Per a què formar-se?

¿Para qué formarse?

26 Noviembre 2006 

Hemos de dar gracias a Dios porque está despertando en muchos laicos y laicas el deseo de conocer mejor la fe cristiana con el estudio de las ciencias religiosas. Actualmente, cuando casi todo se mide con criterios de eficacia, de rendimiento o de utilidad inmediata, algunos se preguntan: “Y ¿qué provecho saco?

Sirve, al menos, para una cosa tan importante como es no perder el norte de la propia existencia, encontrar la fuente de agua fresca que fluye hacia la Vida eterna. Para vivir en plenitud, no basta con tener una confianza ciega en las posibilidades de la ciencia y de la técnica. No sólo necesitamos responder a la pregunta ¿Cómo hacer esto? sino también buscando el “porqué”, las razones últimas de las cosas.

Los humanos podemos superar, en poco tiempo, largas distancias, vencer enfermedades, y paliar el dolor. Podemos construir instrumentos para establecer la comunicación global en tiempo real. Es grande el poder de los hombres, precisamente a partir de las riquezas que Dios le ha dado por la creación. Pero el hombre, que casi lo puede todo, no puede escapar a su condición finita, limitada, mortal. No puede lograr que los adelantos técnicos y científicos no sean privilegio de unos pocos. De una parte, nunca como ahora, la humanidad ha acumulado a un mismo tiempo tanto poder y tanto miedo, tanto lujo y sufrimiento ¿Es capaz el hombre de poner todo el poder de su ciencia y de su técnica a favor de toda la humanidad?

Hay que propiciar el diálogo fe-ciencia porque la fe puede aportar las motivaciones y la ciencia los medios. La fe puede humanizar la ciencia y ésta puede recibir la respuesta a las inquietudes últimas, que dan sentido y plenitud a los humano. El IREL y la Pastoral Universitaria trabajan en este sentido. Yo les animo a continuar la reflexión interdisciplinar, dejando abierto el horizonte a las cuestiones que dan sentido a la humanidad. Dice el Papa Benedicto XVI: “Cristo no coge nada de lo que hay de bonito y de grande en vosotros, sino que lo perfecciona todo a gloria de Dios, la felicidad de los hombres y la salvación del mundo”.

                         X Francesc Xavier, Obispo de Lleida