“Por tanto, no seáis insensatos, sino comprended cual es la voluntad del Señor” (Ef. 5, 17)

 

6 Mayo 2007 

Los seguidores de Cristo somos ciudadanos, y por eso asumimos la responsabilidad de contribuir al bien de la sociedad. Hay momentos en que la obligación de participar en la vida pública llega a ser particularmente importante. Así sucede a la hora de emitir el voto para elegir aquellas personas e instituciones que han de gestionar los asuntos públicos. 

Tenemos a la vista unas elecciones para elegir a los ha que habrán de gobernar nuestras ciudades y pueblos durante los próximos cuatro años. Algunos pueden vivir este momento desde la desconfianza o la decepción. Pero a pesar de esto, a todos se nos exige la responsabilidad de elegir aquellos partidos y aquellas personas que ofrezcan más garantías para favorecer el bien común de los ciudadanos. Un bien que según la doctrina social de la Iglesia es el conjunto de condiciones de vida social con el que los hombres, las familias, los grupos y las asociaciones pueden alcanzar con una mayor plenitud y facilitad el propio desarrollo y perfección. 

En unas elecciones municipales, tenemos ante nosotros, no simplemente unas determinadas opciones ideológicas, sino también unos rostros concretos. Hay personas que generan confianza, pero, en último término, en el ultimo extremo, la gestión requiere también una gran dosis de personalidad y sobre todo de criterios éticos. Nuestras ciudades y pueblos viven hoy cambios de gran alcance, tanto de orden urbanístico como humano, especialmente debido a la fuerte inmigración. Por eso a la hora de ejercer la responsabilidad del voto, es necesario prestar atención a los distintos programas y las personas que los promueven. A veces las opciones ideológicas pueden ignorar las necesidades concretas de las personas, así como las posibilidades reales de aquellos que se ofrecen para ejercitar la responsabilidad pública. 

La Iglesia no impone a los católicos un determinado proyecto político por motivos exclusivamente religiosos. Pero en esta hora y siempre, recuerda algunos criterios a tener en cuenta, sabiendo que la libertad de los católicos en el ejercicio de su responsabilidad política va unida a las propias convicciones religiosas y morales. De ahí la necesidad de recordar algunos temas de especial relevancia para el futuro de la sociedad y del gran alcance en la visión cristiana de la vida. Estamos hablando de apoyar proyectos que contribuyan a la salvaguarda de la vida en todas sus dimensiones: atención real a la familia, especialmente el derecho a decidir sobre del educación de los hijos, a la vivienda; y a un sistema de trabajo que haga compatible el desarrollo profesional y la vida familiar. Nuestras ciudades y pueblos necesitan buenos servicios, pero sobre todo necesitan servidores del bien social, que con su trabajo y apoyo, promuevan la libertad y la justicia. 

X Javier Salinas Viñals,

Obispo de Tortosa

Administrador Apostólico de Lleida

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