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Muy feliz Navidad a todos 20 Diciembre 2009 Cuando estamos a punto de actualizar de nuevo la natividad de Jesús, sería bueno preguntarse por qué hacemos algunas cosas y qué valor tienen porque, quizá sin darnos cuenta, podemos acostumbrarnos a una Navidad superficial. Sabemos que en nuestra vida de relación hay mucho de “convencional”. Y no basta con acusar impersonalmente a la “sociedad de consumo” (aunque más bien es de producción pues, aunque la fiebre consumista nos alcanza a todos en estas fiestas, no todos pueden disfrutar de lo que una mayoría produce). De ningún modo quiero quitar valor a tradiciones entrañables que todos vivimos en los días de NAVIDAD, ique ojala fueran realidad durante todo el año para todo el mundo, personas, familias y pueblos. Pero, al menos los seguidores de Jesús, tendríamos que hacer un esfuerzo para dejar al descubierto el verdadero rostro de la Navidad, sus exigencias y sus consecuencias. Cuando la NAVIDAD va convirtiéndose en “las Navidades”, como dicen ahora muchos, (o la PASCUA en “vacaciones de primavera”)..., hay que pensar que hemos perdido algo más que vocabulario. El Jesús cuyo nacimiento en Belén celebramos, viene a nosotros y vive, habla, actúa y sufre con la libertad de un amor increíblemente generoso que le lleva a enfrentarse a todos los límites, tabúes, alineaciones y esclavitudes que disminuyen y continúan disminuyendo nuestra existencia. Habla abiertamente de Dios Padre, de fraternidad universal, de una dignidad de la persona superior a toda ley, del hombre libre en la justicia, del amor, de perdón y de paz sin límites, de una vida que no se acaba (más allá de la muerte). Y compromete su vida hasta el extremo. Desgraciadamente, la Felicidad y la Paz que nos deseamos de tantas maneras estos días sigue muy amenazada por dolorosas realidades de violencia e injusticia en muchos países (incluido el que para nosotros es Tierra Santa), y también en el nuestro donde hay demasiada gente que sufre y queda “excluida” de aquel destino universal de los bienes de la tierra que postula la Doctrina Social de la Iglesia. Pues bien a pesar de todo, pienso que sigue siendo muy necesario, extremadamente necesario, proclamar y celebrar como hace la Iglesia en la noche de Navidad el gran gozo que lo será para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un salvador que es Cristo, el Señor (Lc 2, 10-11); porque ha aparecido la gracia salvadora de Dios a los hombres (Tit 2,11), y el pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz (Is 9,1). Pero hemos de convertirlo en experiencia, por pequeña y frágil que resulte, como ha sido la de “un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” en quien la humanidad creyente ha visto al anunciado “Dios-con-nosotros”. Os animo a hacerlo creíble con palabras y obras, viviendo y ayudando a vivir el hecho salvador que celebramos. MUY FELIZ NAVIDAD y UN 2010 MÁS ABIERTO A LA ESPERANZA de un cielo nuevo y una tierra nueva donde reinará la justicia (2Pe 3,8-14). Recibid el saludo de vuestro hermano obispo, X Joan Piris Frígola Obispo de Lleida |