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Testimonios de esperanza 27 Junio 2010 Un buena representación de nuestra Lleida estamos en Lourdes con los miembros de la Hospitalidad compartiendo la esperanza de tantos hermanos frágiles por problemas de salud, y lo hacemos teniendo bien presente el ejemplo y la praxis de Jesús y su mandamiento apostólico donde hay expresamente unidos el anuncio del Reino y el servicio a la salud y a los enfermos ...: "Curad a los enfermos ... y decidles: "está cerca el Reino de Dios" (Lc 10,9). Todo el mundo sabe que la Iglesia siempre ha considerado parte integrante de su misión el servicio a los enfermos y a los que sufren y lo ha demostrado con una serie innumerable de actividades, servicios, instituciones y personas que, tantas veces también en el silencio del día a día de la vida parroquial, son imágenes vivas del Buen Samaritano. De esta manera la salvación ofrecida por Jesús se encarna y se traduce en expresiones actuales, y su Iglesia, que tiene conciencia de ser salvada y sanada interiormente, multiplica generosos ejemplos de fidelidad a su Maestro y de amor a los hermanos acogiendo a los más frágiles y acompañándolos y ayudándolos a encontrar nuevo sentido a su vida. Pienso que en nuestros días tendríamos que reavivar la conciencia de esta misión sanadora de la Iglesia a la cual el Señor ha concedido la gracia de promover una vida más humana y más se digna y puede ayudar a dar motivos para saber convivir con los límites, hasta llegar a vivir la salud, la enfermedad y la muerte a la luz de la esperanza. Además, la atención prioritaria a los enfermos nos tiene que llevar también a conseguir integrarlos en lo posible en la comunidad y a hacerles participar de su vida ordinaria, favoreciendo igualmente su presencia y participación en la Eucaristía y en el resto de celebraciones. Tenemos que manifestar muchas veces que la peregrinación a Lourdes (sobre todo con la Hospitalidad, que en Lleida este año cumplirá los 25 años con el testimonio admirable de sus incansables voluntarios) es una escuela de convivencia, hermandad, celebración y universalidad eclesial. Es un referente explícito de espiritualidad y una ocasión para replantear a fondo criterios evangélicos a los pies de aquella imagen tan venerada de Virgen. De la mano de María meditemos y roguemos fijando la atención en los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús y, sobre todo, en su Presencia sacramental-eucarística. Dios quiera que, como María, también nosotros y todos aquéllos que sirven en el mundo de la salud seamos vehículo de la misericordia que salva siendo testimonios de esperanza, sobre todo allí donde la debilidad y la fragilidad humana contrarían el deseo de vivir. Porque nosotros sabemos, como dice san Pablo, que hay una esperanza que no defrauda y una salud y una salvación que sólo Dios puede dar. Recibid el saludo de vuestro hermano obispo, X Joan Piris Frígola Obispo de Lleida |