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Notícies d'Esglèsia

Vida Nueva Catalunya

Catalunya Religió (CA) - Mar, 19/01/2038 - 4:14am
Categorías: Notícies d'Esglèsia

VN Catalunya

Catalunya Religió (ES) - Mar, 19/01/2038 - 4:14am
Categorías: Notícies d'Esglèsia

Milla 22

Pantalla 90 (CEE) - Mar, 25/09/2018 - 9:21am

Milla 22 

Público recomendado: Jóvenes y adultos

La reivindicación de la mujer es permeable en todos los ámbitos y puede ser utilizada para empoderar una película cuando escasean otros elementos novedosos a los que agarrarse. Un ejemplo de ello lo encontramos en Milla 22, la última de Peter Berg (Día de patriotas, Marea negra, La sombra del reino…) que continua su asociación de últimos filmes con el aguerrido Mark Wahlberg (Día de patriotas, Marea negra…), beneficiosa para ambos.

Desde que protagonizara El jugador, Wahlberg no se ha prodigado en guiones dramáticos y prefiere encarnar a un héroe cada vez más comprometido con la salvar a su país de los malos, como vimos en Día de patriotas. En la que nos ocupa, lo tiene muy claro: con los terroristas, el único camino es eliminarlos por cualquier medio.

James Silva (Mark Wahlberg) es un agente de la CIA al que le encargan llevar a Estados Unidos a un funcionario, Li Noor, de un país oriental (Iko Uwais: Redada asesina, El poder del Taichi…) que tiene información sobre el robo de material radioactivo. Desde ese momento, y dirigido tecnológicamente desde la distancia por Bishop (John Malkovich: Red, Premonición, En la línea de fuego…), asumirá junto con su equipo —en el que hay dos mujeres: Alice y Sam— cumplir la misión encomendada, abordando estoicamente los daños colaterales que se van produciendo.

A las persecuciones con vehículos, se suceden los enfrentamientos en calles y edificios entre el equipo de Silva y los agentes que intentan impedir que su compatriota salga del país y que revele secretos. Este, Li Noor, es experimentado en artes marciales y ofrecerá buena muestra de sus habilidades, llegando a violencia extrema en distintos momentos del filme.

En los 90 minutos de metraje, la acción se sucede continuamente, teñida con mínimos toques dramáticos cuando empiezan a caer agentes del equipo de Silva, dándolo todo en situaciones límite, según el guion de Graham Roland.

Berg es un acendrado representante de los filmes de acción de la industria cinematográfica estadounidense, por lo que es competente en lo que hace, dando veracidad a peleas y tiroteos, aunque al utilizar un montaje paralelo, con secuencias posteriores a la acción que nos relata, puede descolocar al espectador en los primeros momentos.

Esa misma competencia en el trabajo de “eliminar enemigos”, la ostenta con soltura Wahlberg y el resto de componentes del equipo. Al dejar un final abierto, Milla 22anuncia una saga que encantará a los fans del actor norteamericano en su vertiente más expeditiva (la habitual, últimamente). Y, es muy posible, que la participación femenina en esas lides sea un componente ineludible en las próximas aventuras contra los enemigos de Estados Unidos.

Título: Milla 22
Título original: Mile 22 – USA, Indonesia
Director: Peter Berg
Guión: Graham Roland
Reparto:
Mark Wahlberg, Ronda Rousey, Iko Uwais, John Malkovich, Lauren Cohan, Poorna Jagannathan, Sala Baker, Terry Kinney, Alexandra Vino, Nikolai Nikolaeff, Lauren Mary Kim, Sam Medina, Michael Pierino Miller, Raven Wynn, Elle Graham
Duración: 90 minutos
Género: acción, aventuras

Categorías: Notícies d'Esglèsia

The Rider

Pantalla 90 (CEE) - Lun, 24/09/2018 - 9:00am

The Rider 

Público recomendado: Adultos

The Rider, segundo largometraje de Chloé Zhao, trae la historia de Brady, un joven jinete de rodeo que ve truncada su carrera después de que un caballo le pisara el cráneo en un accidente.

La película trata la recuperación de Brady, sumergiéndonos en el contexto de Dakota del Sur, en un mundo de vaqueros, rodeos y testosterona. Mientras el personaje camina a través del dolor, aceptando que no podrá volver a dedicarse a su pasión, y al mismo tiempo no poder evitar sentirse llamado por ella una y otra vez, se va desgranando una historia retratada con delicadeza y preciosismo.

La cinta bien podría quedar como una historia de superación, o de padecimiento, o de denuncia de un contexto, o en un simple relato de cariz dramático. No obstante, todo esto adquiere un cariz mucho más trascendental al fusionarse la ficción con lo documental: la historia de Brady Blackburn es en realidad la de Brady Jandreau; su padre y su hermana en la ficción son interpretados por su padre y su hermana en la realidad; y su amigo Lane, otro cowboy accidentado, que vive interno en un hospital recuperándose de daños cerebrales, se interpreta a sí mismo.

The Riderresulta en un retrato delicado y con imágenes y temáticas cargados de belleza entre las fronteras del documental y la ficción. Virguerías aparte, mirada más allá de sus virtudes particulares, podría resultar una película sin grandes pasos dramáticos ni especialmente emocionante. Las interpretaciones de actores no profesionales pueden dejar mucho que desear y entorpecer la experiencia. Como acto cinematográfico en un ejercicio de fusión entre ficción y documental no deja de resultar interesante.

Categorías: Notícies d'Esglèsia

Testigo de otro mundo

Pantalla 90 (CEE) - Mié, 19/09/2018 - 8:43am

Luys Coleto

***

Público recomendado: todos

Juan Pérez, 12 años de edad, finales de los 70. Algo sucedió a las afueras de Venado Tuerto, Argentina. Juan entrevió unas enigmáticas luces en el brumoso ejido y, al acercarse, experimentó un hecho que rompió, quebró y alteró su vida para siempre. Así comenzó una sinuosa cohabitación con sus tormentosas remembranzas que siguen acosando a este imperturbable gaucho, a pesar de las rocosas palabras con las que evoca lo que le sucedió para no desgarrarse definitivamente. Sueños proféticos, hipersensibilidad, incomprensión a su alrededor, retiro forzoso con sus animales y pensamientos. Más de treinta años después, seguimos intentando responder a preguntas insondables, procesos de curación y sanación ineludibles, regresión psicoanalítica (no confundir con la hipnosis) mediante. Bajo la dermis de Juan  titubean las corrientes de la herida, golpe arrebatador e ininteligible, sacudida interior de la que no se puede huir. Un encuentro con vida extraterrestre, una posibilidad verosímil, padecimiento y trauma de Juan, imborrables al día de hoy. Un enigma que descorre parcialmente el velo de Maya, una posibilidad mínima de indagar qué misterios se esconden tras el fenómeno OVNI. “A lo desconocido, lo demonizamos”, se asevera rotundamente durante la película. Con trazas frágiles de ciencia ficción, todo para nuestro protagonista central deviene inefable y, por tanto, connaturalmente irrepresentable. No nos hallamos ante un documental ufológico al uso, sino más bien nos encargamos de ir ejecutando un puzle terapéutico, ordenando piezas descangalladas, desunidas, desgajadas. Un desciframiento vital, ayudando a interpretar lo sucedido, el hiato que corta una existencia, implicando al espectador en un lance emocional que se hornea a fuego lento y que detona en la conciencia de quien se acerca a lo ignoto desde lo más recóndito de cada uno de nosotros. Y desde la mente más perspicaz. Jacques Vallée (personaje en el que se inspiró Steven Spielberg para diseñar el personaje compuesto magistralmente  por F. Trauffaut en Encuentros en la tercera fase ), que tiene una relevante importancia en la narración, afirma que “ es una película única, ya que logra transmitir la implicancia que tienen los encuentros cercanos en las personas y sus allegados. Jamás se había hecho en un entorno real y de no ficción, donde las personas que ríen o lloran en pantalla no son actores”.

 

El dilema de la sociedad moderna es que tratamos de concebir el mundo, no en términos de conciencia interna, más o menos primigenia, vetusta, telúrica, sino en el hecho de cuantificar, etiquetar y calificar lo que percibimos como el mundo externo mediante el uso de los medios científicos. La ciencia, hoy una hetaira al servicio de las ideologías, capitalistas o estatistas, nada más. La razón instrumental sólo ha llevado a pensar más y a realizar más ( saludables) preguntas. Tratamos de conocer las potencias más íntimas que crean el mundo y orientan su curso. Pero imaginamos esta esencia como fuera de nosotros mismos, no como una cosa viva, congénita a nuestra propia naturaleza. Fue el eminente sucesor de Freud, Carl Jung, quien dijo: “el que mira afuera, sueña uno que mira hacia adentro despierta”. No es malo el deseo de estar despierto, ser feliz. Evitar tantas distracciones contemporáneas, tan payasescas. Lo que perturba inauditamente es buscar la dicha personal fuera cuando sólo se puede localizar en su interior. Transitar más allá de nuestra dimensión tetradimensional (las tres espaciales y la temporal), una agudísima y vivificante idea de que el Universo pudiese ser en realidad un vasto y complejo holograma, siendo los humanos hologramas microscópicos. Nos encontraríamos con un tipo de representación de un objeto tridimensional en una superficie bidimensional, tal como aclaró Stephen Hawking. Nuestro documental, narrado con brío y donaire por el argentino Alan Stilvelman, unificaría, mediante tres líderes espirituales de comunidades guaraníes (Mbyá, Avá y Paî Tavyterã), abracadabrantemente, la teoría de Einstein de la gravedad (explica el funcionamiento del Universo a gran escala) con la teoría cuántica (revela el funcionamiento de las pequeñas partículas que componen la materia). Algunos creemos que el concepto de un Universo holográfico podría reconciliar ambas. La materia, tras la Escuela de Copenhague, no existe como tal. Seríamos, los hombres, fotogramas en movimiento, pero sin espesor “físico”real. En la película de Stivelman, los primigenios conocimientos de sabios guaraníes, que parecen haber resuelto todos los esbozos físicos y filosóficos de estos encuentros extraterrestres, nos permiten columbrar cómo Juan Pérez logra reconciliarse consigo mismo sin necesidad de desatascar las arcanos más palmarios.

En definitiva, una nueva aproximación a este fenómeno que se aleja de filmes como Curse of the Man Who Sees UFOs o I Know What I Saw, enfantizando la cavilación sobre la búsqueda de la propia identidad. Esta indagación termina disipándose por instantes y resulta, por momentos, irreal entre trazos de ficción (esos flashbacks mostrando el “encuentro”), especulaciones del director e intervenciones de terceros como el astrofísico Jacques Vallée, el psiquiatra Néstor Berlanda o los antedichos  chamanes guaraníes. Stivelmam, eso sí, sutilmente, traza una saludable frontera entre ufología y ufolatría, entre razonabilidad de vida más allá de esta bolita azul perdida en el Universo y la irracionalidad que se gastan ciertos grupos que tratan el asunto. En definitiva, la película (con una banda sonora egregia) reflexiona con sensibilidad sobre la relación del hombre con lo metafísico, su entorno macroscópico, la soledad y el padecimiento que sentirse diferente suscita.

 

Categorías: Notícies d'Esglèsia

Un océano entre nosotros

Pantalla 90 (CEE) - Mar, 18/09/2018 - 9:34am

**1/2

Público recomendado: Jóvenes y adultos

José Luis Panero

El pasado 7 de septiembre, las salas de cine españolas recibían Un océano entre nosotros, último trabajo del oscarizado cineasta inglés de 55 años, James Marsh (Man on wire, 2008; La teoría del todo, 2014), y de cuya distribución responde Vértice Cine.

El filme sigue las andanzas de Donald Crowhurst (Colin Firth), un veterano de la Real Fuerza Aérea Británica y navegante aficionado, que en 1968 decide formar parte de la Golden Globe Yate, una carrera en la que los deportistas compiten en vela de manera solitaria y sin escalas, mientras viajan alrededor del mundo con el objetivo de hacerse con un valioso premio en metálico.

Crowhurst nunca había navegado en un trimarán hasta varias semanas antes de la competición, por lo que tendrá que enfrentarse a multitud de adversidades mientras en tierra le espera su mujer y mayor defensora, Clare (Rachel Weisz), quien también tendrá que seguir adelante con su rutina y cuidando a sus hijos sin el amor de su marido.

Algo está pasando en el cine con los biopics, que tan buena prensa tienen por lo general. Sobre todo si sus finales son felices. Ahí tenemos, por ejemplo, a En solitario (Christophe Offenstein, 2013), Sully (Clint Eastwood, 2016), o más recientemente A la deriva (Baltasar Kormákur, 2018). Tal vez el cine necesite apoyarse en el género para recordar que una vez hubo hombres que hacían de hombres en la gran pantalla, igual que en las películas de John Ford.

En el caso de Un océano entre nosotros, que parte con muy buenas intenciones en su arranque, no se aprecian esos signos de heroicidad que dejaba entrever en el párrafo anterior. Tal vez Marsh haya querido centrar el disparo en las consecuencias que supone tomar decisiones precipitadas -más en la línea de un relato por la supervivencia pero sin mimbres que sostengan la argumentación-, lo cual no quita que el oscarizado Colin Firth, que lleva todo el peso del relato, ofrezca una gran interpretación en la que da a luz a todos los estadios sentimentales que invaden al ser humano en situaciones límite.

Sin embargo, Marsh no consigue que su relato esté bien engrasado al restarle al guión su capacidad para emocionar y opta por transitar por derroteros, que si bien afrontan otros asuntos, se queda lejos de ofrecer un producto que venda heroicidad. En esta película de eso no hay nada. Cuesta creer, por tanto, la decisión de no dar la cara como sí hizo en la completísima La teoría del todo. No se quiere decir que James Marsh no tenga talento ni capacidad suficiente para rodar cine con calidad, o que incluso haya tocado fondo filmando biopics, no. De hecho, la factura técnica y la puesta en escena de Un océano entre nosotros son redondas. Pero no consigue comunicar con nitidez el mensaje del filme, y esa tibieza, esa huida hacia adelante, ese paso en falso no convence ni persuade. Sorprende, también de nuevo, la episódica intervención de la resolutiva y oscarizada Rachel Weisz, quien apenas puede mostrar todo su talento en esta película. Y eso que gracias a su compañero de reparto levantan las deficiencias halladas en la estructura, los diálogos y el planteamiento de Un océano entre nosotros. No es una mala película, ojo, pero le falta alma a su historia. Y si la historia es un biopic y no funciona, apaga y vámonos.

Un océano entre nosostros

(The Mercy, Reino Unido, 2018)

Público recomendado: Jóvenes y adultos

Dirección: James Marsh

Interpretación: Colin Firth, Rachel Weisz, David Thewlis, Jonathan Bailey, Adrian Schiller, Tim Downie, Laurence Spellman, Finn Elliot, Oliver Maltman, Kit Connor, Eleanor Stagg, Alexia Traverse-Healy, Danny Jackson, Paul A Munday, Nick Owenford

Duración: 101 min.

Género: Drama biográfico

 

Categorías: Notícies d'Esglèsia

La monja

Pantalla 90 (CEE) - Mar, 18/09/2018 - 9:29am

**

Público recomendado: Jóvenes

Ramón Monedero

Hay que reconocer que todas las películas surgidas del “universo Warren” son poco menos que un acontecimiento cuando llega el momento de estrenarlas. La cosa empezó con Expediente Warren, la mejor del conjunto, no hay duda. De ahí brotó Annabelle (mala) y Annabelle: Creation (contra todo pronóstico, mucho mejor). Después vino Expediente Warren 2. El caso Enfield (estimable) y de ahí ha emergido La monja. Como sucedía con Annabelle, La monja es un spin-off de Expediente Warren. En este caso concreto, de su secuela, para rizar el rizo un poco más.

El objetivo es muy sencillo, estirar los momentos más terroríficos de, en esta ocasión, Expediente Warren 2. En aquella película hizo su aparición estelar una inquietante monja, terrorífica hasta el delirio que era, con mucho, lo mejor de la propuesta. La monja trata de contarnos los orígenes de ese personaje, que para más detalles, era un ente demoniaco llamado Valak. A parecer, este demonio en particular existe, al menos en el libro sobre demonología más famoso del catolicismo, La llave menor de Salomón. Eso sí, no se tiene constancia de que tuviera forma de mujer o de monja, al contrario, en el libro se describía como un niño con alas sobre un dragón de dos cabeza. Pero la propuesta del film, como planteamiento dramático puede que resultara más efectivo que un niño halado a lomo de un dragón bicéfalo al frente de 38 legiones de demonios, como puntualiza La llave menor de Salomón.

 

Tal vez por esto, lo que en esencia propone La monja sea muy básico, quizá demasiado. Su argumento podría resumirse en una frase: una monja se suicida y un sacerdote y una novicia viajan hasta una abadía rumana para comprobar qué ha sucedido. Huelga decir que desde el primer momento está claro que ahí pasa algo raro lo que por otro lado no supone sorpresa alguna. Es verdad que puede que el espectador católico quede encantado con la visión que se da de la Iglesia como única arma capaz de acabar con el demonio en cuestión pero lo que yo no sé es si la cosa va a compensar en una película tan irregular y con algunas escenas de impacto importantes para según qué estómagos.

El principal problema de La monja es su nulo esfuerzo por ofrecer algo remotamente interesante y preferir quedarse en lo manido. Es evidente a todas luces que el material sobre el que se partía era rico en posibilidades y su director, Corin Hardy, ya había demostrado en su ópera prima The Hallow que es un director con posibilidades que conoce el género. Sin embargo, sus responsables parecen haberse conformado con hacer una película de sustos y nada más. Y esto es un problema porque puede que para los que nos gusta el cine de terror la cinta nos parezca digna, eso es cierto, pero para los amantes del cine en general, La monja es más de lo mismo, sin nada que destacar, salvo olvidar.

 

La monja (The Nun)

(Reino Unido, 2018)

Público recomendado: Jóvenes

Dirección: Corin Hardy

Interpretación: Demián Bichir (Padre Burke), Taissa Farmiga (Hermana Irene), Jonas Bloquet (Frenchie), Bonnie Aarons (La monja), Ingrid Bisu (Hermana Oana) y Charlotte Hope (Hermana Victoria).

Duración: 96 min.

Distribuidora: Warner Bros.

Género: Terror.

Categorías: Notícies d'Esglèsia

El escándalo de Ted Kennedy

Pantalla 90 (CEE) - Mar, 18/09/2018 - 9:27am

Público apropiado: Jóvenes

***1/2

Mariángeles Almacellas

18 de julio de 1969. América contiene el aliento pendiente del «Apolo 11». El hombre está a punto de poner su pie en la luna («Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la Humanidad»). El senador Ted Kennedy, el único superviviente de los cuatro hermanos Kennedy, había ganado las elecciones a senador por amplísimo margen y se perfilaba como posible nuevo presidente por el Partido Demócrata en el todavía lejano 1972. Ese día de julio había organizado una fiesta en la isla de Chappaquiddick, Massachusetts, con sus más íntimos colaboradores y las «Boiler Room Girls», el equipo de mujeres que había trabajado en la campaña presidencial de su hermano, Robert F. Kennedy, en 1968. Ted quiere convencer a una de ellas, Mary Jo Kopechne para que trabaje ahora en su propio camino hacia la Casa Blanca. Ted y Mary Jo abandonan la fiesta. Conduce el senador, que ha bebido más de la cuenta. En un descuido, el coche salta un puente y se precipita en las aguas. El conductor logra salir del vehículo y nadar hasta la orilla, pero no pide ayuda hasta muchas horas después. Más tarde, el cadáver de Mary Jo es recuperado del interior del vehículo.

Basándose en estos hechos históricos, John Curran filma una interesante película sobre los siete días más dramáticos de la vida del senador. La tragedia parece haber truncado sus posibilidades de llegar a la Casa Blanca, pero el patriarca del clan, el anciano Joseph P. Kennedy, a quien un accidente cerebrovascular había privado de la facultad de hablar y había confinado a una silla de ruedas, designó un equipo de «fontaneros» dispuestos a todo para recuperar las posibilidades de la familia Kennedy de acceder de nuevo a la Presidencia de los EE.UU.

Jason Clarke hace un trabajo soberbio encarnando a Edward M. Kennedy, en un personaje complejo, lleno de matices. Un hombre débil, sin realmente ambición política, dependiente afectivamente de un padre que lo desprecia, pero que ve en él la última baza de los Kennedy para volver a ostentar el máximo poder político. Ted está atrapado entre la sumisión reverencial a su padre, su deseo de éxito para que, por fin, el patriarca reconozca su valía, y, al mismo tiempo, un sentido ético que le inclina a confesar la verdad, aun sabiendo el alto precio que debería pagar por ello. Además de Jason Clarke, el reparto es todo muy bueno pero merece ser especialmente destacado Bruce Dern, en el papel del terrible padre, cuya fría ambición y falta de ternura por el hijo hielan la sangre. La música es muy buena, y el vestuario y los decorados están muy logrados. Todo confluye para dar sensación de realismo y hacer del espectador un testigo directo de los sucesos acaecidos en julio de 1969.

Es muy interesante la confrontación entre carrera política y ética personal. Un fallo humano puntual en el ámbito privado puede dar al traste con una trayectoria política de orientada al bien común, mientras que el desprecio de la verdad, la manipulación y el engaño garantizan el éxito en unas elecciones democráticas. Inevitablemente viene a la memoria la película de Barry Levinson La cortina de humo (1997), cuya trama se anticipó de modo sorprendente al escándalo del Presidente Clinton y la becaria Mónica Lewinsky. Da qué pensar: ¿Hasta qué punto la manipulación política a través de los medios decide las tendencias de los electores? ¿Dónde quedan la honradez y la verdad? ¿Dónde nuestra libertad? Un importante tema para la reflexión y el diálogo, especialmente en nuestra época y en nuestro entorno más inmediato.

 

Ficha técnica:

 

Chappaquiddick (EE.UU., 2017)

Duración: 107 min.

Género: Biográfico – Drama

Dirección: John Curran

Intérpretes: Jason Clarke, Kate Mara, Ed Helms, Bruce Dern, Clancy Brown, Jim Gaffigan, Thomas Kee, Sarah Elizabeth Mitchell, Taylor Nichols, Olivia Thirlby, John Fiore, Andria Blackman

Guión: Taylor Allen, Andrew Logan

Música: Garth Stevenson

Fotografía: Maryse Alberti

Categorías: Notícies d'Esglèsia

Enamorado de mi mujer

Pantalla 90 (CEE) - Mar, 18/09/2018 - 9:25am

Público apropiado: Jóvenes – Adultos

***

Mariángeles Almacellas

Daniel, un editor cincuentón, y su esposa Isabelle, una profesora algo dominadora, invitan a cenar a su amigo Patrick, que acaba de separarse de su esposa, íntima amiga de Isabelle. Patrick llega acompañado de Emma, su nueva novia, una joven española treinta años más joven que él, que rezuma encanto y sensualidad. Daniel está enamorado de su mujer, pero ha quedado tan impresionado por Emma que la imaginación se le desboca, y se encuentra atrapado entre la mirada intuitiva de Isabelle, que lo conoce perfectamente y es capaz de leer en su rostro lo que está pensando, y las extrañas fantasías que se apoderan de él sin que pueda evitarlo.

La película es una adaptación de la obra de Florian Zeller -responsable a su vez del guion- L’envers du décor, que el mismo Daniel Auteuil dirigió e interpretó en 2016. Pero el cine permite convertirla en una divertida farsa amorosa en la que se mezclan rasgos de vodevil con una mirada más seria al alma humana, para señalar con qué facilidad podemos caer en comportamientos absurdos por no detenernos a analizar con rigor el conjunto de nuestra vida, en lugar de doblegarnos irreflexivamente a nuestros impulsos momentáneos. Además de hacer reír, la película sugiere algunas preguntas interesantes: «¿Por qué a veces se despierta en nosotros un deseo ardiente de algo distinto de lo que tenemos?». Daniel era feliz con su mujer y sin embargo una especie de embriaguez -que va mucho más allá de un simple deseo carnal- le nubla el sentido. Si sabemos que un deseo no lleva en sí mismo su propia justificación, ¿por qué dejamos a veces que un deseo absurdo o malsano turbe nuestra imaginación y hasta nuestra vida?

Entre esas dos grandes figuras del cine francés, Auteuil y Depardieu, hay un tal entendimiento y una tal conexión, que es una delicia ver cómo se complementan. También Sandrine Kiberlain está magnífica. Pero hay que destacar a la joven actriz española Adriana Ugarte, perfectamente cómoda con esos tres extraordinarios actores. Un reparto de lujo.

La película juega constantemente con el salto de una situación concreta, una cena de amigos, a las visiones fantasmagóricas de Daniel. El acierto del director es que ha ido mezclando progresivamente las escenas de la cena los y flashes de imaginación, hasta que ambas realidades se confunden totalmente. Así el relato va pasando suavemente de la pura comedia al drama. No porque éste se imponga, sino simplemente porque, bajo la risa amable, deja entrever que caer en la tentación de tomarnos con ligereza las relaciones afectivas tiene irremisiblemente sus consecuencias.

No es una película memorable, de las que dejan huella en la historia del cine y en el recuerdo del espectador, pero es una comedia ligera bien interpretada, muy divertida, que hasta da algo que pensar y, sobre todo, que distrae y permite pasar un buen rato.

 

Ficha técnica

Amoureux de ma femme (Francia, 2018)

Duración: 84 min.

Género: Comedia – Romántico

Dirección: Daniel Auteuil

Intérpretes: Sandrine Kiberlain, Adriana Ugarte, Gérard Depardieu, Daniel Auteuil, Brigitte Aubry, John Sehil

Guión: Florian Zeller

Música: Thomas Dutronc

Fotografía: Jean-François Robin

Categorías: Notícies d'Esglèsia

Todos lo saben

Pantalla 90 (CEE) - Mar, 18/09/2018 - 9:22am

Todos lo saben***1/2

Mayores 16 años

Enrique Chuvieco

Esperado siempre, el cine del iraní Asghar Farhadi habitualmente propone más de lo que muestra su guion y verbalizan sus personajes. Ocurrió con Nader y Simín, una separación, y El viajante, por los que obtuvo sendos Oscar a mejor película extranjera y, aunque sin esa vitola internacional, ha escrito y dirigido una película española (actores, decorados, exteriores, temática…), Todos lo saben, con más proyección y sustrato que el que nos propone habitualmente nuestro cine patrio.

Afincada en Argentina, Laura (Penélope Cruz: ma ma, El consejero, Los abrazos rotos…) vuelve a España para la boda de su hermana Ana (Inma Cuesta: Julieta, La novia, Grupo 7…). Con ella, vienen sus dos hijos, uno pequeño y otra adolescente, Irene (Carla Campra). En el pueblo, el resto de la familia se prepara para el enlace y también Paco (Javier Bardem: Caza al asesino, To the wonder, Biutiful…), antiguo  novio de Laura, que pronto se casará también con Bea (Bárbara Lennie: Contratiempo, Oro, Las furias…).

El día llega y todos ocupan la parroquia del lugar para presenciar el sí de los novios. Tras la ceremonia religiosa, irán a celebrarlo. En el jolgorio, Irene no se encuentra bien y su madre la lleva a acostar. A la mañana siguiente, Laura irá a la habitación de su hija, pero la encuentra cerrada. Fuerzan la puerta y la joven no está. Pronto, en el móvil de Laura aparece un mensaje perturbador.

Farhadi ha compuesto un guion in crecendo. Tras mostrar el talante más alegre y desenfadado propios del enlace, los personajes empiezan a exteriorizar emociones y estados de ánimo más comprometidos y complejos con el suceso de la desaparición de Irene. Laura (Penélope Cruz) se entrega al máximo a lo que demanda Farhadi de su personaje, también Bardem y el resto de intérpretes. Minucioso, el realizador iraní no concede momentos vacíos a su plantel de actores y los pone al límite, generosidad a la que se entregan todos para dar verosimilitud a lo que sucede.

La fotografía de José Luis Alcaine capta estados de ánimo reflejados en rostros y actitudes de los protagonistas. Alcaine escoge encuadres que reflejan la tensión que se va desbordando paulatinamente. Se escupen abiertamente  antiguos agravios (el patriarca de la familia, Ramón Barea, explota y acusa a propios y vecinos de aprovecharse en pasadas ventas de tierra).

En esa vorágine de reproches que delatan enemistades pasadas, llega de Argentina Alejandro (Ricardo Darín: Truman, Relatos salvajes, El hijo de la novia…), al que su mujer llama por la desaparición de Irene. Este es un hombre de fe que confía en Dios para que vuelva su hija. Es una trama secundaria, pero ya es notorio que en una película española, realizada por un iraní, se exponga abiertamente la vivencia religiosa de un personaje (sucedió también en ma ma, de Medem), que chocará con el ateísmo de Paco. Una creencia sustentada, como reconocerá Alejandro a Paco, cuando, años atrás, a punto del suicidio, estuvo cierto de que Dios le salvo con un suceso que a cualquier otro le hubiera dado la puntilla, pero en el que vio la razón de vivir.

Todos lo saben es un película coral, construida con excelentes actores, un guion ajustado, sobresalientes encuadres y secuencias y, en definitiva, una forma de hacer cine que propone dramas humanos que tienen en cuenta más espacios de la condición humana que los usuales (violencia, odios, sexo…) en nuestro cine. Gracias, señor Asghar Farhadi por darles visibilidad.

Categorías: Notícies d'Esglèsia

Amores cobardes

Pantalla 90 (CEE) - Mar, 04/09/2018 - 12:52pm

Amores cobardes 

Público recomendado: Jóvenes

Con el título, Amores cobardes, la directora y guionista Carmen Blanco parece dejar  claro  las variadas razones que nos llevan a dar la espantada para asumir compromisos en las relaciones de pareja. Este filme, pequeño en medios, pero grande en propuestas, nos sacude insistentemente para profundizar en nosotros mismos sobre uno de los ejes que hacen de nuestro tiempo uno de los más escapistas de la historia para implicarnos con la realidad que nos toca vivir en el terreno afectivo.

Eva (Blanca Parés: El secreto de Puente Viejo, Amar es para siempre o Julieta), una diseñadora brillante, vuelve a su ciudad tras varios años. Allí vive su madre y los amigos de antes. Entre ellos, Rubén (Ignacio Montes), con el que decidió cortar al no contestar a sus llamadas ni recibir noticias suyas desde que este inició una relación con otra mujer.

Conocedor de su vuelta y tras cortar con la relación que motivó su separación de Eva, Rubén le pide repetidamente perdón para retomar una amistad que nunca fue más allá, aunque hacia muy felices a ambos. Eva accede finalmente y vuelve a experimentar con el chico momentos los plenos de antaño.

La directora, también guionista, no hace concesiones a otro tipo de relación que no sea la amistosa entre ambos jóvenes, ni siquiera cuando Rubén pide a Eva acogerle en su casa para evitar las discusiones continuas con sus padres. Ambos conviven sin pasar la línea y dar lugar al sexo. Esta decisión de la directora es inusual en buena parte del cine actual que apuesta por los “amig@s con derecho a roce”.

Hay una buena dirección de actores en sus protagonistas y en el resto de intérpretes, unas secuencias metafóricas que explicitan la conexión profunda  entre amigos, sustentada también en una banda sonora que incluye varias canciones ad hoc del grupo McEnroe, de Ricardo Lezón, que se implican bien en la narrativa del filme.

Las dudas sobre la amor para siempre crujen a Eva, en terapia para sanar las heridas de su última relación, al tiempo que da lugar a consideraciones sobre encontrar a alguien que nos llene plenamente el corazón, entre otras cuestiones. Aquí Carmen Blanco no sale del circuito cerrado y parece apartarse de su experiencia que, como cualquiera de nosotros, hemos percibido al querer llenar un corazón hambriento cuyo horizonte está más allá de la línea del infinito.

Con todo celebramos está película que se adentra en cuestiones, anhelos y vivencias humanas escasamente presentes en nuestras pantallas. Y esperamos anhelantes la siguiente de esta bizarra hembra.

 

Título original: Los amores cobardes- España 2017

Duración: 96 min.

Dirección: Carmen Blanco

Guion: Carmen Blanco

Música: McEnroe

Fotografía: Jacobo Herrero

Reparto:

Blanca Parés,  Ignacio Montes,  Anna Coll Miller,  Tusti de las Heras,  Agustín Otón, David Mora

Género: Drama romántico. Amistad

 

Categorías: Notícies d'Esglèsia

La Música del Silencio

Pantalla 90 (CEE) - Lun, 03/09/2018 - 12:59pm

La música del silencio 

Público recomendado: todos

Es la película sobre la vida del tenor italiano ciego Andrea Bocelli, con Antonio Banderas como su maestro de canto. 

Basada en la novela autobiográfica escrita por el propio Bocelli, LA MÚSICA DEL SILENCIO, narra la historia de superación del cantante italiano, con los momentos claves de su vida desde su nacimiento hasta que consigue triunfar como tenor en todo el mundo.

La difícil infancia y adolescencia de Amos Bardi (su nombre original) están marcadas por su ceguera, primero parcial y más tarde total debido a un accidente jugando al futbol. Las inseguridades y dificultades que conlleva desarrollar su carrera profesional con esta minusvalía están presentes en toda la obra.

Es una historia de superación de las barreras, las propias y la ajenas, por un sueño, mucha ambición y una gran vocación a la música. Finalmente, gracias a su talento, a su esfuerzo y disciplina se ha convertido en uno de los más grandes cantantes de ópera.

Hoy, con 60 años, el cantante ha desarrollado otras facetas musicales como la de escritor y productor musical, y se ha atrevido con géneros como la ópera, música latina o el pop, invitado por el gran Zuchero y recientemente a dúo con Ed Sheeran y su canción “Perfect”.

Sin duda una película interesante, inspiradora, que nos ofrece las interpretaciones aún noveles de un buen repertorio de canciones y óperas destacadas y bien elegidas. Falla algo el ritmo y resulta un tanto tenue de luminosidad en ocasiones, tal vez aludiendo a la ceguera del propio Bocelli, que ha participado activamente en este film, no solo al escribir su biografía, sino en el guión de esta adaptación para el cine.

Andrea Bocelli se ha definido a sí mismo como un «ferviente católico». Ha cantado en los mejores auditorios del mundo frente a numerosas personalidades, así como en actos religiosos y frente Papa Benedicto y sus antecesores, con los que se siente especialmente cercano. Estos días interpreta el Ave Maria en el multitudinario encuentro del Papa con las Familias en Irlanda.

La película está dirigida por el realizador británico Michael Radford.  Protagonizada por Toby Sebastian como Bocelli en su juventud, cuenta con una destacada presencia española en su reparto, en el que destaca Antonio Banderas como el Maestro que le enseña a sacar el máximo partido a su voz a través de la “técnica del silencio”, -título del libro y también de la película- y Jordi Mollà como el padre del tenor. Completan el casting Luisa Rainieri como su madre y Nadie Casellicomo Elena, su novia, con la que mas tarde se casó y tuvo dos hijos.

La musica del silenzio, Italia, 2017

Director: Michael Radford

Guion: Michael Radford, Anna Pavignano y Andrea Bocelli.

Interpretación: Toby Sebastian, Antonio Banderas, Jordi Molla, Alessandro Sperduti, Luisa Ranieri, Antonella

Duración: 111 minutos

Género: Biográfica, musical

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Series TV: Sabuesos

Pantalla 90 (CEE) - Lun, 03/09/2018 - 12:54pm

Iñaki Mercero (La vida en el aire), el hijo del inolvidable Antonio Mercero (La cabina, Cuarta planta, Verano azul, Farmacia de Guardia o La hora de los valientes), está haciendo honor al refrán:”De tal palo, tal astilla”, pues a finales de julio de 2018 estrenó en RTVE, Sabuesos, creada por César Benítez, Roberto Serrano y David Cotarelo y producida por Plano a Plano.

Esta serie narra las andanzas de Alberto, un vigilante de seguridad con aspiraciones a Sherlock Holmes. Su desastrosa vida cambiará al conocer a Max, un perro parlante, que tiene habilidades deductivas con el que hará buenas migas. Juntos crearán una agencia de detectives preparada para resolver los casos más difíciles.

Esta producción televisiva tiene un tono blanc, que la hace apropiada para ver en familia, aunque cargada de dobles sentidos para captar también al público adulto. Las situaciones son simpáticas y las tramas detectivescas son adecuadas para un público infantil.

En contraposición con lo positivo, el horario de inicio de la misma 22: 40 y la duración 80 minutos se nos antojan como poco apropiadas para poder ver en familia y, aunque en el mes de agosto, al estar los horarios cambiados, puede disfrutarse de ella, cuando lleguen los últimos episodios de la serie en septiembre será muy complicado mantener los índices de audiencia por muy buenos que pudieran ser esos episodios. Es una pena porque la serie es bastante entretenida.

Por último, este  producto  televisivo tiene un tono amable y humano que le hace cercana al espectador como la amistad  de tú a tú, que surge entre el peculiar perro y su dueño; por como  el protagonista ayuda a la familia de su hermano y por su nobleza para pedir perdón.

Las actuaciones de María Esteve y Salva Reina y su despiste nos sacan la sonrisa con facilidad. Como dato curioso, el perro protagonista se llama Ramsés, siendo el hijo de Cook, conocido por ser Pancho, el perro del anuncio de la Lotería.

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Series TV: SS-GB

Pantalla 90 (CEE) - Lun, 03/09/2018 - 12:51pm

Una ucronía, como todos nuestros lectores saben, es una reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos, pues bien, SS-GB es una miniserie de 5 episodios de 60 minutos de duración que plantea qué hubiera pasado si los alemanes hubieran conquistado Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial y el modo en que los británicos lo hubieran gestionado en su faceta de colaboradores con el régimen nazi o de opositores a la tiranía hitleriana.

La dirección de esta gran producción televisiva ha corrido a cargo de Philips Kadelbach, que adapta la novela homónima de Len Deighton,  escrita en 1976. El mayor logro de este cineasta es la ambientación, consiguiendo que tengas la sensación de haberte trasladado a los años 40. Nos ha llamado la atención la elegancia de los militares alemanes y la calidad de los decorados donde se sitúa la acción. Las tramas de intriga son un tanto complicadas porque al tratarse de espías y policías, que deben nadar y guardar la ropa, hay que despistar al personal y  algunas situaciones  pueden resultar un tanto confusas, razón por la cual hay que estar muy atentos a lo que va sucediendo.

Douglas Archer, el detective protagonista, interpretado con acierto por Sam Riley, actor que por sus características físicas se asemeja a los actores de cine negro y que, sin parecerse físicamente a Humphrey Bogart, recuerda en sus gestos y mirada. Los diálogos son bastante brillantes y te atrapan por momentos. La conversación más interesante de toda la producción la encontramos en el diálogo entre el detective y el oficial alemán demostrando el grado de “complicidad” de los investigadores que se tratan como amigos, aunque sean rivales. El oficial alemán anima al detective, destacando la suerte que tiene de poder luchar todavía por un hijo al que quiere mientras que él encuentra dificultad para entenderse con su padre con lo que para él la vida tiene poco sentido, ya que se entiende que era el único vínculo amoroso que daba sentido a su vida. Esta  escena guarda cierto paralelismo y parece un guiño a la obra maestra de Jean Renoir, La gran ilusión, por el alto grado de camaradería que hubo tanto en la cúpula como la base de los ejércitos que se enfrentaron, en el caso de esa producción francesa, durante la  Primera Guerra Mundial.

Otro elemento a tener en cuenta de  este producto televisivo es su crítica al nazismo por el uso de la ciencia sin ética y el comportamiento de Kellermann, el político alemán (Rainer Bock), para el que el fin justifica los medios.

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Happy End

Pantalla 90 (CEE) - Lun, 30/07/2018 - 9:58am

Happy End 

Público recomendado: Adultos S

 Happy End, decimosegunda película en salas de Michael Haneke, trae la historia de una familia burguesa afincada en Calais, con sus vivencias, de temática en torno al suicidio, el adulterio, los desbarajustes económicos y, sobrevolando todo, una (ya conocida) falta de perspectiva esperanzadora: el nihilismo propio del director, autor de cintas como Amor, La pianista o La cinta blanca, no falta a la ocasión.

Con un cast que reagrupa los greatest hits de sus otras cintas, como Isabelle Huppert (La pianista) y Jean-Louis Trintignant (Amor), la película va oscilando por las distintas perspectivas de cada miembro del círculo, empleando recursos incisivos en la nueva cinematografía multidisciplinar de las pantallas, con chats de Internet o imágenes grabadas por el móvil, que colaboran en un proceso de introducción a formas de ver, a conocer perspectivas disonantes ofrecidas por los personajes.

Toda la narrativa de la película permanece enmarcada en una sobriedad inusual en contraposición con la obra general del director austriaco, con tintes que podrían incluso tildarse de exaltación de lo ordinario sin pretensiones estéticas más allá de la pura composición y coreografía; esquema que en pocas escenas rompe.

El film juega de principio a fin con la noción del tiempo: escenas conducidas a través de planos secuencias de coreografía compleja y de contenido, por el contrario, aparentemente anodino, trayendo una noción de tiempo presente que se centra en momentos, ratos, en sí mismos, con sus infinitos matices circundantes. Esto, acompañado por una estética tan sobria como el desarrollo de los conflictos, lleva a percibir la cinta como “ratos” de “vivencias”, entre los que se tejen los vectores de los personajes, con sus miradas y direcciones. Haneke elabora una exploración de lo cotidiano atravesado por dramas profundos y, en cierta medida, impostados.

Pese a estar revestida del cariz nihilista del autor y a mantener su narrativa propia, la película no resulta, no obstante, una novedad frente a lo que el cineasta austriaco ya ha traído con sus diferentes producciones a lo largo de los años, quedando, así, llegando, como se apuntaba antes, a repetir personajes y temas, incluso ambos a la vez, como en el explícito caso del personaje de Trintignant y la temática de la eutanasia, afrontada también con  en Amor. Por todo, Happy End es una cinta interesante, sí, sigue el discurso propio de Haneke y su forma propia de narrar, pero no aporta una novedad significativa a grandes rasgos, más allá de una interesante apuesta formal enfocada a nuevas puertas del relato audiovisual.

 

2017, Austria

Dirección: Michael Haneke

Interpretación: Jean-Louis Trintignant, Isabelle Huppert, Mathieu Kassovitz

Duración: 110 min

Distribuidora: Golem Distribución

 

 

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Lola Pater

Pantalla 90 (CEE) - Jue, 26/07/2018 - 9:29am

Lola Pater  

Público recomendado: Adultos

El joven Zanid, hijo de inmigrantes argelinos, creció convencido de que Farid, su padre, un prestigioso bailarín de ballet clásico, les había abandonado a su madre y a él. Cuando ésta fallece y Zanid debe regularizar la herencia, se entera por el notario de que, lejos de lo que él creía, sus padres no llegaron a divorciarse. Farid tampoco regresó a Argelia, sino que sigue viviendo en Francia, en la región de la Camarga. Para poder resolver las dificultades del testamento, pero también para saber por qué su padre cortó toda relación con él, Zanid decide ir en busca de su progenitor. Pero, en la dirección de éste, encuentra a Lola, una profesora de danza oriental.

Nadir Moknèche escribe y dirige este drama, en el que no cuestiona directamente, pero sí lo lanza para la reflexión, el tema del género y también el de la paternidad. La tesis, manifestada por el director en una entrevista, sería que «más vale un padre vivo que sea mujer, que un padre-hombre muerto» («Mieux vaut avoir un père vivant en femme, qu’un père mort en homme»). La afirmación no se tiene de pie desde ningún punto de vista, porque adolece de un planteamiento doloso y manipulador. ¿Quién podría negar que es mejor estar vivo que muerto? Pero no se trata de eso. Vivo o muerto no es la cuestión, pero ha conseguido desviar la atención del verdadero problema, que es la necesidad del niño de un padre y una madre, varón y mujer, sean o no biológicos.

Para la historia, Moknèche se ha inspirado en amigos transexuales y, según él mismo ha explicado, en la figura de su propio padre. Fanny Ardant sigue estando en estado de gracia y es capaz de no aparecer «masculina» en su personaje, pero, al mismo tiempo, hacer olvidar su «femineidad». De tal modo que Lola, más allá de varón o mujer, es un ser humano, con la dolorosa carga emocional de haberse atrevido a «rectificar un poco la obra de Dios», según sus propias palabras. Tewfik Jallab está impecable como Zino y secunda perfectamente a la veterana Ardant.

La película presenta una situación humana muy fuerte, pero Moknèche sabe abordarla sin dramatismos y con un cierto humor, que contrasta con la gravedad del tema, sin caer por ello en la caricatura. La trama se centra totalmente en las relaciones entre Lola y Zino. No quiere demostrar nada, solo muestra cómo un padre y un hijo pueden reconstruir, o no, una fractura en su relación tan difícil de superar. Pero, de principio a fin, el desarrollo es tan previsible que el film carece de intriga y tensión.

 

Ficha técnica:

 

Lola Pater (Bélgica, Francia, 2017)

Duración: 93 min.

Género: Drama

Público apropiado: Adultos

Dirección: Nadir Moknèche

Intérpretes: Fanny Ardant, Tewfik Jallab, Nadia Kaci, Véronique Dumont, Bruno Sanches, Lucie Debay, Lubna Azabal, Baptiste Moulart, Lawrence Valin, Nadir Moknèche

Guión: Nadir Moknèche

Música: Pierre Bastaroli

Fotografía: Jeanne Lapoirie

 

 

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Mamma mia! Una y otra vez

Pantalla 90 (CEE) - Lun, 23/07/2018 - 7:55am

Mamma mia! Una y otra vez 

Público recomendado: Adultos

Con Mamma mia, una y otra vez, ya sabemos, prácticamente a lo que vamos. El elenco de actores es asombroso, la música de Abba, poco hay que decir que no se sepa, las localizaciones son magníficas, un verdadero derroche de luz y color, bailes y glamour. La fórmula del éxito en taquilla está asegurada. Pero. La historia de la primera Mamma mia (Phyllida Lloyd, 2008) es bastante deleznable de por sí: Donna es una chica que se acuesta con todo el que pasa y no sabe quién de los tres chicos de la semana es el padre de la hija que espera, pero no importa, lo importante es hacer lo que quieras y seguir tus sueños y toda esta filosofía barata hija del sesenta y ochismo. Eso sí, ya el hecho de que una chica así dé a luz a su bebé y no lo aborte, ya es algo meritorio, en los tiempos que corren, pero sigamos adelante con Mamma mia 2.

Esta segunda entrega es una precuela secuela. La historia de Donna y la de su hija Amanda, que a falta de uno, tiene tres padres, como lo más normal del mundo, están brillantemente entrelazadas, con un guion meritorio que combina tensión e interés, humor y en los inicios, en la primera canción, el pago obligado a la ideología de género, ambigua, medida, controlada, pero que no deja de ser el canon que todo director tiene que acabar pagando. Además de estos los bailes, la buena música, grandes actores, islas paradisíacas…

Como buen musical es pura exaltación. ¿Qué es lo que exaltan los musicales? Lo que sea, puede ser la vida, la década de los 50, el mundo de los gánsteres, el amor adolescente, el mundo hippie y el antimilitarismo, las bandas callejeras o la historia bíblica de José. Pero, ¿qué exalta Mamma mia? Pues, básicamente, una mentira, pero una de esas mentiras que a uno le gusta creerse. Uno puede creerse que da igual lo que “hagas”, lo importante es lo que quieras “ser”. Dualismo antropológico: yo puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera, pero eso da igual, lo importante no es lo que hago, sino que lo que yo quiero ser. Como si mis actos no tuvieran consecuencias. Todo el mundo sabe que si gasta más de lo que tiene acaba arruinado, porque las facturas están para ser pagadas (o ser demandado y embargado), pero nos cuesta creer que en la vida los actos del día a día, los importantes de verdad, a quién amamos, en donde ponemos el corazón, están preñados de consecuencias, que escapan muchas veces de nuestro control. Los años 60 nos dejaron una idea estúpida de libertad, mezcla de pose, ignorancia, ingenuidad y mala fe, y nos cuesta desembarazarnos de este engaño.

Y oh, sorpresa, en Mamma mia 2 encontramos, al final, el guiño a la necesidad de superar estos esquemas, y agarrarse a certezas, como la certeza de saber quién es mi padre. Ignorarlo y que todo dé igual es mentira. Por eso, el final de esta segunda parte, es más honesta.

A veces a uno le toca hacer negocietes en comandita con alguien que te dice: “vamos al 50%”. Sabes que no es así, que los dineros los lleva él y él tendrá un 60% y tú un 40%, pero aún así lo haces. Ya sabemos a qué vamos con Mamma mía 2.

 

Pablo Gutiérrez

 

(Mamma mia! Here I go again, USA-GB 2018)

Director: Ol Parker

Guion: Ol Parker, Richard Curtis, Catherine Johnson

Interpretación: Lily James, Amanda Seyfried, Pierce Brosnan, Colin Firth, Dominique Cooper, Cher, Meryl Streep

Duración: 114 minutos

Género: Comedia – Musical

 

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Mi Mundial

Pantalla 90 (CEE) - Jue, 19/07/2018 - 11:10am

Mi Mundial 

Público recomendado: todos

En el nombre de Tito Torres, protagonista de Mi mundial, caben seguro muchos chavales. En Tito Torres hay muchas otras historias que pueden tener muchas similitudes. En este pequeño uruguayo que, casi sin querer, aspira a ser un crack mundial del fútbol, se percibe perfectamente todo el entramado de relaciones que rodea al futbolista casi desde el inicio. Los cambios drásticos en una edad prematura, los intereses de terceros, la mercantilización de la persona. Todos estos componentes forman parte de una coctelera que, a veces, puede llegar a estallar.

Mi mundial se detiene en todo. Y utiliza un ejemplo que también puede ser muy común, el de una familia muy humilde necesitada de muchos recursos económicos.  Y en la familia, también a buen seguro, se reflejan muchas de las actitudes comunes que podrían suceder en cualquier hogar en el que se entromete un tercero prometiendo una vida perfecta para todos, a costa de un chaval que juega al fútbol de manera extraordinaria. De toda esa vorágine de cambios parece que solo se salva el padre de Tito, quién permanece escéptico ante la multitud de cambios que viven en apenas unos meses. Es el progenitor el único que parece atender a todos los factores. Pero al final, ni siquiera él, puede evitar que la burbuja de su hijo estalle.

Cuando uno se sienta a ver Mi mundial, seguramente no se sorprenda por muchas de las cosas que se narran. De hecho, es posible que sea la confirmación de lo que muchos intuyen sin entrar en demasiados detalles de cómo es muchas veces el mundo del fútbol. Pero aún sabiendo que es una película que puede que no acabe con un final sorprendente, la sensación final es dura.

Mi mundial consigue ser casi una película de denuncia que refleja un problema, al que parece, que en la vida real se le está intentando poner remedios. Merecerá mucho la pena que esta película la vean niños y padres, porque son los protagonistas que todavía tienen en sus manos escoger a qué precio merece la pena llegar a lo más alto.

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La revolución silenciosa – Estreno 20 de julio

Pantalla 90 (CEE) - Jue, 19/07/2018 - 9:28am

La revolución silenciosa 

Das schweigende Klassenzimmer

Drama histórico

Director: Lars Kraume

Excelente película alemana que mira con lupa la paranoia de los regímenes totalitarios comunistas de la postguerra. Concretamente, basada en hechos reales, se sitúa en la Alemania del Este poco tiempo antes del levantamiento del Muro. Unos excelentes actores jóvenes dan vida a una historia de compañerismo y solidaridad, en el entorno de unos adultos definidos por los miedos y las mentiras. Imprescindible.

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Mamma mía: Una y otra vez – Estreno 20 de julio

Pantalla 90 (CEE) - Jue, 19/07/2018 - 9:25am

Mamma mía: Una y otra vez 

Mamma Mia! Here We Go Again

Comedia musical

Director: Ol Parker 

Diez años después del estreno de la versión cinematográfica del musical de Abba, nos llega esta precuela-secuela, protagonizada por unas luminosas Amanda Seyfried y Lily James. Musicalmente buena, está atravesada de esa falsa filosofía hippie setentera, pero actualizada y también compensada con un elogio de la maternidad. Buenas coreografías. Para nostálgicos del horterío de calidad.

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