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“Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación” (Lc 1, 50) 17 Febrero 2008 El pasado lunes celebramos la Virgen de Lourdes. Una fiesta que nos hace presente la realidad de la Hospitalidad Diocesana, con sus peregrinaciones y, sobre todo, con su compromiso a favor de los enfermos. Hacer memoria de María nos ayuda a descubrir la relación íntima que hay entre la fe y el amor, entre el servicio a los demás y la total confianza en Dios. Así lo proclamó la Virgen María cuando proclamaba en la visita a su prima Elizabeth: “su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”. Los enfermos y quienes les atienden son un signo privilegiado de la presencia de Dios. “Los enfermos son el sacramento de Jesucristo con una perfecta correspondencia, analógica y mística, con la presencia del Señor en la Eucaristía” (Pablo VI). Los enfermos manifiestan su fe poniendo la confianza en el Señor, estímulo para vivir y encontrar la paz. Estar preparados para asumir la enfermedad o acompañar a los enfermos es todo un signo de maduración humana y cristiana. Los enfermos son sacramento y camino de purificación y redención para nosotros; nos ayudan a vivir más plenamente la comunión en Cristo Redentor. El sufrimiento pone a prueba nuestra actitud cristiana. Los enfermos confían en nosotros y en nuestra respuesta de amor manifestada en los servicios que esperan. Vivir al lado de un enfermo, de su cama o la silla de ruedas, es estar como Maria al pie de la Cruz; sin desertar ante el sufrimiento; estando al lado del que sufre. El Papa Benedicto XVI nos dice que el dolor es lugar de aprendizaje de la esperanza, porque “el poder de Dios está presente en el mundo. Con la fe en la existencia de este poder ha surgido en la historia la esperanza de la salvación del mundo. Pero se trata precisamente de esperanza y no aún de cumplimiento; esperanza que nos da el valor para ponernos de la parte del bien aun cuando parece que ya no hay esperanza” (SS 36). Acompañar a los enfermos es una misión fundamental en la vida de la Iglesia. Quienes les dedican tiempo pueden hacer suyas estas palabras del Papa Benedicto: “Cuantos trabajan en las instituciones caritativas de la Iglesia deben distinguirse por no limitarse a realizar con destreza lo más conveniente en cada momento, sino por su dedicación al otro con una atención que sale del corazón” (Dios es amor, 31,ª). Este año celebramos el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen a Bernardette. Pidamos a Nuestra Señora de Lourdes que nos ayude a preparar la próxima peregrinación y a vivir intensamente el servicio a los enfermos, como un camino para experimentar el amor de Dios que fructifica en amor a los demás. X Javier Salinas Viñals, Obispo de Tortosa Administrador Apostólico de Lleida |