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Notícies d'Esglèsia

A la deriva

Pantalla 90 (CEE) - Dc, 11/07/2018 - 11:26am

A la deriva 

Público recomendado: adultos

Las películas de supervivencia tienen su encanto. No solo eso, una buena historia de supervivencia tiene todos los elementos para convertirse en una producción cinematográfica: aventuras, drama, emoción, acción, riesgo, amor… Lo que viene siendo un taquillazo. Las hay de todo tipo: desde las más austeras (Las aventuras de Jeremiah Johnson), los auténticos espectáculos que llenan salas enteras, aunque no satisfagan a todos (El renacido, La vida de Pi), hasta documentales tremendos e impactantes (Grizzly Man). Para un servidor, nunca habrá una producción similar a la de Defensa, del siempre tremendo John Boorman: impactante, llena de auténtico cine, y con unos actores excepcionales. La entretenida producción que se nos presenta en esta ocasión no es una excepción: tiene grandes secuencias, nunca aburre, cumple su cometido palomitero, y se acabó. No busquen más, se trata de una película de aventuras que una vez acaba, pues eso, que acaba.

La historia, basada en hechos reales, recoge las vivencias de una pareja que, tras sufrir el azote de una tormenta, tendrán que ingeniárselas para volver a la orilla con su pequeño barco de vela en estado ruinoso. El director es ya un experto en este tipo de cine de supervivencia, pues solo tres años antes llevó a las pantallas las vivencias de unos alpinistas en el momento Everest: la película en cuestión, Everest. Al igual que esta producción sufre los mismos errores que A la deriva: interpretaciones correctas, efectos más que correctos, una dirección correcta, y una emoción muy contenida y poco “emotiva”. Las situaciones son repetitivas, muy circulares y poco emocionantes, lo que acaba por crear una rutina de la que la película no sale y lastra el resultado final. Sí es cierto que la película cumple su cometido, una vez más, de ser correcta: entretiene, tiene efectos vistosos y se beneficia de la presencia de la prometedora Shailene Woodley en su etapa post-Divergente. No corre la misma suerte su coprotagonista masculino: desde su impresionante debut en la serie británica Any Human Heart, Sam Claflin se ha visto envuelto en superproducciones donde solo ha desarrollado su faceta de cara bonita.

En resumen: una película que es correcta, sin más. Puede parecer que se repite mucho el adjetivo “correcta” en esta crítica, pero lo mismo ocurre en la película: las situaciones se repiten, y acaban creado momentos realmente tediosos. Como película palomitera cumple, pero una vez acaba la película, pues eso, que acaba.

 

Título: A la deriva

Director: Baltasar Kormákur

Año: 2018

País: Estados Unidos

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Nos vemos allá arriba

Pantalla 90 (CEE) - Dc, 04/07/2018 - 1:16pm

Nos vemos allá arriba 

Público recomendado: Adultos S

Nos vemos allá arriba, dirigida y protagonizada por Albert Dupontel, es la adaptación cinematográfica de libro homónimo de Pierre Lemaître. Ambientada en el París de 1920, cuenta la historia de Albert Maillard, un hombre que, tras servir en la Primera Guerra Mundial, empieza a cuidar de un compañero de trincheras, Edouard Péricourt, que queda con media cara destrozada y finge su propia muerte.

La película traza un recorrido zigzagueante pasando desde las trincheras hasta el París de la época, cargado en el trayecto con una cinematografía del espectáculo acompañada sin miramientos de buenos puñados de efectos visuales. Elaborando juegos interesantes con la narrativa, Dupontel emula algunos de los recursos que se usaran en el cine clásico, y contraponiéndolos con una cámara que no permanece quieta un instante (llegando, en ocasiones, al abuso).

Todo el enorme despliegue visual, quizá demasiado manido, llegando a ser remix de remixes, deja un tanto frío en la percepción de la trama, que tiene temas interesantes que quedan, no obstante, en cierta medida rebajados a plastilina. Con escenas que pasan de tiroteos y bombas a peleas callejeras, sexo pasajero y comedia absurda de caricaturas, la historia toca puntos interesantes como vivir en la sombra e intentar moverse absolutamente por una idea, pero todo queda como un gran espectáculo de títeres en una danza visual, que, eso sí, no deja de ser espectacular visualmente.

 

Nos vemos allá arriba, 2017, Francia

Dirección: Albert Dupontel

Interpretación: Albert Dupontel, Nahuel Pérez Biscayart, Melanie Thierry

Duración: 114 min

Distribuidora: VerCine

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

El jefe

Pantalla 90 (CEE) - Dc, 04/07/2018 - 11:33am

Jefe 

Público recomendado: adultos

Una mezcla curiosa de despotismo y zafiedad, por una parte, y de empatía y ternura soterrada, por otra, es la que cristaliza en la persona del protagonista de Jefe, la opera de prima de Sergio Barrejón, que cuenta entre sus actores principales con Luis Callejo, la hispano-colombiana Laura Acosta, el italiano Carlo D’Ursi y Josean Bengoextxea.

Violento, desinhibido para el sarcasmo y la burla, César (Luis Callejo: Hermanos, La propina, La herida…) es un jefe a quienes todos temen o adulan. Lo que en principio fue una empresa de éxito, ahora se revela que está en caída libre porque sus acciones se hunden, su mujer le echa de casa y sus socios le traicionan.

Acosado por todos los lados, decide permanecer día y noche en la oficina para recuperar el control de su negocio, para el que solo cuenta en principio con Javier (Josean Bengoextxea: Tabib, Ainhoa, Renovable…), su socio más fiel. A este se unirá Ariana (Juana Acosta: 7 años, Acantilado, A golpes, Juegos bajo la luna…), una de las limpiadoras de la oficina que trabaja por la noche, pero que, además, le gusta fisgonear los cajones de los empleados y aprovechar para llamar a su hijo a Colombia. Una de estas llamadas nocturnas, donde le habla cariñosamente a su hijo y le asegura que pronto irá a verle, tiene un curioso oyente no invitado, César.

La ternura de la limpiadora con su hijo enternecen hasta tal punto al zafio César, que le lleva a experimentar el cariño anhelado y no correspondido por su hijo adolescente. Este encuentro entre Ariana y César hacen que el impresentable directivo experimente una conexión afectuosa con la mujer que le lleva a respetarla y a tratarla bien. Y, además, a escuchar sus consejos sobre cómo llevar su empresa.

Es así que está amistad que va surgiendo entre ambos (aunque César intenta seducir a Ariana, esta le para los pies y él respeta esta decisión) es lo más sugerente de este filme, que rompe con los usos brutales de César cuando está con ella. Y solo en esos momentos nocturnos, pues durante el día el jefe sigue maltratando al personal.

Por esto resulta original el guion de Natxo López, Marta Sofía Martins, que han optado por proponer que es posible el cambio en las personas y, así, nos recuerdan que siempre hay espacio para la libertad y que uno se la juega o no cuando encuentra algo o alguien que le impacta.

En este sentido, es la secuencia genial cuando César, escondido debajo de la mesa, cambia el talante de observar lascivamente a Ariana, que desconoce que él está debajo, cuando habla por teléfono con su hijo, a reconocer el amor que le manifiesta al niño del que él carece y añora de su hijo adolescente.

En cuanto al trabajo actoral, perfecto Luis Callejo en el papel de jefe impresentable y faltón, de Juana Acosta, en su madurez afectuosa, y del elenco de intérpretes que representan papeles más estereotipados de esta comedia negra y primera incursión de Barrejón en el largometraje.

 

Título original: Jefe – España 2018.

Dirección: Sergio Barrejón.

Guion: Natxo López, Marta Sofía Martins.

Música: Jimmy Barnatan.

Fotografía: Antonio J. García.

Reparto:

Luis Callejo,  Juana Acosta,  Carlo D’Ursi,  Josean Bengoetxea,  Bárbara Santa-Cruz, Dalila Carmo,  Maika Barroso,  Adam Jezierski,  Sergio Quintana,  Teo Planell, Diana Lázaro

Género: Comedia | Comedia negra. Trabajo/empleo.

Duración: 90 min.

 

 

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Sicario: el día del soldado

Pantalla 90 (CEE) - Dm, 03/07/2018 - 9:23am

Sicario: el día del soldado 

Público adecuado: adultos

Tres años después de la excelente Sicario, nos llega esta secuela que no cuenta con el director Denis Villeneuve (sin duda la gran baza de la primera película) ni con su protagonista, Emily Blunt. Así, la historia se centra en esta ocasión en el sicario del título, interpretado de nuevo por Benicio del Toro.

Unos terroristas yihadistas ocasionan graves atentados en EE.UU. La inteligencia americana descubre que los carteles mexicanos de la droga les ayudaron a cruzar la frontera, y deciden ocasionar una guerra de bandas secuestrando a la hija de uno de los señores de la droga.

Resulta sorprendente que se haga una secuela de una película como Sicario, que a pesar de contener soberbias secuencias de acción, era sobre todo una película de autor, con el sello inconfundible de su director, el interesante Denis Villeneuve. En esta segunda parte se intenta recrear en cierta manera el pulso vibrante e hipnótico del director canadiense, pero el resultado no es el mismo, y da la sensación de que el material no da para tanto. Se ha bajado el listón hasta un nivel aceptable de cine de acción. Bien realizado, competente y entretenido, pero sin el interés artístico de su predecesora.

La película comienza con el tema del yihadismo que sirve de detonante a la historia, pero llama la atención que esa trama se diluye para no volver a aparecer. A partir de entonces, nos situamos en el terreno ya presentado en la película anterior de la frontera entre EE.UU. y México, los carteles de la droga, y los sicarios experimentados en matar y sobrevivir. En cierto momento da la sensación de que puede darse una dinámica interesante entre el personaje de Benicio del Toro y la joven Isabel, la hija del líder del clan que asesinó a la familia del sicario. Sin embargo, todas esas sugerentes posibilidades quedan flotando en el aire y nunca llegan a materializarse en la historia, que se limita a presentar una serie de escenas de acción y de suspense correctamente planteadas. Así, no encontramos ante un producto de acción bien facturado y entretenido, pero que deja la sensación de cierta falta de ambición por hacer algo que podía haber trascendido la superficie de una película de género.

Quizás lo más interesante sea el personaje de un joven que aspira a convertirse en sicario, y que se cruza en el camino de los protagonistas. El desarrollo del personaje parece sugerir que la franquicia puede tener continuidad si el éxito comercial le sigue sonriendo.

 

Federico Alba

 

(Sicario: Day of the Soldado, EE.UU., 2018)

Director: Stefano Sollima

Guion: Taylor Sheridan

Intérpretes: Benicio del Toro, Josh Brolin, Isabela Moner, Elijah Rodríguez, Catherine Keener

Música: Hildur Gudnadottir

Fotografía: Dariusz Walski

Duración: 122 minutos

Género: Thriller

Categories: Notícies d'Esglèsia

Formentera Lady

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 02/07/2018 - 2:43pm

Formentera Lady 

Público recomendado: adultos

El pasado 29 de junio la cartelera española exhibía en salas Formentera Lady, debut en el largometraje de Pau Durà, sólido actor de cine y de teatro, que en su incursión cinematográfica aún tiene que atar bastantes cabos.       

Formentera Lady cuenta la historia de Samuel (José Sacristán), un hombre que tiene su residencia en la isla del archipiélago balear desde la década de los setenta. Allí ha llevado una vida hippie desde entonces. Sin embargo, esa vida tan tranquila y apacible se ve perturbada cuando aparece por sorpresa su hija Anna (Nora Navas), quien no veía desde hace tiempo a su padre, desempleada, y a la que le ha surgido una oportunidad profesional en Francia. Por ello no puede responsabilizarse de Marc, su hijo (Sandro Ballesteros) y le pide a Samuel que se quede a cargo del niño. Así las cosas, no tendrá más remedio que cuidar de alguien, asunto que deberá afrontar por primera vez en su vida.

Presentada en la Sección Oficial a concurso del último Festival de Málaga-Cine en Español, primero, y después en el Festival Cinema Jove de Valencia, Formentera Lady -título que toma prestado de una famosa canción, de 1971, de la banda King Crimson, incluido en su LP Islands– es un dramedy -a mí me gusta más western crepuscular- con unos diálogos de una eficacia absoluta, medidos con una precisión de relojero.

La película ofrecía muchas posibilidades narrativas, principalmente a través del desarrollo que podría habérsele otorgado a la relaciones familiares, y en concreto las de padres e hijos (en este caso abuelo-nieto), tan exploradas, aunque no suficientemente explotadas en el cine español. En este sentido, Formentera Lady comparte similitudes con Gran Torino (Clint Eastowood, 2008) o con Quince años y un día (Gracia Querejeta, 2013), por ejemplo, donde el sustrato es el mismo.

Eso sí, despliega una hermosa y escueta puesta en escena, un guión estable, del que también es responsable Durà, y que en otras manos habría discurrido por derroteros sensibleros y habría disuelto las intenciones de la historia. Además, funciona bien el tratamiento de la contracultura, mantiene un digno pulso narrativo y se deja ver con simpatía.

Lástima que la historia acumule tópicos sobre las relaciones familiares y no termine de percibirse esa frescura que requieren filmes de este corte, a pesar de que siempre apunte a las buenas intenciones. Y eso que además suma un plantel de actores de lujo. Pero muchas veces eso no basta.

José Luis Panero

@PALOMITERO

 

(Formentera Lady, España, 2018)

Dirección: Pau Durà

Interpretación: José Sacristán, Jordi Sánchez, Nora Navas, Ferran Rañé, Sandro Ballesteros

Duración: 85 min.

Género: Drama

Categories: Notícies d'Esglèsia

En la playa de Chesil

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 02/07/2018 - 2:40pm

En la playa de Chesil 

Público apropiado: Adultos

Inglaterra, 1962. Los jóvenes Florence y Edward acaban de casarse y van a pasar su primera noche de bodas en un hotel, junto a la famosa Chesil Beach. Pero en la noche de bodas surgen dificultades para llegar a vivir ese momento de exaltación del amor y de plena entrega de ambos.

La trama se desarrolla en tres tiempos, pasado, presente y futuro. A través de sucesivos flash-backs vamos conociendo cómo se conocieron y enamoraron y la situación familiar de ambos. Ella pertenece a una familia de clase media alta, él es hijo de un maestro y su situación económica es muy precaria, a lo que se añade la lastimosa situación de su madre, demenciada a causa de un desgraciado accidente. Se pasa del pasado al presente sin solución de continuidad, pero de forma tan fluida que el espectador se siente cómodo y sigue el hilo narrativo con interés e intriga. Algo más forzado es el capítulo del futuro, conseguido por medio de un maquillaje que resulta bastante llamativo.

Ian McEwan es el responsable de adaptar al cine su propia obra On Chesil Beach, publicada en 2007. Tal vez como relato de novela la historia pueda parecer lógica, pero tal como aparece en la pantalla resulta absolutamente increíble su forma de enfrentar el sexo. Por la época, pues aunque en 1962 la revolución sexual todavía no había triunfado plenamente sobre una anquilosada sociedad británica, ya no reinaba en el ambiente un puritanismo tan intenso como para que el sexo fuera un tema tabú en los medios y en las conversaciones de muchos jóvenes. Florence no vivía encerrada en su casa, tenía formación y formaba parte de un grupo reivindicativo antinuclear y, por tanto, poco propicio a acatar sumisamente las normas y costumbres de sus mayores. Tampoco es verosímil el total desconocimiento del modo de reproducción en los mamíferos, por la simple experiencia en animales domésticos. Por no hablar del instinto, que normalmente acompaña al amor, como deseo de entregarse al ser amado. Tampoco hay en los personajes un freno moral que pudiera proceder de creencias religiosas mal enfocadas, sino simplemente un total desconocimiento de lo que implica la entrega corporal. La película está bellamente rodada y hay que reconocer en Dominic Cooke buen gusto y elegancia con la cámara. Pero la propuesta no es creíble, los personajes carecen de entidad y la historia acaba haciendo aguas. La escena de los protagonistas con los dos ridículos camareros del hotel es tan absurda que resulta patética. Una magnífica Saoirse Ronan es, sin duda, lo mejor de la película, muy bien secundada por Billy Howle como Edward. Los secundarios tienen poca presencia en la trama.

Puede que el mensaje quisiera ser que el amor siempre acaba siendo destructivo, de un modo o de otro, pero tampoco eso queda claro. Pero lo cierto es que el saber hacer de Cooke consigue que, al final, el conflicto, a pesar de su inconsistencia, deje en el espectador el amargo sabor de la frustración. ¿Será esto justamente lo que pretendía?

Ficha técnica:

On Chesil Beach (Reino Unido, 2017)

Duración: 105 min.

Género: Drama

Dirección: Dominic Cooke

Intérpretes: Saoirse Ronan, Billy Howle, Emily Watson, Anne-Marie Duff, Samuel West, Adrian Scarborough, Bebe Cave, Jonjo O’Neill

Guion: Ian McEwan (sobre su propia novela del mismo nombre)

Música: Dan Jones

Fotografía: Sean Bobbitt

 

 

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¡Oh, Mammy Blue!

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 29/06/2018 - 10:22am

¡Oh, Mammy Blue! 

Público recomendado: adultos

Nos encontramos en la residencia para mayores “El retiro”, el lugar menos indicado del mundo para la formación de una banda de rock. Allí vive, a disgusto suyo, Laura (Carmen Maura), antigua cantante hippie de los años 60 y caída en el olvido, pero anclada en los mitos de aquella década. En la residencia le visita, con cierta regularidad, su nieto, guitarrista en una banda de rock; la llegada a la residencia de un hombre bueno y amable, que además toca el piano, servirá para alimentar en ella la ilusión de formar una banda de rock, con temas propios, para acudir a un importante festival. Los obstáculos vendrán, principalmente, de la directora de la residencia, Elena Romero (María Pujalte), obsesionada con el cumplimiento ciego de las normas.

La aventura de formar una banda de rock es un tema muy tratado y capaz de dar mucho de sí (School of rock, The wonders, Sing Street, Once…); la peculiaridad de esta Mammy Blue está en la edad de los miembros, setentones, y sucumbe ante la dificultad, no ya de hacer creíble la trama, sino de evitar el ridículo, por excesivamente naif. La trama es floja, los personajes excesivamente esquemáticos, caricaturescos sin alcanzar hondura y apenas hay fuerza para arrancar la carcajada del espectador.

Hay temas serios tratados con una banalidad sorprendente, como el tema de las drogas blandas, donde el planteamiento es prisionero del “sostenella y no enmendalla”, como si los años 60 no hubieran dejado, entre toda su herencia, una idea estúpida de libertad, mezcla de pose, ignorancia, ingenuidad y mala fe. Pero no hay que dejar de hacer notar que entre sus lagunas conviven algunos detalles salvables. La rebeldía de Laura cede, por un momento, para agradecer la labor de ángel de la guarda de la Guardia Civil, que aparece retratada, en unas bonitas escenas nocturnas, con esmero y hasta cariño. Y si bien la cinta paga la cuota del discurso de género, no deja de apuntar, breve y discretamente a la necesidad de curar y restablecer los lazos familiares, de madre a hijo, y de padre a hijo. Es poco, pero está ahí, y merece la pena hacer la anotación.

En cuanto a la música, entregada en pocos momentos, es de notable alto. Mammy blue es una canción de los años 60, del hoy prácticamente desconocido Phil Trim, uno de los pocos músicos de color que bullía en el animado panorama del pop español de los años 60. La canción, de las más versionadas de nuestra historia, fue recientemente el broche musical de cierre de la película francesa Aurore (Jamais contente), de Émilie Deleuze. Si algo deja de buen sabor de boca esta ¡Oh, Mammy blue!, es la interpretación rockera de la misma, con un vigor y una fuerza que ya quisiéramos tener muchos a los 70.

 

(España, 2017)

 

Dirección: Antonio Hens

Guion: Antonio Hens, Julio Carrillo, Antonio Álamo

Reparto: Carmen Maura, María Pujalte, Milton García, Ramón Barea, Phil Trim

Duración:  95 minutos

Género: drama

 

 

 

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Western

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 29/06/2018 - 10:18am

Western 

Público recomendado: Adultos 

Western es la tercera película de la directora alemana Valeska Grisebach. En esta cinta, tratada como un drama íntimo y lejano al mismo tiempo, en el que se trazan líneas paralelas con el propio género del que la película toma nombre, se narra la historia de Meinhard, uno entre varios obreros que se instala en una montaña cerca de la frontera entre Bulgaria y Grecia para construir una central hidroeléctrica.

La película se desarrolla a través de un enigmático y silencioso personaje que, con un carácter y una mirada que le distancian de sus compañeros, explora ese nuevo universo que se abre a su alrededor. A través del deambular de un fascinante personaje retratado en varias situaciones dignas del western clásico, como jugar a las cartas en el bar, montar a caballo o defender a los suyos con una escopeta, descubrimos todo un mundo que va mucho más allá de eso.

Dirigido con sobriedad, Western es un retrato sensible y poético que habla de mucho más que de unos obreros, de duelos y de encontrarse en un lugar nuevo. Cargada con un fuerte componente realista y naturalista, todos los temas tocados, socioeconómicos, culturales, o incluso la propia estética, se ven desbordados, simple y llanamente, por humanidad. Un personaje protagonista que no es capaz de comunicarse con sus compañeros por falta de sincronía ni con sus “amigos” del poblado cercano por diferencia de lenguas. Y que, sin embargo, consigue comunicarse, y expresarse, y expresarnos. Y desplegar un universo concentrado en una pequeña motita en el mundo.

 

2017, Alemania

Dirección: Valeska Grisebach

Interpretación: Meinhard Neumann, Reinhardt Wetrek, Waldemar Zang

Duración: 100 min

Distribuidora: La Aventura Audiovisual

 

 

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Nadie nos mira

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 25/06/2018 - 11:14am

Nadie nos mira 

Público recomendado: adultos

Una estampa más intimista y nada habitual de Nueva York (aquí no hay carreras desenfrenadas de coches ni policías tiroteándose con delincuentes) es la que nos trae la directora argentina Julia Solomonoff (Hermanas, Ahora, Siesta) con Nadie nos mira, una historia de alguien que persigue su vocación profesional en medio de un forcejeo interior por un lejano amor homosexual.

Con guion de la propia Solomonoff y de Christina Lazaridi, Nico (La señora Haidi, Tiempo muerto, Dolores…) se traslada a Nueva York para interpretar una película después de protagonizar una telenovela que triunfó en su país, Argentina. Pero el proyecto no se acaba de concretar y, mientras tanto, asiste a pruebas de audiciones que no dan resultado, pues su dicción del inglés no es perfecta. Gracias a una amiga argentina, Andrea, profesora de yoga, casada con un directivo estadounidense, le pide que cuide a su bebé en su jornada laboral.

En la espera de que le llamen para hacer la película, Nico acepta el trabajo de “canguro” que compatibiliza con algunas horas de camarero, robos en supermercados y trapicheos varios. Pero un buen día su pasado retorna cuando le llama Martín (Rafael Ferro: La vida después, Mala, Agua…), un directivo de cine casado con mujer e hija, con el que mantuvo en el pasado una relación homosexual.

Nadie nos mira cuenta con una buena interpretación de los actores y una fotografía aceptable, pero despliega una historia a la que le faltan hechos y situaciones que la hagan avanzar dramáticamente. Es excesivamente repetitiva y ensimismada en la vida cotidiana de Nico (cuidar a Theo, el bebé, llevarle al parque, donde coincide con otras cuidadoras y el resto de acciones cotidianas señaladas arriba).

El giro dramático se da con la aparición de Martín y se dedica mayormente a su relación homosexual y a otra que Nico mantiene posteriormente por la frustración que le produce la vuelta de Martín a Argentina sin decantarse por él y abandonar a su mujer.

En cualquier relación, esta preferencia por amar y ser amado por alguien es el motor de nuestra búsqueda porque define una elección radical por cada uno de nosotros. Y, desarrollar esto hasta el fondo, hubiera sido lo más interesante de este filme que no va más allá de respuestas epidérmicas y se queda huérfano de planteamientos más profundos sobre el deseo de plenitud humano.

 

Título original: Nadie nos mira – Argentina 2017

Duración: 140 min.

Dirección: Julia Solomonoff

Guion: Christina Lazaridi, Julia Solomonoff

Fotografía: Lucio Bonelli

Reparto:

Guillermo Pfening,  Cristina Morrison,  Elena Roger,  Paola Baldion,  Rafael Ferro, Marina Artigas,  Kerri Sohn,  Ana Carolina Lima,  Noelle Lake,  Marco Antonio Caponi, Paige Sciarrino,  Blanca Vivancos,  Josefina Scaro,  Nadja Settel,  Ava Tracy

Género: Drama | Inmigración. Homosexualidad

 

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Las guardianas – Estreno 22 de junio

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 22/06/2018 - 9:01am

Las guardianas 

Les gardiennes

Drama

Director: Xavier Beauvois

A pesar de ser lenta y académica, esta película que recuerda en muchos aspectos a El árbol de los zuecos de Olmi, es una historia preciosista sobre las mujeres de la retaguardia en la Gran Guerra. En un mundo de muerte y soledad, triunfa la positividad de una mujer sencilla marcada por su fe y amor a la vida. Excelentes interpretaciones.

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Tully – Estreno 22 de junio

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 22/06/2018 - 8:59am

Tully 

Tully

Comedia

Director: Jason Reitman 

Charlize Theron interpreta a una mujer superada por su maternidad. Con dos hijos -uno de ellos problemático-, da a luz su tercer vástago, cayendo en depresión postparto y agotamiento. Pero una niñera entrará en su vida y le ayudará a salir adelante. La película no es redonda, pero tiene cosas interesantes u otras que dejan perplejidad.

Categories: Notícies d'Esglèsia

Hereditary – Estreno 22 de junio

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 22/06/2018 - 8:57am

Hereditary 

Hereditary

Terror

Director: Ari Aster

Tony Colette protagoniza esta opera prima en la que lo mejor son las atmósferas y haber puesto en el centro un melodrama familiar. Como en tantas películas de terror, lo difícil es llevar el guion a buen término. Siendo una cinta notable no deja de ser un colash de espiritismo, mitos paganos, maldiciones y mal fario. Para amantes del mal rollo.

Categories: Notícies d'Esglèsia

El mundo es suyo – Estreno 22 de junio

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 22/06/2018 - 8:54am

El mundo es suyo 

Comedia

Directores: Alfonso Sánchez

Demoledor sarcasmo sobre las contradicciones de la sociedad sevillana. La corrupción política, los trapicheos de la droga, la aristocracia, el culto a las apariencias, la hipocresía… ni cierto tipo de clero se salva de esta comedia simpática, disparatada y políticamente incorrecta protagonizada por los cómicos Alberto López y Alfonso Sánchez.

Categories: Notícies d'Esglèsia

El orden divino – Estreno 22 de junio

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 22/06/2018 - 8:51am

El orden divino 

Die göttliche Ordnung

Drama

Director: Petra Biondina Volpe

En 1970 las mujeres aun no tenían derecho al voto en Suiza. La película se acerca a esa realidad con una excelente puesta en escena, pero en la que se mezcla la justa reivindicación por la igualdad, con el derecho al aborto, la liberación sexual y la crítica de la religión en un coctel ideológico que empobrece el buen camino por el que había empezado el film.

Categories: Notícies d'Esglèsia

Con amor, Simon – Estreno 22 de junio

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 22/06/2018 - 8:48am

Con amor, Simon 

Love, Simon

Comedia

Director: Greg Berlanti

Un chaval gay oculta su homosexualidad a familiares y amigos del instituto, hasta que un malintencionado compañero descubre su secreto. Típica película de instituto, amable y frivolona, que reivindica la ideología de género a pocos días del día del Orgullo.

Categories: Notícies d'Esglèsia

Nadie nos mira – Estreno 22 de junio

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 22/06/2018 - 8:46am

 Nadie nos mira 

Drama

Directora: Julia Solomonoff

Un actor argentino gay se marcha a Nueva York tras una crisis sentimental con su pareja. Allí se gana los cuartos como canguro, pero su vida entra en un dique seco profesional. Su vida se convierte en una huida hacia adelante. Película para adultos que traslada la típica trama de amor tortuoso al mundo homosexual.

Categories: Notícies d'Esglèsia

Las maravillas del mar

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 22/06/2018 - 8:28am

Las maravillas del mar 

Público recomendado: todos

Solo se protege aquello que se ama, afirmación realizada en El documental Las maravillas del mar, recién estrenado en España, nos contagia sin concesiones un reverente amor hacia el mundo oceánico. Todo es imponencia visual en este excelente film, codirigido por Jean-Michel Cousteau, hijo del célebre oceanógrafo, y Jean-Jacques Mantello (dando una conmovedora vuelta de tuerca al imponderable El mundo del silencio, obra inmortal del patriarca de la familia). Al contemplar las espectaculares tomas submarinas de Las maravillas del mar, uno desearía que El mundo del silencio fuera algo más que el título de un documental clásico para convertirse en ineludible disposición de estilo, porque son precisamente las palabras –de Cousteau hijo, su mujer, sus compañeros de zambullida y del sideral Arnold Schwarzenegger- las que, con oportunos mensajes de reflexión antropológica ( y ecológica: ecología, en este caso, de noble moneda), trastornan el deleite contemplativo y, sin procurarlo, intoxican levemente la senda hacia la absoluta y pavorosa seducción cinematográfica.

Emprenderemos nuestro trayecto interoceánico, itinerario de las profundidades en las Islas Fiji. De allí hasta Las Bahamas, concretamente Nassau. El hijo del comandante del Calypso describe, casi con la mano maestra de su padre, los prodigios ocultos del cosmos submarino, redoblando el S.O.S. planetario para alertar sobre la honda avería de los fondos marinos. En esta singular odisea, nos toparemos con la abrumadora hermosura de los arrecifes de coral. Y pasarán por nuestras retinas toda una fascinante fauna sencillamente indeleble: vacilonas rémoras, simpáticos nudibranquios, grandiosas tortugas, estrellas cestas granuladas, almejas gigantes, cangrejos ermitaños, el camarón boxeador (tan estrictamente monógamo), peces piedra, peces payasos y peces león, este último con su “extravagante belleza” y, a la vez, en situación aciaga, de cercana extinción. Y difícilmente, sin duda, olvidaremos un apasionante apareamiento de calamares, el combate entre una langosta española y un voraz santiaguiño o la estrafalaria y cariñosa relación amistosa entre unas morenas y un camarón excesivamente bullicioso y juguetón. Y por supuesto esa coda final, donde el todo el protagonismo lo adquiere el tiburón martillo, un imperecedero gesto de gratitud animal.

Fotogramas de tinte hipnótico, nuestros ojos se abren desaforados ante la presencia de animalias microscópicas y ciclópeas, dantescas y borgianas y a una necesaria (en ocasiones, demasiado enfática) explicación de que gran parte todos nuestros grandísimos problemas dependen en gran medida de minúsculas soluciones: sin la minucia del plancton no somos nada. Menos que nada. Un indesmayable canto de amor por parte de los cineastas hacia el mar, ese espacio concreto y a la vez intangible que puede suministrar experiencias espeluznantes o acongojadas (La aventura del Poseidón, La tormenta perfectaTiburón) o bellísimas como la que comentamos.

 

Lecciones de vida

Aprendemos también que la predación (sutil, en nuestro caso) es categórica en este mundo, como en el nuestro, para la perpetuación de la especie y el éxito evolutivo. O intuimos que los tiburones son especie pacífica. Muy pachorra, en ocasiones. Que los delfines y los pulpos son los seres más inteligentes, hospitalarios e irónicos de la Creación (sobre los octópodos, la referencia a La llegada, la obra maestra de Denis Villeneuve, deviene irrevocable). O esos cactus, ya fuera del mar, también muy desviados de los manglares, aprovechan cada gota de agua que la Providencia le otorga. Y también llegamos a la conclusión de que las estrategias de apoyo mutuo entre especies son tan necesarias como las competitivas. Una ley natural verificada de ayuda mutua inconsciente entre organismos y animales, frente a la maldición de la Tierra, entendida como una masa de capitales en manos de una exigua minoría de inversores, elites financieras psicópatas que escrutan hasta el último metro cuadrado sobre el que podrían abalanzarse para obtener beneficios (memento el episodio del pelícano ciego del superlativo libertario Kropotkin que era alimentado, y bien alimentado, por otros pelícanos que le traían pescado desde 45 kilómetros).

Lucha por la vida, sí desde luego. Pero prevaleciendo al mismo tiempo, en las mismas proporciones, o tal vez mayores, el apoyo mutuo, la ayuda mutua, la protección mutua entre animales pertenecientes a la misma especie o, por lo menos, a la misma sociedad de manera que se puede examinar la sociabilidad como el factor principal de la evolución progresiva de las especies, con casos de ayuda mutua inconsciente entre los microorganismos más pequeños singularmente reveladores.

Lo mismo que Alaitz eta Maider yo también tuve un sueño. Un sueño submarino. Como el de la familia Cousteau. Un sueño de miel. Eztizko amets bat. En cierta ocasión también soné como Lorca el sueño de las manzanas, que no deja de más que otro sueño submarino. Prosiguen cantando Alaitz Telletxea y Maider Zabalegi, portentos musicales de Oyarzun. Ternura y simpleza (demostrada sobre todo en sus discos Inshala y Auskalo) en casi todas sus letras, trikitixa mediante, se esponja la transparencia de las beldades musicales: Behinola egin nun amets/betirako lokartuz/zure ametsa izan nahi bainun/ iluntasuneko lur-ur hezean. Exacto. En ciertas ocasiones uno sueña, se adormece para siempre con el deseo de permanecer en el sueño (más refulgente que la vigilia, con el permiso de Descartes), en la oscura tierra húmeda. O, sobre todo, en el fondo del mar.

 

Luys Coleto

 

https://www.elcorreodemadrid.com/secciones/1/70/autor/autores.html

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Series TV: Gunpowder

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 15/06/2018 - 12:49pm

Nos ha parecido digno de mención el modo en que los británicos empiezan a aceptar episodios negros de su historia, emitiendo en la BBC series del tipo: Gunpowder, producidas por Kudos, aunque HBO  no ha desaprovechado la oportunidad  y puede verse también en su plataforma. Esta maravillosa miniserie de tres episodios ha sido creada por Ronan Bennett, Kit Harrington y Daniel West. Como dato curioso, este último es descendiente directo de Robert Catesby, un noble inglés, que lideró a un grupo de católicos para tratar de acabar con la vida de Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia en 1605 en la fallida conspiración de la pólvora.

Esta serie ha contado con un reparto de actores de un nivel extraordinario no demasiado conocidos, aunque destaca la actriz Liv Tyler en el papel de Anne Vaux, recordada por su paso por la saga del Señor de los Anillos, interpretando a Arwen. Por cierto, sería recomendable disfrutar de su visionado en versión original. Este drama de alta calidad se centra en un episodio controvertido de la historia de Gran Bretaña, ya que cuenta, como decíamos, las claves de la conspiración de la pólvora principalmente. Por otra parte, narra las persecuciones que sufrieron los católicos que no se querían convertir al anglicanismo.

Las escenas relacionadas con la tortura que sufrieron estos coherentes creyentes son demasiado gráficas, poco elegantes y un tanto desagradables como tratando de dejar claro la violencia ejercida contra los católicos, lo que generó cierta polémica durante la emisión del primer episodio de los tres que consta. La idea de los creadores ha sido la de demostrar cómo se impuso la rama cristiana anglicana en ese país por capricho de sus gobernantes, así como reflejar las  profundas convicciones de esos católicos que quisieron ser fieles a las enseñanzas de Jesucristo a pesar de poner su vida en juego, muriendo mártires de su fe y aceptando el sufrimiento.

Por último, este producto televisivo invita a pensar, planteando un dilema moral, sobre si en un momento determinado y en una situación límite, sería legítimo el magnicidio para derrocar a un genocida o  a un gobernante que sintiese desprecio por la vida y quisiera someter a una parte importante de la población por la fuerza.

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El repostero de Berlín

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 15/06/2018 - 12:39pm

El repostero de Berlín 

Público apropiado: Adultos

No traicionamos El repostero de Berlín con un spoiler si desvelamos que uno de sus personajes -tal vez el principal, porque su ausencia/presencia es constante a lo largo de todo el film- muere apenas quince minutos después de haber empezado la historia. Esa muerte es el motor que desencadena la intriga y, de hecho, permanece en el fondo de todo el metraje, nutriendo los sentimientos y las reacciones de los personajes.

Oren, un joven israelí casado y con un hijo, se desplaza regularmente a Berlín por cuestiones de negocios. En la capital germana, nunca deja de visitar la pastelería de Thomas, cuyos dulces son una exquisitez. En realidad, Oren siente una intensa atracción sexual por el repostero. En una escena cargada de simbolismo, come con deleite la tarta que le ha ofrecido Thomas, pero no olvida comprar las galletas de canela para su mujer. Es un hombre dividido entre dos realidades, la suya profunda, silenciosa y secreta, y la familiar y social.

Cuando Oren muere en accidente, Thomas viaja de incógnito a Jerusalén, se cuela en la vida de Anat, la viuda de su amante y empieza a trabajar para ella en su cafetería kosher. Discreto, casi invisible, va involucrándose cada día más en el negocio y en la vida de la dueña. Su habilidad como repostero hará furor en el establecimiento, pero sus relaciones con Anat van a complicarse de tal manera que él va a quedar atrapado en la red de su propia mentira.

Primer largometraje de Ofir Raul Graizer, director y guionista, quien, con un guion bien escrito pero previsible y una dirección bastante plana, consigue despertar el interés gracias a la audacia de la trama, y se revela como un gran cineasta por la sobriedad comunicativa de los sentimientos encontrados de sus personajes. Sus relaciones van cuajando de forma progresiva e imprevisible. Intuimos sus emociones aunque ellos siempre las mantienen bien embridadas. Hay un discreto encanto en todas las escenas, gracias a los dos protagonistas, Tim Kalkhof y Sarah Adler, que consiguen expresarse con miradas y con silencios preñados de palabras que se resisten a brotar.

Pero el tema de la película, al mismo tiempo que los sentimientos de los personajes, contempla también la realidad de la sociedad israelí -o, tal vez, de la sociedad occidental actual-, dividida entre la apertura a los nuevos tiempos y el ostracismo fundamentalista. Graizer pone en paralelo dos sexualidades -no totalmente incompatibles en la película- y dos tipos de sociedad -tampoco drásticamente excluyentes-. Y todo ello expresado en el nivel simbólico con la preparación de platos exquisitos, cuyo secreto es que sean hechos con delicadeza y amor. Si se mezclan sus elementos con respeto, no tienen por qué ser ofensivos para nadie: el repostero puede ser alguien «diferente» (homosexual y no judío) y sus «pasteles» quedar integrados en cualquier sociedad (pueden ser kosher).

Ahí queda la tesis, ahí el interrogante y el tema para la reflexión y el diálogo.

 

Ficha técnica:

The Cakemaker (Alemania, Israel, 2017)

Duración: 104 min.

Género: Drama

Dirección: Ofir Raul Graizer

Intérpretes: Tim Kalkhof, Sarah Adler, Zohar Shtrauss, Sandra Sade, Roy Miller, Stephanie Stremler, Sagi Shemesh, Tagel Eliyahu, Tamir Ben Yehuda, David Koren

Guion: Ofir Raul Graizer

Música: Dominique Charpentier

Fotografía: Omri Aloni

 

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En tránsito

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 15/06/2018 - 12:36pm

En tránsito 

Público recomendado: adultos

¿Metáfora de amenazas del pasado que se repiten en países europeos y en otras partes del mundo contra los judíos, inmigrantes y minorías? ¿Experiencias de compromiso y entrega de personas corrientes ante la barbarie que despunta? Estas y otras cuestiones parecen fluir en el entramado vital del director alemán Christian Petzold (Fantasmas, Yella, Bárbara…), uno de los cineastas más originales y, también, más ásperos de desentrañar en el panorama continental.

Director y guionista, a partir de una novela de Anna Seghers, Petzold narra las vicisitudes de Georg (Franz Rogowski: Victoria, Happy end, Tiger Girl…) por escapar a la persecución nazi en Alemania y, posteriormente, en Francia en unos escenarios y momentos que son los actuales (en edificios, vehículos, vestimentas…). Para ello se hace pasar por un escritor hebreo fallecido violentamente, al que acude para llevarle cartas de su mujer que le lleva buscando largo tiempo, propiciadas por una red de ayuda a los judíos perseguidos.

Tras una escaramuza con la policía (con vestimentas de antidisturbios actuales), Georg sale de Alemania escondido en un tren para llegar a Francia, donde se afana en buscar a la mujer del escritor para darle la noticia de la muerte de su esposo. En esa actividad encontrará a la sordomuda refugiada árabe Melissa (Maryam Zaree), quien también ha perdido a su marido, y al hijo de esta, Driss (Lilien Batman), un niño con el nacerá un gran afecto mutuo.

El montaje está cruzado en buena parte por la voz en off del escritor fallecido que antecede y explica la postura de los personajes, alusión a Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello. La fotografía se ensimisma con el rostro de los actores para acercarnos a sus interioridades y cómo la dura situación externa afecta a sus vidas. Descubrimos, así, el magnetismo del rostro de Franz Rogowski (con notable parecido a Joaquín Phoenix), en la piel de Georg, que es uno de los intérpretes actuales con más registros para salir airoso en los primeros planos.

En las duras condiciones de persecución, Christian Petzold nos plantea, además, la posibilidad de amar sin pretensiones, no solo por no reducir al otro a objeto de conquista, sino de ir más allá y buscar el bien del otro por encima del propio. En este sentido, En tránsito brilla también aquel gesto mayúsculo de Humphrey Bogart en el final de Casablanca.

Eso sí, el cine de Petzold, por lo menos en este primer encuentro que ha tenido quien les escribe, hay que atenderlo y seguirlo pausadamente para acoger su fuero interno. Sin prisas. Para estas ya hay demasiados filmes de usar y olvidar.

 

Título original: Transit – 2018 Alemania

Dirección: Christian Petzold

Guion: Christian Petzold (Novela: Anna Seghers)

Música: Stefan Will

Fotografía: Hans Fromm

Reparto

Franz Rogowski,  Paula Beer,  Godehard Giese,  Lilien Batman,  Maryam Zaree, Barbara Auer,  Matthias Brandt,  Sebastian Hülk,  Emilie de Preissac, Antoine Oppenheim,  Louison Tresallet,  Àlex Brendemühl

Género: Drama | II Guerra Mundial

Duración: 101 min.

 

 

 

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