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La naturaleza, un libro escrito por Dios 19 Julio 2009 Me llamó la atención la insistencia de Benedicto XVI en la Academia Pontificia de las Ciencias (el pasado 31 de octubre) afirmando que "no hay oposición entre la comprensión de la Creación por la fe y la evidencia de las ciencias empíricas". Ahora que muchos podrán disfrutar de más y mejores contactos con la naturaleza gracias a las experiencias de colonias o de algún tipo de vacaciones de verano, sería bueno reflexionar, agradeciendo a Dios poder hacer esta "lectura" contemplativa del libro de la creación. "Decir que la creación del cosmos y sus desarrollos provienen de la sabiduría del Creador (...) -dice a Papa- implica más bien que el Creador fundamenta sus desarrollos, los protege y los sostiene continuamente". El mundo, la naturaleza, es así un libro abierto y ordenado, "un cosmos" y no un caos -dirán los creyentes, y los científicos, creyentes o no. El Papa dice gráficamente que la evolución del mundo tiene su propia matemática y es algo que se puede leer, y más poniéndose en presencia de su autor que ha deseado revelarse. Por eso pienso que siempre es bueno reflexionar sobre nuestra responsabilidad hacia la creación y tener en cuenta que es competencia nuestra "guiarla", construir el mundo. Somos parte de una humanidad que ha recibido un mandamiento muy preciso: "Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y dominadla; someted los peces del mar, los pájaros del cielo y todos los animales que se arrastran por el suelo" (Gen 1,28). Pero este 'dominio' no puede ser prepotente, de manera que los bienes puestos a nuestra disposición sean considerados como objetos pasivos de los cuales podemos usar y abusar indiscriminadamente. Hemos recibido el mandamiento de dominar la tierra, no de deshacerla. Tenemos que cuidar de la creación, tenemos que transformar la tierra para mejorarla, para llevarla a su total crecimiento y perfección. "Dominadla" quiere decir: hacedla más habitable, trabajad a fin de que las cosas vayan más de acuerdo con el proyecto original de Dios. Habéis sido llamados, y os ha sido dada la capacidad de ser "señores" de la creación, de guiarla, de ser protagonistas de su continua transformación, y no únicamente de tolerar o sufrir sus deficiencias inevitables. Meditando adecuadamente este texto del primer libro de la Biblia, se ilumina mejor la misma naturaleza y su sentido trascendente. La fe cristiana orienta y dinamiza así nuestra responsabilidad en las actividades de producción, de distribución o de utilización de los bienes de la tierra, que hay que orientar hacia el Bien de todos. Luchar por la vida y la construcción de un mundo mejor expresa la dignidad humana con toda su innegable grandeza, aunque esté también llena de debilidades. Recibid el saludo de vuestro hermano obispo, X Joan Piris Frígola Obispo de Lleida |