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La Resurrección o el Resucitado? 4 Abril 2010 Según el libro de los Hechos de los Apóstoles -que recomiendo leer y meditar- la buena noticia de la resurrección provocó reacciones agresivas porque la comunidad cristiana no se limitó a explicar unos acontecimientos sobre Jesús de Natzaret, sino que se dedicaron a anunciar con fuerza: "aquél que vosotros crucificasteis es VIVO"!. Y eso es como ponerle al prójimo el dedo en el ojo, porque equivale a decirles que Dios ha dado la razón a una persona que ellos habían descalificado, que Dios reivindica su nombre y el valor de su vida y de su palabra. Que Dios está de su parte y no de la parte de los que lo excomulgaron. Desde aquel "primer día de la semana"..., y jugándose la vida, los discípulos proclaman el valor fundamental de la palabra de Jesús y de su proyecto, de su manera de entender las cosas. Y predican el núcleo de la fe cristiana pidiendo creer a Jesús, confiar en él e incorporarse a su Iglesia: anuncian su itinerario desde Galilea hasta Jerusalén, sus palabras y milagros, que entienden como signos, de la misericordia de Dios, su muerte en cruz y su resurrección de entre los muertos. Y dan testimonio de una nueva humanidad nacida del lado abierto del Nazareno, convencidos que hay una manera nueva de vivir y comprometerse en la tarea de transformar este mundo conflictivo, y que es posible construir y consolidar un modelo de relaciones basadas en el amor y el perdón, en la verdad y la justicia, en la paz y la libertad. Proclamar que Jesús no ha quedado prisionero de la muerte, es vivir y hacer experimentar esta forma alternativa de vida y de mundo que Jesús empezó. No basta decir que la vida ha vencido la muerte, porque eso es reducir el contenido de la resurrección y es quedarse cortos, como una música que no hace bailar. Lo que hace falta es hacer "un camino de fe" que nos haga experimentar la resurrección de Jesús como uno hecho salvador, liberador para nuestras vidas, que lleva a creer en el Dios de Jesús, asumiendo las actitudes del Maestro, sus opciones y su propuesta. Tendríamos que repetir como el ángel a las mujeres en el santo sepulcro: ¿"Buscáis a Jesús? No está aquí, ha "resucitado" (Mc 16,6). Nuestra participación en esta vida nueva de resucitados empieza con el Bautismo, que nos hace Hijos de Dios y miembros de su pueblo que es la Iglesia. Pero para sentir y ver estas realidades hay que abrir los oídos y los ojos de la fe, hace falta un corazón creyente. Ésta es nuestra fe, ésta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos al profesar a Cristo Jesús, Señor nuestro. MUY BUENA PASCUA. ÉL ESTÁ VIVO!. Recibid el saludo de vuestro hermano obispo, X Joan Piris Frígola Obispo de Lleida |