“...cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu servicio” (2Tm 4,5)

 

9 Septiembre 2007

Hoy, para llevar a delante la obra evangelizadora propia del ministerio del catequista, es necesaria una formación adecuada. Por ello, los catequistas de nuestras parroquias participan todos los años en unos cursos que organiza la delegación diocesana de Catequesis, o el Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares. 

A pesar del pasotismo religioso y que algunos no la comprenden y la critican, la misión del catequista es generalmente valorada. El catequista debe anunciar a Dios. Debemos anunciar al Dios revelado por Cristo. Aunque a veces se tenga la sensación de que nuestro anuncio no es captado, que cada curso es un volver a empezar. Organizar fiestas, encuentros de familia, excursiones, campamentos, es crear ámbitos para que los jóvenes vayan conociendo a Dios en su propio ambiente. Merece gran reconocimiento el esfuerzo de los catequistas por interesar y mantener la atención de niños y jóvenes en su tarea catequética; por disponer al grupo para ser capaz de acoger el mensaje que ayudará en su proceso de crecimiento en la vida cristiana. En ocasiones este esfuerzo conlleva cansancio y, más de una vez, frustración. Pero siempre -también hay que reconocerlo- vemos algún detalle que nos muestra que ha valido la pena el esfuerzo.

Catequistas, hoy la Iglesia necesita más que nunca de vuestra tarea evangelizadora. El Directorio General de la Catequesis así lo expresa: “La catequesis es uno de los momentos -y cuán señalado- en el proceso total de la evangelización”(nº 63). Por eso hay que ser evangelizadores en este momento histórico, con todos sus retos; por eso debéis mantener una fe firme, con clara identidad cristiana y eclesial además de una profunda sensibilidad social. La Iglesia os necesita bien formados. La formación os ayudará, no sólo a conocer nuevas metodologías para hacer más atractiva la catequesis, sino, sobre todo, a vivir más a fondo el mensaje que estáis transmitiendo. El mejor medio de transmisión de la fe es el testimonio personal. 

El catequista necesita el apoyo de toda la comunidad parroquial y de la familia de los catequizandos. La comunidad, con la oración y la colaboración; la familia, ayudando a los hijos en el aprendizaje de la temática, y colaborando también con los catequistas. 

Que Maria, que vio a su Hijo Jesús “crecer en entendimiento, en edad y en gracia”, ayude hoy a los catequistas y a sus colaboradores. Que Ella, tan presente en nuestras parroquias y ermitas, haga surgir hoy en nuestra diócesis una fuerza nueva que ilumine a los catequistas para transmitir el Dios que Cristo nos ha revelado. 

X Javier Salinas Viñals,

Obispo de Tortosa

Administrador Apostólico de Lleida