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La necesaria complementariedad 10 Enero 2010 Cada vez somos más conscientes de que nuestra sociedad se mueve con una fuerte interdependencia, y la unificación creciente del mundo ("signo de los tiempos") nos demuestra que no tenemos más opción que aumentar nuestra comunicación, encontrarnos personas y grupos y dialogar con franqueza, intercambiando proyectos y experiencias. Nadie se basta a sí mismo. En la Carta Pastoral "Entre todos y para el bien de todos" os pedía ser corresponsables y complementarios tratando de superar individualismos, clericalismos y liderazgos absorbentes y procurando concretar y distribuir las tareas. Todos (laicos, sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada), todos tendremos que ir encontrando nuestro sitio en la comunidad eclesial y no ocupar el de otro. Como os decía, "no se trata tampoco de traspasar al laico responsabilidades que son propias del ministerio ordenado. La corresponsabilidad exige que todos asumamos nuestra propia responsabilidad. Nada de inhibición, pero respetando el carisma de los otros, confiando en ellos, no acapararlo todo sino tener un gran sentido de la mutua complementariedad." Pero si queremos construir juntos, tenemos que realizar nuestra misión superando personalismos y aumentando la convergencia solidaria y la complementariedad en los ambientes en que tenemos que convivir, incluso, haciendo de puente entre personas y grupos aunque nos pisen. Eso nos pide, por ejemplo, poner siempre los intereses del grupo delante de los intereses particulares. Nos pide una espiritualidad centrada en el diálogo, la escucha y la acogida, subordinándolo todo y todos a la realización del bien común. Tendremos que intentar aprender a respetar el pluralismo, la participación, la capacidad de convivencia, poniendo en común la fe, la esperanza, el trabajo, la oración, la alegría de creer y compartir, ser y sentirse parte de la comunidad y no una célula aislada. Nuestra justa libertad no nos tiene que llevar nunca a arrancar el conjunto del cuerpo. El camino de reflexión que hemos ido haciendo en el primer trimestre del curso nos ha ayudado a analizar la realidad (hace falta conocer y tener en cuenta nuestra situación eclesial con mirada de fe, de esperanza y amor) y hemos empezado a hacer un cierto "diagnóstico" (contrastando lo que tendríamos que ser con lo que somos realmente). Os animo a continuar practicando la "pedagogía de la participación" en los diferentes grupos y Consejos parroquiales y arciprestales, con las informaciones y las consultas que haya que hacer a la gente. Trabajemos para que todos seamos miembros cada vez más adultos, implicándonos todos en el presente y futuro de nuestra Iglesia diocesana. Agradezco mucho a los responsables y equipos de las Parroquias, Delegaciones y Secretariados el servicio eclesial que están haciendo a nuestras Comunidades, que es también servicio a la sociedad. Recibid el saludo de vuestro hermano obispo, X Joan Piris Frígola Obispo de Lleida |