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Dpto. de Cine. Comisión Episcopal de Medios de Comunicación
Actualitzat: fa 1 hora 29 segons

El muñeco de nieve

Dm, 17/10/2017 - 1:08pm

El muñeco de nieve 

Público adecuado: adultos

Llega a nuestras pantallas la nueva película del interesante director Tomas Alfredson, autor de una obra maestra del terror moderno (Déjame entrar) y más recientemente, de una excelente muestra de cine de espionaje (El topo). En esta ocasión se adentra en el thriller puro, adaptando el best seller de Jo Nesbo, aunque el resultado queda por debajo de sus mejores obras.

El detective Harry Hole investiga la desaparición de una mujer, y pronto descubre la conexión con antiguos asesinatos, lo que le lleva a sospechar de la reaparición de un asesino en serie.

Hay ciertos rasgos autorales que se perciben en la presentación visual de El muñeco de nieve: esos paisajes helados que parecen retratar un cierto grado de deshumanización, el entorno como ilustración del interior de los personajes. También una cierta economía expresiva tanto en la dirección de actores como en la puesta en escena. Sin embargo, todos esos elementos, que funcionaban a favor de obra en Déjame entrar o El topo, parecen no terminar de cuajar en el caso de este thriller carente de ritmo y emoción. No ayuda el hecho de que la historia no deja de estar algo trillada, con todo su repertorio de clichés de asesinos en serie y detectives atormentados. 22 años después de Seven, ya hemos visto demasiadas variaciones de los mismos recursos.

Los giros, y en especial el desenlace, resultan insatisfactorios porque la narración no prepara el camino para el espectador. En realidad, a Alfredson parecen interesarle más las connotaciones filosóficas de la historia que el funcionamiento narrativo en sí (lo cual es un error porque una cosa es vehículo de la otra). El director escandinavo reflexiona sobre el concepto calvinista del pecado y la culpa, partiendo de un pesimismo vital que sólo puede llevar a profundos abismos de desesperación (no es casualidad que el apellido del personaje principal, Hole, signifique “agujero”). Sin un andamiaje sólido en forma de trama, la película acaba asfixiando al espectador más que incitándole a la reflexión.

Federico Alba

 

Ficha técnica:

(The Snowman, EE.UU./Suecia, 2017)

Director: Tomas Alfredson.

Intérpretes: Michael Fassbender, Rebecca Ferguson, Val Kilmer, Chloë Sevigny, J.K. Simmons.

Duración: 119 minutos.

Género: Thriller.

 

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Red de libertad

Dm, 17/10/2017 - 12:33pm

Red de libertad 

Público recomendado. jóvenes

El cineasta Pablo Moreno (Un Dios Prohibido, Poveda, Luz de Soledad), que ha hecho de Ciudad Rodrigo una ciudad de cine, ha vuelto a ponerse tras las cámaras para recrear la historia real de una santa. En este caso no se trata de santa de altar, reconocida como tal por la Iglesia, ni tampoco de un personaje español, como en las anteriores ocasiones. La protagonista es Helena Studler (1891-1944), una religiosa francesa Hija de la Caridad, que en la Segunda Guerra Mundial trabajó para mejorar las condiciones de vida de los presos de guerra en la ciudad de Metz y alrededores, llegando incluso a salvar a más de dos mil de ellos.

La gran actriz española Assumpta Serna da vida con mucha potencia interpretativa a esta religiosa, y tan pronto es capaz de transmitir a raudales la alegría de vivir, como su enfado y angustia ante la injusticia. La actriz encarna con mucha frescura y autenticidad a Helena Studler, que fue capaz de enfrentarse a los nazis únicamente por la fuerza de su fe y de su entrega a los más necesitados. No sólo expuso su vida, sino que dejó de lado su precaria salud para dedicarse por entero a las víctimas de la guerra. A pesar del indiscutible protagonismo del personaje de sor Helena en el film , esta está acompañada de un reparto coral, en el destaca la superiora Sor Luisa, interpretada por Luisa Gavasa (premio Goya por La Novia), o el colaborador “Caja de clavos” (Roberto Chapu), entre otros muchos.

Una vez más Pablo Moreno vuelve a demostrar lo que es capaz de hacer con presupuestos muy ajustados para películas de época. En este caso, tratándose de una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial, y dado el nivel de producción al que estamos acostumbrados los espectadores para ese tipo de películas, puede surgir con facilidad la tentación de la injusta comparación. Por poner un ejemplo clarificador, La casa de la esperanza (Niki Caro, 2017) que tocaba un tema parecido y cuya historia precisaba un entorno de producción similar, costó 20 millones de dólares, mientras que la producción de Red de libertad no ha podido superar el medio millón. Y aunque eso se pueda notar principalmente en un diseño de producción mucho más limitado y austero, no le impide al director contar lo que quiere contar. Habrá menos adornos y efectos especiales, pero no menos verdad.

Red de libertad conecta de forma muy natural con los acentos que señala el Papa Francisco. El partido de Sor Helena es el partido de los que sufren, de los que se han quedado en los márgenes de la historia, independientemente de sus nacionalidades, ideas políticas o convicciones religiosas. En este sentido, más allá de la peripecia argumental, Red de libertad es una película muy actual, pues señala la vocación de los cristianos en un mundo que deja innumerables “daños humanos colaterales”. El guion subraya la falta de conciencia heroica de la protagonista: ella hace lo que tiene que hacer, lo que “no” tiene más remedio que hacer. Un hermoso testimonio para un mundo que tanto valora poner medallas..

 

Juan Orellana

Categories: Notícies d'Esglèsia

Creative Control

Dm, 17/10/2017 - 12:27pm

Creative Control 

Público apropiado: Adultos

Brooklyn, en un futuro no muy lejano. David, un ejecutivo de publicidad obsesionado con la más moderna tecnología, trabaja en la campaña para lanzar unas revolucionarias gafas de realidad aumentada que permiten ver el entorno, grabarlo o modificarlo, de tal modo que lo virtual y lo real se funden en una nueva realidad, virtual sí, pero con forma de lo real. David piensa que ese objeto impactante puede ser el instrumento para una nueva forma de arte, por lo que, para promocionarlo, recurre a Reggie Watts, artista reconocido por su imaginación creativa. El joven ejecutivo usa también las gafas para experimentar personalmente sus posibilidades y pronto empieza a deslizarse sin freno ni control por los sugerentes y atrayentes meandros de la tecnología, hasta convertirse en un adicto a las relaciones virtuales, que ejercen sobre él un efecto placebo para sus angustias, pero no consiguen dominarlas.

Benjamin Dickinson -director, guionista e intérprete principal de esta cinta – nos ofrece un film en blanco y negro, que se combina con el color cuando el avatar de David toma cuerpo, ilustrado con pasajes de música clásica –Mozart, Vivaldi, Bach…-, con imágenes bellísimas de una Nueva York inquietante, con sus edificios acristalados, en un mundo sin intimidad. Pero esa fría transparencia no significa mayor cercanía entre las personas. No hay ningún atisbo de ternura entre personas que se comprenden y se aman. Las relaciones son a través de pantallas, porque cada uno se ha convertido en una suerte de realidad técnica autosuciente.

Si bien el argumento de las gafas de realidad aumentada es un supuesto en cierto modo futurista (algo de eso existe ya), la problemática que conlleva, o, incluso, que sirve de caldo de cultivo a los efectos de las nuevas tecnológicas, es ancestral: la angustia del hombre que se curva sobre sí mismo en busca de sensaciones y acaba siendo incapaz de establecer una relación humana mínimamente cálida y valiosa. El mismo David explica que desde que vive con su novia, paradójicamente, es como si la conociera menos, de hecho, se ha convertido en una extraña para él. Efectivamente estar cerca de una persona no implica que se cree un verdadero encuentro entre ambos, pero, en esas circunstancias de vecindad física el aislamiento de cada uno aparece como más absurdo y la soledad más lacerante. David no es sólo un ejecutivo estresado por el trabajo, sino que vive envuelto en una constante ansiedad provocada por el sinsentido de su vida. Para anestesiar el vértigo de asomarse a su vacío interior, consume drogas de efecto instantáneo, abusa del alcohol y acaba buscando desahogar sus fantasías sexuales en la seguridad de una imagen virtual. Pero todo es pura ficción, y el hombre que no establece vínculos sólidos se aboca irremisiblemente a su destrucción personal. En la película aparecen constantemente grupos de personas interactuando, pero cada uno permanece envuelto en su cápsula, urgido por permanentes e inútiles apelaciones que le llevan a permanecer en ese nivel de hiperactividad y profunda soledad. En una escena sobrecogedora, el angustiado David intenta atender a los mensajes y vídeos que se superponen sin parar, creando una confusión cada vez más densa y agresiva, que consigue dejar sin aliento al espectador.

El film es como el aciago negativo del gran ausente de la historia, el hombre fiel a sí mismo, a su propia naturaleza de ser-en-relación abierto a la trascendencia. Es decir, la película no plantea preguntas antropológicas ni filosóficas, sólo muestra un escenario posible en un futuro cercano y al espectador le corresponde reformular la situación de ese pretendido «mundo feliz», que, finalmente resulta ser castrante porque no tiene más recorrido que una huida a base de drogas y fantasías morbosas que conduce al absurdo y al tedio.

Mª Ángeles Almacellas

 

Ficha técnica:

Creative Control (EE.UU., 2015)

Duración: 97 min.

Género: Ciencia ficción – Drama

Dirección: Benjamin Dickinson

Intérpretes: Benjamin Dickinson, Nora Zehetner, Dan Gill, Alexia Rasmussen, Reggie Watts, Gavin McInnes, Paul Manza, Jay Eisenberg, Himanshu Suri, Meredith Hagner

Guión: Benjamin Dickinson, Micah Bloomberg

Música: Drazen Bosnjak

Fotografía: Adam Newport-Berra

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Mal genio

Dm, 17/10/2017 - 10:19am

Mal genio 

Público recomendado: adultos

Cómo no pecar de cierto olor a pedante cuando se habla de una película sobre Jean-Luc Godard. Para aquellos que no estén familiarizados con este nombre, Godard es posiblemente uno de los miembros más influyentes (y no el que más, por supuesto) de Nouvelle Vague, un movimiento de cine contracultural francés que se movía en dirección opuesta al cine convencional. Saltos de eje, narración no-lineal, la importante labor del montador, y la sensación de una total libertad expresiva son algunas de las características de este cine. Godard destaca en esta vanguardia por películas como Al final de la escapada, Vivir su vida, Los carabineros o Banda aparte, pero también sobresalió por su peculiar personalidad: acido, crítico, maoísta (como la mayoría de aquellos que pertenecían a este movimiento), de carácter difícil, explosionable, etc. En esta película, dirigida y escrita por el ganador del Oscar Michel Hazanavicius, aborda a esta personalidad con cierto aire socarrón, cómico y muy refrescante.

La temática central de la película se centra en la relación de Godard con Anne Wiazemsky, una joven de 17 años con la que más tarde se casaría; sin embargo, esto no es muy bien visto por ojos exteriores. Sencillamente hilarante, con cierto contenido histórico, y reflexiones existenciales del protagonista, Mal genio se erige como una comedia al más puro estilo Un tipo serio de los hermanos Coen: un humor insípido, simple, efectivo, incluso negro.  Hazanavicius, venía convaleciente de sus dos últimos descalabros: la ambiciosa y fallida The Search; y la deplorable Los infieles. Con esta película vuelve a levantar cabeza, ofreciendo una narración llena de guiños, sobría y clásica; un cuidado aspecto visual; y un acercamiento sencillo hacia una de las figuras clave en el cine europeo, para aquellas que personas que desconocen la autoría de Godard.

En resumen, una película que solo podría renegar de verla ante el desconocimiento de la figura del director. Sin embargo, el ingenio de Hazanavicius consigue sacar a flote una película que hubiera sido carne de “gafapastas”. Cómica y dramática, con reflexiones muy interesantes sobre “el arte de hacer arte”, y el objetivo mismo que tiene el ser humano en la vida.

David Fermín Aparicio

 

Ficha técnica:

Título: Le redoutable

Director: Michel Hazanavicius

Año: 2017

País: Francia

Categories: Notícies d'Esglèsia

Annabelle: Creation

Dm, 17/10/2017 - 9:47am

Annabelle: Creation  

Público recomendado: Adultos

Empecemos por el principio. Annabelle: Creation da mucho miedo. Enhorabuena, los amantes del género nos podemos dar por satisfechos. Sobre todo si tenemos en cuenta lo mala que fue su predecesora. Con Annabelle ha ocurrido algo  como con Ouija (2014) y Ouija: El origen del mal (2016), que la segunda es mucho mejor que la primera.

Como es bien sabido, Annabelle: Creation es la precuela de Annabelle que a su vez era un spin-off de Expediente Warren. El centro neurálgico de todo esto se encuentra en el director de origen australiano pero de ascendencia malaya, James Wan. El realizador, que debe tener una mente ciertamente retorcida, es el padre y creador de Saw, aunque sus mejores películas vendrían después cuando rodó Silencio desde el mal, Insidious o Expediente Warren. Fue esta última la que armó el belén. Con un modesto presupuesto de poco más de 20 millones de dólares el film recaudó más de trescientos millones en todo el mundo y además la crítica se rindió a sus pies.

Warner, a la que no todos sus negocios le salen bien (ahí están las últimas películas de Batman y Superman) vio en Expediente Warren una forma fácil y barata de hacer dinero. Era cuestión de estirar a los personajes y las situaciones, la muñeca de Expediente Warren, una secuela de la propia Expediente Warren, la monja de de Expediente Warren. El caso Enfield, etc, etc…

Sin embargo, hasta el momento al menos, todo lo que había surgido de este “universo Warren” habían sido decepciones en mayor o menor medida. El caso Enfield, aunque dirigida por Wan, está a años luz de la cinta original y Annabelle resultó ser una película realmente mala. Tal vez, algo tuvo que ver que aquel film viniera firmado por John R. Leonetti, esbirro acreditado como director de fotografía en las películas de Wan (entre otras muchas).

Sin embargo, en Annabelle 2 las cosas han cambiado sensiblemente y de un iluminador hemos pasado a un narrador. Puede que David F. Sandberg no sea el mejor director del mundo, tampoco ha gozado de demasiadas oportunidades de momento, pero su ópera prima, Nunca apagues la luz supuso un entretenimiento de género como mínimo estimulante.

De este modo, Annabelle: Creation funciona de maravilla como película de terror aunque, se pongan como se pongan sus defensores, le sobran de quince a veinte minutos para quedarse en una pequeña perla verdaderamente ejemplar.

La historia de cómo surge la maldad de la muñeca Annabelle está bien planteada y también resuelta, aunque se dilate demasiado en su tramo final. Atención al guiño a La monja, cuyo estreno está previsto para el año que viene y sobre todo, a la verdadera muñeca Anabel, que aparece hacia el final de la cinta y que resulta mucho menos inquietante que la protagonista de trapo y porcelana del film que nos ocupa.

Por lo demás Annabelle: Creation funciona además de suponer una nueva aproximación a ese limbo entre la vida terrena y lo divino, un espacio intermedio en el que Dios no parece tener que decir demasiado y que Wan y sus acólitos visitan con frecuencia. Donde la nada habita ahí se pueden colar los demonios sobre todo si unos los invoca. Esa parecer ser la lección de Annabelle: Creation.

Ramón Monedero

 

Ficha técnica:

(Estados Unidos, 2017)

Dirección: David F. Sandberg

Interpretación: Anthony LaPaglia (Samuel Mullins), Samara Lee (Bee), Miranda Otto (Esther Mullins), Brad Greenquist (Victor Palmeri), Lulu Wilson (Linda), Talitha Bateman (Janice) y Stephanie Sigman (Hermana Charlotte).

Duración: 109 min.

Distribuidora: Warner Bros.

Género: Terror

Categories: Notícies d'Esglèsia

Una mujer fantástica

Dll, 16/10/2017 - 2:07pm

Una mujer fantástica 

Público apropiado: Adultos

Marina Vidal es una chica de unos 30 años o algo menos, que lleva una vida completamente convencional, trabaja como camarera en un restaurante, canta en una sala de fiestas y aspira a convertirse en cantante lírica. Está ligada sentimentalmente a Orlando Onetti, dueño de una industria textil, con el que vive una relación sólida a pesar de la diferencia de edad y de clases sociales. Acaba de mudarse al apartamento de Orlando y todo apunta a que sus vínculos de amor y ternura son totalmente sinceros. Para Orlando, Marina es una mujer como cualquier otra y sueña con hacerla feliz. No se cuestiona si a quien ama es hombre, mujer o transexual, y esa actitud honesta de normalidad crea un muro de protección que impide que nadie pueda herir a Marina. Orlando no plantea una defensa intelectual o ideológica de la realidad personal de Marina ni de la relación de ambos. El amor mutuo, sincero y generoso, es prueba suficiente de la normalidad de su vida.

Pero una noche Orlando se siente mal. Marina lo lleva inmediatamente al hospital, donde muere unas horas después. El refugio protector de Marina desaparece con él, y en adelante tendrá que defenderse sola de los depredadores que se lanzan sobre ella. La película, que había empezado como una amable historia de pareja enamorada, se convierte ahora en un drama con una fuerte dosis de intriga. ¿Se llama Marina o Daniel? ¿Es él o ella? La policía llega a considerarla sospechosa de asesinato; la inspectora de costumbres y protección social la somete a una revisión médica humillante; los médicos están desconcertados y hablan con disimulo. Pero lo más grave es el trato agresivo que recibe por parte de la familia de Orlando. La tratan despectivamente, cuando no agresivamente, como a una prostituta a la que hay que echar rápidamente del piso donde vivía con él y, sobre todo, hay que impedir que se acerque al funeral ni al tanatorio. Todos esos sucesos nos llevan al núcleo mismo del tema de la película: la situación de una persona que reclama su derecho a ser tratada y respetada como ser humano y no como un monstruo aberrante de vicio y degeneración.

La factura de la película es correcta y la simbología muy acertada. Todo el vendaval de la incomprensión y el rechazo consiguen dejar los pies de Marina fijos en el suelo, sin capacidad de avanzar, pero ella no rebla y su cuerpo y cabeza siguen hacia adelante plantando cara a la violencia. La escena final, en la que ha conseguido sobrevolar la mediocridad y elevarse al nivel de la belleza, es bellísima. Son también conmovedores los momentos oníricos, que brotan del dolor y la añoranza.

El elenco hace un buen trabajo, pero hay que destacar la interpretación estelar de Daniela Vega, ella misma transexual en la vida real. Da vida a un personaje contenido y delicado, que rezuma dignidad y consigue que el espectador tome partido por él frente a todos los demás. Sebastián Lelio hace de Marina una causa, el símbolo de la injusticia y la crueldad que provoca la ignorancia, el temor y el rechazo ante lo desconocido. La historia de ese ser humano sufriente sería el espejo en el que todos deberíamos mirarnos y juzgarnos.

Sin duda es una cuestión que da que pensar, porque un hombre, en cualquier circunstancia, es siempre un ser humano con dignidad inalienable. Lo cual no significa aceptar como «normal» cualquier juego frívolo con la naturaleza. Marina Vidal, fuerte frente a los ataques, inspira todas las simpatías del espectador, sin embargo el planteamiento de la película es maniqueísta: el transexual es el «bueno», la sociedad en general es el «malo». La familia de Orlando Onetti resulta de gran crueldad -estremecedora le escena en el coche, los tres varones contra Marina-, pero no es justo aplicar esa falta de la más mínima consideración con la persona a la familia en general. Después de unas frases muy duras en el funeral aparece el nombre de la parroquia en la que se está celebrando, Sagrada Familia. Es una propaganda más manipuladora que abierta sobre la idea de que cualquier tipo de unión constituye familia, y que, ¡oh, casualidad!, la menos buena es la de hombre, mujer e hijos. La ideología que la película pretende imponer es muy discutible y su forma de elevar lo concreto al plano de lo general es claramente manipuladora.

Mª Ángeles Almacellas

 

Una mujer fantástica (Alemania, Chile, EE.UU., España, 2017)

Duración: 104 min.

Género: Drama

Dirección: Sebastián Lelio

Intérpretes: Daniela Vega, Francisco Reyes, Luis Gnecco, Aline Küppenheim, Amparo Noguera

Guión: Sebastián Lelio, Gonzalo Maza

Música: Matthew Herbert

Fotografía: Benjamín Echazarreta

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

La piel fría

Dll, 16/10/2017 - 1:29pm

La piel fría 

Público recomendado: adultos

El miedo a lo desconocido y a lo distinto coloniza nuestras entrañas y nos lleva a defendernos, muchas veces, a sangre y fuego. Metáfora de esto, con cierto trasfondo étnico y ecologista en el fondo y en la forma, es lo que nos propone el director de cine francés Xavier Gens (Hitman, The Divide…) en La piel fría, adaptación cinematográfica del libro del mismo título de Albert Sánchez Piñol.

Un irlandés (David Oakes: Los Borgia) se desplaza a una isla pérdida en barco para medir los vientos y otras magnitudes físicas de la zona. En el lugar vive en el faro un asilvestrado habitante (Ray Stevens: Divergente), que desecha la compañía. Cuando anochece, el irlandés se dispone a descansar cuando unos ruidos inhumanos asaltan su cabaña, acompañados de golpes y de intentos de entrar por la fuerza en ella.

Con el día, este decide irse a vivir con el intempestivo farero, que le acepta si el primero comparte con él su güisqui y otras vituallas, al tiempo que le desvela el significado de las extrañas criaturas que le atacaron. Pronto comprobará que cada noche estas (“carasapo”, las llama el farero) salen del mar a cientos y atacan el faro.

Con un sobresaliente uso del maquillaje, la actriz Aura Garrido (Stockholm, El Ministerio del tiempo…) se sometió durante el rodaje a ocho horas diarias para adquirir la fisonomía de una de estas criaturas erectas, en ocasiones, y en otras a cuatro extremidades para deambular por la isla. El farero la sometía a su antojo y la maltrataba.

La fotografía del Daniel Aranyo es impactante para reflejar los recovecos de la isla y la grandiosidad del mar que abate la plataforma rocosa, confiriendo al lugar la soledad que demanda la historia. Acompaña también a la historia, la banda sonora de los DJs Javier Reina y Albert Rousseau. Los efectos 3D de los ataques de los especímenes están muy conseguidos y la dirección de Xavier Gens saca partido a los actores, así como al resto de elementos que intervienen en el filme, dosificándolos durante el metraje.

En el papel del irlandés, Gens y los guionistas cristalizan la versión literaria de La piel fría para proponer la conveniencia de vencer los miedos ante lo desconocido. Será aquel quien se acerque pacientemente a la criatura esclava del farero para dispensarla detalles de apertura y afecto.

Esto aptitud de acogida etnio-ecológica choca en el guion con la propia actuación de la criatura con formas de mujer, quien tiene posibilidades de escapar de su situación (se mueve por la isla con libertad), y no lo hace, y con el salvajismo de los de su especie, que salen por la noche del mar para intentar destruir el faro y a sus habitantes.

Esta última cuestión sería el único “pero” que habría que destacar de La piel fría, una producción española muy digna del cine fantástico y de terror.

Enrique Chuvieco

 

Ficha técnica:

Título original: Cold Skin – España 2017

Duración: 117 min.

Director: Xavier Gens

Guion: Eron Sheean, Jesus Olmo (Novela: Albert Sánchez Piñol)

Fotografía: Daniel Aranyo

Reparto:

David Oakes,  Ray Stevenson,  Aura Garrido,  John Benfield,  Iván González, Ben Temple

Productora: Coproducción España-Francia; Babieka / Kanzaman / Gran Babieka / Ink Connection / Pontas Film, Literary Agency

Género: Fantástico. Terror | Monstruos

Categories: Notícies d'Esglèsia

Blade Runner

Dc, 11/10/2017 - 11:27am

Blade Runner  

Público: Adultos

 Del director de la atrevida y hermosa “La llegada” (2016) y de la tenebrosa e interesante “Prisioners” (2013), nos llega una de las secuelas más esperadas de la historia del cine, la de la legendaria “Blade Runner” (1982), de Ridley Scott.

La saga comenzó con la creación de un ser virtualmente idéntico al hombre pero superior a él en fuerza y agilidad. Esos robots, los Replicantes trabajaban como esclavos hasta que después de una sangrienta rebelión fueron desterrados de la Tierra. Brigadas especiales de policía, los Blade Runners, tenían órdenes de matar a todos los que no hubieran acatado la condena; uno de ellos fue Rick Deckard (Harrison Ford). Treinta años después, que es cuando  comienzan los eventos de esta secuela, un nuevo Blade Runner, “K” (Ryan Gosling) descubre un secreto oculto que podría acabar con la sociedad actual. Para ello tendrá que buscar a Rick Deckard que parece tener la clave necesaria para explicarlo todo.

Aunque la película pueda parecer lenta y aburrida, esconde en forma y fondo una muy digna continuación. Denis Villeneuve arriesga con acierto y se aleja del formato del superhéroe actual; tanto del juvenil y luminoso Marvel como del realista y algo más oscuro de Dc Comics. La fotografía y la puesta en escena parecen crear, como sucedió con su antecesora, una atmósfera única y especial donde prima lo desértico, un futuro frío y deshumanizado, y lo apocalíptico. Aunque las interpretaciones están contenidas, precisamente porque “lo humano” ha sido replicado y muchos personajes son robots, los conflictos interiores afloran con contundencia dramática en cada mínima oportunidad: en unos ojos que no entienden ciertas emociones o en la necesidad de que la vida y los recuerdos tengan un significado. Especialmente destacable la relación entre “K” y un programa de acompañamiento virtual que le espera en casa, tipo Siri de Apple o Iris de Android, en donde la realidad virtual consigue hacerse “compañía” en un mundo inhóspito y desangelado. En este punto conecta con películas como Her o Simone, en donde la realidad virtual aflora como sustituto afectivo ante la ausencia de relaciones humanas reales y desinteresadas. Interesante el plano del holograma gigante de una de “chica de compañía” señalando con su dedo todopoderoso a nuestro diminuto protagonista.

Los efectos especiales, la música (quizás algo efectista de más y poco melódica) y la dirección artística rozan lo sublime poniéndose al servicio de un guión robusto pero que pierde algo de fuerza en su parte final. El villano, un siempre eficaz Jared Leto, siendo notable no termina de cobrar la consistencia necesaria, dejando ligeramente a la deriva ese clímax de la batalla final que, por otro lado, confunde al espectador pues no sabe bien dónde se encuentran los personajes ni por qué están ahí. A nivel de dirección vale la pena destacar dos secuencias: la de la pelea inicial con la olla de ajos hirviendo y la conversación entre los dos protagonistas con el perro rondándoles; gran plano, por cierto, el del perro en primer término con las naves de fondo. Aunque la película evoca en temática a películas como Wall-e, Gattaca, Hijos de los hombres o incluso Parque Jurásico (la vida se abre camino), el film tiene identidad propia aunque pierde, respecto a la original, cierta emoción y tensión dramática; de ahí quizás el cierto abuso del flashback.

La película está cargada de detalles y homenajes artísticos (Elvis o Stevenson) que apelan a la pérdida de la humanidad en la sociedad y al eco de una época mejor donde se sabía vivir y amar. La filosofía que subyace en el fondo de la película apunta a grandes temas pero no termina de indagar en ellos: ¿somos nuestros recuerdos? ¿somos solo nuestras emociones? ¿qué somos? Quizás esta secuela no sea más que el inicio de una saga que Ridley Scott, como productor, quiere alargar y continuar. Si así, esperemos que no haga como con la Saga de Alien y deje a otros la dirección. Así podremos seguir disfrutando de continuaciones como ésta, con esa poesía visual, elegante y respetuosa que parece narrar con imágenes el nihilismo mismo de la sociedad actual, hasta casi poder respirarlo.

Carlos Aguilera Albesa

El capuchón del bolic

 

Ficha técnica:

Título original: “Blade Runner”

Director: Denis Villeneuve.

Fotografía: Roger Deakins.

Intérpretes: Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Jared Leto, Sylvia Hoeks, Robin Wright, MacKenzie Davis, Carla Juri, Lennie James, Dave Bautista, Barkhad Abdi, David Dasrmalchian, Hiam Abbass y Edward James Olmos.

Guión: Hamptom Fancher, Michael Green (Historia: Hampton Fancher. Personajes: Philip K. Dick).

Música: Hans Zimmer, Benjamon Wallfisch.

Nacionalidad: EE.UU.

Año: 2016.

Género: Ciencia ficción.

Duración:  163 min.

Categories: Notícies d'Esglèsia

Tu mejor amigo

Dm, 10/10/2017 - 8:43am

Tu mejor amigo 

Público recomendado: infantil

Muy lejos quedan aquellas magnificas reflexiones de Vittorio De Sica o Charles Chaplin, que justificaban el uso de animales en una película con un claro aspecto simbólico o como un rasgo característico de un determinado personaje. Los grandes ejecutivos han visto el filón comercial que tiene en el cine infantil la incursión de perros, gatos, ratas, etc. y con ciertas salvedades (principalmente en el cine de animación) el resto se aglomeran en un conjunto de cine basura que no aporta nada ni a los más pequeños ni a los más grandes. Dentro del cine más adulto si encontramos obras como Truman del siempre infalible Cesc Gray o White God del húngaro Kornél Mundruczó, películas que merecen la pena y que pertenecen a la primera categoría que hemos comentado. La película que nos ocupa, por desgracia, pertenece a la segunda: una pieza intrascendental, terriblemente simple e insultantemente lacrimógena hasta la náusea.

La trama nos presenta a un perro en pleno conflicto existencial, en busca de su propósito en la vida. Así, este perro, pasará por las manos de tres dueños distintos que le darán la visión conjunta que necesita  para encontrar su meta. Dejando a un lado la polémica denuncia por parte de la asociación PETA por el maltrato animal que supuestamente se llevó a cabo durante la filmación de esta película, realmente y hablando claro es una película que no vale nada. Su mítico director Lasse Hallström lleva años a la deriva, dejando piezas tan irrelevantes como Un lugar donde refugiarse, Querido John, o la adorada por todos Hachiko convirtiéndose en una especie de Nicholas Sparks del cine: sensiblero hasta la saciedad. Resulta duro de escribir, teniendo presente que hablamos del director de Mi vida como un perro, ¿A quién ama Gilbert Grape? o Las normas de la casa de la sidra, pero realmente esta película viene a ser una especie de Air Bud pero con un 20% más de seriedad, aunque no demasiada porque también se debe pensar en el público infantil. También esto último puede ser utilizado como argumento a favor de esta película: que es una película para niños; una forma de decir que como la película es para un público que “no sabe de cine” da igual que tenga o no calidad. Señores, la base del buen criterio de aquellos que adoramos el cine empieza desde que somos muy pequeños, y la oferta actual es muy variada: esas joyas de Pixar, las increíbles piezas a stop motion o la nueva ola de películas Disney. Esta obra, sin embargo, no aporta absolutamente nada salvo vergüenza ajena en los momentos más “emocionales” del film.

En resumen, no es una película muy recomendable y por ello lo mejor es dejarla pasar, centrarse en alguna otra película de la que se disponga en cartelera e invertir su dinero que forma útil.

David Fermín Aparicio

 

Ficha técnica:

Director: Lasse Hallström

Año: 2017

País: Estados Unidos

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Toc Toc

Dll, 09/10/2017 - 11:42am

Toc Toc 

Público recomendado: Jóvenes-Adultos

El pasado 6 de octubre, la cartelera española exhibía, de la mano de Warner Bros, el filme español Toc Toc, dirigido por el director de cine valenciano de 47 años, Vicente Villanueva, en su tercera experiencia en el largometraje tras Lo contrario al amor (2011) y Nacida para ganar (2016), ambos productos de poco fuelle en clave de comedia. Y parece que se ha estancado, porque en este filme, también suspende.

Toc Toc cuenta las andanzas de un grupo de pacientes que coincide en la consulta de un eminente psicólogo, todos ellos aquejados de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo). Pero como el médico se retrasa, tendrán que esperarle intentando mantener a raya -o no tanto- sus manías, impulsos, convulsiones, obsesiones y rituales.

Vicente Villanueva adapta, casi a pies juntillas pero con con poco tino, la famosa obra teatral del autor y humorista francés Laurent Baffie, que está otorgando fama planetaria a la cartelera de teatro madrileña, donde la obra lleva representándose ocho años sin interrupción y en diciembre, por cierto, el montaje vuelve a los escenarios.

La primera versión cinematográfica -ya vendrán más- sobre el asunto presenta pocas novedades, y la cámara de cine -que podría ayudar a Villanueva a conseguir nuevos horizontes para la comedia, gracias a esa libertad que tiene el séptimo arte de colocar a los personajes donde quiere, sin corromper la esencia teatral -no funciona. Y no es porque Toc Toc despliegue, en consecuencia, una académica puesta en escena ni porque sus actores no estén experimentados -de hecho tiene un elenco más que solvente-, sino porque se extiende en las gracietas y los estereotipos habituales, más allá de lo que de por sí ya aporta el libreto. De este modo, abundan los chistes malos, la chabacanería gratuita, y lo grotesco de algunos personajes que resultan sobre interpretados como es el caso de Adrián Lastra o Paco León.

Y todo ese atropello informe supone un desmadre absoluto y la cinta entonces empieza a perder verosimilitud y se queda sin personalidad al ser incapaz de darle un tono concreto a la historia, que pasa por hallar unos desequilibrios interpretativos galopantes. En este sentido se acusa una frágil dirección de actores, tal vez porque Villanueva no es del todo consciente de que los tiempos del teatro funcionan de un modo y en el cine son de otro. Y todo esto se traduce en una previsible falta de ritmo que desnaturaliza la esencias del cine, pues aquí la inmediatez y los gags siempre llegan tarde.

Si la pretensión de Vicente Villanueva era llegar al espectador de cine que no va a los teatros, yerra; si la pretensión era darle una vuelta de tuerca a la pieza teatral y generar ideas nuevas, yerra; si la pretensión era hacer un Estudio 1, a partir de la obra de Baffie, yerra… A menudo dejar las cosas como están es el camino más fácil, sobre todo si no se dominan suficientemente las herramientas básicas para garantizar una adaptación digna al respetable, porque a nadie le gusta que le tomen el pelo.

 

José Luis Panero

@PALOMITERO

 

Ficha técnica:

(Toc Toc, España, 2017)

Guión y dirección: Vicente Villanueva

Interpretación: Paco León, Rossy de Palma, Alexandra Jiménez, Óscar Martínez, Adrián Lastra, Nuria Herrero, Inma Cuevas

Duración: 96 min.

Género: Comedia

Categories: Notícies d'Esglèsia

El castillo de cristal

Dll, 09/10/2017 - 11:38am

El castillo de cristal 

Público recomendado: jóvenes

Como padre dejaba mucho que desear, pero enseñó a sus cuatro hijos a encarar la vida afanándose en cosas esenciales y a desasirse de los miedos. Así lo recordó Jeanette Walls en su biografía y lo ha llevado a las pantallas Destin Cretton (que ya nos encandiló en Las vidas de Grace) en El castillo de cristal, donde intervienen la oscarizada Brie Larson, por Room, Naomi Watts y Woody Harrelson.

Basada en hechos reales, el matrimonio de Rex (Woody Harrelson: el duelo, La delgada línea roja, En tierra de hombres…) y su mujer (Naomi Watts: King Kong, Birdman, St. Vincent, Diana…), una pintora apasionada por el arte moderno, es todo menos convencional. Él es carismático y atrevido. Enseña a sus hijos física, geología, antropología y conocimientos varios desde el terreno. Suple, así, la formación que no reciben en la escuela, pues la familia siempre va de acá para allá sin atenerse a normas y ataduras sociales. Los Walls viven errantes, ocupan viviendas vacías y sobreviven trampeando.

En esa vorágine de viajes, pernoctaciones al raso, huidas de hospitales para no abonar los costes de atenciones médicas y un largo etcétera arrastran a sus cuatro hijos, quienes aprenden a cuidar de sí, van creciendo en esta forma de vida y contemplan los excesos de su padre, alcohólico compulsivo, que dilapida el poco dinero que consiguen en bebida. Ellos pasan hambre y, ya mayores, van decidiendo que el castillo de cristal, que su padre promete edificarles para vivir como una familia normal, no llegará nunca.

Ya mayor es Jeanette Walls, periodista y escritora (su libro Castillo de cristal, estuvo 100 semanas en la lista del New York Times, La estrella de plata, Caballos salvajes), quien narra todas las vicisitudes de su familia en un libro. Ella era la preferida de su padre y vivió aquellos sucesos en los que se vieron envueltos, con los que aprendieron a vivir y a sufrir por la acusada personalidad de sus progenitores.

Nos cuenta como la infancia de su padre le dejó marcado (visitan a sus abuelos paternos y constatan la rigidez y dureza del trato). Cualquier muestra mínima de afecto estaba ausente en la casa donde creció Rex. Al final de su vida reconocería a Jeanette que se había odiado siempre. Su consecuencia era su autodestrucción por la bebida.

Antes de casarse Jeanette, ella y sus hermanos descubrieron que sus padres les habían guardado un secreto que les hubiera hecho mucho más cómoda su infancia y juventud, lo que motivó que ella, sobre todo, y sus hermanos, llegaran a odiarlos y no quisieran volver a verlos.

Con todo, los hermanos Walls han experimentado que tanto Rex como su madre, les han querido y eso es algo a lo que hay que mirar y valorar. Este reconocimiento no será automático y llevará a Jeanette, la protagonista del filme, a hacer cuentas con lo vivido y aprendido.

El guion de Marti Noxon nos va conduciendo paulatinamente a ello. En esa transición observamos también el pulso dramático del director Destin Cretton, siguiendo la estela de aquella maravillosa cinta como fue Las vidas de Grace. Cretton se toma su tiempo, reflejado en los 127 minutos de metraje: sin ese tiempo, cerrar la cuestión proponiendo el buenismo de los hijos para con sus padres hubiera sido una traición a unos y otros. Y por eso se lo agradecemos.

El castillo de cristal es el reconocimiento de una verdad: el que realiza Jeanette Walls de sus padres donde no puede faltar la piedad y el perdón, porque a pesar de las excentricidades de ambos y de las penurias vividas con ellos, también les quisieron y les enseñaron a vivir y a captar lo esencial; aquello que tiene sus pulsiones en la carne y la sangre, como es reconocer en acto, cuando sucede, el cumplimiento del deseo de plenitud y sentido que nos constituye.

Enrique Chuvieco

 

Ficha técnica:

Título original: The Glass Castle- Estados Unidos 2017

Director: Destin Cretton

Guion: Marti Noxon (Memorias: Jeanette Walls)

Música: Joel P. West

Fotografía: Brett Pawlak

Reparto:

Brie Larson,  Naomi Watts,  Woody Harrelson,  Max Greenfield,  Sarah Snook, Iain Armitage,  Ella Anderson,  Shree Crooks,  Charlie Shotwell,  Sadie Sink, Eden Grace Redfield,  Dominic Bogart,  Alanna Bale,  Andrew Shaver, Brigette Lundy-Paine,  Kyra Harper,  Joe Pingue,  Nathaly Thibault,  Darrin Baker

Productora: Lionsgate / Netter Productions

Género: Drama | Biográfico

Duración: 127 min

 

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Cine con Espíritu: II concurso de cortometrajes para jóvenes

Dv, 06/10/2017 - 10:21am

Con el lema ‘Haz tú lo mismo’ el Departamento de Pastoral de Juventud de la Conferencia Episcopal convoca la segunda edición del concurso de cortometrajes para jóvenes.
El objetivo es promover y sensibilizar entre los adolescentes y jóvenes que participan en la Semana de Cine Espiritual sobre la Doctrina Social de la Iglesia y la opción por los pobres.

Se puede participar en dos categorías: una para 3º y 4º de ESO y otra para Ciclos Formativos y 1º y 2º de Bachillerato.
El tema de los cortometrajes debe ser la opción por los pobres.

El plazo de presentación termina el 25 de marzo de 2018.

Descargar las bases del concurso aquí.

Categories: Notícies d'Esglèsia

La montaña entre nosotros

Dj, 05/10/2017 - 11:53am

La montaña entre nosotros 

Público recomendado: adultos

Un tan bello como descomunal paisaje, en el que ser humano puede aproximarse la medida de su dimensión en el mundo, es el escenario donde tiene lugar la aventura forzosa de Ben Bass (Idris Elba) y Alex Martin (Kate Winslet) en la que se ven envueltos por un accidente de aviación en La montaña entre nosotros, dirigida por Hany Abu-Assad (Idol, Omar, Paradise Now).

El actor de moda Idris Elba (La Torre Oscura, Vengadores: La era de Ultrón, la serie The wire) encarna a Ben, un médico que debe viajar urgentemente para atender a un paciente grave. A Alex (Kate Winslet: Steve Jobs, La modista, Titanic) la espera su novio para casarse en la misma ciudad adónde va Ben. Uno y otra deciden alquilar un bimotor, pues las líneas regulares no realizan servicios debido al mal tiempo. En pleno vuelo, el piloto que los lleva fallece y el aparato se estrella en una cordillera nevada.

El paraje es tan magnífico como sobrecogedor para las peripecias que tendrán que abordar Ben y Alex, ella herida en una pierna, acompañados por el perro del piloto muerto. Están a mucha altura, Alex renqueante, con escasa comida y con una temperatura bajo cero. La historia de supervivencia unirá a ambos y les forzará a sacar lo mejor de ellos mismos. Entre ellos irá naciendo una relación en la que va creciendo tener en cuenta al otro.

Como tiene buen “material”, Mandy Walker realiza una fotografía ajustada al entorno, sin apenas efectismos. Por su parte el palestino con ciudadanía israelí Hany Abu-Assad, dirige con competencia esta historia de proezas, penurias y entrega, mientras que el guion de Chris Weitz, J. Mills Goodloe recrea en imágenes la novela de Charles Martin.

Esta profesionalidad en el equipo creativo y técnico adolece de cierto esquematismo, por lo que el resultado es un tanto frío, acorde con el ambiente que rodea a los personajes. Aunque tanto Idris Elba como Kate Winslet están bien, al filme le faltan puntos de giro más contundentes que relancen la historia para que adquiera cotas más dramáticas. En suma, las andanzas de Ben y Alex por la nieve son demasiado repetitivas y carentes de “sorpresas” que reactiven el filme.

Eso sí, no falta en la película la disposición de ambos por pensar y actuar por el bien del otro, que es algo encomiable. Al tiempo también se van conociendo y desvelándose en sus vivencias de la vida pasada. Al final ambos reconocerán que se quisieron en esa situación, para lo cual se sacrificaron el uno por el otro. Ahondar en este aspecto hubiera enfatizado este modo de vivir una relación, susceptible de ser traspasable a las situaciones ordinarias en las que viven la mayor parte de las personas, donde surge y crece la autoafirmación por encima del bien del otro y, consecuentemente, el abandono para encontrar estímulos nuevos, como observamos en el momento actual.

En este sentido, Alex, que no quiere sufrir, ejerce de portavoz de los que creen que nada es para siempre cuando afirma que “el corazón es solo un músculo” que hay que domesticar, de lo cual ella, como se verá, tampoco está convencida ni curada, ya que el deseo de plenitud y significado siempre está despierto.

Enrique Chuvieco

 

 

Ficha técnica:

Título original: The Mountain Between Us- Estados Unidos 2017

Director: Hany Abu-Assad

Guion: Chris Weitz, J. Mills Goodloe (Novela: Charles Martin)

Fotografía: Mandy Walker

Reparto:

Idris Elba,  Kate Winslet,  Dermot Mulroney,  Beau Bridges,  Waleed Zuaiter, Lucia Walters,  Marci T. House,  Lee Majdoub,  Tintswalo Khumbuza,  Adam Lolacher

Productora: 20th Century Fox / Chernin Entertainment

Género: Aventuras. Drama | Supervivencia. Naturaleza

Duración: 104 min.

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Celestial Camel

Dm, 03/10/2017 - 11:41am

Celestial Camel 

Público recomendado: todos

Altynka es un bebé camello albino que vive junto a su madre Mara, en una tribu mongola, los Kamukos. Los dueños de ambos camellos creen que la llegada de Altynka promete felicidad y buena suerte a la familia entera. Pero el patriarca decidirá venderlo a un productor cinematográfico, pues la cuantiosa suma de dinero que éste le ofrece, permitirá afrontar los gastos del inminente nacimiento de su nuevo hijo. A pesar de la oposición del resto del clan, el camello parte junto a la caravana de artistas.

La desesperación de Mara, irá en aumento y en un descuido de Bayir, el primogénito de la familia, huirá en busca de su criatura. Bayir se verá pues obligado a partir en su viaja moto en busca de Mara, pues es indispensable para el sustento familiar.

Delicado film sobre la relación de amistad entre un animal y un niño, tema que ha dado multitud de buenas películas (La telaraña de Carlota, Mi perro Skyp, War horse…)

El desconocido director ruso Yuri Fating, dirige esta aventura en la que, a falta de medios, le sobra simpatía. Son muchos los momentos divertidos entre el bebe camello y el niño protagonista, lo que la hace ideal para un público familiar.

La factura propone un tono a veces documental que invita a la observación de los parajes desconocidos de las estepas del Volga Bajo en las que transcurre la mayor parte de la historia.

Muy inspirada la música que parece bailar divertidamente con las imágenes.

En definitiva una película muy agradable de ver en estos tiempos en los que parece que en el cine familiar y juvenil sólo función los efectos especiales y las grandes superporudicciones.

EVA LATONDA

 

Ficha técnica:

Celestial Camel

País: Mongolia Rusia

Año: 2017

Intérpretes principales: Irina Hurgonova, Mikahil Gasanov, Viktor Sukhorukov, Petr Novikov.

Duración: 90 min.

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Una verdad muy incómoda: Ahora o nunca

Dv, 29/09/2017 - 12:40pm

Una verdad muy incómoda: Ahora o nunca 

Público recomendado: adultos

Un experimentado director invitado a dirigir episodios de varias series como Relativity, 24, o Deadwood impactó al mundo entero en 2006 con un escalofriante documental sobre los devastadores efectos del cambio climático: esa persona es Davis Guggenheim, y el documental es Una verdad incómoda. Dos Oscars se llevó aquel año: mejor documental y mejor canción original. Sin embargo, las críticas llovieron por ambos costados: los que lo elogiaron como un veraz retrato de las consecuencias de los cambios atmosféricos; y los que lo criticaron duramente por manipular ciertos datos, y principalmente por el papel que juega el narrador del documental: nada menos que Al Gore. Once años después Bonni Cohen y Jon Shenk retoman el testigo con esta “secuela” que pretende mandar un ultimátum: la tierra se muere, y si no hacemos nada no habrá solución. Se mantiene el carácter reivindicativo, pero la información que se nos da no es mayor que la que podríamos ver en un reportaje ampliado, una noche en cualquier cadena televisiva. ¿Era necesario hacer una secuela? El tema es importante, tiene vigencia, es actual, es importante, y merece atención; pero no, la necesidad de una secuela es irrelevante.

El tema central es el mismo que del documental de 2006: el cambio climático. El único punto distinto que vemos es la actualización a la situación presente: era post-Trump, la nueva revolución energética, los desastres acontecidos desde 2006 y que han tenido un profundo impacto medioambiental. La importancia y conciencia que se debe tomar del cambio climático es de una prioridad primaria, sin duda; pero el mensaje principal es exactamente el mismo que el de la primera obra por ello, ¿no sería más conveniente rescatar Una verdad incómoda, antes que realizar una secuela que más bien parece un telediario alargado para mayor gloria de Al Gore? En la actualidad tenemos la eliminación del acuerdo de París por la parte estadounidense; nuevos tratos para la minería del carbón; la perforación en los parques nacionales; y una Agencia de Protección Ambiental administrada por uno de los ex enemigos de la agencia; todos estos componentes sirven de base para que Gore haga acto de su (por otro lado, excelente) oratoria a la hora de “discutir” con varios dirigente políticos. Sin duda, el exvicepresidente de Estados Unidos no ha perdido la forma a la hora de educar al ciudadano, pero en este documental pierde tanto fuelle que resulta demasiado maniqueo como para convencer.

En definitiva, una buena opción para recuperar el documental de 2006, más que para visionar esta secuela que realmente no aporta nada relevante, salvo la actualización de ciertos temas cuyo impacto sigue siento mayor en aquel documento de Davis Guggenheim.

David Fermín Aparicio

 

Ficha técnica:

Director: Bonni Cohen,  Jon Shenk

Año: 2017

País: Estados Unidos

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Polaroid

Dv, 29/09/2017 - 9:42am

Polaroid 

Público recomendado: adultos

La idea de un selfie que podría matarte, en estos tiempos que corren, es cuanto menos atrayente; y si a esta premisa le sumamos un hecho que lleva apareciendo en el cine de terror muy frecuentemente, que es la inexperiencia del su director, obtenemos un producto que, ya desde su envoltorio, merece la pena dejarse caer en las salas para visualizarlo. Esto no suena a nuevo: ¿una cámara de fotos como leitmotiv en una película de terror? ¿Baba Yaga? ¿Whirlpool? ¿Shutter? ¿Saw? ¿El vagón de la muerte? ¿Expediente Warren? Y si nos centramos en el otro componente de la trama de “objeto maldito que al usarlo mueres”, inmediatamente se nos alumbra la sesera con miles de películas de terror asiático. Sin embargo la película, a pesar de caer en los clichés de manual en ciertas ocasiones, sale más o menos salvaguardando su dignidad ante una mantenida e inquietante atmosfera, y una buena dirección.

La historia, como ya se ha dicho más arriba, nos sitúa en la vida de una solitaria adolescente que un buen día (según como se mire) se tropieza con su antigua Polaroid. Sin embargo el descubrimiento trae consigo la desgracia: todo aquel que es fotografiado con esta cámara, muere de manera misteriosa.  La película tiene su germen es el premiado y aclamado corto anterior del mismo director: el noruego Lars Klevberg; la salvedad es que el guionista es distinto al utilizado en el corto, siendo aquí la monologuista y freak por excelencia Blair Butler (¿quizá con la intención de darle el mismo toque que Diablo Cody le dio a esa joya de la serie B que es Jennifer’s Body?). La película se apoya en una buena dirección de Klevberg, y en una gran factura técnica, ofreciendo lo que se espera de una película de estas características: buenas dosis de sustos bien repartidos, y una atmosfera que (como ya es habitual en el cine de terror reciente) tiene reminiscencias a esas antiguas películas de los 70 y 80.

Dimension Films, filial perteneciente a Miramax Films y que actualmente pertenece a la empresa de los hermanos Weinstein, hacía años que no estrenaba una película como productora en solitario, siendo la última la malograda Venom. Su regreso podríamos calificarlo de satisfactorio, pues cumple con las expectativas generadas y salva los fracasos cinematográficos que durante la empresa estaba asumiendo. El reparto cumple con su cometido, siendo en su mayoría jóvenes estrellas de series televisivas actuales como Riverdale; el punto y aparte lo merece Javier Bonet, cuya presencia en pantalla siempre nos levanta algún que otro escalofrío.

En definitiva, una película de terror que cumple con lo que promete, da buenas dosis de terror, posee un buen estilo visual, y nos regala a un Bonet en plena forma. Una buena opción para ir al cine, y por la que no se arrepentirán de pagar la entrada.

David Fermín Aparicio

 

Ficha técnica:

Director: Lars Klevberg

Año: 2017

País: Estados Unidos

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

La cabaña

Dj, 28/09/2017 - 11:16am

La cabaña 

Público recomendado: jóvenes

Mack Phillips (Sam Worthington) es un padre de familia marcado por el dolor de la pérdida traumática de su hija pequeña, Missy. Un día recibe una misteriosa carta que le invita a pasar el fin de semana en la cabaña donde se encontraron los últimos rastros de su hija. Desesperado e intrigado decide acudir, encontrándose con unos anfitriones inesperados, la Santísima Trinidad: Dios Padre (Octavia Spencer), Jesucristo (Aviv Alush) y el Espíritu Santo (Sumire Batsamaru). Ellos le enseñarán a mirar su dolor de otra manera, y a descubrir el poder sanador del perdón.

Esta extraña película del director británico Stuart Hazeldine se basa en la novela de William Paul Young, un hijo de misioneros protestantes, víctima reiterada de abusos sexuales, y que finalmente rechazó cualquier pertenencia a una iglesia institucional, algo que se deja notar en algún diálogo de la película.

Dado que se trata de un film cuyo argumento es explícitamente teológico y moral, y cuya intención es claramente didáctico-pastoral, y aunque una crítica de cine no es el recipiente adecuado para un análisis de esta naturaleza, parece necesario ofrecer al menos algunas claves generales que permitan entender mejor las aportaciones y carencias de la película.

Partimos de la base de que la valoración que hacemos de La cabaña es muy positiva, incluso desde una perspectiva católica, a pesar de la clara impronta protestante de algunos de sus planteamientos. Propone una interesante catequesis –digámoslo así- sobre el perdón, incluso el perdón a uno mismo, así como sobre el dolor como ocasión de bien. También se podría decir que es una historia sobre el Amor y la Misericordia. Y además, el guion abandona el terreno de lo políticamente correcto, para llegar a plantear sin rodeos el perdón de lo humanamente insoportable, como es el caso del perdón al violador y asesino de la propia hija. Y para ello trata de exponer la forma en la que Dios mira y ama a cada ser humano, mostrando directamente Su punto de vista, de una forma que probablemente no se había hecho hasta ahora en la historia del cine. Obviamente se trata de una decisión de guion muy arriesgada, que requiere mucha complicidad y libertad imaginativa del espectador, pero no parece mal resuelta.

Hay algunos aspectos susceptibles de matizar, y que en ningún caso suponen una objeción insalvable o enmienda a la totalidad. En esa especie de terapia trinitaria, se echa de menos alguna alusión mayor al sacrificio redentor de Cristo, que en ciertas escenas hubiera sido absolutamente necesaria. En la versión americana del film sí que se encuentra una escena explícita, que en la copia que se distribuye en España desgraciadamente no está. También podría haber sido más rico y desarrollado el tratamiento de la libertad humana, insuficientemente subrayada al hablar de las acciones perversas del hombre. Más bien, el film habla de un Mal que actúa, y que Dios no puede impedir. Pero quizá lo más llamativo es el sutil tono de manual de autoayuda buenista que atraviesa todo el proceso de transformación del personaje, y que inevitablemente está aderezado de voluntarismo, y sobre todo, de moralismo, por otra parte de raíces tan protestantes. Pero no es previsible que en España mucha gente perciba esto como un defecto, ya que esa mentalidad moralista protestante hace mucho que se instaló en nuestro catolicismo.

Finalmente, como es de suponer, la película subraya la relación directa con Dios, y en ningún momento se presenta la comunidad cristiana como el lugar donde vuelve a hacerse tangible la presencia real e histórica de Cristo. Además la propia biografía del director le hace subrayar lo inadecuado de las “religiones institucionales”. Pero estas cosas van de suyo en una película protestante.

A pesar de todas estas matizaciones, el film deja un buen sabor de boca, probablemente porque su  reflexión sobre el dolor y la misericordia es muy verdadera, la experiencias que se cuentan tienen muchos elementos de autenticidad y se conjugan bien con la insistencia del pontificado del Papa Francisco sobre estas cuestiones, y porque pone el énfasis en el cambio de la persona, más que en el de las estructuras.

Respecto a que Dios sea una mujer, de raza negra, o que el Espíritu Santo sea una joven oriental de evocaciones hippies, no parece demasiado relevante. Es pura corrección política, pero no tiene nada a priori reprochable. Es una solución dramática a una cuestión imposible de resolver en términos plásticos, y por tanto no tiene mucho sentido buscarle lecturas que nada tienen que ver con la propuesta del film. Un film inolvidable que seguramente haga mucho bien.

Juan Orellana

Categories: Notícies d'Esglèsia

The King of Rock’n’Roll

Dc, 27/09/2017 - 2:00pm

The King of Rock’n’Roll 

Público recomendado: Jóvenes-Adultos

“No soy cantante, no soy compositor, no soy músico, pero compongo canciones. Toco y canto a todas horas”. Esto dice de sí mismo Paul Zinnard, para mí un desconocido hasta que empiezo a ver The King of Rock’n’Roll. ¿Cómo se hace, paso a paso, un disco de rock? Paul Zinnard nos va a enseñar de qué va esto de componer y grabar. Y el camino merece la pena.

Desde la idea inicial hasta el momento en que los discos salen de la prensa. Modos de componer, de pie o sentado, piano o guitarra, boli u ordenador…; la primera grabación, la muestra o audición con un productor, la elección de estudio; el papel del productor, las tomas de las pistas base, grabaciones de batería, bajo, guitarras, voces, vientos, la mezcla… Todo, todo, todo.

El hilo cantante lo llevan los propios compositores, todo el documental está trenzado a partir de las entrevistas. Los entrevistados cubren un amplio rango: desde aquellos que sólo conoce el director a algunos consagrados, como Ariel Roth o Sylvain Sylvain de los New York Dolls. Y todos aportan, porque ellos hablan paso a paso de “su” experiencia en la grabación; dejando aparte los elementos comunes sí podemos ver las diferencias entre artistas: algunas son de temperamento, de modos de trabajar, otras aluden al presupuesto disponible, otras  a la concepción artística, etc.

Iván Ruiz nos introduce en un proceso cotidiano, pero fascinante: el de la creación artística. Se trata de algo misterioso, por el que el hombre comparte uno de los atributos divinos: se hace co-creador, interviene en traer algo a la existencia, algo que antes no estaba y cuyo destino son los demás. Pero esto es cotidiano, hasta con una labor repetitiva y mecánica se puede “traer a la existencia” algo que antes no estaba. Hasta los trabajos que consideramos “grises” no dejan de ser una colaboración en la creación. Pero no cabe duda de que la música constituye una relación peculiar con el Creador, la menos material de las artes mayores.

Por otra parte no hay creación absoluta, pues uno parte de lo disponible: los instrumentos que tiene en su ambiente, la música que ha escuchado y que se ha quedado grabada como fondo de escenario en su cabeza, el idioma en que se compone, etc. Toda creación es una reelaboración, personal, de materiales previamente dados. Muy pocos artistas saltan y van más allá del material de que disponen y traen algo verdaderamente nuevo. Pero eso no entramos ahí.

El documental es breve, 62 minutos, y se agradece porque la trama de las entrevistas no cede, prácticamente nunca a otros recursos narrativos (como las animaciones de otros documentales como Mi vida entre las hormigas, sobre Ilegales o Antonio Vega, tu voz entre otras mil), por lo que el producto final se resiente u poco. Al menos, han sabido cortar a tiempo. Al final, eso sí, una más que digna pirueta para cerrar un producto satisfactorio y digno para todo aquel que haya tocado alguna vez, en su vida, una cuerda o una tecla.

Pablo Gutiérrez Carreras

 

Ficha técnica:

(España, 2017)

Dirección: Iván Ruiz

Reparto: Paul Zinnard, Ariel Roth, Mike Watt

Duración: 62 minutos

Género: documental musical rock

Categories: Notícies d'Esglèsia

Kingsman: el círculo de oro

Dm, 26/09/2017 - 8:52am

 

Kingsman: el círculo de oro 

Público adecuado: Jóvenes, adultos

Hace tres años se estrenó Kingsman, un éxito sorpresa basado en el cómic del reputado Mark Millar, una parodia del género de espías pasada por el filtro de la posmodernidad. Ahora nos llega la inevitable secuela, con más presupuesto pero las mismas constantes.

Eggsy se encuentra ya asentado como agente Kingsman, pero la organización sufre un duro golpe que la deja semi-destruida. Eggsy tendrá que recurrir a la agencia Statesman, equivalente de Kingsman en Estados Unidos, para detener a la traficante de drogas Poppy antes de que acabe con la vida de millones de personas.

No cabe ninguna duda de que esta secuela contentará a los admiradores de la primera entrega, así como a los lectores de los comics de Mark Millar. Porque el director Matthew Vaughn ha decidido ofrecer una generosa ración de lo mismo: humor y acción a partes iguales, violencia estilizada hasta el punto de la exageración (y que por tanto tiene el efecto de relativizar su impacto), guiños constantes a la saga Bond, referencias a la cultura popular (destacando el sorprendentemente extenso y extravagante papel del cantante Elton John interpretándose a sí mismo), y un estilo visual enfático y súper vitaminado, que ayuda a subrayar la condición de entretenimiento fantasioso y disparatado.

Bien es cierto que, debajo de toda la irreverencia y humor gamberro, subyace la idea de que el hombre no se puede concebir en soledad, y que los vínculos afectivos son fundamentales incluso para alguien con una vida tan inusual como un agente secreto. También queda en evidencia una crítica al poder político. Pero no es más que una leve pátina que da un poco de sustento a una película cuyo único objetivo (que logra con creces) es entretener y divertir. A destacar el papel de Julianne Moore como villana y el regreso del elegante Colin Firth a pesar de su (aparente) muerte en la primera película.

Federico Alba

 

Ficha técnica:

(Kingsman: The Golden Circle, EEUU, 2017)

Director: Matthew Vaughn

Intérpretes: Taron Egerton, Colin Firth, Julianne Moore, Mark Strong, Jeff Bridges

Duración: 141 minutos

Género: Acción

Categories: Notícies d'Esglèsia

La reina Victoria y Abdul

Dm, 26/09/2017 - 8:46am

La reina Victoria y Abdul 

Público apropiado: Jóvenes

Gran Bretaña, año 1887. Se celebran los 50 años de reinado de la Reina Victoria. A sus 68 años, la Reina Victoria del Reino Unido es una anciana achacosa, malhumorada y solitaria. La muerte en 1861 del príncipe Alberto, quien había sido, además de su esposo amado, su amigo y su consejero, supuso para ella un golpe terrible del que nunca llegó a recuperarse. Desde entonces usó el color negro en sus vestidos en señal de luto y, aun respetando las rígidas normas del protocolo en cuanto a relaciones, se encerró en sí misma marcando distancias con todo su entorno. Así es el personaje que va a presidir el banquete de celebración del quincuagésimo aniversario de su ascensión al trono, al cual asisten una gran cantidad de reyes y príncipes europeos. La Reina parece ajena a todo, come a gran velocidad cada uno de los platos que le presentan, sin cambiar ni una palabra con sus vecinos de mesa. El joven Abdul Karim ha viajado desde la India para ofrecer un presente a la reina, que ostenta el título Emperatriz de la India desde 1876 (Gurinder Chadha, en una reciente película, El último Virrey de la India, muestra los hechos que precedieron a la proclamación de independencia del país en 1947, bajo el reinado de Isabel II). Sin pretenderlo, Abdul llama la atención de la reina, quien inmediatamente lo toma a su servicio. Pronto nace entre ellos una auténtica amistad, que el círculo doméstico y el más cercano a la Reina se empeñarán en destruir. Pero, a medida que su relación se consolida, Victoria empieza a recobrar el interés por el mundo y las ganas de vivir. La amistad con Abdul tiene un visible efecto beneficioso sobre ella.

El guion es una adaptación del libro de Shrabani Basu, Victoria & Abdul: The True Story of the Queen’s Closest Confidant, inspirado en hechos y personajes reales. La película está muy bien ambientada y, aunque no se detiene en los personajes históricos secundarios, todos los que aparecen están correctamente perfilados. Así se percibe perfectamente la fría relación que existe entre la Reina y Berti, al mayor de sus nueve hijos y heredero del trono. No aparecen los rasgos más característicos del personaje –era un vividor, comilón y mujeriego, que no consiguió ningún éxito en los estudios a pesar de las oportunidades de las que disfrutó-, ni se hace alusión al hecho de que su madre siempre le culpó de la muerte del príncipe Alberto, por los disgustos que le causó la conducta díscola del primogénito. Pero queda claro que entre madre e hijo hay una distancia de hielo. Junto al lecho de muerte de Victoria, sólo estuvieron Berti, el mayor de los hijos y futuro rey Eduardo, y su nieto mayor Guillermo, Káiser del Imperio alemán. Este último personaje aparece pero sin otra función en el film que la fidelidad en la ambientación. En conjunto, Stephen Frears nos ofrece un fresco muy fiel a la realidad de las costumbres de la corte británica y de cómo sucedieron los hechos que narra. Los detalles, costumbres y, sobre todo, las personas del reinado de Victoria I de Inglaterra, están bien logrados y son fácilmente reconocibles, como el secretario Sir Henry Ponsonby, entre otros.

Sin embargo la trama parece no avanzar demasiado: suceden cosas, los personajes van y vienen, pero en lo importante, que es la relación de amistad entre la Reina y Abdul, no se profundiza, todo se contempla desde fuera, sin penetrar en el interior de los personajes. O les vemos madurar la relación, fortalecer los vínculos entre ellos, crecer como personas. No hay momentos álgidos.

Lo mejor de la película es la oscarizada Judi Dench, que está sencillamente fantástica dando vida, literalmente, a una monarca que encarnó el modelo de valores férreos y de moral estricta de su época. En algunas escenas, ella sola se hace dueña la pantalla y conecta directamente con el espectador, de persona a persona, en un diálogo íntimo y confidencial, como cuando se lamenta de su soledad, o cuando, con contenida dignidad, se define y se ensalza a sí misma frente a su hijo y sus colaboradores, o sus últimas palabras en el lecho de muerte.

Las películas históricas, si están bien tratadas, siempre resultan interesantes e ilustrativas. Ésta, además, goza de la actuación inigualable de la protagonista. Pero a la fluir de la trama le falta vigor y, en lugar de acrecentar el interés a medida que avanza, va languideciendo hasta la escena final.

Mª Ángeles Almacellas

 

Ficha técnica:

Victoria and Abdul (Reino Unido, 2017)

Duración: 112 min.

Género: Histórico – Biográfico

Dirección: Stephen Frears

Intérpretes: Judi Dench, Ali Fazal, Tim Pigott-Smith, Olivia Williams, Eddie Izzard, Paul Higgins, Adeel Akhtar, Fenella Woolgar, Ruth McCabe, Michael Gambon, Julian Wadham, Simon Callow

Guión: Lee Hall (Sobre el libro de Shrabani Basu Victoria & Abdul: The True Story of the Queen’s Closest Confidant)

Música: Thomas Newman

Fotografía: Danny Cohen

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

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