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Actualitzat: fa 1 hora 54 minuts

Homilía del Papa: El buen pastor toca la carne herida

Dll, 30/10/2017 - 3:15pm
(RV).- Un buen pastor se acerca a los descartados, es capaz de conmoverse y no se avergüenza de tocar la carne herida. En cambio, quien sigue el camino del clericalismo, se acerca siempre o al poder de turno o al dinero. Lo reafirmó con fuerza el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el último lunes de octubre, en que comentó el episodio evangélico de la curación de la mujer que narra el Evangelio de San Lucas propuesto por la liturgia del día. El Papa explicó que en la sinagoga, un sábado, Jesús se encontró con una mujer que no lograba estar derecha. “Una enfermedad de la columna – dijo – que desde hacía años la tenía así”. A la vez que recordó que el evangelista usa cinco verbos para describir lo que hace Jesús: “La vio, la llamó, le dijo, “impuso las manos sobre ella y la curó”. Cinco verbos de cercanía – subrayó Francisco – porque “un buen pastor está siempre cerca”. En la parábola del buen pastor está cerca de aquella oveja perdida, deja a las demás y va a buscarla. No puede estar lejos de su pueblo. En cambio los clérigos, los Doctores de la Ley, los fariseos, los saduceos, los ilustres, vivían separados del pueblo, reprochándole continuamente. Estos no eran buenos pastores – aclaró el Santo Padre –  estaban cerrados en su propio grupo y no se interesaban por el pueblo. “Quizás les importaba a ellos, cuando terminaba el servicio religioso, para ir a ver cuánto dinero había en las ofertas”. Pero no estaban cerca de la gente. En cambio Jesús está cerca, y su cercanía viene de lo que Jesús siente en su corazón: “Jesús se conmovió”, tal como se lee en otro pasaje del Evangelio. “Por esto Jesús siempre estaba allí con la gente descartada por aquel grupito clerical: había pobres, enfermos, pecadores, leprosos, y estaban todos allí, porque Jesús tenía esta capacidad de conmoverse ante la enfermedad, era un buen pastor. Un buen pastor se acerca y tiene capacidad de conmoverse. Y yo diría, que el tercer rasgo de un buen pastor es no avergonzarse de la carne, tocar la carne herida, como hizo Jesús con esta mujer: ‘tocó’, ‘impuso las manos’, tocó a los leprosos, tocó a los pecadores”. Un buen pastor – prosiguió el Papa – no dice: “Sí, está bien…  Sí, sí, yo estoy cerca de ti en el Espíritu”. Esta es distancia. Sino que hace “lo que ha hecho Dios Padre: acercarse, por compasión, por misericordia, en la carne de su Hijo”. El gran pastor, el Padre, nos ha enseñado cómo se hace el buen pastor: se abajó, se vació, se vació a sí mismo, se anonadó, tomó condición de siervo. “Pero, ¿y estos otros – los que siguen el camino del clericalismo – a quién se acercan?”. Se acercan siempre o al poder de turno o al dinero. Y son los malos pastores. Ellos sólo piensan en cómo escalar en el poder, ser amigos del poder y negocian todo o piensan en los bolsillos. Estos son los hipócritas, capaces de todo. A esta gente no le importa el pueblo. Y cuando Jesús les da aquel bonito adjetivo que utiliza tantas veces con éstos – “hipócritas” – ellos se ofenden: “Pero no, no, nosotros seguimos la Ley”. Cuando el pueblo de Dios ve que los malos pastores son aporreados está contento – recordó Francisco – y esto es un pecado, sí, han sufrido tanto que un poco “gozan” de esto. Pero el buen pastor –  añadió – es Jesús que ve, llama, habla, toca y cura. Es el Padre quien se hace carne en su Hijo, por compasión. “Es una gracia para el pueblo de Dios tener buenos pastores, pastores como Jesús, que no se avergüenzan de tocar la carne herida , que saben que sobre esto – no sólo ellos, también todos nosotros – seremos juzgados: estuve hambriento, estuve en la cárcel, estuve enfermo… Los criterios del protocolo final son los criterios de la cercanía, los criterios de esta cercanía total, para tocar, compartir la situación del pueblo de Dios. No olvidemos esto: el buen pastor está siempre cerca de la gente, siempre, como Dios nuestro Padre se hizo cercano a nosotros en Jesucristo hecho carne”. (María Fernanda Bernasconi - RV). (from Vatican Radio)...
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Determinación del Papa Francisco para un mundo sin armas nucleares

Dll, 30/10/2017 - 2:28pm
Declaración del Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke: «El Santo Padre trabaja con determinación para promover las condiciones necesarias para un mundo sin armas nucleares, como él mismo reiteró el pasado mes de marzo, en un mensaje dirigido a la ONU , reunida con tal objetivo. Precisamente por ello, tendrá lugar un importante Encuentro, la próxima semana - «Perspectives for a World Free from Nuclear Weapons and for Integral Development» - «Perspectivas para un mundo libre de armas nucleares y para el desarrollo integral» -  organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Pero es falso hablar de una mediación de parte de la Santa Sede». (CdM) (from Vatican Radio)...
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El Papa a la COMECE: “Los cristianos están llamados a dar nuevamente alma a Europa”

Ds, 28/10/2017 - 9:01pm
(RV).- “En este tiempo, los cristianos están llamados a dar nuevamente alma a Europa, a despertar la conciencia, no para ocupar los espacios, sino para animar procesos que generen nuevos dinamismos en la sociedad”, lo dijo el Papa Francisco la tarde del último sábado de octubre, en la Conferencia sobre el futuro del proyecto europeo, (Re) Thinking Europe. Una contribución cristiana al futuro del proyecto europeo organizado por la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), en colaboración con la Secretaría de Estado Vaticano. En su discurso, el Santo Padre resaltó la participación en este importante espacio de debate. “El Diálogo de estos días – dijo el Pontífice – ha sido una oportunidad para reflexionar ampliamente sobre el futuro de Europa desde múltiples ángulos, gracias a la presencia entre ustedes de diversas personalidades eclesiales, políticas, académicas o sencillamente representantes de la sociedad civil”. En este importante espacio de debate, afirmó el Papa, los jóvenes han podido expresar sus expectativas y esperanzas, confrontándose con los más ancianos, quienes, a su vez, han tenido la ocasión de ofrecer su propio bagaje cargado de reflexiones y experiencias. “Es significativo – agregó – que este encuentro buscase ser sobre todo un diálogo en un espíritu de confrontación libre y abierta, a través de la cual enriquecerse mutuamente e iluminar el camino del futuro de Europa, más allá de la senda que todos juntos estamos llamados a recorrer para superar las crisis que padecemos y para afrontar los desafíos que nos esperan. Hablar de una contribución cristiana para el futuro del continente significa ante todo preguntarse sobre nuestro deber como cristianos hoy, en estas tierras fecundamente plasmadas por la fe a lo largo de los siglos”. ¿Cuál es nuestra responsabilidad – se preguntó el Papa Francisco – en un tiempo en el que el rostro de Europa está cada vez más marcado por una pluralidad de culturas y de religiones, mientras que para muchos el cristianismo se percibe como un elemento del pasado, lejano y ajeno? Persona y comunidad Comentando el Prólogo de la Regla de San Benito, el Santo Padre señaló que, “el hombre ya no es simplemente un civis, un ciudadano dotado de privilegios para consumarse en el ocio; ya no es un miles, combativo servidor del poder de turno; sobre todo ya no es un servus, mercancía de cambio privada de libertad, destinada únicamente al trabajo y al desgaste”. San Benito no se preocupa de la condición social, ni de la riqueza, ni del poder. Él mira la naturaleza común de cada ser humano, que, cualquiera que sea su condición, anhela profundamente la vida y  desea días felices. Para san Benito no hay roles, hay personas. Este es uno de los valores fundamentales que ha traído el cristianismo: el sentido de la persona, creada a imagen de Dios. A partir de ese principio se construyeron los monasterios, que con el tiempo se convertirían en cuna del renacimiento humano, cultural, religioso y, también, económico del continente. La primera, y tal vez la mayor, contribución que los cristianos pueden aportar a la Europa de hoy – precisó el Pontífice – es recordar que no se trata de una colección de números o de instituciones, sino que está hecha de personas. “Lamentablemente, a menudo se nota cómo cualquier debate se reduce fácilmente a una discusión de cifras. No hay ciudadanos, hay votos. No hay emigrantes, hay cuotas. No hay trabajadores, hay indicadores económicos. No hay pobres, hay umbrales de pobreza. Lo concreto de la persona humana se ha reducido así a un principio abstracto, más cómodo y tranquilizador. Se entiende la razón, afirmó el Papa: las personas tienen rostros, nos obligan a asumir una responsabilidad real y «personal»; las cifras tienen que ver con razonamientos, también útiles e importantes, pero permanecerán siempre sin alma. Nos ofrecen excusas para no comprometernos, porque nunca nos llegan a tocar en la propia carne. Reconocer que el otro es ante todo una persona significa valorar lo que me une a él. El ser personas nos une a los demás, nos hace ser comunidad. “Por lo tanto – puntualizó el Papa Francisco – la segunda contribución que los cristianos pueden aportar al futuro de Europa es el descubrimiento del sentido de pertenencia a una comunidad. No es una casualidad que los padres fundadores del proyecto europeo eligieran precisamente esa palabra para identificar el nuevo sujeto político que estaba constituyéndose”. (Renato Martinez) Texto completo del discurso del Santo Padre Eminencias, Excelencias, Distinguidas autoridades, Señoras y señores: Me complace estar presente en la conclusión del Diálogo (Re)Thinking Europe. Una contribución cristiana al futuro del proyecto europeo promovido por la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE). Saludo de forma particular al Presidente, el Cardenal Reinhard Marx, como también al honorable Antonio Tajani, Presidente del Parlamento Europeo, y les agradezco por las deferentes palabras que me han dirigido. Quisiera expresar a cada uno de ustedes mi más profundo agradecimiento por haber intervenido en este importante espacio de debate. El Diálogo de estos días ha sido una oportunidad para reflexionar ampliamente sobre el futuro de Europa desde múltiples ángulos, gracias a la presencia entre vosotros de diversas personalidades eclesiales, políticas, académicas o sencillamente representantes de la sociedad civil. Los jóvenes han podido expresar sus expectativas y esperanzas, confrontándose con los más ancianos, quienes, a su vez, han tenido la ocasión de ofrecer su propio bagaje cargado de reflexiones y experiencias. Es significativo que este encuentro buscase ser sobre todo un diálogo en un espíritu de confrontación libre y abierta, a través de la cual enriquecerse mutuamente e iluminar el camino del futuro de Europa, más allá de la senda que todos juntos estamos llamados a recorrer para superar las crisis que padecemos y para afrontar los desafíos que nos esperan. Hablar de una contribución cristiana para el futuro del continente significa ante todo preguntarse sobre nuestro deber como cristianos hoy, en estas tierras fecundamente plasmadas por la fe a lo largo de los siglos. ¿Cuál es nuestra responsabilidad en un tiempo en el que el rostro de Europa está cada vez más marcado por una pluralidad de culturas y de religiones, mientras que para muchos el cristianismo se percibe como un elemento del pasado, lejano y ajeno? Persona y comunidad En el ocaso de la antigua civilización, cuando las glorias de Roma se convertían en esas ruinas que todavía hoy podemos admirar en la ciudad; mientras nuevos pueblos presionaban a lo largo de las fronteras del antiguo Imperio, un joven se hizo eco de la voz del Salmista: «¿Quién es el hombre que quiere la vida y desea ver días felices?».[1] Al proponer esta cuestión en el Prólogo de la Regla, san Benito orientó la atención de sus contemporáneos y la nuestra sobre una concepción del hombre radicalmente diversa de la que había distinguido la época clásica Greco-romana y aún más de la violenta que había caracterizado las invasiones bárbaras. El hombre ya no es simplemente un civis, un ciudadano dotado de privilegios para consumarse en el ocio; ya no es un miles, combativo servidor del poder de turno; sobre todo ya no es un servus, mercancía de cambio privada de libertad, destinada únicamente al trabajo y al desgaste. San Benito no se preocupa de la condición social, ni de la riqueza, ni del poder. Él mira la naturaleza común de cada ser humano, que, cualquiera que sea su condición, anhela profundamente la vida y  desea días felices. Para san Benito no hay roles, hay personas. Este es uno de los valores fundamentales que ha traído el cristianismo: el sentido de la persona, creada a imagen de Dios. A partir de ese principio se construyeron los monasterios, que con el tiempo se convertirían en cuna del renacimiento humano, cultural, religioso y, también, económico del continente. La primera, y tal vez la mayor, contribución que los cristianos pueden aportar a la Europa de hoy es recordar que no se trata de una colección de números o de instituciones, sino que está hecha de personas. Lamentablemente, a menudo se nota cómo cualquier debate se reduce fácilmente a una discusión de cifras. No hay ciudadanos, hay votos. No hay emigrantes, hay cuotas. No hay trabajadores, hay indicadores económicos. No hay pobres, hay umbrales de pobreza. Lo concreto de la persona humana se ha reducido así a un principio abstracto, más cómodo y tranquilizador. Se entiende la razón: las personas tienen rostros, nos obligan a asumir una responsabilidad real y «personal»; las cifras tienen que ver con razonamientos, también útiles e importantes, pero permanecerán siempre sin alma. Nos ofrecen excusas para no comprometernos, porque nunca nos llegan a tocar en la propia carne. Reconocer que el otro es ante todo una persona significa valorar lo que me une a él. El ser personas nos une a los demás, nos hace ser comunidad. Por lo tanto, la segunda contribución que los cristianos pueden aportar al futuro de Europa es el descubrimiento del sentido de pertenencia a una comunidad. No es una casualidad que los padres fundadores del proyecto europeo eligieran precisamente esa palabra para identificar el nuevo sujeto político que estaba constituyéndose. La comunidad es el antídoto más grande contra los individualismos que caracterizan nuestro tiempo, contra esa tendencia generalizada hoy en Occidente a concebirse y a vivir en soledad. Se tergiversa el concepto de libertad, interpretándolo como si fuera el deber de estar solos, libres de cualquier vínculo y en consecuencia se ha construido una sociedad desarraigada, privada de sentido de pertenencia y de herencia. Los cristianos reconocen que su identidad es ante todo relacional. Están integrados como miembros de un cuerpo, la Iglesia (cf. 1 Co 12,12), en el que cada uno con su propia identidad y peculiaridades participa libremente en la edificación común. De forma análoga, esta relación se da también en el ámbito de las relaciones interpersonales y de la sociedad civil. Frente al otro, cada uno descubre sus méritos y defectos; sus puntos fuertes y sus debilidades; en otras palabras, descubre su rostro, comprende su identidad. La familia, como primera comunidad, sigue siendo el lugar fundamental para ese descubrimiento. En ella, la diversidad se exalta y al mismo tiempo se recompone en la unidad. La familia es la unión armónica de las diferencias entre el hombre y la mujer, que cuanto más generativa y capaz sea de abrirse a la vida y a los demás, tanto más será verdadera y profunda. Del mismo modo, una comunidad civil está viva si sabe estar abierta, si sabe acoger la diversidad y las cualidades de cada uno y, al mismo tiempo, sabe generar nuevas vidas, así como también desarrollo, trabajo, innovación y cultura. Persona y comunidad son, por tanto, los pilares de la Europa que como cristianos queremos y podemos ayudar a construir. Los ladrillos de ese edificio se llaman: diálogo, inclusión, solidaridad, desarrollo y paz. Un lugar de diálogo Hoy toda Europa, desde el Atlántico hasta los Urales, desde el Polo Norte hasta el Mar Mediterráneo, no se puede permitir perder la oportunidad de ser ante todo un lugar de diálogo, sincero y constructivo al mismo tiempo, en el que todos los protagonistas tienen la misma dignidad. Estamos llamados a construir una Europa en la que podamos encontrarnos y confrontarnos a todos los niveles, así como lo era en un cierto sentido la antigua ágora. Ella era, de hecho, la plaza de la pólis. No solo un espacio de intercambio económico, sino también el corazón neurálgico de la política, sede en la que se elaboraban las leyes para el bienestar de todos; lugar hacia el que se asomaba el templo, de tal modo que a la dimensión horizontal de la vida cotidiana no le faltara nunca el aliento trascendente que mira más allá de lo efímero, de lo pasajero y provisorio. Todo eso nos empuja a considerar el papel positivo y constructivo que en general tiene la religión en la construcción de la sociedad. Pienso, por ejemplo, en la importancia del diálogo interreligioso para favorecer el conocimiento recíproco entre cristianos y musulmanes en Europa. Desafortunadamente, cierto prejuicio laicista, todavía en auge, no es capaz de percibir el valor positivo que tiene para la sociedad el papel público y objetivo de la religión, prefiriendo relegarla a una esfera meramente privada y sentimental. Se instaura así también el predominio de un cierto pensamiento único,[2] muy extendido en la comunidad internacional, que ve en las afirmaciones de una identidad religiosa un peligro para la propia hegemonía, acabando así por favorecer una falsa contraposición entre el derecho a la libertad religiosa y otros derechos fundamentales. Favorecer el diálogo —cualquier diálogo— es una responsabilidad fundamental de la política y, lamentablemente, se nota demasiado a menudo cómo esta se transforma más bien en un lugar de choque entre fuerzas opuestas. Los gritos de las reivindicaciones sustituyen a la voz del diálogo. Desde varios lugares se tiene la sensación de que el bien común ya no es el objetivo primario a perseguir y ese desinterés lo perciben muchos ciudadanos. Encuentran así terreno fértil en muchos países las formaciones extremistas y populistas que hacen de la protesta el corazón de su mensaje político, sin ofrecer un proyecto político como alternativa constructiva. El diálogo viene sustituido por una contraposición estéril, que puede también poner en peligro la convivencia civil, o por una hegemonía del poder político que enjaula e impide una verdadera vida democrática. En un caso se destruyen puentes y en el otro se construyen muros. Los cristianos están llamados a favorecer el diálogo político, especialmente allí donde está amenazado y prevalece el enfrentamiento. Los cristianos están llamados a dar nueva dignidad a la política, entendida como máximo servicio al bien común y no como una ocupación de poder. Esto requiere también una adecuada formación, ya que la política no es «el arte de la improvisación», sino una alta expresión de abnegación y entrega personal en ventaja de la comunidad. Ser líder exige estudio, preparación y experiencia. Un ámbito inclusivo La responsabilidad de los líderes es la de favorecer una Europa que sea una comunidad inclusiva, libre de un equívoco de fondo: inclusión no es sinónimo de aplastamiento indiferenciado. Al contrario, se es auténticamente inclusivos cuando se saben valorar las diferencias, asumiéndolas como patrimonio común y enriquecedor. En esta perspectiva, los emigrantes son un recurso más que un peso. Los cristianos están llamados a meditar seriamente sobre la afirmación de Jesús: «Fui forastero y me hospedasteis» (Mt 25,35). Ante el drama de los refugiados y de los desplazados, no se puede olvidar, de ningún modo, el hecho de estar ante personas que no pueden ser elegidas o descartadas por el propio gusto, según lógicas políticas, económicas o incluso religiosas. Sin embargo, esto no contrasta con el deber de toda autoridad de gobierno de gestionar la cuestión migratoria «con la virtud propia del gobernante, es decir, la prudencia»,[3] que debe tener en cuenta tanto la necesidad de tener un corazón abierto, como la posibilidad de integrar plenamente a nivel social, económico y político a los que llegan al país. No se puede pensar que el fenómeno migratorio sea un proceso indiscriminado y sin reglas, pero no se pueden tampoco levantar muros de indiferencia o de miedo. Por su parte, los mismos emigrantes no deben olvidar el compromiso importante de conocer, respetar y también asimilar la cultura y las tradiciones de la nación que los acoge. Un espacio de solidaridad Trabajar por una comunidad inclusiva significa edificar un espacio de solidaridad. Ser comunidad implica de hecho que nos apoyemos mutuamente y, por tanto, que no pueden ser solo algunos los que lleven pesos y realicen sacrificios extraordinarios, mientras que otros permanecen enrocados defendiendo posiciones privilegiadas. Una Unión Europea que, al afrontar sus crisis, no redescubriera el sentido de ser una única comunidad que se sostiene y se ayuda —y no un conjunto de pequeños grupos de interés— perdería no solo uno de los desafíos más importantes de su historia, sino también una de las oportunidades más grandes para su futuro. La solidaridad, que en la perspectiva cristiana encuentra su razón de ser en el precepto del amor (cf. Mt 22,37-40), no puede ser otra cosa que la savia vital de una comunidad viva y madura. Junto al otro principio cardinal de la subsidiariedad, esta se refiere no solo a las relaciones entre los Estados y las regiones de Europa. Ser una comunidad solidaria significa cuidar de los más débiles de la sociedad, de los pobres, de los que son descartados por los sistemas económicos y sociales, a partir de los ancianos y los desempleados. Pero la solidaridad exige también que se recupere la colaboración y el apoyo recíproco entre las generaciones. A partir de los años sesenta del siglo pasado está teniendo lugar un conflicto generacional sin precedentes. Al entregar a las nuevas generaciones los ideales que han hecho grande a Europa, se puede decir hiperbólicamente que se ha preferido la traición a la tradición. Al rechazo de lo que llegaba de los padres, le ha seguido el tiempo de una dramática esterilidad. No solo porque en Europa se tienen pocos hijos, y demasiados son los que han sido privados del derecho a nacer, sino también porque nos hemos encontrado incapaces de entregar a los jóvenes los instrumentos materiales y culturales para afrontar el futuro. Europa vive una especia de déficit de memoria. Volver a ser comunidad solidaria significa redescubrir el valor del propio pasado, para enriquecer el propio presente y entregar a la posteridad un futuro de esperanza. Muchos jóvenes se encuentran, sin embargo, perdidos ante la ausencia de raíces y de perspectivas, «llevados a la deriva por todo viento de doctrina» (Ef 4,14); a veces también «prisioneros» de adultos posesivos, a los que les cuesta sostener la tarea que les corresponde. Es importante la tarea de educar, no solo ofreciendo un conjunto de conocimientos técnicos y científicos, sino sobre todo trabajando «para promover la perfección íntegra de la persona humana, también para el bien de la sociedad terrestre y para la construcción de un mundo que debe configurarse más humanamente».[4] Esto exige la implicación de toda la sociedad. La educación es una tarea común, que requiere la activa participación al mismo tiempo de los padres, de la escuela y de las universidades, de las instituciones religiosas y de la sociedad civil. Sin educación, no se genera cultura y se vuelve árido el tejido vital de las comunidades. Una fuente de desarrollo La Europa que se redescubre comunidad será seguramente una fuente de desarrollo para sí y para todo el mundo. El desarrollo hay que entenderlo en la acepción que el beato Pablo VI dio a tal palabra. «Para ser auténtico, debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre. Con gran exactitud ha subrayado un eminente experto: “Nosotros no aceptamos la separación de la economía de lo humano, el desarrollo de las civilizaciones en que está inscrito. Lo que cuenta para nosotros es el hombre, cada hombre, cada agrupación de hombres, hasta la humanidad entera”».[5] Ciertamente al desarrollo del hombre contribuye el trabajo, que es un factor esencial para la dignidad y la maduración de la persona. Se necesita que haya trabajo y se necesitan también condiciones adecuadas de trabajo. En el siglo pasado no han faltado ejemplos elocuentes de empresarios cristianos que han comprendido cómo el éxito de sus iniciativas dependía sobre todo de la posibilidad de ofrecer oportunidades de empleo y condiciones dignas de trabajo. Es necesario volver a empezar desde el espíritu de esas iniciativas, que son también el mejor antídoto a los desequilibrios provocados por una globalización sin alma, que —más atenta al beneficio que a las personas— ha creado gran cantidad de pobreza, desempleo, explotación y malestar social. Sería oportuno también redescubrir la necesidad de una concreción del trabajo, sobre todo para los jóvenes. Hoy muchos tienden a rehuir de trabajos en sectores que antes eran cruciales, porque son considerados fatigosos y poco remunerados, olvidando cuánto son indispensables para el desarrollo humano. ¿Qué sería de nosotros sin el compromiso de las personas que con el trabajo contribuyen a nuestra alimentación cotidiana? ¿Qué sería de nosotros sin el trabajo paciente e ingenioso de quien teje los vestidos que llevamos o construye las casas en las que vivimos? Muchas profesiones consideradas hoy de segundo grado son fundamentales. Lo son desde el punto de vista social, pero sobre todo lo son por la satisfacción que los trabajadores reciben del poder ser útiles para sí y para los otros a través de su compromiso diario.  También corresponde a los gobiernos crear las condiciones económicas que favorezcan un sano empresariado y niveles adecuados de empleo. A la política le compete especialmente reactivar un círculo virtuoso que, a partir de inversiones a favor de la familia y de la educación, consienta el desarrollo armonioso y pacífico de toda la comunidad civil. Una promesa de paz Finalmente, el compromiso de los cristianos en Europa debe constituir una promesa de paz. Fue este el pensamiento principal que animó a los firmantes de los Tratados de Roma. Después de dos guerras mundiales y violencias atroces de pueblos contra pueblos, había llegado el momento de afirmar el derecho a la paz.[6] Pero todavía hoy vemos cómo la paz es un bien frágil y las lógicas particulares y nacionales corren el riesgo de frustrar los sueños valientes de los fundadores de Europa.[7] Sin embargo, ser trabajadores de paz (cf. Mt 5,9) no significa solamente trabajar para evitar las tensiones internas, trabajar para poner fin a numerosos conflictos que desangran al mundo o llevar alivio a quien sufre. Ser trabajadores de paz significa hacerse promotores de una cultura de la paz. Esto exige amor a la verdad, sin la que no pueden existir relaciones humanas auténticas y búsqueda de la justicia, sin la que el abuso es la norma imperante de cualquier comunidad. La paz exige también creatividad. La Unión Europea mantendrá fidelidad a su compromiso de paz en la medida en que no pierda la esperanza y sepa renovarse para responder a las necesidades y a las expectativas de los propios ciudadanos. Hace cien años, precisamente en estos días, empezaba la batalla de Caporetto, una de las más dramáticas de la Gran Guerra. Fue el ápice de una guerra de deterioro, como fue el primer conflicto mundial, que tuvo su triste primado de causar innumerables víctimas frente a conquistas irrisorias. De ese evento aprendemos que quien se atrinchera detrás de las propias posiciones, termina por sucumbir. No es este, por tanto, el tiempo de construir trincheras, sino el de tener la valentía de trabajar para perseguir plenamente el sueño de los Padres fundadores de una Europa unida y concorde, comunidad de pueblos que desean compartir un destino de desarrollo y de paz. Ser alma de Europa Eminencias, Excelencias, Ilustres huéspedes: El autor de la Carta a Diogneto afirma que « los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo».[8] En este tiempo, los cristianos están llamados a dar nuevamente alma a Europa,  a despertar la conciencia, no para ocupar los espacios, sino para animar procesos que generen nuevos dinamismos en la sociedad.[9] Es precisamente cuanto hizo san Benito, proclamado no por casualidad patrón de Europa por Pablo VI; él no se detuvo en ocupar los espacios de un mundo perdido y confuso. Sostenido por la fe, miró más allá y desde una pequeña cueva de Subiaco dio vida a un movimiento contagioso e imparable que rediseñó el rostro de Europa. Él, que fue «mensajero de paz, realizador de unión, maestro de civilización»,[10] nos muestre también a nosotros cristianos de hoy cómo de la fe brota siempre una esperanza alegre, capaz de cambiar el mundo. Gracias.   [1] San Benito, Regla, Prólogo, 14. Cf. Sal 33,13. [2] La dictadura del pensamiento único. Meditación matutina en la Capilla de la Domus Sanctae Marthae, 10 abril 2014. [3] Conferencia de prensa durante el vuelo de regreso de Colombia, 10 septiembre 2017. [4] Concilio Ecuménico Vaticano II, Decl. Gravissimum educationis, 28 octubre 1965, 3. [5] Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio, 26 marzo 1967, 14. [6] Cf. Discurso a los estudiantes y al mundo académico, Bolonia 1 octubre 2017, n. 3. [7] Cf. ibíd. [8] Carta a Diogneto, VI. [9] Cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 223. [10] Pablo VI, Carta ap. Pacis Nuntius, 24 octubre 1964. (from Vatican Radio)...
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Atentos al mundo con el corazón inmerso en Dios, lo pide el Papa al Congreso de los Institutos seculares italianos

Ds, 28/10/2017 - 8:57pm
Este evento se realiza el sábado 28 y domingo 29 en Roma, en el Instituto Patrístico Augustinianum y es organizado por la Conferencia Italiana de los Institutos Seculares (CIIS) con el patrocinio de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las sociedades de Vida Apostólica sobre el tema: “Más allá y en medio. Institutos seculares: historias de pasión y profecía por Dios y por el mundo”. Texto del Mensaje del Papa Francisco ¡Queridos hermanos y hermanas! Con ocasión del 70 aniversario de la Constitución apostólica Provida Mater Ecclesiae, la Conferencia Italiana de los Institutos Seculares, con el patrocinio de la Congregación de los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica, los han convocado sobre el tema “Más allá y en medio. Institutos seculares: historias de pasión y profecía por Dios y por el mundo”. Les dirijo mi cordial saludo, con el augurio de un proficuo congreso. Aquel documento del Papa Pío XII fue en un cierto sentido revolucionario: de hecho delineó una nueva forma de consagración: aquella de fieles laicos y presbíteros diocesanos llamados a vivir los consejos evangélicos en la secularidad en la que están inmersos en fuerza de la condición existencial o del ministerio pastoral. La novedad y la fecundidad de los Institutos Seculares está por lo tanto en el conjugar consagración y secularidad, practicando un apostolado de testimonio, de evangelización – especialmente para los presbíteros –  y de compromiso cristiano en la vida social – especialmente para los laicos, a la que se agrega la fraternidad que, sin ser determinada por una comunidad de vida, es sin embargo verdadera comunión. En el surco trazado por la Provida Mater, hoy están llamados a ser humildes y apasionados portadores, en Cristo y en su Espíritu, del sentido del mundo y de la historia. Su pasión nace del estupor siempre nuevo por el Señor Jesús, por su modo único de vivir y de amar, de encontrar a la gente, de sanar la vida, de llevar consuelo. Por eso su “estar dentro”  del mundo no es solo una condición sociológica sino una realidad teológica, que les permite estar atentos, ver, escuchar,  padecer- con, gozar-con, intuir las necesidades. Esto quiere decir ser presencias proféticas de manera muy concreta. Significa llevar al mundo, en las situaciones en las cuales se encuentren, la palabra que se escucha de Dios. Es esto lo que caracteriza en sentido propio la laicidad: saber decir aquella palabra que Dios tiene que decir sobre el mundo. Donde “decir” no significa tanto hablar, sino actuar. Nosotros decimos aquello que Dios quiere decir al mundo, actuando en el mundo.  Esto es muy importante. Especialmente en un tiempo como el nuestro en el que, frente a las dificultades,  puede existir la tentación de aislarse en los propios ámbitos cómodos y seguros y retirarse del mundo. También ustedes podrían caer en esta tentación.  Pero su puesto es “estar dentro”, como presencia transformante en sentido evangélico. Ciertamente es difícil, es un camino que comporta la cruz, pero el Señor quiere recorrerlo con ustedes. Vuestra vocación y misión es estar atentos, por una parte, a la realidad que les rodea preguntándose siempre: ¿qué pasa?, no deteniéndose en lo que aparece en la superficie sino yendo más a fondo; y, al mismo tiempo, al misterio de Dios, para reconocer dónde Él se está manifestando. Atentos al mundo con el corazón inmerso en Dios. Finalmente quisiera sugerirles algunas actitudes espirituales que les pueden ayudar en este camino y que se pueden sintetizar en cinco verbos: rezar, discernir, compartir, dar aliento y tener simpatía. Rezar para estar unidos a Dios,  cercanos a su corazón.  Escuchar su voz frente a cada acontecimiento de la vida, viviendo una existencia luminosa que toma en mano el Evangelio y lo toma en serio. Discernir es saber distinguir las cosas esenciales de aquellas accesorias; es afinar aquella sabiduría, cultivarla día a  día, que consiente ver cuáles son las responsabilidades que es necesario asumir y cuáles son las tareas prioritarias. Se trata de un recorrido personal pero también comunitario, por el que no basta el esfuerzo individual. Compartir las suertes de cada hombre y mujer: también si los acontecimientos del mundo son trágicos y oscuros, no abandono las suertes del mundo, porque lo amo, como es con Jesús, hasta el final. Dar aliento: con la gracia de Cristo jamás perder la confianza, que sabe ver el bien en cada cosa. Es también una invitación que recibimos en cada celebración eucarística: «Elevemos nuestros corazones». Tener simpatía por el mundo y por la gente. También cuando hacen de todo para hacérnosla perder, estar animados por la simpatía que nos viene del Espíritu de Cristo, que nos hace libres y apasionados, nos hace “estar dentro”, como la sal y la levadura. Queridos  hermanos y hermanas, sean en el mundo como el alma en el cuerpo (cfr Carta a Diogneto, VI, 1), testimonios de la Resurrección del Señor Jesús. Este es mi deseo para ustedes, que acompaño con mi oración y mi bendición. En el Vaticano, 23 de octubre de 2017   (Raúl Cabrera)         (from Vatican Radio)...
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Papa: impulsar el Derecho internacional humanitario ante los crímenes atroces que interpelan la conciencia de la humanidad

Ds, 28/10/2017 - 3:30pm
El Papa Francisco alentó a los participantes en la III Conferencia sobre derecho internacional humanitario sobre el tema «La protección de las poblaciones civiles en los conflictos – el papel de las organizaciones humanitarias y de la sociedad civil», organizada en Italia. Destacando la coincidencia del encuentro con el 40 aniversario de la adopción de los dos Protocolos Adicionales a las Convenciones de Ginebra relativos a la protección de las víctimas de los conflictos armados, ratificados también por la Santa Sede , con el fin de alentar «una humanización de los efectos de los conflictos armados», «convencida del carácter esencialmente negativo de la guerra y que la aspiración más digna del hombre es la abolición de la guerra », el Obispo de Roma destacó la importancia del desarrollo del derecho humanitario ante los atroces sufrimientos físicos, morales y espirituales en los conflictos armados de la actualidad : «La Santa Sede, consciente de las omisiones y hesitaciones que caracterizan sobre todo el II Protocolo Adicional, relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados no internacionales, sigue considerando estos instrumentos como una puerta abierta hacia ulteriores desarrollos del derecho internacional humanitario , que sepan tener debida cuenta de las características de los conflictos armados contemporáneos y de los sufrimientos físicos, morales y espirituales que los acompañan». Tras destacar que «a pesar del intento loable de reducir, a través de la codificación del derecho humanitario, las consecuencias negativas de las hostilidades sobre la población civil», el Papa Francisco constató con profundo dolor el testimonio de crímenes atroces perpetrados en el desprecio de toda consideración humana, así como las violaciones de la libertad religiosa: « Las imágenes de personas sin vida, de cuerpos mutilados o decapitados, de nuestros hermanos y hermanas torturados, crucificados, quemados vivos, cuyos restos mortales son ultrajados, interpelan la conciencia de la humanidad. Por otra parte, se suceden noticias di antiguas ciudades, con sus milenarios tesoros culturales, reducidas a cúmulos de escombros, de hospitales y escuelas que son blanco de ataques deliberados y destructores, privando de este modo a generaciones enteras de su derecho a la vida, a la salud y a la educación . ¡Cuántas iglesias y otros lugares de culto son objeto de agresiones precisas, a menudo durante las celebraciones litúrgicas, con numerosas víctimas entre los fieles y los ministros reunidos en oración, en violación del derecho fundamental a la libertad de religión!» Lamentando la saturación que anestesia o relativiza la gravedad de los problemas debido a cierta difusión de estas informaciones, el Papa hizo hincapié que ello hace más difícil la compasión y la apertura de las conciencias al sentido solidario: «Para que ello suceda, es necesaria una conversión de los corazones, una apertura a Dios y al prójimo, que impulse a las personas a superar la indiferencia y a vivir la solidaridad, como virtud moral y actitud social, de la cual puede brotar un compromiso en favor de la humanidad que sufre ». Al mismo tiempo el Papa subrayó que es muy alentador «ver las numerosas demostraciones de solidaridad y de caridad que no faltan en tiempo de guerra. Hay tantas personas, tantos grupos caritativos y organizaciones no gubernamentales, en la Iglesia y fuera de ella, cuyos miembros afrontan fatigas y peligros para socorrer a los heridos y a los enfermos, para enterrar a los difuntos, para dar de comer a los hambrientos y de beber a los sedientos, para visitar a los detenidos»: « Verdaderamente el socorro a las poblaciones víctimas de los conflictos suma las diversas obras de misericordia, sobre las cuales seremos juzgados al final de la vida . Puedan las organizaciones humanitarias actuar siempre en conformidad con los principios fundamentales de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia. Anhelo, por lo tanto que tales principios, que constituyen el corazón del derecho humanitario, puedan ser acogidos en las conciencias de los combatientes y de los operadores humanitarios para ser traducidos a la práctica. Y que allí donde el derecho humanitario conoce hesitaciones y omisiones, sepa la conciencia individual reconocer el deber moral de respetar y proteger la dignidad de la persona humana en toda circunstancia, en especial en las situaciones en las cuales está fuertemente amenazada. Para que ello sea posible, quisiera recordar la importancia de la oración y la de asegurar, junto con la formación técnica y jurídica, el acompañamiento espiritual de los combatientes y de los operadores humanitarios». A todos los «queridos hermanos y hermanas – y no son pocos - que han puesto en peligro su vida para salvar a otra o para aliviar los sufrimientos de las poblaciones golpeadas por conflictos armados», el Papa les recordó las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40). Y concluyó su discurso encomendando a todos a la intercesión de María Santísima, Reina de la Paz . (CdM) (from Vatican Radio)...
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Papa: la precariedad laboral es inmoral, mata la dignidad

Dv, 27/10/2017 - 3:22pm
El Papa Francisco reiteró que «sin trabajo no hay dignidad», y recordando que ante todo está el bien de la persona, señaló que «no todos los trabajos son dignos» . En un vídeo mensaje, con motivo de la Semana social de los católicos italianos, celebrada en Cagliari del 26 al 29 de octubre de 2017, el Obispo de Roma agradece el tema elegido: «El trabajo que queremos: libre, creativo, participativo y solidario», que se inspira en su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium (192). « Hay trabajos que humillan la dignidad de las personas , aquellos que alimentan las guerras con la construcción de armas, que baratean el valor del cuerpo con el tráfico de la prostitución, que explotan a los menores. Ofenden la dignidad del trabajador también el trabajo negro, la contratación ilícita de mano de obra, los trabajos que discriminan a la mujer y no incluyen al que tiene una discapacidad» Una vez más el Papa denunció con firmeza el trabajo precario « Es una herida abierta para muchos trabajadores, que viven en el temor de perder el empleo . Tantas veces he oído esta angustia: la angustia de poder perder su propia ocupación: la angustia de aquella persona que tiene un trabajo de septiembre a junio y que no sabe si lo tendrá el próximo septiembre. Precariedad total. Esto es inmoral. Esto mata: mata la dignidad, mata la salud, mata la familia, mata la sociedad. El trabajo negro y el trabajo precario matan». El Santo Padre expresó preocupación asimismo por los trabajos peligrosos y malsanos , que cada año causan cientos de muertos y de inválidos, por la explotación de los trabajadores y del trabajo infantil. Sin olvidar a los que no tienen empleo y a los subempleados. «La Iglesia obra por una economía al servicio de la persona, que reduce las desigualdades y tiene como fin el trabajo para todos» , reafirmó el Papa, para luego destacar que «la crisis económica mundial comenzó como crisis financiera, que se transformó luego en crisis ambiental y social al mismo tiempo». Animando «los signos de esperanza» que como una foresta crecen sin hacer ruido, el Papa alienta a «servir a las personas que tienen necesidad» y a «formar comunidades en las que la comunión prevalece sobre la competición»: «¡en el mundo del trabajo la comunión debe vencer sobre la competición!». Éste es el llamamiento del Papa Francisco: « Que nada se anteponga al bien de la persona y al cuidado de la casa común, a menudo desfigurada por un modelo de desarrollo que ha producido una grave deuda ecológica . La innovación tecnológica debe ser guiada por la conciencia y por los principios de subsidiariedad y de solidaridad. El robot debe permanecer como medio y no volverse el ídolo de una economía en manos de los poderosos; deberá servir a la persona y a sus necesidades humanas». (CdM) (from Vatican Radio)...
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Videollamada del Papa Francisco con los astronautas de la Estación Espacial Internacional

Dj, 26/10/2017 - 5:44pm
Su Santidad Papa Francisco ha conversado con los seis miembros de la Estación Espacial Internacional mediante una videollamada que ha tenido una duración aproximadamente de 25 minutos convirtiéndose en el segundo Papa que conecta con los astronautas en el espacio . Fue Benedicto XVI quien el 21 de mayo de 2011 se convertía en el primer Papa en realizar una llamada telefónica al espacio. Una conversación en la que el Papa emérito conversó al igual que Francisco, durante alrededor de 20 minutos con el grupo de astronautas de la Estación Espacial Internacional. El Papa Francisco ha dado comienzo a la comunicación, desde el estudio del Aula Pablo VI del Vaticano, a las 15.00 pm (Hora local en Roma) con el astronauta italiano Paolo Nespoli , quien ha respondido a las cinco preguntas que ha realizado el Santo Padre y traducido las respuestas de sus compañeros.  (Mireia Bonilla para Radio Vaticana) (from Vatican Radio)...
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Que el camino hacia la unidad visible continúe cada día, el Papa a Delegación de la Iglesia de Escocia

Dj, 26/10/2017 - 3:32pm
Agradeciendo al Señor “por el gran don de haber podido vivir este año como verdaderos hermanos, no más como rivales” el Papa Francisco recibió en la mañana del 26 de octubre en el Vaticano a una Delegación de la Iglesia de Escocia encabezada su Moderador, el Rev. Doctor Derek Browning. En su discurso el Pontífice recordó el camino ecuménico emprendido, que permitió la intensificación de la comprensión, de la confianza y de la colaboración concreta” entre las Iglesias. Recordando cómo por tanto tiempo se alimentaron sospechas con la perspectiva dirigida a las diferencias y a las equivocaciones” Francisco destacó como hoy, en el espíritu del Evangelio, se continúa “ por el camino de la caridad humilde que lleva a la superación de las divisiones y a la curación de las heridas” . El  Obispo de Roma dirigió un pensamiento especial a los “ cristianos que hoy enfrentan grandes pruebas, porque sufren y son perseguidos por el nombre de Jesús ”. Su testimonio, señaló, nos impone que vayamos adelante, con amor y coraje, hasta el final: “Nuestro diálogo tendiente a la plena unidad, nuestro testimonio y nuestro servicio común son respuestas debidas también a ellos, dentro de este grande ‘nosotros’ de la fe”. El Santo Padre recordó asimismo que la Iglesia Católica, a través de la tarea del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, “lleva adelante desde hace decenios una fecunda colaboración con la Iglesia de Escocia y con la Comunión Mundial de las Iglesias Reformadas y desea continuar a avanzar juntos”. Y agradeciéndoles por su presencia y en el camino ecuménico, el Papa pidió al Espíritu Santo para que refuerce esta comunión en Jesucristo, “para la gloria de Dios Padre”. Discurso completo del Papa a la Delegación de la Iglesia de Escocia Querido hermano Moderador, queridos hermanos y hermanas en Cristo, Los recibo con alegría y agradezco al Moderador por su significativa intervención y también nuestro encuentro. Vuestra presencia me ofrece la ocasión de transmitir mis afectuosos saludos a todos los miembros de la Iglesia de Escocia. Este encuentro tiene lugar en proximidad del quinto centenario de la Reforma, a cuya conmemoración  me uní un año atrás en Lund. Agradezcamos al Señor por el gran don de haber podido vivir este año como verdaderos hermanos, no más como rivales, después de demasiados siglos de ajenidad y conflicto. Esto ha sido posible, por gracia de Dios, por el camino ecuménico, que permitió la intensificación de la comprensión, de la confianza y de la colaboración concreta entre nosotros. La reciproca purificación de la memoria es uno de los frutos más significativos de este camino que nos acomuna. Si es verdad que el pasado en sí es inalterable, es también verdad que hoy nos comprendemos finalmente a partir de la mirada de Dios sobre nosotros: somos en primer lugar sus hijos, renacidos en Cristo en el mismo Bautismo, y por eso hermanos. Por tanto tiempo nos hemos observado a distancia con una mirada “demasiado humana”, alimentando sospechas con la perspectiva dirigida a las diferencias y a las equivocaciones y el corazón predispuesto a recriminar acerca de los agravios sufridos. En el espíritu del Evangelio, continuamos ahora por el camino de la caridad humilde que lleva a la superación de las divisiones y a la curación de las heridas. Hemos entrado en un diálogo de comunión, un diálogo que abraza el lenguaje proprio de quien pertenece a Dios y que es la condición irrenunciable para la evangelización: ¿cómo podemos anunciar a Dios amor  (cfr. 1 Jn 4,8) si no nos amamos entre nosotros? Precisamente en Escocia, en Edimburgo, más de cien años atrás, unos misioneros  cristianos tuvieron el coraje de volver a proponer con renovado impulso la sentida voluntad de Jesús de que “somos una sola cosa para que el mundo crea” (Jn 17,21). Habían comprendido que el anuncio y la misión no son plenamente creíbles si no están acompañados por la unidad. Esto es siempre verdadero, ahora como entonces. He sabido que en el emblema de la Iglesia de Escocia está representada la zarza ardiente, ante la cual Moisés tuvo la experiencia de Dios viviente. Me impresiona el hecho que en este fundamental texto bíblico el Señor se define, con un nombre que durará en los siglos, “Dios de sus antepasados” (Ex 3, 15). De tal manera, Él nos llama también a nosotros a entrar, como hijos y hermanos, en una historia de relaciones que nos precede, a recibir la vida de fe no de modo aislado y abstracto, sino en el ámbito de una comunidad concreta, de un “nosotros”, porque nadie se vuelve cristiano por sí mismo y nadie puede vivir como cristiano sin los demás. Pertenecemos a la familia de los creyentes, de tantos hermanos y hermanas que han comenzado a caminar en una vida nueva en el Bautismo (cfr. Ro 6,4) y nos acompañan en el mismo camino. Pienso en particular en los cristianos que hoy enfrentan grandes pruebas, porque sufren y son perseguidos por el nombre de Jesús. Confiesan la fe, llegan al martirio, son tantos los que llevan una cruz pesada. Su testimonio nos impone que vayamos adelante, con amor y coraje, hasta el final. Nuestro diálogo tendiente a la plena unidad, nuestro testimonio y nuestro servicio común, nuestro compromiso en rezar los unos por los otros y a superar las heridas del pasado son respuestas debidas también a ellos, dentro de este grande “nosotros” de la fe . Rezo y espero que el camino hacia la unidad visible continúe cada día y traiga ricos frutos en el futuro, como sucedió en el pasado reciente. La Iglesia Católica, que en particular a través del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, lleva adelante desde hace decenios una fecunda colaboración con la Iglesia de Escocia y con la Comunión Mundial de las Iglesias Reformadas, desea continuar a avanzar juntos. Con gratitud por vuestra presencia aquí y en el camino ecuménico, pido al Espíritu Santo que refuerce nuestra comunión en Jesucristo, para la gloria de Dios Padre. Y a Él podemos dirigirnos juntos en la oración los unos por los otros, Padre Nuestro… (Traducción del italiano: María Cecilia Mutual – RV) (from Vatican Radio)...
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El Papa en Santa Marta: “No hay cristianos tranquilos que no luchen”

Dj, 26/10/2017 - 3:22pm
(RV).- “Jesús nos llama a cambiar de vida, a cambiar de camino, nos llama a la conversión”. Y esto comporta luchar contra el mal, también en nuestro corazón, “una lucha que no te da tranquilidad, pero que te da la paz”. Lo dijo el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el cuarto jueves de octubre. Inspirándose en el Evangelio del día que explica que éste es “el fuego” que Jesús trae a la tierra, un fuego que pide el cambio, el Santo Padre dijo: “Cambiar el modo de pensar, cambiar el modo de sentir. Tu corazón que era mundano, pagano, se vuelve ahora cristiano con la fuerza de Cristo: cambiar, ésta es la conversión. Y cambiar en el modo de obrar: tus obras deben cambiar”. Una “conversión – subrayó Francisco – que implica todo: cuerpo y alma, todo”.   “Es un cambio, pero no es un cambio que se hace con ardid: es un cambio que hace el Espíritu Santo, por dentro. Y yo debo colaborar para que el Espíritu Santo pueda obrar. ¡Y esto significa lucha, luchar!”. “No existen los cristianos tranquilos, que no luchan – dijo el Papa – “esos no son cristianos, son unos ‘tibios’”. Y añadió: “También puedes encontrar la tranquilidad para dormir en una pastilla”, pero “no hay pastillas para la paz interior”. De ahí que haya afirmado que “sólo el Espíritu Santo” puede producir “esa paz en el alma que da la fortaleza a los cristianos”. “Y nosotros – prosiguió – debemos ayudar al Espíritu Santo haciéndole espacio en nuestro corazón”. Para lo cual – exhortó – nos ayuda mucho “el examen de conciencia de todos los días”, para “luchar contra las enfermedades espirituales, esas que siembra el enemigo y que son enfermedades de la mundanidad”. El Papa Bergoglio afirmó asimismo que “la lucha que ha iniciado Jesús contra el diablo, contra el mal, no es una cosa antigua, sino sumamente moderna, “es cosa de hoy – dijo – de todos los días”, porque “aquel fuego que Jesús vino a traernos está en nuestro corazón”. Por esta razón debemos dejarlo entrar, y preguntarnos cada día: “¿Cómo he pasado de la mundanidad, del pecado, a la gracia?; ¿he dejado espacio al Espíritu Santo para que Él pudiera obrar?” “Las dificultades en nuestra vida no se resuelven diluyendo la verdad. La verdad es ésta: Jesús ha traído fuego y lucha. ¿Y yo qué hago?”. El Papa Francisco concluyó su homilía afirmando que para la conversión es necesario tener “un corazón generoso y fiel”. “Generosidad – dijo – que proviene siempre del amor”. Y fidelidad, es decir,  “fidelidad a la Palabra de Dios”. (María Fernanda Bernasconi - RV). (from Vatican Radio)...
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Papa: Donde está Jesús, está la misericordia y la felicidad

Dc, 25/10/2017 - 3:59pm
(RV).- En su Audiencia General del cuarto miércoles de octubre el Santo Padre concluyó su serie de catequesis sobre la esperanza cristiana, centrándose en el paraíso, cual meta de nuestra esperanza. Hablando en italiano, el Francisco explicó que precisamente “paraíso” es una de las últimas palabras que Jesús pronunció en la cruz al dirigirse al “buen ladrón”. Invitando a la audiencia a detenerse en esa escena, el Papa destacó que el Señor no estaba solo en la cruz, puesto que tanto a la derecha como a la izquierda había dos malhechores. Y agregó que es posible que al pasar ante las tres cruces izadas sobre el Gólgota, algunas personas hayan pensado que finalmente se hacía justicia. Al recordar que junto a Jesús se encontraba un delincuente que había reconocido merecer aquel terrible suplicio , el Papa Bergoglio afirmó que lo llamamos “el buen ladrón”, en contraposición al otro puesto que dice: “Recibimos lo que nos hemos merecido por nuestras acciones”, tal como se lee en el Evangelio de San Lucas. Refiriéndose a aquel viernes trágico y santo en el Calvario , Francisco dijo que Jesús llega al punto máximo de su encarnación y de su solidaridad con nosotros que somos pecadores. Y también allí el Señor tiene la última cita con un pecador, para abrirle de par en par, también a él, las puertas de su Reino. De hecho – prosiguió explicando el Santo Padre – es la única vez que la palabra “paraíso” aparece en los Evangelios. Y el Hijo de Dios lo promete a un “ pobre diablo ” que en el madero de la cruz tuvo el valor de dirigirle la más humilde de las peticiones: “ Acuérdate de mí cuando entrarás en tu Reino ”. Naturalmente el Papa destacó que no tenía obras de bien para hacer valer y, sin embargo, se encomienda a Jesús, reconociéndolo inocente, bueno y tan diverso de él. Por esta razón – dijo Francisco – fue suficiente aquella palabra de humilde arrepentimiento, para tocar el corazón de Jesús . Por eso el “buen ladrón” nos recuerda nuestra verdadera condición ante Dios. La de ser sus hijos por quienes tiene compasión y a quien desarmaos cada vez que le manifestamos la nostalgia de su amor. Sí, como sucede en las tantas habitaciones de los hospitales o en las celdas de las cárceles. Se trata de un verdadero “milagro” que se repite constantemente puesto que no hay una sola persona, por más mal que haya vivido, que permanezca sola con su desesperación dado que a la gracia es para todos. Después de destacar que ante Dios nos presentamos todos con las manos vacías, como aquel publicano de la parábola que se había detenido a rezar en el fondo del templo, el Papa Bergoglio afirmó que “cada vez que un hombre, haciendo el último examen de conciencia de su vida, descubre que sus faltas superan tanto las obras de bien, no debe desanimarse, sino encomendarse a la misericordia de Dios. Por otra parte, debemos comprender que Dios es Padre y, como tal, espera hasta el último instante para que regresemos a Él, como el hijo pródigo que cuando comienza a confesar sus culpas, el padre le tapa la boca con un abrazo. Del paraíso Francisco explicó que no es un lugar de fábula ni un jardín encantado ; sino el abrazo con Dios, Amor infinito, en el que entramos gracias a Jesús, que murió en la cruz por nosotros. Donde está Jesús, está la misericordia y la felicidad. Sin Él hay frío y tinieblas. En la hora de la muerte – dijo también el Papa Francisco – el cristiano repite a Jesús: “Acuérdate de mí”. Y si no hubiera nadie que se acordara de nosotros – añadió – Jesús estará allí, junto a nosotros. Si creemos esto – concluyó diciendo el Santo Padre – dejaremos de temer la muerte y podemos esperar también en partir de este mundo con serenidad y tanta confianza. (María Fernanda Bernasconi - RV).  (from Vatican Radio)...
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Papa: recen y amen el rezo del Rosario para vivir en Cristo con María

Dc, 25/10/2017 - 2:04pm
El Papa Francisco exhortó a rezar el Rosario, en la última audiencia general del mes que la Iglesia dedica en especial al rezo con el que la Madre de Dios y Madre de la Iglesia nos ayuda con su intercesión materna. Con el Rosario, la Virgen María nos acompaña para que Cristo obre en nuestra vida, nos consuela en el dolor, nos hace experimentar la cercanía de Dios también en las familias : Ésta fue la recomendación del Santo Padre en su cordial saludo a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados: «Al final del mes de octubre, deseo recomendar el rezo del Santo Rosario. Esta oración mariana sea para ustedes, queridos jóvenes, ocasión para penetrar profundamente en el misterio de Cristo que obra en nuestra vida; amen el Rosario, queridos enfermos, para que dé consolación y sentido a vuestros sufrimientos. Que para ustedes, queridos recién casados, se vuelva ocasión privilegiada para experimentar aquella intimidad espiritual con Dios que funda una nueva familia». «Jesús, nuestro hermano y maestro, nos alienta a salir de nuestras casas para obrar el bien y Él lleva a cumplimiento lo que nosotros no logramos hacer» Acogiendo con gran alegría a los numerosos peregrinos de tantas partes del mundo, el Obispo de Roma reiteró su aliento a confiar plenamente en la misericordia y ternura de Dios : «Queridos hermanos y hermanas, concluyendo hoy nuestras reflexiones sobre la esperanza cristiana, dirijamos la mirada hacia el paraíso, donde – con los brazos abiertos – nos espera nuestro Padre celeste. Nos presentará Jesús misericordioso que, desde lo alto de la cruz, no cesa de prometer el paraíso a todo pecador arrepentido. A Él pidamos con esperanza: ‘Jesús acuérdate de nosotros…’ Queridos  amigos, la fe en la vida eterna nos impulsa a no temer los desafíos de esta vida presente, fortalecidos por la esperanza de la victoria de Cristo sobre la muerte . El paraíso es la meta y el objetivo de nuestra existencia. Es el don que Dios nos ofrece, no por nuestros méritos, sino por la inmensidad de Su misericordia y de Su amor infinito; es el abrazo del Padre que nos espera para concedernos Su perdón y para devolvernos nuestra dignidad perdida a causa de nuestros pecados y de nuestro alejarnos de Él. ¡Que el Señor los bendiga y proteja del maligno!» (CdM ) (from Vatican Radio)...
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Las celebraciones litúrgicas presididas por el Papa Francisco para los próximos meses

Dm, 24/10/2017 - 7:42pm
La Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer esta mañana, el Calendario de las celebraciones litúrgicas presididas por el Papa Francisco para los meses de noviembre y diciembre 2017, y enero de 2018. El día de los Fieles Difuntos, jueves 2 de noviembre, el Santo Padre visitará el Cementerio Americano de Nettuno, en Italia, donde celebrará a las 3,15 de la tarde, la Santa Misa por todos los caídos en las guerras. Posteriormente, alrededor de las 5,00 de la tarde, irá al Mausoleo de las Fosas Ardeatinas, para rezar por las víctimas de la masacre del 24 de marzo de 1944. El viernes 3 de noviembre, el Pontífice celebrará a las 11.30 de la mañana, en el Altar de la Cátedra de la Basílica Vaticana, la Santa Misa en sufragio de los Cardenales y Obispos fallecidos durante el año. Mientras que, el 19 de noviembre, XXXIII Domingo del  Tiempo Ordinario, el Obispo de Roma presidirá a las 10.00 de la mañana, en la Basílica Vaticana, la Santa Misa con ocasión del Día mundial de los pobres. Posteriormente, del 26 de noviembre al 2 de diciembre, el Papa Francisco realizará su Viaje Apostólico a Myanmar y Bangladesh. Durante el mes de diciembre, el Santo Padre iniciará sus actividades el 8 de este mes, Solemnidad  de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, visitando la Plaza de España en Roma para realizar el Acto de veneración a la Inmaculada Concepción. El martes 12 de diciembre, Fiesta de la Santísima Virgen María de Guadalupe, el Obispo de Roma presidirá en la Basílica Vaticana, a las 06.00 de la tarde, la Santa Misa para América Latina. Asimismo, la Oficina de Prensa de la Santa Sede, dio a conocer las celebraciones presididas por el Pontífice para las Fiestas Navideñas. El domingo 24 de diciembre, Solemnidad  de la Navidad del Señor, el Papa presidirá a las 09.30 de la noche, en la Basílica Vaticana, la Santa Misa del Gallo. Al día siguiente, lunes 25 de diciembre, Solemnidad de la Natividad del Señor, desde el Balcón central de la Basílica Vaticana, el Papa Francisco impartirá la Bendición “Urbi et Orbi”. Antes de concluir el año 2017, el domingo 31 de diciembre, vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, el Pontífice presidirá a las 05.00 de la tarde, en la Basílica Vaticana, las Primeras Vísperas y Te Deum en acción de gracias por el año transcurrido. Al inicio del Nuevo Año, 2018, Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, el Papa Francisco celebrará a las 10.00 de la mañana, en la Basílica Vaticana, la Santa Misa en la LI Jornada Mundial de la Paz. Mientras que, el sábado 6 de enero, Solemnidad de la Epifanía del Señor, el Obispo de Roma presidirá a las 10.00 de la mañana, en la Basílica Vaticana, la Santa Misa. Como es habitual, el domingo 7 de enero, después de  la Epifanía, Fiesta del Bautismo del Señor, el Pontífice presidirá y administrará a las 09.30 de la mañana, en la Capilla Sixtina, la Santa Misa y Bautismo de algunos niños. Finalmente, la actividad del Papa Francisco durante el mes de enero se concluirá con el Viaje Apostólico a Chile y Perú, en programa del 15 al 22 de enero de 2018. (Renato Martinez) (from Vatican Radio)...
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Día de las Naciones Unidas: Promover la paz entre los pueblos y el respeto de los derechos humanos, pide el Papa

Dm, 24/10/2017 - 6:58pm
“Trabajemos todos juntos para promover la paz entre los pueblos y garantizar el respeto de los derechos humanos”: lo pide el Papa Francisco en el tweet de este 24 de octubre , día en que se celebra el Día de las Naciones Unidas , que marca el aniversario de la entrada en vigor en 1945 de la  Carta de las Naciones Unidas . Con la ratificación de este documento fundacional por parte de la mayoría de sus signatarios, incluidos los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, las Naciones Unidas entró oficialmente en vigor. “El Aniversario de las Naciones Unidas debería servir como ocasión para que gobiernos y pueblos reafirmen su fe en los propósitos y principios de la Carta”, se lee en la Proclamación del Día de las Naciones Unidas, con la que se declara también este día como feriado internacional y feriado oficial para todos los Estados miembros. Con nuestra emisora habló el Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Ginebra y ante otras Organizaciones internacionales, Mons. Ivan Jurkovic , quien el 23 de octubre, fue recibido en audiencia por el Santo Padre. De este encuentro y del papel del Pontífice y de la Santa Sede en las organizaciones internacionales  habló el prelado ante el micrófono de nuestro colega, Alessandro Gisotti: “Ustedes están en primera línea en la acción de la Iglesia”, fueron las palabras iniciales del Papa en el encuentro – relató Mons. Jurkovic – subrayando “el trabajo que realizamos en las cuatro misiones de la Santa Sede en Nueva York, Ginebra, Viena y Paris. La actividad de la Santa Sede, de la Iglesia y del Pontificado, también en los organismos internacionales es muy relevante” – agregó. La expresión del Papa “en primera línea me ha sorprendido”, destacó el Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Ginebra . “Para cualquier persona que conoce cómo funciona la ONU es importante. Indudablemente la ONU es criticada y como todas las grandes instituciones, es observada y se mira a las incapacidades que son casi congénitas, y no se mira tanto al potencial que es absolutamente necesario. Lo importante – agregó – es tener un punto de referencia global donde nos podemos encontrar en los momentos difíciles, como los que estamos viviendo ahora”. El antiguo objetivo de las Naciones Unidas El Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU destacó en el encuentro con el Santo Padre la acción de la Iglesia en favor del desarme: “es una angustia para nosotros – afirmó – no han existido jamás tantos armamentos, y nunca se ha gastado tanto dinero como ahora”. En efecto, lograr el desarme nuclear a nivel mundial es uno de los objetivos más antiguos de las Naciones Unidas. De hecho, fue el tema de la primera resolución aprobada por la Asamblea General, en 1946, y ha formado parte de su agenda desde 1959, junto con el desarme general completo. El Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares se celebra el 26 de septiembre y este año, tuvo una especial relevancia después de la apertura a la firma del Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares, (Treaty on the Prohibition of Nuclear Weapons) que tuvo lugar el 20 de septiembre de este año. Las negociaciones sobre el Tratado comenzaron en las Naciones Unidas en marzo de 2017 y continuaron del 15 de junio al 7 de julio, según un mandato aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2016. El tratado fue aprobado en una votación el 7 de julio de 2017 y fue firmado por 150 países. No a la amenaza de destrucción recíproca A la Conferencia de la ONU finalizada a negociar un instrumento jurídicamente vinculante para prohibir las armas nucleares , con miras a su eliminación total, el Santo Padre Francisco dirigió un Discurso , el 28 de marzo 2017, en el cual subrayaba: “La paz y la estabilidad internacionales no pueden ser fundadas sobre un falso sentido de seguridad, sobre la amenaza de una destrucción reciproca o de total aniquilación, sobre el simple mantenimiento de un equilibrio de poder”. “El punto – remarcaba el Papa – es que la paz debe ser construida en la justicia, en el desarrollo humano integral, en el respeto de los derechos fundamentales, en la custodia de la creación, en la participación de todos en la vida pública, en la confianza entre los pueblos, en la promoción de las instituciones pacíficas, en el acceso a la educación y a la salud, en diálogo y en la solidaridad”. Y en esta perspectiva el Pontífice señalaba la “ necesidad de ir más allá de la disuasión nuclear”: “La comunidad internacional está llamada a adoptar estrategias previsoras para promover el objetivo de la paz y de la estabilidad y evitar propuestas miopes a los problemas de seguridad nacional e internacional”. Adoptar criterios y normas para garantizar un mundo libre de armas nucleares es un objetivo urgente, como lo recordó también el Papa Francisco en el Mensaje en ocasión de la Conferencia sobre el Impacto de las Armas Nucleares , en diciembre 2014: “Las armas nucleares son un problema global, que afecta a todas las naciones, y tendrán un impacto sobre las generaciones futuras, como así también sobre el planeta, que es nuestra casa”. (María Cecilia Mutual – Radio Vaticana)                                                                      (from Vatican Radio)...
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El Papa en Santa Marta: hay que entrar en el misterio de Jesús

Dm, 24/10/2017 - 3:38pm
(RV).- El centro del misterio de Jesucristo es que “me amó” y “se entregó a sí mismo” a la muerte, por mí. Lo recordó el Papa Francisco  en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el cuarto martes de octubre. Y para entrar en este misterio sugirió meditar sobre la Pasión del Señor en el Vía Crucis . Está bien ir a Misa, rezar, ser buenos cristianos – dijo – pero la pregunta central es si hemos entrado en el misterio de Jesucristo. El Santo Padre   comenzó su reflexión a partir de la Primera Lectura tomada de la Carta a los Romanos , en la que San Pablo usa contraposiciones – pecado, desobediencia; gracia, perdón – para tratar de “llevarnos a comprender algo”. Se siente “impotente” para explicar” lo que quiere decir. Detrás de todo esto está la historia de la salvación . Y dado que no contaba con palabras suficientes para explicar a Cristo , Pablo “va más allá” – dijo Francisco – “nos arroja, para que caigamos en el misterio ” de Cristo. Y añadió que estas contraposiciones son sólo pasos en el camino para sumergirnos en el misterio de Cristo , que no es fácil de entender, porque es “tan sobreabundante”, “tan generoso”, que no se puede comprender con argumentaciones porque éstas llevan hasta cierto punto. Mientras para entender “quién es Jesucristo para ti”, “para mí”, “para nosotros”, el Papa exhortó hundirnos en este misterio. En otro pasaje, San Pablo mirando a Jesucristo dice: “ Me amó y se entregó a sí mismo por mí ”.  Y destacó que, difícilmente, se encuentra a alguien dispuesto a morir por una persona justa, pero sólo Jesucristo quiere dar la vida “por un pecador como yo”. Con estas palabras, San Pablo trata de hacernos entrar en el misterio de Cristo. No es fácil, “es una gracia”. No sólo los Santos canonizados lo entendieron, sino también tantos santos “escondidos en la vida cotidiana”, gente humilde que sólo pone su esperanza en el Señor . Y que entraron en el misterio de Jesucristo crucificado , “que es una locura”, dice Pablo, pero notando que si tuviera que vanagloriarse de algo, sólo podría vanagloriarse “de sus pecados y de Jesucristo crucificado”, no del estudio con Gamaliel en la sinagoga. “Otra contradicción”, ésta, que nos conduce al misterio de Jesús crucificado, “en diálogo con mis pecados”. Francisco , evidenció asimismo que cuando vamos a Misa, sabemos que Él está en la Palabra , que Jesús viene, pero esto – advirtió el Papa – no es suficiente para poder entrar en el misterio: “Entrar en el misterio de Jesucristo es algo más, es dejarse caer en aquel abismo de misericordia donde no hay palabras: sólo el abrazo del amor. El amor que lo condujo a la muerte por nosotros . Cuando nosotros vamos a confesarnos porque tenemos pecados – ‘sí, debo quitarme los pecados’, decimos; o ‘que Dios me perdone los pecados’ – decimos los pecados al confesor y estamos tranquilos y contentos. Si hacemos así, no hemos entrado en el misterio de Jesucristo. Si yo voy, voy a encontrar a Jesucristo, a entrar en el misterio de Jesucristo, a entrar en aquel abrazo de perdón del que habla Pablo; de aquella gratuidad del perdón. A la pregunta acerca de “¿quién es Jesús para ti?” , se podría responder diciendo: “El Hijo de Dios”; se podría decir todo el Credo , todo el Catecismo , y es verdad, pero se llegaría a un punto en el que  no lograríamos explicar el centro del misterio de Jesucristo , aquel “me amó” y “se entregó a sí mismo por mí”. “Comprender el misterio de Jesucristo no es una cuestión de estudio” – advirtió el Papa – porque “ a Jesucristo sólo se lo entiende por pura gracia ”. De ahí que el Obispo de Roma haya indicado un ejercicio de piedad que ayuda: el Vía Cr ucis, que consiste en caminar con Jesús en el momento en que nos da “el abrazo del perdón y de la paz”. “ Es bello hacer el Vía Crucis . Hacerlo en casa, pensando en los momentos de la Pasión del Señor . También los grandes Santos aconsejaban siempre comenzar la vida espiritual con este encuentro con el misterio de Jesús Crucificado. Santa Teresa aconsejaba a sus monjas: para llegar a la oración de contemplación, la alta oración que ella tenía, comenzar con la meditación de la Pasión del Señor. La Cruz con Cristo . Cristo en la Cruz . Comenzar y pensar. Y así tratar de comprender con el corazón que “me amó a mí y que se entregó por mí”, “se dio a sí mismo a la muerte por mí”. El Papa Bergoglio reafirmó que en la Primera Lectura, San Pablo quiere llevarnos al abismo del misterio de Cristo : “Yo soy un buen cristiano. Voy a Misa los domingos. Hago obras de misericordia. Rezo las oraciones. Educo bien a mis hijos. Esto está muy bien. Pero yo pregunto: “¿Tú haces todo esto, pero has entrado en el misterio de Jesucristo? ¿Aquello que tú no puedes controlar?... Pidamos a San Pablo, un verdadero testigo, uno que ha encontrado a Jesucristo y que se dejó encontrar por Él y que entró en el misterio de Jesucristo: pidámosle a él, a Pablo, que nos dé la gracia de entrar en el misterio de Jesucristo – que nos amó, que se entregó a sí mismo a la muerte por nosotros, que nos ha hecho justos ante Dios, que ha perdonado los pecados a todos, incluso las raíces del pecado – pidámosle entrar en el misterio del Señor”. La invitación conclusiva del Obispo de Roma fue precisamente a mirar al Crucificado , “ icono del mayor misterio de la creación , de todo”: “Cristo crucificado, centro de la historia, centro de mi vida”. (María Fernanda Bernasconi). (from Vatican Radio)...
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Carta del Papa para convocar el mes misionero extraordinario de octubre de 2019

Dg, 22/10/2017 - 4:39pm
El Papa Francisco -  con una Carta al Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Card. Filoni, acogiendo la propuesta de este Dicasterio - convocó un mes misionero extraordinario en octubre de 2019 ,  año en que se cumple el centenario de la promulgación de la Carta apostólica Maximum illud , con la que Benedicto XV quiso dar un nuevo impulso al compromiso misionero de anunciar el Evangelio. Respondiendo a «la perenne invitación de Jesús: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16,15). Cumplir con este mandato del Señor no es algo secundario para la Iglesia; es una «tarea ineludible», como recordó el Concilio Vaticano II» , recuerda el Papa Francisco, que destaca asimismo que convoca este mes misionero extraordinario «con el fin de despertar aún más la conciencia misionera de la missio ad gentes y de retomar con un nuevo impulso la transformación misionera de la vida y de la pastoral». El Obispo de Roma añade que nos podremos disponer para ello, también durante el mes misionero de octubre de 2018 , «para que todos los fieles lleven en su corazón el anuncio del Evangelio y la conversión misionera y evangelizadora de las propias comunidades; para que crezca el amor por la misión, que ‘es una pasión por Jesús, pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo’» La Carta pontificia recuerda que « corría el año 1919 cuando el Papa, tras un tremendo conflicto mundial que él mismo definió como una «matanza inútil», comprendió la necesidad de dar una impronta evangélica a la misión en el mundo , para purificarla de cualquier adherencia colonial y apartarla de aquellas miras nacionalistas y expansionistas que causaron tantos desastres». El Papa Francisco escribe que desea proponer de nuevo la exhortación de San Juan Pablo II «a la Iglesia a un “renovado compromiso misionero”, convencido de que la misión “renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola! La nueva evangelización de los pueblos cristianos hallará inspiración y apoyo en el compromiso por la misión universal”» El Santo Padre encomienda la preparación del evento a la  Congregación para la Evangelización y a las Pontificias Obras Misioneras y fecha su Carta al Card. Filoni, el 22 de octubre de 2017, Domingo XXIX del tiempo ordinario, Memoria de San Juan Pablo II, Jornada Misionera Mundial.  (CdM)   (from Vatican Radio)...
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Mártires, Mes Misionero Extraordinario, San Juan Pablo II, Paz en el mundo, Señor de los Milagros, en los saludos del Papa

Dg, 22/10/2017 - 2:38pm
Después de rezar el Ángelus el Papa Francisco saludó a los romanos y peregrinos de diversas regiones y países que se habían dado cita en la Plaza de San Pedro . El Obispo de Roma mencionó la beatificación en Barcelona de un grupo de mártires pertenecientes a los Claretianos , asesinados por odio a la fe durante la guerra civil española . Que su heroico ejemplo e intercesión apoyen a los cristianos que actualmente sufren discriminaciones y persecuciones, fue el auspicio del Papa, quien recordó también la celebración, en la fecha, de la Jornada Misionera Mundial . “Vivir la alegría de la misión testimoniando el Evangelio en los ambientes en los que cada uno vive y obra”, fue la invitación del Pontífice. El Santo Padre anunció su intención de promover un Mes Misionero Extraordinario en octubre de 2019, para alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia ad gentes . “En el día en el que recordamos la memoria litúrgica de San Juan Pablo II , Papa misionero , confiamos a su intercesión la misión de la Iglesia en el mundo”, puntualizó Francisco. Pensando especialmente en Kenia , “para que sepa enfrentar sus actuales dificultades en un clima de diálogo constructivo”, el Papa rezó por la paz en el mundo . Por último, el Santo Padre saludó a la Hermandad del Señor de los Milagros de Roma que, como cada año al final de octubre, llevan en procesión hasta el Vaticano una copia de la imagen venerada en Lima . Palabras del Papa Francisco al final del Ángelus Queridos hermanos y hermanas, ayer, en Barcelona, han sido beatificados Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y 106 compañeros mártires, pertenecientes a la Congregación religiosa de los Claretianos y asesinados por odio a la fe durante la guerra civil española. Su heroico ejemplo y su intercesión apoyen a los cristianos que también en nuestros días, en diversas partes del mundo, sufren discriminaciones y persecuciones. Hoy se celebra la Jornada Misionera Mundial, con el tema “La misión en el corazón de la Iglesia”. Exhorto a todos a vivir la alegría de la misión testimoniando el Evangelio en los ambientes en los que cada uno vive y obra. Al mismo tiempo, estamos llamados a apoyar con el afecto, la ayuda concreta y la oración a los misioneros que han partido para anunciar a Cristo a aquellos que todavía no lo conocen. Recuerdo también que es mi intención promover un Mes Misionero Extraordinario en octubre de 2019, con el propósito de alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia ad gentes. En el día en el que recordamos la memoria litúrgica de San Juan Pablo II, Papa misionero, confiamos a su intercesión la misión de la Iglesia en el mundo. Les pido unirse a mi oración por la paz en el mundo. En estos días sigo con particular atención a Kenia, que visité en 2015, y por el que rezo para que todo el País sepa enfrentar las actuales dificultades en un clima de diálogo constructivo, teniendo en el corazón la búsqueda del bien común. Y ahora saludo a todos ustedes, peregrinos provenientes de Italia y de varios Países. En particular, a los fieles de Luxemburgo y a aquellos de Ibiza, al Movimiento Familia del Corazón Inmaculado de María del Brasil, a las Hermanas de la Santísima Madre de los Dolores. Saludo y bendigo con afecto a la comunidad peruana de Roma, aquí reunida con la sagrada Imagen del Señor de los Milagros. Saludo a los grupos de fieles de muchas parroquias italianas, y los aliento a continuar con alegría su camino de fe. A todos les deseo un buen domingo. Y por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista! (Traducción del italiano, Raúl Cabrera)    (from Vatican Radio)...
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Ángelus del Papa: Jesús nos recuerda aún hoy que pertenecemos a Dios, sin huir de la realidad

Dg, 22/10/2017 - 2:20pm
El Papa Francisco introdujo el rezo del Ángelus invocando la ayuda de la Virgen María para «vivir siempre en conformidad con la imagen de Dios que llevamos en nosotros, dando también nuestra contribución a la construcción de la ciudad terrena». Con el Evangelio de XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, (Mt 22,15-21) el Santo Padre reflexionó sobre las palabras de Jesús respondiendo a los fariseos, que le habían tendido una trampa: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? «El Maestro responde con calma y aprovecha la pregunta maliciosa para dar una enseñanza importante, elevándose por encima de la polémica y de los bandos opuestos». … Con la imagen de la moneda Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». (cfr 19-21). El Señor declara que pagar el impuesto no es un acto de idolatría, sino un acto debido a la autoridad terrena y al mismo tiempo «da un ‘golpe de ala’ y  recordando la primacía de Dios, pide darle lo que le corresponde en cuanto Señor de la vida del hombre y de la historia» . «Pero ante todo – nos recuerda Jesús – tú perteneces a Dios. Es Él el que te ha dado todo lo que eres y tienes. Y por lo tanto, nuestra vida, día tras día, podemos y debemos vivirla en el re-conocimiento de esta nuestra pertenencia fundamental y en el re-conocimiento del corazón hacia nuestro Padre, que crea a cada uno de nosotros singularmente, irrepetible, pero siempre según la imagen de su Hijo amado, Jesús. Es un misterio estupendo». «El cristiano está llamado a comprometerse concretamente en las realidades humanas y sociales sin contraponer a ‘Dios’ y a ‘César’, sino iluminando las realidades terrenas con la luz que viene de Dios» , hizo hincapié el Santo Padre, destacando que «la consagración prioritaria a Dios y la esperanza en Él no conllevan una fuga de la realidad, sino aún más un restituir operosamente a Dios lo que le pertenece. Es por ello que el creyente mira a la realidad futura, la de Dios, para vivir la vida terrena en plenitud y responder con valentía a sus desafíos». Voz y texto completo de las palabras del Papa antes del rezo del Ángelus: «El Evangelio de este domingo (Mt 22,15-21) nos presenta un nuevo careo entre Jesús y sus opositores. El tema afrontado es el del impuesto a César: una cuestión espinosa sobre lo lícito o no de pagar el impuesto al emperador de Roma, al cual  estaba sometida Palestina en el tiempo de Jesús. Las posiciones eran distintas. Por lo tanto, la pregunta dirigida por los fariseos: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? (v17) es una trampa para el Maestro. En efecto, se le iba a acusar, según cómo respondiera, si estaba a favor o en contra de Roma. Pero Jesús, también en este caso, responde con calma y aprovecha la pregunta maliciosa para dar una enseñanza importante, elevándose por encima de la polémica y de los bandos opuestos. Les dice a los fariseos: «Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto». Ellos le presentan un denario y Jesús, observando la moneda, pregunta: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César». Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». (cfr 19-21). Por una parte, instando a restituir al emperador lo que le pertenece, Jesús declara que pagar el impuesto no es un acto de idolatría, sino un acto debido a la autoridad terrena; por otra – y aquí Jesús da un ‘golpe de ala’ - recordando la primacía de Dios, pide darle lo que le corresponde en cuanto Señor de la vida del hombre y de la historia. La referencia a la imagen de César, grabada en la moneda dice que es justo sentirse  ciudadanos de pleno derecho del Estado; pero simbólicamente hace pensar en la otra imagen que está grabada en cada hombre: la imagen de Dios. Él es el Señor de todo y nosotros, que hemos sido creados ‘a su imagen’ le pertenecemos ante todo a Él. Jesús extrae, de la pregunta planteada por los fariseos, un interrogativo más radical y vital para cada uno de nosotros, un interrogativo que podemos plantearnos: ¿a quién pertenezco? ¿A la familia, a la ciudad, a los amigos, a la escuela, al trabajo, a la política, al Estado? Sí, es cierto. Pero ante todo – nos recuerda Jesús – tú perteneces a Dios. Ésta es la pertenencia fundamental. Es Él el que te ha dado todo lo que eres y tienes. Y por lo tanto, nuestra vida, día tras día, podemos y debemos vivirla en el re-conocimiento de esta nuestra pertenencia fundamental y en el re-conocimiento del corazón hacia nuestro Padre, que crea a cada uno de nosotros singularmente, irrepetible, pero siempre según la imagen de su Hijo amado, Jesús. Es un misterio estupendo. El cristiano está llamado a comprometerse concretamente en las realidades humanas y sociales sin contraponer a ‘Dios’ y a ‘César’: contraponer a Dios y al César sería una actitud fundamentalista. El cristiano está llamado a comprometerse concretamente en las realidades terrenas, pero iluminando las realidades terrenas con la luz que viene de Dios. La consagración prioritaria a Dios y la esperanza en Él no conllevan una fuga de la realidad, sino aún más un restituir operosamente a Dios lo que le pertenece. Es por ello que el creyente mira a la realidad futura, la de Dios, para vivir la vida terrena en plenitud y responder con valentía a sus desafíos. Que la Virgen María nos ayude a vivir siempre en conformidad con la imagen de Dios que llevamos en nosotros, dando también nuestra contribución a la construcción de la ciudad terrena» (Traducción del italiano: Cecilia de Malak) (from Vatican Radio)...
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Papa: la gratuidad de la salvación abre la puerta a los demás

Dj, 19/10/2017 - 4:50pm
(RV).-  Que el Señor nos ayude a recordar la “gratuidad” de la salvación, la cercanía de Dios y lo concreto de las obras de misericordia que quiere de nosotros, independientemente de que sean “materiales o espirituales”. De este modo llegaremos a ser personas que ayudan a “abrir la puerta”, a nosotros mismos y a los demás. Lo pidió el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el tercer jueves de octubre. Inspirándose en el pasaje del Evangelio de San Lucas, propuesto por la liturgia del día, que refiere que los escribas y los fariseos se consideraban justos y a quienes Jesús les demuestra que sólo Dios es justo, el Santo Padre  explicó el motivo por el cual los Doctores de la Ley se habían “llevado el conocimiento”, con la “consecuencia” de “no entrar en el Reino y, ni siquiera, dejar enterar a los demás”. “Este llevarse la capacidad de comprender la revelación de Dios, de entender el corazón de Dios, de comprender la salvación de Dios – y la clave del conocimiento – podemos decir que es un grave olvido. Se olvida la gratuidad de la salvación; se olvida la cercanía de Dios y se olvida la misericordia de Dios. Y los que olvidan la gratuidad de la salvación, la cercanía de Dios y la misericordia de Dios, se han llevado la clave del conocimiento”. De manera que – como dijo el Papa – la gratuidad ha sido “olvidada”. Es “la iniciativa de Dios” – añadió Francisco – la que nos salva. Y, en cambio, se ponen “de parte de la Ley”. La salvación –  reafirmó – “está allí, para ellos”, llegando de este modo “a un montón de prescripciones” que, de hecho, se convierten en la salvación. Pero así “no reciben la fuerza de la justicia de Dios”. La Ley, en cambio, es siempre “una respuesta al amor gratuito de Dios”, que tomó “la iniciativa” de salvarnos. Y “cuando se olvida la gratuidad de la salvación, se cae, se pierde la clave de la inteligencia de la historia de la salvación”, perdiendo “el sentido de la cercanía de Dios”. “Para ellos Dios es el que hizo la Ley. Y éste no es el Dios de la revelación. El Dios de la revelación es Dios, que ha comenzado a caminar con nosotros desde Abraham hasta Jesucristo, el Dios que camina con su pueblo. Y cuando se pierde esta relación cercana con el Señor, se cae en esta mentalidad obtusa que cree en la autosuficiencia de la salvación con el complimiento de la Ley. La cercanía de Dios”. En efecto, cuando falta la cercanía de Dios, cuando falta la oración – evidenció el Papa – “no se puede enseñar la Doctrina” y ni siquiera “hacer teología”, y menos aún “teología moral”. Francisco reafirmó que la teología “se hace de rodillas, siempre cerca de Dios”. Y dijo que la cercanía del Señor llega “al punto más alto en Jesucristo crucificado”, habiendo sido nosotros “justificados” por la sangre de Cristo, como dice San Pablo. Por esta razón – explicó el Pontífice – con las obras de misericordia se va a tocar la carne de Cristo, “tocar a Cristo que sufre en una persona, tanto corporal como espiritualmente”. Y además, advirtió que cuando se pierde la clave del conocimiento, se llega también “a la corrupción”. Por último el Papa aludió a la “responsabilidad” de los pastores, hoy, en la Iglesia. Cuando pierden o se llevan “la clave de la inteligencia” – dijo – y nos cierran la puerta “a nosotros y a los demás”. “En mi país escuché muchas veces de párrocos que no bautizaban a los hijos de las madres solteras, porque no habían nacido dentro del matrimonio canónico. Cerraban la puerta, escandalizaban al pueblo de Dios, ¿por qué? Porque el corazón de estos párrocos habían perdido la clave del conocimiento. Sin ir tan lejos en el tiempo y en el espacio, hace tres meses, en un país, en una ciudad, una mamá quería bautizar al hijo recién nacido, pero ella estaba casada civilmente con un divorciado. El párroco dijo: ‘Sí, sí. Bautizo al niño, pero tu marido está divorciado. Que se quede afuera, no puede estar presente en la ceremonia’. Esto sucede hoy. Los fariseos, los Doctores de la Ley, no son cosas de aquellos tiempos. También hoy hay tantas de éstas. Por esto es necesario rezar por nuestros pastores. Rezar, para que no perdamos la clave del conocimiento y no cerremos la puerta a nosotros y a la gente que quiere entrar”. (María Fernanda Bernasconi) (from Vatican Radio)...
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Libres de la fascinación del dinero, edifiquen una sociedad más justa y humana, el Papa a la Institución de los Cartujos

Dj, 19/10/2017 - 4:09pm
“Formarse y transformarse en promotores y defensores de un crecimiento en la equidad , en artesanos de una administración justa y adecuada de nuestra casa común”: fue esta la invitación que dirigió el Papa Francisco este 19 de octubre, a los estudiantes de la “ Institución de los Cartujos ”, la escuela católica francesa de Lyon, presentes en Roma en ocasión de una estadía cultural y espiritual, a quienes recibió en audiencia en la Sala Clementina en el Vaticano. Con un breve y rico discurso, el Papa habló a los 80 estudiantes que se preparan para entrar en escuelas comerciales, con miras a desarrollar una profesión en el mundo financiero, indicándoles como ‘esencial’ que desde ahora y en la vida profesional futura, aprendan a “permanecer libres de la fascinación del dinero” y a tener la fuerza y el coraje de “no obedecer ciegamente a la mano invisible del mercado”. Citando la estadía de los estudiantes en Roma como ocasión para sumergirse en la historia, que gracias al ingenio de hombres y a sus esperanzas, marcaron fuertemente el surgimiento de las naciones europeas, Francisco los instó a dejar también ellos su huella en la historia: ¡Ustedes tienen la capacidad de decidir por su futuro! les aseguró. Por esto, los exhortó a volverse “responsables de este mundo y de la vida de cada hombre. No olviden jamás – agregó  – que cada injusticia contra un pobre es una herida abierta y disminuye la misma dignidad ”. A pesar de que el mundo se espera de ustedes que apunten al éxito, les dijo después el Papa, “dense los medios y el tiempo para recorrer los caminos de la fraternidad”, para construir puentes entre los hombres”, “para agregar la propia piedra a la edificación de una sociedad más justa y más humana”. Y en esta perspectiva, los alentó a trabajar por el bien, para transformarse humildemente en germen de un mundo nuevo”. (MCM-RV) (from Vatican Radio)...
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El Papa al Consejo Metodista Mundial: “En Cristo, caminemos al reencuentro en la fracción del Pan”

Dj, 19/10/2017 - 2:37pm
“La bendición de estos últimos cincuenta años reside en la gracia que hemos descubierto los unos de los otros y que ha enriquecido a ambas comunidades. La tarea no ha terminado y estamos llamados, mientras continuamos caminando juntos, a mirar adelante”, lo dijo el Papa Francisco a una Delegación del Consejo Metodista Mundial, a quienes recibió en audiencia, la mañana del jueves 19 de octubre, con ocasión del 50° Aniversario del inicio del diálogo teológico metodista-católico. 50° Años caminando juntos En su discurso, el Santo Padre citando el libro del Levítico (25,10), resaltó la importancia de estos cincuenta años de diálogo teológico entre metodistas y católicos. “Estamos agradecidos a Dios – afirmó el Pontífice – porque en cierto sentido, podemos proclamar de haber sido liberados de la esclavitud de la extrañez y de la sospecha recíproca…  Gracias a estos cincuenta años de diálogo paciente y fraterno – subrayó el Papa – podemos verdaderamente decirnos los unos a los otros, con las palabras del apóstol Pablo: «ya no somos más extranjeros» (Ef 2,19); no en el corazón, ni mucho menos en la pertenencia al Señor, sino en virtud del único Bautismo, que nos ha constituido en una fraternidad real. Si, somos y nos sentimos familiares de Dios”. Conscientes del diálogo Recordando el Decreto sobre el Ecumenismo, Unitatis redintegratio, del Concilio Vaticano II, el Obispo de Roma señaló que, este documento nos exhorta aún hoy, a seguir profundizando en el conocimiento mutuo entre los cristianos de las diversas confesiones, con amor a la verdad, con caridad y con humildad. “El diálogo verdadero anima continuamente a encontrarnos con humildad y sinceridad – precisó el Pontífice – deseosos de aprender los unos de los otros, sin irenismos y sin fingimientos. Somos hermanos que, después de una larga separación – agregó el Papa – estamos felices de reencontrarnos y redescubrirnos mutuamente, de caminar juntos, abriendo con generosidad el corazón al otro. Así prosigamos, sabiendo que este camino está bendecido por el Señor: por Él ha iniciado y a Él se dirige”. La fuerza del testimonio de santidad Evocando el tema de la santidad, tratado en el reciente documento de la Comisión, el Papa Francisco señaló el testimonio de John Wesley quien con su vida y su ejemplo ayudaba a muchos en el estudio de la Sagrada Escritura y la oración, aprendiendo así a conocer a Jesucristo. “Cuando entrevemos signos de vida santa en los demás, cuando reconocemos la acción del Espíritu Santo en las otras confesiones cristianas – subrayó el Santo Padre – no podemos que alegrarnos. Es bello ver como el Señor siembra largamente sus dones, es bello ver a hermanos y hermanas que abrazan en Jesús nuestra misma razón de vida. No sólo: los ‘otros familiares de Dios’ pueden ayudarnos a acercarnos todavía más al Señor y estimularnos a ofrecer un testimonio más fiel al Evangelio. Agradezcamos entonces al Padre también por cuanto nos ha concedido bien antes de los últimos cincuenta años, en los siglos pasados y en todo el mundo, en las respectivas comunidades. Dejémonos fortalecer recíprocamente por el testimonio de la fe”. Católicos y Metodistas, llamados a la santidad En esto cincuenta años de diálogo, aseveró el Papa, la invitación anunciada en el Libro del Levítico, sobre “la proclamación de la liberación en la tierra para todos sus habitantes”, resuena hoy, particularmente actual, sobre todo cuando la fe se hace tangible en el amor, en el servicio a los pobres y marginados. “Forma parte de la misma llamada a la santidad que, siendo llamada a la vida de comunión con Dios – afirmó el Papa – es necesariamente llamada a la comunión con los demás. Cuando, Católicos y Metodistas, acompañamos y ayudamos juntos a los débiles y marginados – a aquellos que, a pesar de vivir en nuestras sociedades, se sienten alejados, extranjeros, extraños – respondemos a la invitación del Señor”. La santidad nos conduce a una comunión mayor Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco afirmó que, mirando hacia el futuro tenemos una certeza: que no podemos crecer en la santidad, sin crecer en una comunión mayor. “Este es el camino que se abre con la nueva fase del diálogo – preciso el Pontífice – que está por iniciar sobre el tema de la reconciliación. No podemos hablar de oración y caridad si, juntos, no oramos y no nos empeñamos por la reconciliación o por la plena comunión entre nosotros. Que su trabajo por la reconciliación sea un don – alentó el Papa – y no sólo para nuestras comunidades, sino para el mundo: sea de estímulo para todos los cristianos a ser en todas partes ministros de reconciliación”. (Renato Martinez – Radio Vaticano) (from Vatican Radio)...
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