"Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua” (Lc 2,41-42)

 

26 Agosto 2007 

María y José eran buenos ciudadanos y cumplían todo lo que pedía, tanto la ley mosaica como la romana. Así, cumpliendo la ley, a los ocho días de nacer su hijo lo llevaron al templo para ser circuncidado; a los cuarenta días lo presentan al Templo; a los doce años, van a Jerusalén a celebrar la Pascua.

Los padres de hoy también velan por sus hijos. En los próximos días los llevarán a la escuela, les comprarán libros y materiales. Todos los padres quieren la mejor educación para sus hijos. Su tarea educativa no acaba al empezar el curso porque es una responsabilidad permanente, ni se interrumpe ni se delega. “Los padres están gravemente obligados a la educación de la prole y, por tanto, ellos son los primeros y principales educadores. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. El deber de la educación, perteneciente, en primer lugar, a la familia” (Vaticano II. GEM, 3).

Entonces, en qué consiste la tarea educativa en el ámbito escolar? Los padres deben velar por la educación que reciben sus hijos, hablar con los respectivos tutores periódicamente, formar parte del AMPA participando en la programación de las actividades educativas, asegurarse que reciban una formación religiosa y moral. Algunos padres, en el acompañamiento a los hijos, también descubren la necesidad de formarse para desarrollar su misión educativa. En esta línea, hay parroquias y centros que ofrecen Escuela de Padres o charlas de formación.

Las instituciones deben ser conscientes de que el estilo de la escuela no puede ignorar a la familia cuando ésta solicita formar a sus hijos en los valores del espíritu y de la religión. Concretamente en nuestra diócesis, los padres han hecho opción mayoritaria por la clase de religión. Una escuela laica, única y pública, como hoy algunos propugnan, equivaldría a una negación de la esencia del ideal educativo íntegramente humano.

Empieza el curso y empiezan para los estudiantes los días llenos de actividades de refuerzo, lúdicas y artísticas. Pronto también empieza la catequesis parroquial, una formación importante en los valores que debería ocupar la primera opción entre las actividades extraescolares, aunque se haya recibido la Primera Comunión. Vuestra conciencia de padres cristianos lo exige. Así, como Maria y José, también vosotros cumpliréis las exigencias para asegurar la formación de vuestros hijos en todas las dimensiones de la vida, y alcanzar la gran meta: ayudarles a ser buenos cristianos y buenos ciudadanos.

X Javier Salinas Viñals,

Obispo de Tortosa

Administrador Apostólico de Lleida