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Seguir el propio camino 6 Noviembre 2005
Un
joven cangrejo pensó: “¿Por qué en mi familia todos caminan hacia atrás?
Quiero aprender a caminar hacia adelante como la rana”. Empezó a ejercitarse
a escondidas. Los primeros días la empresa era dura. Tropezaba por todas
partes. Se dañaba la coraza y las patas se enredaban entre ellas. Pero, poco a
poco, las cosas fueron a mejor.
Cuando
ya estaba bien seguro de sí mismo, se presentó a su familia e hizo una carrera
magnífica, yendo siempre hacia adelante. Los hermanos se burlaban. El padre
gritó; “¡Basta ya! Si quieres quedarte con nosotros, camina como los otros
cangrejos. Si quieres hacer lo que más te plazca, el río es grande, marcha y
no vuelvas más”. El joven cangrejo amaba mucho a su familia, pero estaba
demasiado seguro de su camino. Abrazó a su madre, saludó a su padre y a los
hermanos y marchó por el mundo.
A
su paso pronto provocó la curiosidad de un grupo de ranas que se habían
reunido para comentar las últimas novedades. “El mundo va al revés”, dijo
una: “Mirad aquel cangrejo”. “Ya no hay respeto”, dijo otra. Pero el
cangrejo siguió su camino. Pero oyó la voz de un cangrejo viejo y solitario
que le llamaba. “Buenos días”, dijo el cangrejo joven. El viejo le observó
un momento y después le dijo: “¿Qué piensas que haces? También yo, cuando
era joven, pensaba enseñar a los cangrejos a caminar hacia adelante y éste es
el resultado: vivo en soledad. Hazme caso: resígnate a hacer como los otros y
un día me recordarás agradecido por el consejo”. La lección que hemos de
aprender de este joven cangrejo, no es la tozudez y el ser rebelde a las
exigencias de su naturaleza, queriendo ser original sino la constancia y
fidelidad a sus convicciones .
Todos
en la vida tenemos una misión encomendada por Dios: sacerdotes, padres de
familia, profesores, religiosas. La fidelidad a la propia vocación puede
encontrar dificultades: incomprensión, burlas, presiones... Salir del camino
que sigue la mayoría es exponerse a ser criticado. “Es un orgulloso”, dirán.
La masa no permite un disenso acentuado. Todos
han de seguir las directrices de lo que es políticamente correcto. Si por
fidelidad a los designios de Dios, creemos que el matrimonio es como siempre ha
sido; si uno piensa que se ha de respetar la vida como un don de Dios; si se
defiende la castidad como una virtud necesaria para amar de verdad y si
reivindica la justicia y la paz, se expone a ser tildado de “retrógrado”.
Hoy, para ser original, hay que ir contra corriente, como el cangrejo que había
decidido seguir un camino diferente al de todos los otros. X Francesc Xavier, Obispo de Lleida |