Evangelitzar des de la malaltia

 Evangelizar desde la enfermedad

12 Febrero 2006 

Me ha llegado este testimonio, que pongo hoy a vuestra consideración. No quito ni pongo nada.

“Hace veinte años el Señor me llamó a dedicar mi vida a enseñar el evangelio como miembro de la comunidad católica. Desde entonces he llevado el Evangelio a diversas partes del mundo. Pero el mes de julio del año pasado, estando en Argentina, me diagnosticaron un cáncer y regresé a España para comenzar un tratamiento de quimioterapia y ser operada. Ahora en medio de este proceso, soy una enferma de cáncer.

Me han preguntado y yo también lo he hecho: “¿Como evangelizar desde la enfermedad y desde el sufrimiento que comporta?”. Es oportuno plantear el tema ya que ayer hemos celebrado la “Jornada Mundial del Enfermo”.

Cuando me notificaron la enfermedad, me pareció que todo lo que sabía se había borrado de mi mente. Sentía que de una persona eficaz pasaba a ser una persona inútil. En algunos momentos no tenía fuerzas para nada, ni para predicar ni para rezar desde la Palabra de Dios. Aunque esto había sido fundamental en mi vida.

Pero muy pronto el mismo Cristo se dignó hacerme comprender mi error sobre la Palabra de Dos y mis falsas eficacias.

Cristo me recordaba lo que dice en el Evangelio de San Juan, en el capítulo 15, que había meditado tantas veces: “Yo soy la vid y vosotros los sarmientos; quien permanece en mí da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada (Jn.15,1ss).

¿Quien me puede impedir dar, desde la enfermedad, frutos abundantes cuando éstos solo dependen de mi unión con Vos? ¿Quien me negará la gloria y la eficacia cuando solamente dependo de Vos? Cuando yo soy más débil, más evidente se hace la fuerza de Dios, que actúa en mí. Como dice San pablo: “Por eso me complazco en soportar por Cristo flaquezas, oprobios, necesidades, persecuciones y angustias, porque cuando me siento débil, entonces es cuando soy fuerte” (2Cor,12,10).

Vuestras palabras, Señor, resuenan hoy en mi interior con más fuerza que nunca: “La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto y seáis discípulos míos” (Jn,15,8).”

                         X Francesc Xavier, Obispo de Lleida