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Nota del Sr. Obispo, Javier Salinas, enviada a los sacerdotes para ser leída en las misas del 23 de diciembre Lleida, 23 de diciembre de 2007 Apreciadas y apreciados diocesanos, Sabéis todos muy bien que entre las diócesis hermanas de Barbastro – Monzón y Lleida está todavía abierto un contencioso con respecto a unas obras de arte que están en el Museo de Lleida, Diocesano y Comarcal. Se acusa a Lleida de retener unas obras de arte que la diócesis vecina reivindica como suyas. En ocasiones, incluso, se ha hablado de expolio, de apoderar-se de lo ajeno, etc... Como Obispo Administrador Apostólico de Lleida, permitidme que exprese las siguientes consideraciones. Primero. La fundamental obligación de un pastor de la Iglesia es que el Pueblo de Dios pueda recibir el anuncio de la fe, celebre los sacramentos y conforme su vida al Evangelio. Esta es, i ha sido siempre, nuestra opción prioritaria. Así pues, el contencioso citado no es el centro de nuestra acción pastoral, aunque, como es lógico, haya que afrontarlo con paz y dignidad, como cualquier otro problema que se presenta. Por esto, todas las relaciones entre los Obispos de Barbastro – Monzón y Lleida han sido siempre –y no podían ser de otra manera- muy cordiales. Segundo. La Diócesis de Lleida reconoce que todas las resoluciones de la Iglesia respecto al litigio han sido favorables a la tesis de Barbastro – Monzón. Sabe, por tanto, que tiene la obligación de hacer llegar a las parroquias de Barbastro – Monzón, de las que proceden, las obras de arte en cuestión. Tercero. Ese traslado de las obras está dificultado por el hecho de que la Diócesis de Lleida las tiene adscritas al Consorcio del Museo, que es quien las gestiona. Y consiguientemente, la Generalitat de Cataluña, en su momento, las catalogó, junto con otras muchas, como colección protegida por la Ley de Patrimonio Cultural Catalán. Cuarto. Por esto, ya mi predecesor, Mons. Francisco Javier Ciuraneta, por fidelidad a la Iglesia, pidió oficialmente a la Generalitat de Cataluña que descatalogase dichas obras, requisito indispensable para que pudieran ser entregadas. Todavía no se ha recibido una respuesta suficientemente clara. Por otro lado, también mi predecesor, Mons. Ciuraneta, porque el Derecho de la Iglesia se lo permitía, presentó un recurso ante el Tribunal de la Rota Romana, pidiendo que dilucidase jurídicamente la titularidad de las obras, muchas de las cuales están en Lleida desde hace más de cien años. Quinto. Como veis, apreciados diocesanos, estamos ante una cuestión compleja desde el punto de vista jurídico. No podemos ni queremos ignorar los decretos de gobierno de la Iglesia, a los que debemos respeto y obediencia. Pero, hoy por hoy, la Diócesis de Lleida, por más que quiera, no puede cumplir de forma inmediata los continuos requerimientos de la legítima autoridad eclesiástica. Porque la Iglesia no puede ni quiere esquivar las leyes civiles. Haremos, no obstante, todos los esfuerzos posibles para ejecutar los decretos de la Iglesia. Sexto. He aquí el motivo por el cual, mientras esperamos poder cumplir la voluntad de la Iglesia, la Diócesis de Lleida y todos los miembros del Consorcio han propuesto siempre fórmulas de colaboración entre los dos Obispados, con el fin que todos los ciudadanos puedan contemplar y gozar de estas obras de arte, de forma cercana, fácil y agradable. Es todo lo que quería deciros. Esta declaración que hago hoy, en conformidad con otras anteriores, ha sido refrendada unánimemente por el Consejo Presbiteral y el Colegio de Consultores de la Diócesis de Lleida. Y es conocida también por todos los miembros del Consorcio. ¡Feliz Navidad! Vuestro Obispo, Javier. |