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Notícies d'Esglèsia

La mujer que sabía leer

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 11/05/2018 - 10:00am

La mujer que sabía leer 

Público recomendado: Adultos

Francia, 1852, principios del reinado de Napoleón III. El ejército, que trata de reprimir los intentos de levantamiento republicanos, asalta un pequeño pueblo perdido en las montañas de Provenza y se lleva a todos los varones. A pesar de su angustia, las mujeres se organizan para llevar a cabo las labores del campo, soñando en el retorno de sus hombres. Pero, tras dos largos años de total aislamiento, las esperanzas de ver regresar a los ausentes languidecen irremisiblemente. Las mujeres adquieren un compromiso entre ellas: si llega un hombre, lo compartirán para que las fecunde y la vida pueda continuar en el pueblo. Hasta que, inesperadamente, llega al pueblo un misterioso herrero, Jean, bien parecido y poco comunicador. Y el conflicto está servido.

Marine Francen, directora y coguionista, adapta el relato presuntamente autobiográfico de una maestra del pueblo, Violette Ailhaud (1835-1925), escrito en 1919, L’homme semence (‘El hombre semen’). Uno de los principales aciertos de Francen es evitar una reconstrucción histórica demasiado detallista, a pesar del realismo del vestuario y de los decorados. En ese universo patriarcal, la falta de hombres pone en serio peligro el orden económico y hasta la subsistencia, pero también el equilibro psicológico, familiar y sexual de una comunidad formada exclusivamente por mujeres. Pero lo esencial en la película es el retrato de un microcosmos femenino que decide hacer un pacto en beneficio de toda la comunidad.

La directora ha conseguido llevar a la pantalla la poesía de la historia, casi sin rozar lo que pudiera contener de erótico y sensual, y ofrece una crónica suave, lírica, apacible. Entre los principales protagonistas, Violette y Jean, brota una atracción personal en la que la sugestión de las palabras -ambos se emocionan leyendo la poesía de Víctor Hugo- precede a la de los cuerpos, y desemboca en una relación de enamoramiento sincero. Pero, como era de esperar, ese sentimiento, que, de por sí, pediría la exclusividad, resquebraja la armonía de las relaciones entre las mujeres del lugar.

Los personajes están tratados con precisión y delicadeza, sin dejarlos caer en meros estereotipos, sino dándoles la entidad que les corresponde en la historia. Marine Francen se acerca a cada uno de ellos, cámara al hombro, tratando de captar y expresar lo que siente en cada momento. Esto no significa que los haya dotado ni de profundidad ni, mucho menos, de calidad humana. Son personas que sienten la fuerza de la pasión, pero que son incapaces de levantar su mirada ni un ápice por encima de sus propias sensaciones. Nadie, ni en la película ni en el relato que la inspira, se trasciende a sí mismo. En el mejor de los casos, la mirada poética se desvía del deseo genital para enfocar el deseo instintivo del vientre de ser fecundado. Podría haber sido peor, podría haberse quedado en el simple morbo, pero eso no significa virtud. El enfoque queda muy por debajo del corazón y de la inteligencia.

El casting es impecable. Pauline Burlet, en un papel muy difícil, dota a su personaje de dulzura y delicadeza, sin llegar en ningún momento al almibaramiento, mientras que Alban Lenoir está sobrio y convincente. El resto del reparto merece también todos los elogios. La película es visualmente muy hermosa, con una espléndida fotografía de Alain Duplantier de los paisajes de Las Cervenas que nos llena los ojos de los cuadros de François Millet sobre la siega, por su encuadre (un acierto el formato 4/3) y por su paleta de colores.

Marine Francen deja patentes sus dotes de cineasta y la película está bien realizada, pero la historia es lo que es y no da para más. Realmente es muy poco.

 

Ficha técnica:

Le Semeur (Francia, 2017)

Género: Drama

Dirección: Marine Francen

Intérpretes: Pauline Burlet, Alban Lenoir, Géraldine Pailhas, Françoise Lebrun, Iliana Zabeth, Raphaëlle Agogué, Barbara Probst, Anamaria Vartolomei, Margot Abascal, Mama Prassinos, Sarah Fourage, Auguste Wilhelm

Guión: Jacques Fieschi, Marine Francen, Jacqueline Surchat (Basado en el relato de Violette Ailhaud, El hombre semen).

Fotografía: Alain Duplantier

 

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Shâdaka

Pantalla 90 (CEE) - Dc, 09/05/2018 - 9:37am

Shâdaka 

Público recomendado: adultos

Un documental sobre la búsqueda espiritual a través del yoga vista desde Ramiro Calle en Madrid y otros maestros en India. Lo cierto es que no hay mucho más que contar respecto a este material, cuyo génesis tiene lugar en el 2010, cuando Ramiro Calle, pionero por cierto en  introducir el yoga en España, contrae listeriosis – infección debida al consumo de alimentos como la leche cruda, el queso elaborado con esta leche, carne cruda o mal cocinada, etc.- en Sri Lanka, situado en plena Bahía de Bengala. Ingresado en Madrid y contra el pronóstico en el que se le concedía 4 horas de vida, consiguió recuperarse, causando el desconcierto general en todo el cuerpo médico. Pocos meses después continuó dando clases en su centro, el Shadak, por el que han pasado más de trescientas mil personas desde su apertura en 1971.

Guarda ciertas similitudes con el mundo del documental de Ron Fricke, autor de las espectaculares Baraka y Samsara que en cierto sentido también narra la búsqueda de lo espiritual en comunión con la naturaleza. Resta decir que le material de Gauthier no es ni la mitad de espectacular que los ejemplos anteriormente mencionados, ya que la propuesta es modesta y poco comercial.  Narrada mediante una voz inexperta, vemos a través de sus ojos la experiencia de Ramiro Calle y de sus 50 años de investigación personal en el mundo del yoga, así como las distintas ramificaciones que han nacido desde su creación. Visualmente tiene algún que otro elemento interesante, pero en general se nota el holgado presupuesto económico con el que se movían sus realizadores, y a pesar que puede tener cierto atractivo por la temática y el punto de partida el resultado acaba siendo algo parecido a un manual del buen practicante de yoga.

En definitiva, un documental sobre todo enfocado para gente que tiene una forma similar a los que practican yoga y un intento de introducir a su mundo a los que desconocen su funcionamiento en si. Eso sí, a pesar de todo, el resultado es mucho muchísimo mejor que Come, reza, ama. Actualmente se encuentra disponible en Vimeo para todo aquel interesado en su visión.

David Fermín

 

Director: Nicolás Gauthier

Año: 2018

País: España

 

 

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Sansón

Pantalla 90 (CEE) - Dc, 09/05/2018 - 9:33am

Sansón 

Público recomendado. jóvenes

Y otra más. La productora cristiana Pure Flix Productions continúa apostando por producciones con buenas intenciones pero con resultados nefastos en cuanto a calidad en todo tipo de aspectos: guion, actores, dirección, diseño de producción, incluso la banda sonora. Claros ejemplos de ello lo encontramos en Dios no está muerto (la trilogía en general), Woodlawn o Golpe del destino. Todas ellas contando con actores consagrados en horas bajas como: Faye Dunaway,  Robert Forster, Kevian Sorbo, Tatum O’Neal, Jon Voight, etc. Y es que a pesar del inexplicable subidón de calidad que tuvo con El caso de Cristo, con Sansón se confirma como una plausible competidora de la productora The Asylum en cuanto a la realización de obras carentes de todo lo necesario para ser calificadas como “películas”. En este caso, la modesta productora se mete en los derroteros del género péplum de serie B cartonera, y el tiro les sale por la culata.

Basado en el relato del libro de los Jueces, en las Sagradas Escrituras sobre la figura de Sansón y Dalila pero con la liberación del pueblo judío de fondo. En esta nueva versión, Sansón es una suerte de mezclar a un héroe de Marvel, Conan, y el Rey Escorpión; un hipervitaminado ejercicio creado para captar a los más jóvenes y a sus ansían por las superproducciones llenas de espectacularidad y fuegos artificiales en la que no se salva ni la siempre agradecida participación de Rutger Hauer (infravaloradísimo actor). Mejor suerte tuvieron las versiones de Cecil B. Demille en Sansón y Dalila, y al miniserie televisiva creada por Nicolas Roeg en 1996 donde se detienen más en el personaje. Como ya se ha dicho, la acartonada puesta en escena no ayuda a pasar por alto los tremendos baches que se suceden a lo largo de la duración de su metraje, que por suerte es no es excesiva.

En resumen, una película perfecta para realizar un binomio con Pompeya del inefable Paul W.S. Anderson con la que comparte varios puntos, salvo por la última media hora de la de Anderson y un presupuesto considerablemente mayor que, siendo sinceros, resultan apabullantes. Como diría el pintor griego Apeles, zapatero a tus zapatos; que el fracaso que está suponiendo esta austera superproducción sirva para concienciar a la productora del lavado de imagen a la que deben someterse si quieren asegurar su futuro en la industria del cine.

David Fermín

 

Director: Bruce Macdonald

Año: 2018

País: Estados Unidos

 

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Rebelde entre el centeno

Pantalla 90 (CEE) - Dm, 08/05/2018 - 2:18pm

Rebelde entre el centeno 

Público recomendado: mayores de 13 años

“Simplemente no quiero escribir relatos como todos los demás. El héroe de guerra no siempre tiene un desfile. A veces, se vuela la cabeza. Quiero crear una nueva forma de escribir. Una forma moderna sobre la sociedad moderna en la que el dolor de nuestra existencia se expone honestamente para ser visto”.

Probablemente “Rebelde entre el centeno” sea una película para escritores y sucedáneos. De la misma manera que “Los archivos del Pentágono” fue una película para periodistas y etc. Esto se debe a que todos los artefactos cinematográficos que ocurren en los 106 minutos de película están pensados para seducir y curar de espanto al que quiera consagrarse a juntar letras, como lo hizo en su momento J.D. Salinger.

Merece la pena ir a verla. Es ágil, sencilla y funcional ya que nos acerca a la vida del huraño más famoso del siglo XX sin tropiezos reseñables. Quizás, por poner la nota oscura, sobra algún que otro minuto en las escenas que ubican al escritor en la II Guerra Mundial.

La película comienza con un Salinger veinteañero interpretado por Nicholas Hoult (“Mad Max” y “Skins”).  Consagrado a quemar la vida entre vanidades y fracasos universitarios, su madre, al ver el talento natural de su hijo para la escritura, “fuerza” a su padre para que le pague una estancia en Columbia.

La rebeldía contra el padre, que quiere convertirle en el próximo “Rey del Beacon” con el negocio familiar, junto a una imperiosa necesidad de no estar enfadado con la vida, serán los detonantes para que Salinger se atreva a decir en voz alta “quiero ser escritor”.

En el curso de escritura creativa conocerá a Whit Burnett, interpretado por el ahora defenestrado Kevin Spacey, con el que entablará una relación de maestro discípulo que funciona bien a lo largo de la película y que es, seguramente, lo más reseñable del último trabajo de Danny Strong, su director y guionista.

Hay cierta arrogancia intrageneracional, algo de humanidad y mucho criterio literario que da gusto ver.

Desde entonces hasta llegar a la creación e impresión de “El guardián entre el centeno”, el metraje recoge todo un rosario de penurias que ocupan al escritor y que conformaran su personalidad y su quehacer literario.

La endogamia del mundo editorial, el postureo intelectualoide de los años cuarenta y cincuenta, sus fracasos amorosos y los locos de Salinger, aquellos que con sus gorras de cazador se apostaban frente a su casa para preguntarle por qué le habían encerrado en una novela, aderezan “Rebelde entre el centeno” que desde el viernes 4 de mayo estará en los cines españoles.

Ricardo Morales Jiménez

 

Ficha técnica:

 

Polonia, 2017

Dirección: Danny Strong

Duración: 106 min.

Distribuidora: Black Label Media, Filmax

Género: Drama, biográfico

 

 

 

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Mi querida cofradía

Pantalla 90 (CEE) - Dm, 08/05/2018 - 2:09pm

Mi querida cofradía 

Público recomendado: adultos

Como no podía ser de otra forma, estamos encantados en reivindicar a las mujeres para que ejerzan cualquier ocupación o actividad en la sociedad, también en puestos directivos en asociaciones de todo tipo, como es el caso de las cofradías y hermandades de Semana Santa. Es lo que persigue Carmen (Gloria Muñoz: Las furias, Llueven vacas, La vida inesperada…) por su compromiso y dedicación a la de su pueblo en Mi querida cofradía, de la directora malagueña Marta Díaz de Lope Díaz (Perdices, Los inocentes, Los pestiños de mamá…) en su nueva película.

Repleta de humor y de situaciones hilarantes, Marta, también coguionista, plantea en clave feminista la lucha de Carmen por presidir la hermandad a la que ha dedicado más de treinta años de su vida, frente a la candidatura de quien obtiene finalmente ese puesto, Ignacio (Juan Gea: El perro del hortelano, GAL, El palo…), gracias a una trama en la que está implicado el cura de la parroquia donde se aloja la hermandad.

Tras ocupar el cargo, Ignacio va a la casa de Carmen con una doble intención: consolarla y, al mismo tiempo, advertirle que ese puesto jamás será para ella porque siempre ha sido ocupado por hombres. Amoscada por el planteamiento taxativo del nuevo presidente de la hermandad, Carmen se ofusca y provoca involuntariamente un “accidente” al nuevo presidente de la cofradía.

Fuera de juego aquel y ante la inminente salida en procesión de la Virgen en Semana Santa, Carmen deberá tomar el control para evitar el fracaso, puesto que existen muchas gestiones que resolver ante la inminente salida del paso. Su personaje es el de una mujer que se debate entre la tradición y la modernidad al frente, coyunturalmente, de la cofradía, puesto que fueron las socias de la hermandad quienes la votaron mayoritariamente a ella para que cambiara los usos masculinos seculares de la asociación.

Fantástica en la interpretación y genialmente dirigida por Marta Díaz, Gloria Muñoz se encumbra deliciosamente en un papel lleno de matices, que transitan entre la exageración de las situaciones y la candidez con la que ella las aborda. Le acompañan en este comedia de enredo su hija (Pepa Aniorte: Cuerpo de élite, Rumbos…) y la vecina (Carmen Flores: Los pestiños de mamá, Norte, Lunático…), quienes dan robustez, enjundia y amplían carrete humorístico al filme.

Personajes sencillos, pero muy pegados a la tierra andaluza, que la directora malagueña conoce bien, no hay prácticamente descanso en el maremágnum cómico en el que nos lleva la directora y coguionista, junto a Zebina Guerra, de esta historia sureña, que podría ser de cualquier lugar con otros encartes.

El humorismo se va convirtiendo en crítica y reivindicación feminista en el tramo final de la película (las acompañantes de la Virgen rompen la tradición y deciden salir pintadas los labios, con escotes y faldas más cortas…), al que no le duelen prendas para “cargar” contra el cura que regenta la parroquia, al que presentan como apoyatura y sustentador de usos machistas en la forma de dirigir la cofradía, a cualquier precio.

Al desarrollar la crítica final con trazos gruesos, Marta Díaz y Zebina Guerra desechan profundizar en el sustrato secular de estas manifestaciones de la religiosidad popular y cómo las mujeres podrían insuflarlas nueva vitalidad. Si todo consiste en reivindicar menos centímetros de falda, profundidad de escotes y maquillajes, no valdría la pena dedicar varias décadas de la vida a estos menesteres, ni para unas ni para quienes apuesten por lo contrario. Se trataría únicamente de incidir en lo aparente y no en lo esencial.

 

 

 

Título original: Mi querida cofradía – 2018 España

Duración: 87 min

Dirección: Marta Díaz

Guion: Marta Díaz, Zebina Guerra

Música: Javier Rodero

Fotografía: Vanesa Sola

Reparto

Gloria Muñoz,  Pepa Aniorte,  Carmen Flores,  Juan Gea,  Rocío Molina, Joaquín Núñez,  Alejandro Albarracin,  Manuel Morón,  Rosario Pardo

Productora

Escac Films / La Zanfoña / Sacromonte Films / Canal Sur Andalucía / Movistar+ / Televisión Española (TVE)

Género: Comedia | Religión. Comedia dramática

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Vengadores: Infinity war

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 04/05/2018 - 8:10am

Vengadores: Infinity war 

Público recomendado: Jóvenes

Diez años después de la inauguración del universo compartido de Marvel Studios (con Iron Man, de John Favreau) llega la culminación de esta macro-franquicia con Infiity War, un mastodonte inabarcable en cuanto a ambición, personajes, duración y taquilla.

Los Vengadores siguen esparcidos por distintos puntos del universo, momento que aprovecha el poderoso Thanos para efectuar una amplia ofensiva que le permita adquirir todas las Piedras del Infinito y así poder acometer su plan maestro: eliminar a la mitad de seres vivos del universo.

El experimento de universo compartido de Marvel, en que se han cruzado franquicias individuales y películas corales, ha marcado sin duda el cine comercial de la última década. El enorme éxito de Los Vengadores en 2012 desató en el resto de estudios de Hollywood una fiebre por construir sus propios universos narrativos. El mayor rival, el basado en los comics de DC (a cargo de Warner), tuvo altibajos hasta estrellarse con el fracaso de Liga de la Justicia. Esto deja el camino despejado a la franquicia Marvel, y con esta Infinity War han dado un golpe de autoridad con unos números en taquilla demenciales.

Cuando nos posicionamos frente a un fenómeno de esta naturaleza, es muy difícil hacer valoraciones cinematográficas normales. No hace falta más que asistir a alguna de las primeras proyecciones del film (pobladas por fans de Marvel que viven la experiencia a un nivel casi religioso) para detectar que Infinity War tiene más valor como evento socio-cultural que como película en sí.

Las bondades de la película, en cualquier caso, están circunscritas sobre todo al terreno del espectáculo: las enormes secuencias de acción son espectaculares, la interacción entre personajes tan diversos y atractivos resulta emocionante, y además en esta ocasión Marvel se sale de su cómoda fórmula habitual, para ofrecernos una dosis mayor de seriedad y dramatismo. Por mucho que sepamos que los trágicos acontecimientos que presenciamos son reversibles, eso no resta un ápice de auténtica emoción y es de alabar la valentía de la compañía al apostar por esta historia y esta resolución (que es más bien un cliffhanger que se resolverá en la siguiente película).

Temáticamente, es interesante cómo se repite la idea de sacrificio desde diferentes perspectivas. En una situación en que está en juego un bien mayor, el destino del universo nada menos, varios personajes toman la decisión aparentemente errónea de defender una vida particular. El hecho que se apunta es que posiblemente sea finalmente la decisión correcta, y que, como se decía en La lista de Schindler, “quien salva una vida, salva al mundo entero”.

También cabe destacar al villano de la función, Thanos, dotado de una solemnidad y una dimensión muy superior a la de la galería de malvados que ha desfilado por el universo Marvel, uno de los aspectos más deficientes de esta macro-franquicia. Thanos tiene poderosas motivaciones, determinación para llegar a las últimas consecuencias, e incluso matices redimibles a través de la relación con su hija adoptiva, Gamora (en ese sentido, no es casual que su decisión sobre ella sea la contraria a la adoptada por otros personajes frente al dilema del “bien mayor”).

Sin embargo, todos estos elementos positivos no pueden disimular que nos hallamos ante una película que carece totalmente de estructura y cohesión narrativa. Suele ocurrir cuando dividen una historia en dos películas (como pasó con las últimas de Harry Potter), la sensación es que estamos presenciando la mitad de una historia, y que inevitablemente se ha estirado para llegar a una duración adecuada a este tipo de épica. Así, nos encontramos con una película que no consigue abarcar todos los frentes que abre con soltura, con lo cual muchas de las tramas se quedan estancadas durante muchos momentos. La progresión y la unidad narrativas brillan por su ausencia.

También asistimos a una disparidad de tonos muy llamativa, con tramas y secuencias enormemente dramáticos, y otras exageradamente cómicos, resultando en un montaje con sensación de zapping entre películas distintas.

En definitiva, una película narrativamente muy deficiente, pero con tal cantidad de espectáculo, emoción y personajes atractivos que la balanza se acaba inclinando hacia el lado positivo.

FEDERICO ALBA

 

(Avengers: Infinity War, EE.UU., 2018)

Dirección: Joe Russo. Anthony Russo.

Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely.

Intérpretes: Robert Downey Jr., Josh Brolin, Benedict Cumberbatch, Chris Hemsworth, Chris Pratt, Zoe Saldana, Tom Holland, Chris Evans, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Paul Bettany, Elizabeth Olsen.

Música: Alan Silvestri.

Duración: 149 minutos.

Género: Fantástico.

Categories: Notícies d'Esglèsia

Operación huracán

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 04/05/2018 - 8:04am

Operación huracán 

Público recomendado: Todos los públicos

Un nuevo filme de catástrofes visita nuestras pantallas: Operación huracán, de Rob Cohen, director, guionista y productor estadounidense, responsable de filmes como Corazón de Dragón, XXX y La momia. La tumba del emperador. En este hay mucha lluvia, efectos especiales y volvemos a encontrarnos con Ben Cross, el actor inglés que en 1981 fuera atleta para clasificarse en los juegos olímpicos de 1924 en Carros de Fuego, cinta que obtuvo cuatro Oscar a la mejor película, guion, música (Vangelis) y producción.

Con la que nos ocupa ahora —serían un dislate las comparaciones—, hace un papel secundario de comisario de policía en una pequeña ciudad de Alabama por la que va a pasar un huracán de escala 5. Del fenómeno atmosférico, Will Rutledge (Toby Kebbell: La isla calavera, Ben-Hur, El consejero…), meteorólogo y experto en estos fenómenos, vaticina como uno de los más catastróficos de los últimos tiempos.

En el lugar, hay también un edificio federal encargado de destruir dinero retirado del mercado. Para este fin, llegan al lugar un convoy de camiones cargados de billetes, comandados por la agente federal Casey Corbyn (Maggie Grace: Venganza 3, Noche y día, Sed de venganza…) y, sin conexión con ella, un grupo de individuos (¿Pura coincidencia?) con un “plan”.

El filme se sube al “carro” de los vientos actuales proclives al protagonismo de la mujer en facetas varias (asumir el mando, conducir un tráiler, tirotearse con delincuentes y mantenerlos a raya, entrar en el ojo del huracán…), o incorporar nuevas sensibilidades sociales al cine, como las alusiones al cambio climático que realiza el meteorólogo Will con relación al incremento en la violencia destructiva de los ciclones.

Operación huracán se cimenta en notables efectos especiales, a los que acompaña también la calidad del sonido, que dan verosimilitud a la vivencia del tifón por los protagonistas y antagonistas. Le resta credibilidad a la historia, la suficiencia con que abordan las dificultades algunos de los héroes, como Will, que más parece un marine encubierto que un científico pausado y cerebral, y su hermano Perkins (Ralph Inesso: La bruja, Grandes esperanzas, Rady player one…) que, aunque fue militar, vive inmerso en una crisis personal.

Esta prepotencia se exhibe también en declaraciones fanfarronas y en diálogos simples, que no sencillos, que transitan por manidos territorios. Convendría que alguien aconsejara a los guionistas de este tipo de argumentos que estos ganarían bastante con algo más de enjundia en los parlamentos (no hablamos de ser más sofisticados) de los personajes, porque les harían más interesantes e imprevisibles y marcando distancias de los “lugares comunes” en los que nos tienen acostumbrados una buena parte de producción cinematográfica del género.

 

Título original: The Hurricane Heist – Reino Unido 2017

Duración: 100 min.

Dirección: Rob Cohen

Guion: Jeff Dixon, Scott Windhauser

Fotografía: Shelly Johnson

Reparto:

Toby Kebbell,  Maggie Grace,  Ryan Kwanten,  Ralph Ineson,  Ben Cross, Melissa Bolona,  Natacha Karam,  Christian Contreras,  Mark Rhino Smith, Patrick McAuley,  Stuart McQuarrie,  Brooke Johnston,  Ed Birch, Jamie Andrew Cutler,  James Barriscale,  Jimmy Walker,  Moyo Akandé, Mark Basnight,  Keith D. Evans,  Veselin Troyanov,  J.R. Esposito

Género: Acción. Thriller | Robos & Atracos. Catástrofes

 

 

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La fábrica de nada

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 04/05/2018 - 8:01am

La fábrica de nada 

Público recomendado: Adultos

La fábrica de nada viene respaldada por dos premios de prestigio como el Premio de la Crítica de Cannes Quincena de Realizadores y el Giraldillo de Oro en el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

Este largometraje ha corrido a cargo del cineasta portugués Pedro Pinho, experto tanto en documentales como en largometrajes. Este su segundo trabajo, tras The end of the world. Este realizador se decanta por el cine de denuncia social para contarnos el drama del desmantelamiento de una empresa potente y la lucha de esos trabajadores por defender sus derechos. La cinta transmite sinceridad y, en mi modesta opinión, no está demasiado politizada, detalle que se agradece. El ritmo es pausado, facilitando la reflexión, aunque los más de 170 minutos de metraje se antojan excesivos porque algunas escenas son reiterativas.

El director declaró lo siguiente sobre la producción en cuestión: “En Portugal y Europa, los últimos años han causado una redefinición brutal de la manera en la que miramos el mundo. Una falta de perspectiva y discursos válidos sobre el presente es lo que normalmente nos han hecho sentir inefectivos. La fábrica de nada emerge de ahí. El cierre de una fábrica de ascensores (una de las muchas que cierran cada mes a las afueras de Lisboa) funciona como un microcosmos y una parada donde explorar dramáticamente las texturas y las consecuencias del sentimiento de impotencia que la mayoría de la gente siente en esos momentos. Con la sombra de la bancarrota, los personajes intentan seguir a flote y buscan maneras de encauzar sus vidas. Conducidos por un sentido de urgencia y una especie de instinto vital que prevalece, ya que son testigos del colapso de sus trabajos y de las instituciones en las que creen, se ven forzados a embarcarse, con miedo y reticencia, en una experiencia nunca vista, una aventura colectiva.”

El trabajo de los actores nos parece muy logrado. Te crees realmente lo que te están contando porque se introduce en el alma de cada personaje y percibes lo que piensan y sienten.

La película defiende la dignidad del trabajador, que es el eslabón más débil de la cadena de producción, porque se encuentra indefenso ante los vaivenes empresariales o las crisis económicas, pero a la vez muestra la impotencia del empresario ante una situación que le supera. El debate más interesante es el que se produce entre un sindicalista que plantea los problemas desde la perspectiva marxista frente a otro que cuestiona ese enfoque.

El discurso de esta película no me ha parecido demagógico porque analiza el problema desde varios ángulos no dejando bien ni a empresarios ni a sindicatos e incluso algún que otro trabajador, dejando abierta la puerta de la esperanza, ya que abre el melón de las cooperativas y la autogestión de los propios participantes. Llama la atención una chica en una situación de privilegio encargada del desagradable cometido de los despidos, puesto que intenta hacer ver a esa crisis como una oportunidad para desarrollarse como persona, pensamiento no coincidente con algunos empleados que tienen muy difícil acceder de nuevo al mercado laboral.

Título: La fábrica de nada (2017)

Director: Pedro Pinho

Reparto: Carla Galvâo, Dinis Gomes, Américo Silva y José Smith Vargas.

 

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12 Valientes

Pantalla 90 (CEE) - Dv, 27/04/2018 - 2:05pm

12 Valientes 

Público recomendado: Adultos S 

12 Valientes narra la historia, basada en hechos reales, de un grupo de 12 soldados de EEUU que, tras el ataque a las Torres Gemelas en el 2001, llevó a cabo una operación de contraataque en Afganistán contra Al Qaeda.

La película, llena de intensas escenas donde no cesa el sonido de ametralladoras, bombas y gritos al aire, con violencia explícita y alguna salpicadura, cuenta con un buen surtido de acción. En el otro lado de la balanza, la trama se desarrolla con diálogos y situaciones muy de frases hechas, bonding intercontinental y americanadas levando el hilo argumental minuto a minuto, con consejos morales a calzador para poner un poco en jaque a los protagonistas.

Los personajes que guían la trama, por su parte, son, desafortunadamente, super-brave-warrior-prototypes, con Chris Hemsworth a la cabeza. El retrato a la americana de personas fuertes, infatigables y de voluntad infranqueable, sin mayores dilemas al encontrarse en el infierno que decirle a sus esposas e hijos antes de irse que prometerán volver con vida, aleja de todo lo potencialmente dramático que coexiste con una situación bélica, reduciendo el enfoque a tiros, explosiones y frases de superhombre. Hay un cierto inciso en el drama que supone el desplazamiento a zona hostil, con las dificultades y horrores que puede comportar el simple acto de tomar un helicóptero para internarse en terreno enemigo. Este tipo de situaciones, sin embargo, no abundan.

En definitiva, 12 Valientes ofrece un rato emocionante, un viaje intenso y un gran himno a América, pero no ahonda en temas que trasciendan la acción y los héroes cinematográficos de escaparate.

 

Ficha técnica:

(2018), EEUU

Dirección: Nicolai Fuglsig

Interpretación: Chris Hemsworth, Michael Shannon, Michael Peña, William Fichtner

Duración: 130 min

Distribuidora: EntertainmentOne

 

 

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Sanz: Lo que fui es lo que soy

Pantalla 90 (CEE) - Dm, 24/04/2018 - 2:38pm

Sanz: Lo que fui es lo que soy  

Pública recomendado: Jóvenes y adultos

El pasado verano de 2017 se cumplía el 20 aniversario de Más, el disco español más vendido con más de 12 millones de copias. Su protagonista: Alejandro Sánchez Pizarro, más conocido como Alejandro Sanz. Esta es la línea argumental sobre el que pivota el documental sobre el cantante madrileño, titulado Sanz: Lo que fui es lo que soy, realizado por Óscar García Blesa, Mercedes Cantero, Alexis Morante y Gervasio Iglesias, y con la producción de Telecinco.

El filme recoge, entre otros, momentos familiares en fotografías, grabaciones caseras y retrospectivas de Sanz, nacido en el barrio madrileño de Pueblo Nuevo y establecido posteriormente a los ocho años en Moratalaz. De padre y madre gaditanos, vinieron a Madrid donde nació él y su hermano Jesús. De su padre, Jesús Sánchez Madero, Alejandro aprendió a amar la música desde pequeño, porque era cantante profesional que recorría España constantemente. Sanz lo recuerda en el documental y subraya el coraje de su madre para sacar sola adelante a la familia.

Los realizadores de este biopic han recorrido las distintas etapas de la vida del cantante. De adolescentes, dirá Alejandro “cantaba con un amigo en el puente que une Moratalaz con La Estrella y nos hacíamos a la idea que las luces de los coches eran mecheros encendidos en un concierto”.

Grabó su primer disco a los 20 años,  Los chulos son pa’ cuidarlos (de estilo techno-flamenco), que no ha querido recoger en su discografía oficial, al no quedar contento. Su productor fue Miguel Ángel Arenas “Capi”, como también del segundo, esta vez publicado por la Warner Music, Viviendo deprisa (1991), verdadero despegue de Sanz tras pasar por tugurios de toda índole.

Su entrega a la pasión musical, edificada en una vocación inquebrantable para estar cierto de que para eso había nacido, le llevó a promocionar su disco en conciertos en todo tipo de locales de la geografía española. Trabajo incansable que le dio a conocer y con el que la gente se enganchó a temas como Pisando fuerte y Se le apagó la luz.

Generoso con el esfuerzo, ese periplo lo agrandó posteriormente, como recoge el filme, en su gira por distintos países de Sudamérica y de Europa, llevando sus canciones de Más, verdadero punto de inflexión en su carrera. Su Corazón partió estuvo 70 semanas en las listas musicales de varias naciones.

Bien trenzado en un montaje pertinente por los directores Óscar García Blesa, Mercedes Cantero, Alexis Morante y Gervasio Iglesias, también han recogido la centralidad en la vida del cantante madrileño de sus raíces sureñas con el flamenco (su amistad con Paco de Lucía y otros artistas andaluces) y los ritmos aledaños, que Sanz ha sabido imbricar en el pop con su voz “arenosa”.

El filme aúna los momentos duros del artista con la separación de su primera mujer, Jaydy Michel, que no fue reconocido en ninguno de los países de los contrayentes. En 2005 se divorciaron, año en el que también murió su padre, que sumió —y así lo vemos en la cinta— a Sanz en una pena profunda. A esto se unieron denuncias de algunos colaboradores suyos.

En la personalidad de Alejandro Sanz, hay una impronta neurálgica que es su pasión familiar. “Las navidades nos juntamos toda la familia para celebrarla, en ella asisten más de 90 primos”, afirma, en un cortijo que compró exprofeso para las reuniones familiares (momentos en los que juega a la cartas con sus tíos o bromea con los primos). Lugar que no podrán vender nunca sus hijos, “porque es para que la familia siga unida”, subraya.

En él, rodeado de naturaleza, los realizadores de Sanz: Lo que fui es lo que soy dan el protagonismo de línea de tiempo sobre el que engarzan los momentos de la vida del artista. En esa finca, pondrán casi el epílogo con la visita de Alejandro a una pequeña ermita, único momento que recoge la impronta religiosa de Sanz inculcada, suponemos, en la idiosincrasia familiar. El final irá al principio con retazos del gran concierto ante más de 60.000 personas en el estadio de fútbol de Vicente Calderón, que dio en junio del pasado año.

 

Sanz: Lo que fui es lo que soy

Dirección: Óscar García Blesa, Mercedes Cantero, Alexis Morante y Gervasio Iglesias.
Producido: Telecinco.

 

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Un lugar tranquilo

Pantalla 90 (CEE) - Dm, 24/04/2018 - 12:19pm

Un lugar tranquilo 

Público recomendado: Adultos
Un lugar tranquilo es una típica película de Hollywood aunque excepcionalmente bien envuelta. Tanto, que casi parece una cinta independiente realizada por un estudio miserable en los márgenes del sistema, pero no. Detrás de Un lugar tranquilo está, nada menos que Michael Bay, director de taquillazos como Dos policías rebeldes, La roca, Armageddon o la saga Transformers, que aquí, en cambio, ejerce como productor. Ya se que de dirigir a producir hay un salto importante pero es que el señor Bay lleva apadrinando películas de terror, más o menos del estilo de Un lugar tranquilo desde el año 2003, cuando estrenó el remake de La matanza de Texas. Y no es que hayan sido muy buenas. Es verdad que tampoco han sido espantosas, pero buenas, lo que se dicen buenas, no hay ninguna. De hecho, hay más malas que buenas, pero no nos vamos a meter en semejante berenjenal ahora.

El caso es que Un lugar tranquilo, siendo más de lo mismo, lo es al menos de una forma radicalmente distinta. Les pongo en situación. La película nos traslada a un mundo devastado por unas extrañas criaturas. De dónde han salido y lo que son, es lo de menos, lo que sí importa es que son ciegas y lo más importante, tienen el sentido del oído extraordinariamente desarrollado. De hecho, es tan peligroso hacer el más mínimo ruido que los personajes se comunican a través del lenguaje de signos.

Todo esto provoca algo realmente interesante y al mismo tiempo verdaderamente radical y arriesgado y es que en esencia, Un lugar tranquilo sea una película muda. Habrá, a lo largo de su escueta hora y media, cuatro minutos de diálogo, y pare usted de contar. Eso sí, esto no significa que el film no funcione, incluso que no sea emocionante y lo que es más, que al final no deje de ser más de lo mismo.

Y si un largometraje a efectos prácticos, mudo, funciona, es porque la película está bien hecha. Podrá gustar más o menos, pero no se le puede negar que detrás había quien sabía cómo hacer las cosas. De hecho, el único problema que podría tener Un lugar tranquilo es que al final, lo que nos propone la historia lo hemos visto un millón de veces: que la familia que lucha unida permanece unida. Lo interesante de Un lugar tranquilo es cómo se nos plantea esta historia, sus detalles, su planificación, sus ruidos, sus gruñidos, sus (escasos) gritos y sus (contados) disparos.

De todos modos, insisto, no me cansaré de decirlo, al final Un lugar tranquilo es cierto que es más de lo mismo. La cosa se puede intuir más o menos a los primeros diez minutos de haber empezado la película. Pese a todo, tampoco me cansaré de decirlo, vale la pena darle una oportunidad. Tiene escenas muy bien rodadas y además la familia es el hilo conductor de la película, por lo que implica enfrentarse a una amenaza unida, por lo que conlleva romper el núcleo familiar y por el detalle de que la madre esté embarazada. Atentos a la escena del parto. Como no podría ser de otro modo, en el peor momento…

De todos modos, como buena película que, insisto una vez más, en el fondo, es más de lo mismo, aunque esté calificada como una película de terror, miedo da el justito. Las escenas de sangre no son muy abundantes si es que hay alguna y en conjunto el producto está pensado para que sea visto de forma masiva sin provocar excesivos traumas. Eso sí, insisto en insistir, vale la pena verla solo por lo que supone hacer algo, en el fondo, tan convencional como radical, como Un lugar tranquilo.

Ramón Monedero

Ficha técnica:

(A Quiet Place)

(Estados Unidos, 2018)

Dirección: John Krasinski

Interpretación: Emily Blunt (Evelyn Abbott), John Krasinski (Lee Abbott), Millicent Simmonsd (Regan Abbott), Noah Jupe (Marcus Abbott), CadeWoodward (Beau Abbott), Leon Russom (Hombre en el bosque) y Doris McCarthy (Mujer en el bosque).

Duración: 95 min.

Distribuidora: Universal Pictures International

Género: Terror

Categories: Notícies d'Esglèsia

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