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“Marcados por el Espíritu”
20 Mayo 2007 Una vez más los Obispos de la Tarraconense y las Baleares convocan a los jóvenes de nuestras diócesis al encuentro de “EL APLEC DEL ESPÍRITU”, que bajo el lema “Marcados por el Espíritu” se celebra este año en Tarragona el día 26 de mayo, vísperas de Pentecostés. El Movimiento Diocesano de Jóvenes ha preparado con ilusión este encuentro que quiere abrir nuevos caminos para fortalecer a los jóvenes en el apasionante reto de seguir a Cristo y hacerlo presente aquí y hoy. Siento un calor que todo lo calienta, dice el himno del “Aplec”. El calorcillo del Espíritu que en forma de lenguas de fuego bajó en el primer Pentecostés y continúa bajando hoy. Y este fuego convertirá a los jóvenes en antorchas encendidas que iluminarán al mundo. Y el himno sigue diciendo: Y me mueve a la plegaria. Es el mismo Espíritu quien nos ayuda a rezar, porque “nosotros no sabemos como tenemos que rezar” (Rm 8,26). El camino de la vida cristiana es nuestra hoja de ruta. Necesitamos la ayuda de Cristo. Rezando podemos cumplir y mejorar esta ruta. Por eso, como canta el himno del “Aplec”, es necesario Vaciarnos sin prisas y llenarnos del Amor. Nuestro mundo necesita Amor para erradicar la violencia, la guerra, y el mal; pero primero tenemos que vaciarnos y llenarnos de Amor. De esta forma lo hizo realidad la Beata Teresa de Calcuta: “Únicamente soy una mujer que reza, rezando Jesús pone en mi corazón su Amor que yo reparto entre los demás. Siento que tengo que hacer alguna cosa”. Y este amor, no olvidemos que se ha hecho visible y cercano a nosotros: es el mismo Cristo. El Papa Benedicto XVI, en su mensaje a los jóvenes del mundo con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud 2007, propone tres ámbitos de manifestar el amor de Cristo: el primero, la Iglesia, que es nuestra familia espiritual, que es necesario alimentar con entusiasmo en las actividades de las parroquias y las comunidades. El segundo, la preparación del propio futuro, especialmente de aquellos que se disponen a vivir el matrimonio realizando el proyecto de Dios sobre el hombre y la mujer. Y finalmente, el compromiso en las diferentes dimensiones de la vida: la familia, el estudio, el trabajo, el tiempo libre. Para cultivar los talentos que Dios os ha dado tenéis que desarrollar vuestras capacidades, no solamente para ser productivos y competitivos, sino para ser testimonios del amor de Dios. El himno del “Aplec” canta repetidamente: Siento una alegría. Si, es la alegría de saber que estamos marcados por el Espíritu que hará posible que la hoja de ruta de los jóvenes cristianos se cumple. El “Aplec” del Espíritu nos convoca a Tarragona. Toda la comunidad cristiana tiene que sentirse comprometida con esta iniciativa, con la plegaria y con el soporte efectivo. Todos los jóvenes están invitados. Una manifestación más de la llamada constante que hace la Iglesia a través de las múltiples propuestas que promueven las parroquias y movimientos de la Diócesis. X Javier Salinas Viñals, Obispo de Tortosa Administrador Apostólico de Lleida |