|
"El catequista en un mundo de comunicación”
11 Noviembre 2007 Hoy se clausuran las Jornadas de Formación para Catequistas organizadas por el Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y las Islas Baleares, en Tarragona. Vivimos en un mundo donde priva la comunicación; en el que parece que no se puede vivir sin ordenador, internet, e-mail, móvil... Pero la catequesis siempre será “hacer resonar personalmente la Buena Noticia”. El catequista comunicará desde lo que es, sabe y cree, y desde lo que hace. Precisamente éste ha sido el tema de las jornadas que empezaron este viernes: “El catequista en un mundo de comunicación”. No se puede ignorar el poder de los medios para influir en la sociedad, en la formación de opiniones y actitudes. De aquí la necesidad de que todo catequista sea un buen comunicador, también en el mundo de las comunicaciones. Difícil tarea, pero el catequista no debe avergonzarse del Evangelio (Cf.Rm.1,16). Un anuncio que debe hacerse de acuerdo con las exigencias de hoy. Por eso, “la catequesis necesita renovarse continuamente en la búsqueda de un lenguaje adaptado” (CT 7). El catequista debe encontrar imperiosamente el lenguaje idóneo que le permita el acto de la comunicación de la fe, que haga posible mostrar de una forma significativa el mensaje cristiano. También es cierto que este mensaje debe adaptarse al destinatario sin abandonar el lenguaje propio de la fe. De aquí la necesidad de “una pedagogía que favorezca una respuesta activa de los catequitzandos en la vida cristiana ordinaria, en que los fieles responden al don de Dios por medio de la oración, la participación en los sacramentos y en las demás acciones litúrgicas, el compromiso eclesial y social, y el ejercicio de la caridad”(DGC 157). Llevar esto a la práctica exige del catequista cierta creatividad para buscar la comunicación eficaz. Las jornadas de formación del SIC ayudarán a buscar esta creatividad, reflexionando sobre la dimensión comunicativa del catequista, y cómo transmitir lo que sabe y cree. Dice San Pablo: “Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres. Sois una carta de Cristo, redactada por nuestro ministerio, escrita no con tinta sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón” (2Co.3,2-3). Una buena comunicación llega a una sintonización, el catequista da y recibe en la intercomunicación entre él y el catequizando. Aunque encontramos dificultades, internas y externas, lo que cuenta, aquí y en todo lo referente a la fe, es la convicción de que nosotros no somos los protagonistas de la misión, sino que es Jesucristo, nuestro compañero de camino, quien nos envía a anunciar su Buena Nueva. X Javier Salinas Viñals, Obispo de Tortosa Administrador Apostólico de Lleida |