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Campaña contra el hambre y más 8 Febrero 2009 Volvemos a decir que “Manos Unidas”, es una Organización de Iglesia, integrada fundamentalmente por voluntarios católicos, que desde 1960., tiene como misión luchar contra el hambre, la malnutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y la falta de instrucción; trabajando para erradicar las causas estructúrales que las producen: la injusticia, la desigualdad en la distribución de los bienes y oportunidades entre las personas y los pueblos, la ignorancia, los perjuicios, la insolidaridad, la indiferencia y la crisis de valores humanos y cristianos. Cumple su objetivo financiando proyectos de desarrollo en los países del Sur y realiza campañas de sensibilización en nuestro país, al mismo tiempo que practica la cultura de la participación, la transparencia y la corresponsabilidad en su propia organización. Nació como una campaña puntual de las Mujeres de Acción Católica contra el hambre, y desde 1978 tiene plena personalidad jurídica, canónica y civil. Su visión basada en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia es que cada persona, hombre y mujer, en virtud de su dignidad e igualdad fundamental, sea capaz de ser por si misma, agente responsable de su mejora material, de su progreso moral y de su desarrollo espiritual, y pueda gozar de una vida digna. Si la nuestra es la cultura de los que ”pueden”, y de los que “tiene “y “dominan”… sabemos que hay otra parte de la humanidad que, aun teniendo derecho a las mismas oportunidades vitales, ven sus vidas amenazadas por el hambre, el analfabetismo, el paro, la emigración forzosa, la explotación laboral, la infancia rota por el abandono y la violencia familiar, la drogodependencia, la delincuencia como recurso de supervivencia o la prostitución como forma de ganarse la vida. La cultura de la dominación genera violencia y hemos de apoyar una cultura de acogida y de gestión solidaria de la casa común para las generaciones presentes y futuras. Es preciso pasar de dominar a acoger y cuidar la creación. Las estimaciones dicen que hay recursos naturales de sobra para alimentar la población mundial. El problema, es cómo se obtienen, cómo se utilizan y, especialmente, como se reparten. Ojalá pudiéramos educar y educarnos en la cultura del don y en relaciones de gratuidad. Recibid el saludo de vuestro hermano obispo, X Joan Piris Frígola Obispo de Lleida |