|
Una carta punzante 28 Diciembre 2008 Las cartas anónimas las lanzo a la papelera sin leer pero con ésta (encontrada en una Revista) tal vez hubiera hecho una excepción. Ahora os la comparto porque me ha parecido una buena meditación para orientar yo mismo el nuevo año. "Querido obispo: He estado demasiado tiempo al acecho en la ventana para ver qué hacía ... Le he visto habitualmente concentrado en sus pensamientos, vestido de manera un poco extraña y siempre rodeado de alguien; he intentado diversas veces acercarme pero había siempre un filtro. Hay días que leo cosas sobre Usted en los diarios ... y hoy me he llenado de coraje y rompo los esquemas porque le he oído hablar, le he visto de cerca ... y siento que tengo ante mí un hombre como yo pero que habla de Dios. Tengo necesidad de esperanza, a mi alrededor hay una grandísima sed. No continúe diciéndome que cometemos pecados, que somos materialistas, que nos construimos un dios a nuestra medida. Es verdad, pero eso es sólo algo que esconde la necesidad de una gran esperanza. Hay muchos dispuestos a escuchar, a ponerse en camino. Estamos ya cansados de discutir por tantas cosas ... Pueden ser controversias bonitas, pero mírenos a los ojos y verá que son sólo remiendos de papel de color que nos ponemos delante con el fin de esconder la necesidad de Jesús. Tengo necesidad de un obispo que me diga donde está Jesús, que me señale donde puedo contemplarlo, donde puedo encontrar verdaderamente su palabra, no sus deformaciones o adaptaciones. Sé que Usted es concretamente para mí el último anillo de una cadena de esperanza que nos conecta directamente al Señor Jesús, que es pastor de una comunidad que os escucha y ruega siempre por Usted. He oído resonar vuestro nombre en todas las iglesias. Sea, pues, un guía, sea una fuerza, sea un verdadero pastor que va a buscar sus ovejas a todas partes. No esté tan sólo con las noventa y nueve. Salga también por mí y por aquéllos que como yo toman cada día un autobús para ir a trabajar, que están alejados de su casa toda la semana en medio de una especie de desierto sediento, que le ven sólo en la Confirmación del hijo de algún amigo ... Sé que con Usted están también los sacerdotes, que le aman, que le siguen y le escuchan. ¿Entonces, por qué la esperanza de que lleva no puede ser más convincente? ¿Por qué ni yo ni mis amigos conseguimos ver que hay un pueblo que camina unido con Usted, que tiene una meta, que sabe que puede contar con un Dios que habita entre nosotros y no se cansa de convocarnos cuando volvemos a casa? ¿Sería una osadía pedirle que juegue con nosotros, que cante con nosotros, que esté entre la gente para transmitirnos la ternura y la esperanza de Dios? Le he visto y sé que debajo de aquel sombrero extraño que usa en las ceremonias hay una persona enamorada de Cristo y detrás toda una comunidad que carga con las ansias y los gozos de todos nosotros y espero también yo poder encarar el camino justo de la vida, seguro de su guía valerosa y profética." FELIZ AÑO NUEVO de parte de vuestro hermano obispo, X Joan Piris Frígola Obispo de Lleida |