La Catedral nueva de Lleida

Escut de la catedral

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Escudo de la Catedral

Fachada de 

la Catedral nueva 

Misas

días laborables:

10 h. (conventual, alternancia catalán - castellano) 11 h. (castellano) 18 h.

vigilias de fiesta:

18 h.

domingos y festivos:

10 h.(castellano) 12 h. 19:30 h. (alternancia catalán - castellano)

Después del forzoso abandono de la Seu Vella el 1707, el Capítulo en solitario y otras veces apoyado por la Paeria intentaron restituir en varias ocasiones, sin fortuna, la liturgia en la Seu. Una vez que la Seu fue convertida en cuartel militar, el culto catedralicio,  trasladó  sus funciones a la Compañía de Jesús para pasar a continuación a la parroquial de San Lorenzo. Durante los reinados  de Felipe V y Fernando VI, la ciudad de Lleida seguía sin catedral. Fue Carlos III quién después de estudiar la situación concedió el permiso y parte de la financiación  para la construcción de una nueva catedral, con la condición que se renunciara definitivamente a la Seu ya convertida en cuartel militar.

La Catedral Nueva, bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora, fue proyectada por el ingeniero militar Pedro Martín Zermeño  y consagrada el 27 de mayo de 1781 por el obispo Juan Antonio Sánchez Ferragudo. Con la construcción de la nueva fábrica se dotó a la Catedral de rico mobiliario y objetos litúrgicos acordes con las nuevas corrientes estéticas del momento, aunque quedó de la época anterior la imagen de la Virgen del Blau obra de Jordi Safont y otros objetos. Cabe destacar que el obispo Ferragudo hizo gala de un gran mecenazgo  episcopal  con la adquisición y financiación de grandes obras de artistas de renombre internacional, que le llevó incluso a Roma para encargar a Luis Valadier las grandes ánforas para los Santos Óleos, objetos que sucumbieron al expolio de la Guerra del Francés. En cuanto a la confección de retablos  intervinieron numerosos artistas del país y foráneos, entre ellos destacamos a Adán y Bonifacio.

El año de la inauguración, la Catedral sufrió un incendio en el que se perdió el retablo mayor obra de Joan Adam. Del  informe que hizo Sabatini –director de la obra- destacaremos el hecho, entre otros, que se tuvo que blanquear el interior de la catedral y componer las vidrieras que habían sido realizadas  por el vidriero catalán  Francisco Saladrigues. Desde su  consagración, la Catedral nueva tuvo una serie de infortunios, así, el 13 de mayo de 1808 la Catedral fue nuevamente incendiada y expoliada y se perdieron importantes objetos litúrgicos, especialmente piezas de orfebrería como la gran custodia gótica procedente de la Seu Vella y obra de Ferrer Guerau. Para paliar la falta de objetos litúrgicos trajeron algunas piezas  del monasterio femenino cisterciense de Santa María de Vallbona de les Monges. Después de los hechos de 1810 los canónigos hicieron de nuevo pedidos, preferentemente piezas de orfebrería, algunas de les cuales sucumbieron de nuevo en la última guerra civil, en la que se originó un nuevo incendio, que dejó la catedral desprovista de toda la ornamentación que la embellecía y se perdieron los retablos e importantes obras como el coro de Luis Bonifàs entre otros. Después de los hechos del 1936, el Capítulo Catedral se trasladó de nuevo a la parroquial de San Lorenzo, hasta que la Catedral fue restaurada. El 28 de septiembre de 1955 la Catedral se abrió de nuevo al culto. Buena parte de los objetos artísticos que atesora la Catedral Nueva se encuentran en el catálogo que se reseña a continuación:

Ars Sacra. Seu Nova de Lleida. Els tresors artístics de la catedral de Lleida, La Paeria, Ajuntament de Lleida, 2001, 384 pàgines i 323 il·lustracions.

Cristo que preside el Presbiterio

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Altar de la Anunciación

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