Santos pecadores

2 Noviembre 2008

Cuando en estos primeros días de noviembre celebramos especialmente la memoria de tantos hermanos nuestros que, a lo largo de la historia, han recibido el don de Dios y lo han aceptado y lo han hecho fructificar adecuadamente, recuerdo que Paul Tillich decía que un santo es un pecador del que Dios ha tenido misericordia. Todos hemos conocido personas con un estilo de vida impactante porque traducían en obras el amor y la misericordia de Dios y su justicia: hayan sido reconocidos o no públicamente, son SANTOS y agradecemos al Señor su testimonio.

El libro del Apocalipsis nos dice que la santidad, aunque es una realidad que pertenece a Dios, está al alcance de todo el mundo sin ninguna excepción ("una multitud tan grande que nadie no habría podido contar ... gente de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas "cap.7,9), y que participamos en esta oferta de salvación mediante la incorporación al misterio pascual de Cristo ("han lavado sus vestidos con la sangre del Cordero", v.14).

Realmente ser hijos de Dios (1Jo 3,1) es una gran Buena Noticia. Como ha dicho alguien, en nosotros hay un "made in heaven" que delata nuestro origen y nuestra dignidad y explica que las personas podamos ser sujetos de nuestra propia realización y no solo víctimas de cualquier manipulación consciente o inconsciente. No somos seres sin camino. Disponemos de una hoja de ruta desplegada entre cielo y tierra y la cruz de Cristo es el faro que ilumina nuestro peregrinaje por el mundo siguiendo el camino de aquellas Bienaventuranzas que Jesús presenta, en el llamado Sermón de la Montaña, como un proyecto de libertad y no como unas normas a cumplir. Naturalmente, podemos aceptarlas o rechazarlas pero son una propuesta de vida llena, un camino de santidad abierto a toda la humanidad como una posibilidad de "sociedad alternativa" (J. Mateos) que va más allá de los límites de culturas y religiones.

Jesús no ha escondido nunca las exigencias y desafíos que comporta hacer esta opción de vida y las resistencias que experimentaremos dentro y fuera de nosotros. Eso explica también porqué se ha escrito y discutido tanto sobre si pobres "de espíritu" o pobres a secas ... Realmente se han hecho muchas traducciones edulcoradas y demasiadas veces todos hemos dado una gran cantidad de excusas y argumentos para explicar nuestro alejamiento práctico de este ideal de vida. Sin embargo está claro que no se puede servir a dos señores (Mt 6,24) y no podemos negar que un seguimiento fiel y más coherente de las Bienaventuranzas daría pie a un cambio radical de sociedad. Soñamos, pues, que otro mundo es posible y trabajamos para que se vaya haciendo realidad.

Recibir cada uno el saludo de vuestro hermano obispo.

X Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida