“Cantad al Señor un cántico nuevo” (Sal 96,1)

27 julio 2008 

El Pontificio Consejo de la Cultura, en marzo de 2006 estudió la gran cuestión de cómo transmitir la fe ante los retos de la cultura contemporánea, especialmente de la indiferencia religiosa y la increencia. Al respeto, publicó el documento El camino de la belleza. En él se presentan las obras de arte de inspiración cristiana, que constituyen una parte del patrimonio artístico y cultural de la humanidad, y que son expresión de la fe. Hoy, los organismos públicos y las agencias de viajes programan cada día más rutas turísticas que incluyen nuestras catedrales, basílicas y museos de arte religioso. El camino de la belleza de nuestra Diócesis de Lleida tiene en el Museo Diocesano y Comarcal un testimonio que nadie debería desconocer. También muchas entidades han publicado guías de arte para ayudar a una mejor comprensión de esta herencia histórica, tesoro cultural y espiritual de nuestra Diócesis. 

Este patrimonio artístico de la Iglesia se creó para el culto, la evangelización y difusión de la fe. Y, en este sentido, las distintas parroquias y comunidades se han esforzado por conservarlo. Son creaciones artísticas testigo de la fe de nuestro pueblo, manifestaciones de nuestra cultura y civilización a través de un recorrido de dos mil años de historia. Para los creyentes de hoy, este arte está íntimamente unido a la vida eclesial y documenta el camino de fe de nuestros antepasados, que nos precedieron en la fe.  

Nuestro patrimonio es toda una catequesis. Hay que profundizar en el significado religioso de las obras de arte a los visitantes, destacando, además de su valor histórico o arquitectónico, el simbolismo y contexto religioso en el que fueron creados. La belleza de un Cristo recién nacido, adorado por los pastores y magos; curando y perdonando; enseñando; muerto en Cruz... La belleza de Maria en infinidad de obras; de santos pintados o esculpidos; retratos de tantas vidas... Un camino para transmitir la fe hoy, que nos muestra cómo seguir a Cristo y vivir aquí y ahora la santidad. 

Nuestros templos son un marco maravilloso para vivir la belleza de nuestra liturgia en las celebraciones. Su belleza arquitectónica favorece el encuentro con el Señor y, con Él, el diálogo de amor entre los hombres y mujeres de nuestro tiempo, porque en el corazón de la cultura cristiana se encuentra la respuesta a toda angustia, a toda alegría y a toda esperanza. En estos meses de verano, estaría bien dedicar tiempo a visitar nuestro Museo de Lleida para conocer más a fondo nuestro patrimonio. Un camino para descubrir nuestra cultura y resituarnos en ella; una manera de conocer la fe a través de este camino de excelencia y belleza.

  X Javier Salinas Viñals,

Obispo de Tortosa

Administrador Apostólico de Lleida