por agravios y rechazos, a menudo nutrimos disgusto y rencor. Dios, en cambio, mientras sufre por nuestros «no», sigue animando, sigue adelante disponiendo el bien, incluso para quien hace el mal. Porque así actúa el amor; porque sólo así se vence el mal. Hoy este Dios, que no pierde nunca la esperanza, nos invita a obrar como él, a vivir con un amor verdadero, a superar la resignación y los caprichos de nuestro yo susceptible y perezoso. El Evangelio subraya un último aspecto: el vestido de los invitados, que es indispensable. En efecto, no basta con responder una vez a la invitación, decir «sí» y ya está, sino que se necesita vestir un hábito, se necesita el hábito de vivir el amor cada día. Porque no se puede decir «Señor, Señor» y no vivir y poner en práctica la voluntad de Dios (cf. Mt 7,21). Tenemos necesidad de revestirnos cada día de su amor, de renovar cada día la elección de Dios. Los santos hoy canonizados, y sobre todo los mártires, nos señalan este camino. Ellos no han dicho «sí» al amor con palabras y por un poco de tiempo, sino con la vida y hasta el final. Su vestido cotidiano ha sido el amor de Jesús, ese amor de locura con que nos ha amado hasta el extremo, que ha dado su perdón y sus vestiduras a quien lo estaba crucificando. También nosotros hemos recibido en el Bautismo una vestidura blanca, el vestido nupcial para Dios. Pidámosle, por intercesión de estos santos hermanos y hermanas nuestros, la gracia de elegir y llevar cada día este vestido, y de mantenerlo limpio. ¿Cómo hacerlo? Ante todo, acudiendo a recibir el perdón del Señor sin miedo: este es el paso decisivo para entrar en la sala del banquete de bodas y celebrar la fiesta del amor con él. (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

El Papa reza por el sacerdote italiano secuestrado en Nigeria

Sáb, 14/10/2017 - 7:55pm
Un sacerdote misionero de la diócesis de Roma, don Maurizio Pallù, vinculado al Camino Neocatecumenal que habitaba desde hace tres años en Nigeria, ha sido secuestrado por un grupo de hombres armados mientras se dirigía junto a otras cuatro personas a la Benin City, en el sur del país. Los secuestradores habrían secuestrado al sacerdote después de haber robado al grupo, razón por la cual se piensa que se trate de la acción de una banda de delincuentes comunes listos para pedir el rescate. Sobre lo acaecido está trabajando la Unidad de Crisis de la Farnesina, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Italiana. Por su parte, el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke ha escrito en su cuenta twitter que “el Papa Francisco ha sido informado acerca del sacerdote italiano secuestrado en Nigeria, don Maurizio Pallù y está rezando por él”. Originario de Florencia, el sacerdote secuestrado, de 63 años, entró en el seminario Redemptoris Mater de Roma en 1988, después de haber transcurrido 11 años como misionero laico en diversos países del mundo. Obra en dos parroquias romanas y sucesivamente, es enviado a Holanda, donde es párroco de la diócesis de Haarlem. Vuelve a partir hacia África para trabajar en la arquidiócesis de Abuya, en Nigeria. Es un “presbítero itinerante” de la Fundación Familia de Nazaret. El Estado de Edo, del cual Benin City es la capital y en el cual don Maurizio estuvo hasta ahora empeñado, es un área del alto riesgo de secuestros. De hecho, el 27 de septiembre pasado, fue secuestrado también don Lawrence Adoroli, párroco de la Iglesia de San Benito de Okpella. Mons. Gabriel Dunia, obispo de Auchi, condenando ante la Agencia Fides el rapto como acto abominable, reveló que los secuestradores pidieron un rescate a la Iglesia. Pero, “la Iglesia no paga rescates”  respondió el Obispo, confirmando la línea adoptada desde hace tiempo por la Conferencia Episcopal nigeriana de rechazar toda petición de rescate parte de secuestradores de sacerdotes y religiosos. No se trata de actos vinculados al odio religioso, sino que son llevados a cabo a menudo por grupos de criminales comunes que apuntan al dinero. (MCM-RV) (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Caridad que dura por siglos, el Papa recibe a la Familia Vicentina

Sáb, 14/10/2017 - 4:11pm
El sábado 14 de octubre el Papa Francisco recibió a más de 10 mil miembros de la Familia Vicentina en una audiencia con motivo del Año Jubilar convocado por los Vicentinos por los 400 de fundación. En el marco de este momento de encuentro, testimonio, música y oración, el Papa rezó ante el corazón de San Vicente, reliquia especialmente traída a Roma para esta ocasión desde París, asimismo se lanzó la Alianza Global por los Sin Techo. El Santo Padre empezó saludando afectuosamente a estos hermanos, recordando que están en movimiento por los caminos del mundo, como San Vicente les pediría también hoy. “San Vicente ha generado un impulso de caridad que dura por los siglos”, les dijo, alentándolos a seguir este camino reflexionando sobre tres verbos “importantes para el espíritu vicentino, pero también para la vida cristiana en general: adorar, acoger, ir”. Adorar. Son numerosas las invitaciones de San Vicente a cultivar la vida interior y a dedicarse a la oración que purifica y abre el corazón. Para él la oración es esencial. Es la brújula de cada día, es como un manual de vida, es – escribía – el «gran libro del predicador»: solamente rezando se obtiene de Dios el amor para derramar sobre el mundo; solamente rezando se tocan los corazones de la gente cuando se anuncia el Evangelio (cfr Carta a A. Durand, 1658). Para San Vicente, notó el Papa, la oración no es solamente un deber y mucho menos un conjunto de fórmulas. La oración es detenerse ante Dios para estar con Él, para dedicarse simplemente a Él… Ésta es la oración más pura, aquella que hace espacio al Señor y a su alabanza, y a nada más: la adoración. Quien adora, quien frecuenta la fuente viva del amor no puede más que quedarse, por decir, “contaminado”. Y comienza a comportarse con los demás como el Señor hace con él: se vuelve más misericordioso, más comprensivo, más disponible, supera las propias rigideces y se abre a los demás. Llegamos al segundo verbo: acoger. Cuando escuchamos esta palabra, viene de inmediato a la mente algo por hacer. Pero en realidad acoger es una disposición más profunda: no pide solamente hacer lugar para alguien, sino ser personas acogedoras, disponibles, acostumbradas a darse a los demás. Como Dios por nosotros, así nosotros por los otros. Acoger significa redimensionar el propio yo, enderezar la manera de pensar, comprender que la vida no es mi propiedad privada y que el tiempo no me pertenece. Es un lento despegarse de todo aquello que es mío: mi tiempo, mi descanso, mis derechos, mis programas, mi agenda. Quien acoge renuncia al yo y hace entrar en la vida el tú y el nosotros. El ultimo verbo: ir. El amor es dinámico, sale de sí. Quien ama no está sentado mirando, esperando la llegada de un mundo mejor, sino que con entusiasmo y sencillez se levanta y va. San Vicente lo dijo bien: «Nuestra vocación es ir, no a una parroquia y ni siquiera a una diócesis, sino por toda la tierra. ¿Y a hacer qué ?  A encender el corazón de los hombres, haciendo aquello que hizo el Hijo de Dios, que ha venido a traer el fuego al mundo para inflamarlo de su amor» (Conferencia del 30 de mayo 1659). Esta vocación es siempre válida para todos. Coloca a cada uno interrogantes : “¿Voy al encuentro de los otros, como quiere el Señor? ¿Llevo a donde voy este fuego de la caridad o me quedo encerrado a calentarme frente a mi chimenea?”. A la familia vicentina Francisco deseó “no detenerse, sino continuar tomando cada día de la adoración, el amor de Dios y a difundirlo por el mundo a través del buen contagio de la caridad, de la disponibilidad, y de la concordia”.         (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

El Papa: “Con su oración y compromiso personal colaboran con la misión del Sucesor de Pedro”

Sáb, 14/10/2017 - 2:18pm
(RV).- “Los desafíos de nuestro tiempo requieren la colaboración de todos los hombres de buena voluntad y, en particular, la oración y el sacrificio. Los invito, pues, a mantener su promesa de formar parte, con la oración y el compromiso personal, en los múltiples esfuerzos del Papa en favor de la paz”, lo dijo el Papa Francisco a los miembros de la Liga de Oración del Beato Carlos de Austria, Emperador y Rey, para la paz entre las Naciones, a quienes recibió en audiencia, la mañana del segundo sábado de octubre, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico. En su discurso, el Santo Padre saludó y agradeció a todos los miembros de la Liga de Oración que se han reunido en Roma para su asamblea anual. “Su asamblea anual en Roma – precisó el Pontífice – se coloca en el contexto del centenario de la iniciativa de paz emprendida por el Papa Benedicto XV y, entre los responsables políticos, apoyada únicamente por el Beato Carlos de Austria con el fuerte deseo de poner fin a la tragedia de la Primera Guerra Mundial”. Los tres objetivos de la Liga de Oración El Obispo de Roma recordó los tres objetivos de la Liga de Oración y como estos, han sido el motivo recurrente en la vida del Beato Carlos de Austria. “Los tres objetivos de la Liga de Oración subrayado por su Presidente – buscar y observar la voluntad de Dios, empeñarse en favor de la paz y de la justicia, terminar con la injusticia de la historia – han sido, por así decir, señaló el Papa, el motivo recurrente en la vida del Beato Emperador Carlos como gobernante, como esposo y padre de familia y como hijo de la Iglesia. Entregándose a la voluntad de Dios – puntualizó el Pontífice – él aceptó el sufrimiento y ofreció su propia vida en sacrificio por la paz, sostenido siempre por el amor y la fe de su esposa, la sierva de Dios Zita”. La oración de los fieles y la misión del Papa Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco señaló que los desafíos del mundo de hoy necesitan de la colaboración de todos los hombres de buena voluntad, la oración y el sacrificio. “Los desafíos de nuestro tiempo requieren la colaboración de todos los hombres de buena voluntad y, en particular, la oración y el sacrificio. Por ello alentó el Papa, los invito, pues, a mantener su promesa de formar parte, con la oración y el compromiso personal, en los múltiples esfuerzos del Papa en favor de la paz. Sin la ayuda de la oración de los fieles, el Sucesor de Pedro no puede realizar su misión en el mundo”. Cuento también con ustedes, alentó el Papa Francisco a los miembros de la Liga de Oración y los encomiendo a la materna protección de María Santísima y a la intercesión del Beato Emperador Carlos, y de corazón imparto la Bendición Apostólica a ustedes y a sus seres queridos. (Renato Martinez – Radio Vaticano) (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Solidaridad del Papa por las víctimas de los incendios en California

Vie, 13/10/2017 - 8:59pm
(RV).- El Papa Francisco, informado de la trágica pérdida de vidas y de la destrucción de bienes causada por el incendio forestal en California (EE.UU.), expresa su solidaridad y sus oraciones a todos los afectados por este desastre. En un telegrama enviado por el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado Vaticano, en nombre del Santo Padre a  Mons. Salvatore Joseph Cordileone, Arzobispo de San Francisco, y a Mons. José Horacio Gómez, Arzobispo de Los Ángeles, el Santo Padre asegura sus oraciones a todos los afectados por los incendios. Asimismo, el Pontífice recuerda especialmente a todos aquellos que lloran la pérdida de sus seres queridos y que temen por las vidas de los desaparecidos. Además, su Santidad alienta a las autoridades civiles y al personal de emergencia en la asistencia a las víctimas de esta tragedia y envía a todos su bendición apostólica. Los incendios están afectando California desde el domingo pasado y han causado hasta ahora más de 31 víctimas y son centenares los desaparecidos. Miles de personas han sido evacuadas de sus casas, se han perdido 76 mil hectáreas de vegetación: en las labores por sofocar los incendios están comprometidas más de 8 mil personas, pero las adversas condiciones meteorológicas no han sido de gran ayuda en estas labores. (Renato Martinez – Radio Vaticano) (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

El Papa: “Que el deporte sea ocasión de inclusión y de esperanza”

Vie, 13/10/2017 - 8:49pm
(RV).- “El deporte siempre tiene grandes historias que contar sobre personas que, han salido de situaciones de marginalidad y pobreza… Estas historias nos muestran cómo la determinación y el carácter de algunos pueden ser un motivo de inspiración y aliento para tantas personas en todos los aspectos de sus vidas”, lo dijo el Papa Francisco a los atletas de la Special Olympics participantes en el trofeo “Unified Football”, a quienes recibió en audiencia la mañana de este viernes, 13 de octubre, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico. En su discurso, el Santo Padre resaltó la participación de los atletas en esta competición y los alentó diciendo que, “ellos son el símbolo de un deporte que abre los ojos y el corazón al valor y a la dignidad de individuos y personas que de otro modo serían objeto de prejuicios y exclusión”. En estos días, señaló el Pontífice, tendrán la oportunidad de reafirmar la importancia del deporte unificado, a través del cual los atletas con y sin discapacidad intelectual juegan juntos. “Esta bella actividad – subrayó el Papa – que llevan a cabo con esfuerzo y convicción, nutre la esperanza de un futuro positivo y fructífero del deporte, porque lo convierte en una verdadera oportunidad de inclusión e implicación”. No se cansen de mostrar al mundo del deporte, afirmó el Santo Padre, su compromiso compartido de construir sociedades más fraternales en las que las personas puedan crecer y desarrollarse y realizar plenamente sus capacidades. “En este sentido – agregó – el deporte es uno de esos lenguajes universales que superan las diferencias culturales, sociales, religiosas y físicas, y logran unir a las personas, haciéndolas parte del mismo juego y protagonistas juntos de victorias y derrotas”. La Iglesia, por su parte, afirma el Papa Francisco, no deja de apoyar y fomentar aquellas iniciativas, vinculadas al mundo del deporte, que favorecen el bien de las personas y las comunidades. “De hecho – precisó el Pontífice – el deporte siempre tiene grandes historias que contar sobre personas que, gracias a él, han salido de situaciones de marginalidad y pobreza, de heridas e infortunios. Estas historias nos muestran cómo la determinación y el carácter de algunos pueden ser un motivo de inspiración y aliento para tantas personas en todos los aspectos de sus vidas”. Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco alentó a los atletas deseándoles que pasen estos días con alegría y serenidad. “Cultiven, junto con la diversión, la amistad y la solidaridad. Mientras les pido que recen por mí, invoco la bendición del Señor sobre ustedes, sobre sus familias y sobre aquellos que los apoyan en su actividad deportiva”. (Renato Martinez – Radio Vaticano) (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

El Papa Francisco recibió al Primer Ministro de Líbano

Vie, 13/10/2017 - 8:37pm
(RV).- El Papa Francisco recibió en audiencia la mañana del viernes, 13 de octubre, al Sr. Saad Rafic Hariri, Presidente del Consejo de Ministros de Líbano, que sucesivamente encontró al Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado Vaticano, a quien acompañaba Mons. Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados. Las conversaciones, que tuvieron lugar en un clima de gran cordialidad, han permitido el examen de diversos aspectos de la situación en  Líbano y de los últimos acontecimientos en Oriente Medio. Se han expresado, pues, satisfacción por el fortalecimiento de la estabilidad del país, y el deseo de que haya una colaboración cada vez más fructífera entre las diversas fuerzas políticas en favor del bien común de toda la Nación. Así mismo, se ha reafirmado el aprecio por la acogida que presta Líbano a numerosos refugiados y se ha abordado la necesidad de encontrar una solución justa y global a los conflictos que afectan a esa región. Se ha destacado, además,  la importancia del diálogo intercultural e interreligioso, así como el valor de la colaboración entre cristianos y musulmanes para promover la paz y la justicia, constatando el papel histórico e institucional de la Iglesia en la vida del país y la importancia de la presencia cristiana en Oriente Medio. (Renato Martinez – Radio Vaticano) (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

El Papa: “Este Instituto está llamado a hacer conocer los tesoros de las ricas tradiciones Orientales”

Jue, 12/10/2017 - 3:02pm
(RV).- “Manteniendo intacta la atención y la aplicación en la investigación tradicional, invito a todos a ofrecer a esas Iglesias (Orientales) y a la entera comunidad eclesial la capacidad de escucha de la vida y de reflexión teológica para ayudar a sostener la existencia y el camino”, lo escribe el Papa Francisco en su Mensaje dirigido al Cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales y Gran Canciller del Pontificio Instituto Oriental con ocasión del Centenario de Fundación de dicho Dicasterio, instituido por el Papa Benedicto XV, con el Motu proprio Dei Providentis , del 1 de mayo de 1917 y de la Fundación del mencionado Instituto pocos meses después. Inicios del Pontificio Instituto Oriental El Santo Padre, recordando la extraordinaria riqueza de las Iglesias Orientales, resaltó la importancia de la fundación del Pontificio Instituto Oriental, acaecida en Roma el 15 de octubre de 1917, después de la “apertura al Oriente” iniciada con el Congreso Eucarístico de Jerusalén en 1893. “El deseo de crear un centro de estudios, que habría debido ser – resalta el Pontífice – una idónea sede de estudios superiores sobre las cuestiones orientales, destinada a formar también a los sacerdotes Latinos que quisieran ejercitar el sagrado ministerio ante los Orientales”. Desde el inicio, subraya el Papa, se quería que este centro de estudios fuese abierto también a los Orientales, sea uniatas, sea ortodoxos, de tal modo que procediera contemporáneamente e de igual medida, la exposición de la doctrina católica y aquella ortodoxa; con esta puntualización se colocaba esta Institución en un horizonte eminentemente ecuménico. Mirada a la Historia Con el pasar de los años, el Pontificio Instituto Oriental fue encomendado en 1922, a la Compañía de Jesús (Cart.  Decessor Noster , 14 septiembre 1922: AAS 14 [1922], 545-546), y sucesivamente, en 1926, se le asignó una sede propia, en las inmediaciones de la Basílica de Santa María La Mayor. Con la Encíclica Rerum Orientalium , de 1928 y el Motu proprio Quod maxime , del mismo año, el Papa invitaba a los Obispos a enviar estudiantes al Instituto con el fin de garantizar la presencia de docentes en los respectivos seminarios; asimismo, se asociaban a la Universidad Gregoriana, el Instituto Bíblico y Oriental. Sucesivamente, el Papa Pio XI, fundó el 15 de agosto de 1929, el Pontificio Colegio Russicum , cuya dirección también era confiada a la Compañía de Jesús. Desde entonces, la mayor novedad – resalta el Papa Francisco – ha sido la fundación, en 1971, de la Facultad de Derecho Canónico Oriental, hasta hoy, única en su género, estudios que se sumaban a la Facultad de Ciencias Eclesiásticas Orientales estructurada en tres secciones: teológico-patrístico, litúrgico e histórico. Otra importante novedad – nota el Pontífice – fue la transferencia, en 1993, del título de Gran Canciller de dicho Instituto del Prefecto de la Congregación de educación Católica al Prefecto para las Iglesias Orientales. Misión del Instituto Oriental La mirada a la historia nos conduce a interrogarnos – afirma el Santo Padre – acerca de la misión que deberá realizar este Instituto en el futuro. “Si al inicio se advirtió una especie de conflicto entre estudio y pastoral – puntualiza el Papa – hoy debemos reconocer que tal antinomia no existe”. Por lo tanto, alienta el Pontífice, invito a los docentes a poner en primer lugar de sus labores la investigación científica, bajo el ejemplo de sus predecesores que se han distinguido en la producción de prestigiosos aportes, de monografías eruditas, de diligentes ediciones de las fuentes litúrgicas, espirituales, arqueológicas y canónicas, incluso de audaces obras colectivas, tales como las publicaciones de las Actas del Concilium Florentinum  y la edición crítica de las Anaphorae Syriacae . Desafíos para hoy De otra parte, el Papa Francisco señala que, los tiempos en los cuales vivimos y los desafíos que la guerra y el odio traen a las raíces mismas de la pacífica convivencia en la lacerada tierra de Oriente, ven en el Instituto todavía una vez más, justamente como hace cien años, al centro de un punto de encuentro providencial. “Este Instituto, gracias a la investigación, a la enseñanza y al testimonio – puntualiza el Papa – tiene la tarea de ayudar a estos nuestros hermanos y hermanas a reforzar y consolidar la propia fe ante los enormes desafíos que deben afrontar”. El Instituto, agrega, está llamado a ser el lugar propicio para favorecer la formación de hombres y mujeres, seminaristas, sacerdotes y laicos, en grado de dar razones de la esperanza que los anima y los sostiene y capaces de colaborar con la misión reconciliadora de Cristo. De otra parte, continúa el Santo Padre, la tarea del Instituto es también hacer conocer los tesoros de las ricas tradiciones de las Iglesias Orientales al mundo occidental, de tal modo que estas sean comprensibles y puedan ser asimiladas. Ante la caída de los regímenes totalitaristas y dictaduras, los cristianos de las iglesias Orientales – subraya el Papa – están experimentando el drama de las persecuciones y de una diáspora siempre más preocupante. En este sentido, “el Instituto Oriental está llamado a ponerse a la escucha orante, para percibir que cosa quiere el Señor en este preciso momento y, en coherencia con el Magis ignaciano, buscar nuevas vías por recorrer”. La Compañía de Jesús y el Instituto Oriental Antes de concluir su Mensaje, el Papa Francisco se dirigió a la Compañía de Jesús para invitarlos a “actuar, con las debidas exigencias de hoy, cuanto ya en 1928 Pio XI prescribía acerca del Consorcio Gregoriano, destinado a favorecer, junto a un notable ahorro de hombres y medios, una mayor unidad de iniciativas”. Es por ello, precisa el Pontífice, necesario garantizar a esta Institución un núcleo estable de formadores Jesuitas, a los cuales otros podrán honorablemente unirse. Finalmente, el Santo Padre desea que el Instituto Oriental prosiga con renovado impulso su propia misión, estudiando y difundiendo con amor y honestidad intelectual, con rigor científico y perspectiva pastoral las tradiciones de las Iglesias Orientales en su variedad litúrgica, teológica, artística y canonista, respondiendo siempre mejor a las expectativas del mundo de hoy para crear un futuro de reconciliación y de paz. (Renato Martinez – Radio Vaticano) (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Homilía del Papa: llamar al corazón de Dios con la oración

Jue, 12/10/2017 - 1:44pm
(RV).- Tras haber visitado, el segundo jueves de octubre, la sede del Pontificio Instituto Oriental de Roma, para saludar a los Superiores de la Congregación para las Iglesias Orientales, a los Patriarcas y a los Arzobispos Mayores; y tras encontrarse con los benefactores y con la Comunidad de los Jesuitas, el Papa Francisco presidió, a las 10.15, en la Basílica de Santa María La Mayor, una Concelebración Eucarística por el Centenario de la Congregación para las Iglesias Orientales, que fue instituida por el Papa Benedicto XV con el Motu Proprio Dei Providentis del 1º de mayo de 1917. En su homilía, el Papa comenzó dando gracias al Señor por la fundación de esta Congregación junto al Pontificio Instituto Oriental, hace exactamente un siglo. Y recordó que en aquel entonces arreciaba la Primera Guerra Mundial; mientras hoy – como ya lo dijo en diversas ocasiones  – “vivimos otra guerra mundial, si bien a pedazos”. Por esta razón Francisco afirmó: “Y vemos a tantos de nuestros hermanos y hermanas cristianos de las Iglesias orientales que sufren persecuciones dramáticas y una diáspora cada vez más inquietante. Esto hace que surja tantas preguntas, tantos ‘por qué’, que se asemejan a los de la Primera Lectura del día, tomada del libro de Malaquías (3,13-20 a)”. Tras recordar que en aquel episodio el Señor se lamenta con su gente diciendo que son duros los razonamientos que hacen contra Él, el Santo Padre agregó:   “Cuántas veces también nosotros hacemos esta experiencia, y cuántas veces la escuchamos en las confidencias y en las confesiones de las personas que nos abren su corazón. Vemos a los malvados, aquellos que, sin escrúpulos, hacen sus propios intereses, aplastando a los demás, y parece que a ellos las cosas les van bien: obtienen lo que quieren y piensan sólo en disfrutar la vida...”. De todos estos “¿por qué?”, que también aparecen en la Sagrada Escritura, el Obispo de Roma dijo que a ellos responde la misma Palabra de Dios en el pasaje del profeta en el que se lee que el Señor los escuchó. De manera que Dios no se olvida de sus hijos, puesto que su memoria es para los justos, para quienes sufren, están oprimidos y se preguntan “¿por qué?”. Y sin embargo, añadió, “no cesan de confiar en el Señor”. “Cuántas veces la Virgen María, en su camino, se ha preguntado ‘¿por qué?’ ; pero en su corazón, en el que meditaba  cada cosa, la gracia de Dios hacía resplandecer la fe y la esperanza”. El Papa Bergoglio reafirmó que cuando se reza se necesita el coraje de la fe; es decir, tener confianza en que el Señor nos escucha. Tener el valor de llamar a su puerta, tal como el mismo Señor lo dice: “el que quiere recibe, el que busca encuentra y al que llama se le abrirá”. (v. 10). “Pero nuestra oración ¿es verdaderamente así? ¿Nos implica verdaderamente, implica nuestro corazón y nuestra vida? ¿Sabemos llamar al corazón de Dios?”. “El hombre – dijo el Papa Francisco hacia el final de su reflexión – llama con la oración a la puerta de Dios para pedir la gracia. Y Él, que es Padre, me da eso y más: el don, el Espíritu Santo”. Y concluyó su homilía invitando a aprender a llamar al corazón de Dios. Y a hacerlo con coraje, con una oración valerosa que inspire y alimente también su servicio en la Iglesia, a fin de que su empeño dé frutos a su tiempo y lleguen a ser como los árboles, cuyas hojas no se marchitan (Cfr. Sal 1, 3). (María Fernanda Bernasconi - RV). (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Semejanzas entre San Juan XXIII y el Papa Francisco por Carlos María Galli

Mié, 11/10/2017 - 9:39pm
El 11 de octubre la Iglesia Católica celebra la Fiesta Litúrgica de San Juan XXIII, canonizado por el Papa Francisco el 27 de abril de 2014. El padre Carlos María Galli, Decano de teología de la Universidad Católica Argentina, en Buenos Aires, explica en una entrevista para Radio Vaticana, las  semejanzas existentes entre San Juan XXIII y Papa Francisco .        (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Que la Iglesia presente con lenguaje renovado la belleza de la fe en Jesucristo, afirmó el Papa

Mié, 11/10/2017 - 8:57pm
(Radio Vaticana).-  Con ocasión del 25 aniversario de la Constitución apostólica Fidei depositum, con la cual san Juan Pablo II promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica, el Papa Francisco explicó que “san Juan XXIII había deseado y querido el Concilio en primera instancia no para condenar los errores sino sobre todo para permitir que la iglesia llegara finalmente a presentar con un lenguaje renovado la belleza de su fe en Jesucristo.” En su discurso a los participantes del Encuentro promovido por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, realizado en el Aula del Sínodo, el Papa expreso que “custodiar” y "proseguir” es cuanto compete a la Iglesia por su misma naturaleza, “para que la verdad expresada en el anuncio del Evangelio, por parte de Jesús, pueda llegar a su plenitud hasta el fin de los siglos. Esta es la gracia que ha sido concedida al Pueblo de Dios, pero es igualmente un compromiso y una misión, de la que tenemos la responsabilidad, para anunciar de modo nuevo y más completo el Evangelio de siempre a nuestros contemporáneos, para que descubran la inagotable riqueza que encierra la persona de Jesucristo.” “Al presentar el Catecismo de la Iglesia Católica, san Juan Pablo II sostenía que éste debía tener en cuenta las explicitaciones de la doctrina que en el curso de los tiempos el Espíritu ha sugerido a la Iglesia.” “Este Catecismo –ha dicho el Papa- constituye un instrumento importante no solo porque presenta a los creyentes la enseñanza de siempre, de modo de crecer en la compresión de la fe, sino también y sobre todo porque quiere acercarse a nuestros contemporáneos con sus nuevas y diversas problemáticas; a la Iglesia, comprometida en presentar la fe como respuesta significativa para la existencia humana. Es necesario y urgente que, frente a los nuevos desafíos y perspectivas que se abren para la humanidad, la Iglesia pueda expresar la novedad del Evangelio de Cristo que, encerrada en la Palabra de Dios, no han venido todavía a la luz.” “Conocer a Dios, como bien sabemos, no es en primer lugar un ejercicio teórico de la razón humana, sino un deseo inextinguible impreso en el corazón de toda persona. Es el conocimiento que proviene del amor porque nos hemos encontrado con el Hijo de Dios en nuestro camino… El que ama quiere conocer cada vez más la persona amada para descubrir la riqueza que esconde en sí y que cada día emerge como una realidad siempre nueva.” El Papa insiste en un texto más largo que “el catecismo se pone a la luz del amor como una experiencia de conocimiento, de confianza y de abandono al misterio. El Catecismo de la Iglesia Católica al delinear los puntos estructurales de su propia composición, retoma un texto del Catecismo Romano; lo hace suyo, proponiéndolo como clave de lectura y de aplicación: “Toda la sustancia de la doctrina y de la enseñanza debe ser orientada a la caridad que no tendrá fin jamás. De hecho, sea que se expongan las verdades de la fe, o los motivos de la esperanza, o los deberes de la actividad moral, siempre y en todo se le da relieve al amor de nuestro Señor. De modo de hacer comprender que cada ejercicio de perfecta virtud cristiana no puede brotar sino del amor, como en el amor tiene su último fin.” Varios párrafos siguientes el Papa los dedica a la pena de muerte. “En este horizonte de pensamiento me complace hacer referencia a un tema que debería encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica un espacio más adecuado y coherente con esta finalidad expresada. Pienso de hecho en la pena de muerte". Entre otras cosas Francisco dice que “se debe afirmar con fuerza que la condena a la pena de muerte es una medida inhumana que humilla la dignidad humana, en cualquier modo que venga ejecutada. Es en sí misma contraria al Evangelio porque se decide voluntariamente suprimir una vida humana que es siempre sagrada a los ojos del Creador”. “Desgraciadamente, también en el Estado Pontificio se ha hecho recurso a este remedio extremo y deshumano, dejando de lado el primado de la misericordia sobre la justicia. Asumamos la responsabilidad del pasado, y reconozcamos que esos medios eran dictados por una mentalidad más legalista que cristiana… permanecer hoy neutrales frente a las nuevas exigencias para la reafirmación de la dignidad personal, nos hace más culpables.” Finalmente el Papa Francisco concluye que “la Iglesia en su doctrina, en su vida y en su culto perpetúa y transmite a todas las generaciones todo lo que ella es y todo lo que ella cree”, como dijeron los padres del Concilio. “La Tradición es una realidad viva y solo una visión parcial puede pensar en el “depósito de la fe” como una cosa estática. ¡La Palabra de Dios no puede ser conservada en naftalina como si se tratara de una vieja frazada que hay que proteger contra los parásitos! No. La Palabra de Dios es una realidad dinámica, siempre viva que progresa y crece porque tiende a un cumplimiento que los hombres no pueden detener…”. (Síntesis de jesuita Guillermo Ortiz del original italiano– Radio Vaticana) (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Catequesis del Papa: “El cristiano constructor de paz, en espera vigilante del regreso de Jesús”

Mié, 11/10/2017 - 1:05pm
“No nos abandonemos al fluir de los eventos con pesimismo, como si la historia fuese un tren del cual se ha perdido el control. La resignación no es una virtud cristiana. Como no es de los cristianos levantar los hombros o inclinar la cabeza adelante hacia un destino que nos parece ineludible”, con estas palabras el Papa Francisco reflexionó en la Audiencia General del segundo miércoles de octubre, sobre la dimensión de la esperanza vigilante. Continuando su ciclo de catequesis sobre “la esperanza”, el Obispo de Roma recordó que, “después de haber conocido a Jesús, nosotros no podemos hacer otra cosa que observar la historia con confianza y esperanza”. Utilizando la imagen de la casa, el Santo Padre dijo que, Jesús es como una casa, y nosotros estamos adentro, y por las ventanas de esta casa nosotros vemos el mundo. “Por esto, precisó, no nos encerremos en nosotros mismos, no nos arrepintamos con melancolía un pasado que se presume dorado, sino miremos siempre adelante, a un futuro que no es sólo obra de nuestras manos, sino que sobre todo es una preocupación constante de la providencia de Dios”. Porque Dios, subrayó el Papa Francisco, tiene un proyecto de salvación bien delineado para nosotros: «Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad». Texto y audio completo de la catequesis del Papa Francisco Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Hoy quisiera detenerme en aquella dimensión de la esperanza que es la espera vigilante. El tema de la vigilancia es uno de los hilos conductores del Nuevo Testamento. Jesús predica a sus discípulos: «Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta» (Lc 12,35-36). En este tiempo que sigue a la resurrección de Jesús, en el cual se alternan en continuación momentos serenos y otros angustiantes, los cristianos no descansan jamás. El Evangelio exige ser como los siervos que no van jamás a dormir, hasta que su señor no haya regresado. Este mundo exige nuestra responsabilidad, y nosotros la asumimos toda y con amor. Jesús quiere que nuestra existencia sea laboriosa, que no bajemos jamás la guardia, para recibir con gratitud y maravilla cada nuevo día donado por Dios. Cada mañana es una página blanca que el cristiano comienza a escribir con las obras de bien. Nosotros hemos ya sido salvados por la redención de Jesús, pero ahora esperamos la plena manifestación de su señoría: cuando finalmente Dios será todo en todos (Cfr. 1 Cor 15,28). Nada es más cierto, en la fe de los cristianos, de esta “cita”, este encuentro con el Señor, cuando Él regrese. Y cuando este día llegará, nosotros cristianos queremos ser como aquellos siervos que han pasado la noche ceñidos y con las lámparas encendidas: es necesario estar listos para la salvación que llega, listos para el encuentro. Ustedes, ¿han pensado cómo será este encuentro con Jesús, cuando Él regrese? ¡Será un abrazo, una alegría enorme, un gran gozo! Este encuentro: nosotros debemos vivir en espera de este encuentro. El cristiano no está hecho para el aburrimiento; en todo caso para la paciencia. Sabe que incluso en la monotonía de ciertos días siempre iguales está escondido un misterio de gracia. Existen personas que con la perseverancia de su amor se convierten en pozos que irrigan el desierto. Nada sucede en vano, y ninguna situación en la cual un cristiano se encuentra inmerso es completamente refractaria al amor. Ninguna noche es tan larga de hacer olvidar la alegría de la aurora. Y cuando más oscura es, más cerca está la aurora. Si permanecemos unidos a Jesús, el frío de los momentos difíciles no nos paraliza; y si incluso el mundo entero predicara contra la esperanza, si dijera que el futuro traerá sólo nubes oscuras, el cristiano sabe que en ese mismo futuro existe el regreso de Cristo. ¿Cuándo sucederá esto? Nadie sabe el tiempo, no lo sabe, pero el pensamiento que al final de nuestra historia está Jesús Misericordioso, basta para tener confianza y no maldecir la vida. Todo será salvado. Todo. Sufriremos, habrán momentos que suscitan rabia e indignación, pero la dulce y poderosa memoria de Cristo expulsará la tentación de pensar que esta vida es equivocada. Después de haber conocido a Jesús, nosotros no podemos hacer otra cosa que observar la historia con confianza y esperanza. Jesús es como una casa, y nosotros estamos adentro, y por las ventanas de esta casa nosotros vemos el mundo. Por esto, no nos encerremos en nosotros mismos, no nos arrepintamos con melancolía un pasado que se presume dorado, sino miremos siempre adelante, a un futuro que no es sólo obra de nuestras manos, sino que sobre todo es una preocupación constante de la providencia de Dios. Todo lo que es opaco un día se convertirá en luz. Y pensemos que Dios no se contradice a sí mismo. Jamás. Dios no defrauda jamás. Su voluntad en relación a nosotros no es nublada, sino es un proyecto de salvación bien delineado: «porque Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2,4). Por lo cual no nos abandonemos al fluir de los eventos con pesimismo, como si la historia fuese un tren del cual se ha perdido el control. La resignación no es una virtud cristiana. Como no es de los cristianos levantar los hombros o inclinar la cabeza adelante hacia un destino que nos parece ineludible. Quien trae esperanza al mundo no es jamás una persona remisiva. Jesús nos pide esperarlo sin estar con las manos cruzadas: «¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada!» (Lc 12,37). No existe un constructor de paz que al final de la cuenta no haya comprometido su paz personal, asumiendo problemas de los demás. Este no es un constructor de paz: este es un ocioso, este es un acomodado. No es constructor de paz quien, al final de la cuenta, no haya comprometido su paz personal asumiendo los problemas de los demás. Porque el cristiano arriesga, tiene valentía para arriesgar para llevar el bien, el bien que Jesús nos ha donado, nos ha dado como un tesoro. Cada día de nuestra vida, repitamos esta invocación que los primeros discípulos, en su lengua aramea, expresaban con las palabras Marana-tha, y que lo encontramos en el último versículo de la Biblia: «¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22,20). Es el estribillo de toda existencia cristiana: en nuestro mundo no tenemos necesidad de otra cosa sino de una caricia de Cristo. Que gracia sí, en la oración, en los días difíciles de esta vida, sentimos su voz que responde y nos consuela: «¡Volveré pronto!» (Ap 22,7). Gracias. (Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano) (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Papa: la rigidez del corazón impide comprender la misericordia

Mar, 10/10/2017 - 2:06pm
(RV).- Por segundo día consecutivo la Liturgia del segundo martes de octubre propone reflexionar, con el Libro de Jonás, sobre  un diálogo entre la misericordia, la penitencia, la profecía y la terquedad”, si bien sobre todas “vence la misericordia”. En su homilía el Papa resumió estos conceptos a partir de la historia del profeta  al que definió un “testarudo” que quería enseñar a Dios “cómo se deben hacer las cosas”. De esta conocida vicisitud Francisco afirmó que Jonás se niega a cumplir la misión que el Señor le había encomendado, es decir, convertir a la gente de Nínive, si bien después lo hace, aunque permanece “desdeñado” porque Dios, viendo el arrepentimiento de la ciudad, la perdona. Es un “pusilánime” – dijo el Papa – con “el alma almidonada”: “Los tozudos de alma, los rígidos, no comprenden lo que es  la misericordia de Dios. Son como Jonás: ‘Debemos predicar esto, que estos sean castigados porque han hecho el mal y deben ir al inferno…’. Los rígidos no saben ensanchar el corazón como el Señor. Los rígidos son pusilánimes, con el pequeño corazón cerrado allí, apegados a la justicia desnuda. Y olvidan que la justicia de Dios se ha hecho carne en su Hijo; se ha hecho misericordia, se ha hecho perdón; que el corazón de Dios siempre está abierto al perdón”. Es más – refirmó el Pontífice – los obstinados “olvidan que Dios, que la omnipotencia de Dios, se manifiesta sobre todo en su misericordia y en el perdón. Esta es la omnipotencia de Dios. “Y no es fácil comprender la misericordia de Dios, no es fácil. Se necesita tanta oración para poder comprenderla, porque es una gracia. Nosotros estamos acostumbrados al ‘me lo has hecho, te la haré’…, a esa justicia, ‘has hecho’, ‘pagas’. Pero Jesús ha pagado por nosotros y sigue pagando”. Dios habría podido abandonar a Jonás. Dejarlo a su tozudez. Y, en cambio, lo salvó, como salvó a la gente de Nínive. Sí, porque es el “Dios de la paciencia”, que sabe acariciar y que sabe “ensanchar los corazones”: “Este es el mensaje de este libro profético. Un diálogo entre la profecía, la penitencia, la misericordia y la cobardía o la terquedad. Pero siempre vence la misericordia de Dios, porque es su omnipotencia la que se manifiesta precisamente en su misericordia. Yo me permito aconsejarles hoy que tomen la Biblia y lean este Libro de Jonás – es muy pequeño – son tres páginas – y que vean cómo actúa el Señor, cómo es la misericordia del Señor, cómo el Señor trasforma nuestros corazones. Y dar gracias al Señor porque Él es tan misericordioso”. (María Fernanda Bernasconi - RV). (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Encuentro del Papa Francisco con los Padres y Líderes de las Iglesias Orientales Católicas

Lun, 09/10/2017 - 4:30pm
La cordial bienvenida del Obispo de Roma a los Patriarcas y Arzobispos Mayores de las Iglesias Orientales Católicas, pone en marcha la Sesión Plenaria de la Congregación para las Iglesias Orientales, convocada del 9 al 12 de octubre de 2017, sobre el tema: «A los cien años de la Congregación para las Iglesias Orientales y 25 del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales» . Con el del lunes 9 de octubre, el Santo Padre renovó el gesto de dedicar un encuentro a los Patriarcas y Arzobispos Mayores , como hizo en noviembre de 2013, siguiendo las huellas de sus predecesores: un momento para escuchar y compartir . Un Comunicado de Prensa de la Congregación para las Iglesias Orientales señala, en el marco de esta Plenaria, que «la vida de las Iglesias Orientales Católicas se desarrolla ante todo en los respectivos territorios de origen: si se piensa en Siria, Irak, Egipto, Turquía, El Líbano, Jordania, Ucrania, Armenia, Etiopía y Eritrea, emergen enseguida las numerosas pruebas y numerosos sufrimientos, por la violencia, la guerra, pero también los desafíos de la pobreza social, las carestías y los masivos fenómenos migratorios ». El mismo comunicado subraya por otra parte que «los territorios de antigua y reciente emigración, la denominada ‘diáspora’, plantean el problema de la acogida, de la adecuada asistencia pastoral, en preservar el precioso patrimonio teológico, litúrgico, espiritual y disciplinar del que son portadores los hijos e hijas del Oriente Católico ». La Plenaria se propone reflexionar sobre el camino del Dicasterio en estos cien años, con la conciencia cada vez mayor en la Iglesia católica de una identidad ‘unida y plural’. Asimismo sobre el discernimiento que lleva a las elecciones de los candidatos al episcopado, la gestión de los bienes temporales, las nuevas figuras jurídicas para el cuidado pastoral de los fieles, la misión ecuménica de las Iglesias Orientales Católicas, la identidad de los presbiterios y los trabajos de la Comisión Litúrgica restablecida por el Papa Francisco, en septiembre de 2015. Citas destacadas en el Programa de la Plenaria: El miércoles 11 de octubre, la participación de los miembros de la Plenaria y de los Oficiales sacerdotes y laicos del Dicasterio en la Audiencia General del Santo Padre, en la Plaza de San Pedro. El jueves 12 de octubre, la solemne conmemoración conjunta del Centenario de la Congregación para las Iglesias Orientales y del Pontificio Instituto Oriental . Con un momento reservado para la vista del Santo Padre y la bendición del Papa de un árbol plantado para la conmemoración, además de su saludo a los benefactores del Pontificio Instituto Oriental, entre otros actos. Luego, el mismo día, jueves 12 de octubre, a las 10 y 15 de la mañana, en la Basílica Papal de Santa María la Mayor,   la Solemne Celebración Eucarística del Centenario , presidida por el Papa y concelebrada por los Superiores, los Miembros y los Oficiales del dicasterio y por el Prepósito General de la Compañía de Jesús, el Padre Delegado, el Rector y los Docentes y algunos huéspedes de la misma Compañía de Jesús. (CdM) (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Papa: mirar de arriba abajo sólo para ayudar al prójimo

Lun, 09/10/2017 - 4:30pm
(RV).- Hacerse cargo de las personas heridas como hizo el Buen Samaritano . En su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el segundo lunes de octubre, el Papa Francisco exhortó a ayudar a levantarse a quien tiene necesidad, tal como lo hizo Cristo, quien “sigue rezando” por nosotros. El Pontífice comenzó su reflexión a partir del Evangelio propuesto por la liturgia del día que relata la parábola del Buen Samaritano quien, a diferencia del sacerdote y del levita, se detiene y socorre al hombre herido a muerte por los bandidos. La parábola del Buen Samaritano es la respuesta que Jesús da al Doctor de la Ley, que quiere ponerlo a prueba preguntándole qué hay que hacer para heredar la vida eterna . Jesús le hace decir el mandamiento del amor hacia Dios y hacia el prójimo, pero el Doctor de la Ley, que no sabía salir de la “pequeña trampa que Jesús le había tendido”, le pregunta quién era su prójimo. Y entonces Jesús responde con esta historia. En la parábola hay seis “actores”: los bandidos, el hombre herido a muerte, el sacerdote, el levita, el posadero y el samaritano, un pagano que no era del pueblo judío. El Papa evidenció que Cristo siempre responde de modo “más elevado”. Y en este caso con una historia que, precisamente, quiere explicar su mismo misterio, “el misterio de Jesús”. De manera que Francisco describió una actitud frecuente. Los bandidos se habían ido felices porque le habían robado “tantas cosas buenas” y no les importaba de su vida. El sacerdote, “que debería ser un hombre de Dios”, y el levita, que estaba cerca de la Ley, pasan más allá frente a un hombre herido, casi en fin de vida: “Una actitud muy habitual entre nosotros: mirar una calamidad, mirar una cosa fea y pasar más allá. Y después leerla en los periódicos, un poco pintadas por el escándalo o el sensacionalismo. En cambio, este pagano, pecador, que estaba de viaje, ‘vio y no pasó más allá: tuvo compasión’. Lucas lo describe bien: “Vio, tuvo compasión de él, estuvo cerca y no se alejó: se acercó. Le vendó las heridas – ¡él! – derramándole aceite y vino”. Y no lo dejó allí: hice lo mío y me voy. No”. Después lo cargó sobre su cabalgadura, lo llevó a la posada y se ocupó de él, pero al día siguiente, teniendo que irse por sus cuestiones, pagó al posadero para que se ocupara de él diciéndole también que lo que hubiera gastado además “de esos dos denarios”, se los habría pagado a su regreso. Éste es el “el misterio de Cristo” que “se hizo siervo, se abajó, se anonadó y murió por nosotros”. Con este misterio Jesús responde al Doctor de la Ley, que quería ponerlo a prueba. Jesús es el Buen Samaritano e invita a aquel hombre a hacer lo mismo. “No es un relato para niños” – dijo el Papa – sino “el misterio de Jesucristo”: “Y viendo esta parábola, comprenderemos con mayor profundidad la amplitud del misterio de Jesucristo. El Doctor de la Ley se fue silencioso, lleno de vergüenza, no comprendió. No comprendió el misterio de Cristo. Quizá haya entendido ese principio humano que nos acerca a entender el misterio de Cristo: que cada hombre vea a otros hombre desde arriba hacia abajo, sólo cuando debe ayudarlo a levantarse. Y si alguien hace esto, está en el buen camino, está en el buen camino hacia Jesús”. El Papa Francisco aludió también al posadero que “no entendió nada” pero experimentó “el estupor de un encuentro con alguien que hacía cosas” que jamás había oído que se pudieran hacer”. Es decir – dijo el Santo Padre – el estupor del posadero es precisamente su “encuentro con Jesús”. Por esta razón exhortó a leer este pasaje del capítulo décimo del Evangelio de Lucas y plantearse una serie de preguntas: “¿Qué hago yo? ¿Soy un bandido, un estafador, corrupto? ¿Soy un bandido allí? Soy un sacerdote, ¿echa un vistazo, ve y mira para otro lado y va más allá? ¿O un dirigente católico, que hace lo mismo? ¿O soy un pecador? ¿Uno que debe ser condenado por sus propios pecados? ¿Y me acerco, me hago prójimo, me ocupo de aquel que tiene necesidad? ¿Cómo hago yo ante tantas heridas, ante tantas personas heridas con las cuales me encuentro todos los días? ¿Hago como Jesús? ¿Tomo forma de siervo? Nos hará bien esta reflexión, leyendo y releyendo este pasaje. Aquí se manifiesta el misterio de Jesucristo, puesto que siendo pecadores, ha venido por nosotros, para curarnos y dar la vida por nosotros”. (María Fernanda Bernasconi - RV). (from Vatican Radio)...
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Páginas